Parashot 1 de julio 2023
Job 42, Proverbios 1, Colosenses 4, 1 Tesalonicenses 1 y Tehilim 7
Job 42
Y Job respondió a Yahweh:
Sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable.
Era yo el que empañaba el Consejo con razones sin sentido. Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.
(Escucha, deja que yo hable: voy a interrogarte y tú me instruirás.)
Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos.
Por eso me retracto y me arrepiento en el polvo y la ceniza.
Después de hablar a Job de esta manera, Yahweh dijo a Elifaz de Temán: «Mi ira se ha encendido contra ti y contra tus dos amigos, porque no habéis hablado con verdad de mí, como mi siervo Job.
Así que tomad siete novillos y siete carneros, id donde mi siervo Job, y ofreced por vosotros un holocausto. Mi siervo Job intercederá por vosotros y, en atención a él, no os castigaré por no haber hablado con verdad de mí, como mi siervo Job.»
Elifaz de Temán, Bildad de Sáaj, y Sofar de Naamat fueron a cumplir la orden de Yahweh. Y Yahweh atendió a Job.
Después Yahweh restauró la situación de Job, al paso que él intercedía en favor de sus amigos; y aumentó Yahweh al doble todos los bienes de Job.
Vinieron, pues, donde él todos sus hermanos y todas sus hermanas, así como todos sus conocidos de antaño; y mientras celebraban con él un banquete en su casa, le compadecieron y le consolaron por todo el infortunio que Yahweh había traído sobre él. Y cada uno de ellos le hizo el obsequio de un agno de plata y de un anillo de oro.
Yahweh bendijo la nueva situación de Job más aún que la antigua: llegó a poseer 14.000 ovejas, 6.000 camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
Tuvo además siete hijos y tres hijas.
A la primera le puso el nombre de «Paloma», a la segunda el de «Canela» y a la tercera el de «Cuerno de afeites».
No había en todo el país mujeres tan bonitas como las hijas de Job. Y su padre les dio parte en la herencia entre sus hermanos.
Después de esto, vivió Job todavía 140 años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, cuatro generaciones.
Después Job murió anciano y colmado de días.
Proverbios 1
Proberbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:
para aprender sabiduría e instrucción, para entender los discursos profundos,
para alcanzar intrucción y perspicacia, — justicia, equidad y rectitud -,
para enseñar a los simples la prudencia, a los jóvenes ciencia y reflexión,
Que atienda el sabio y crecerá en doctrina, y el inteligente aprenderá a hacer proyectos.
para descifrar proverbios y enigmas, los dichos de los sabios y sus adivinanzas.
El temor de Yahweh es el principio de la ciencia; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.
Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no desprecies la lección de tu madre:
corona graciosa son para tu cabeza y un collar para tu cuello.
Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir, no vayas.
Si te dicen: «¡Vente con nosotros, estemos al acecho para derramar sangre, apostémonos contra el inocente sin motivo alguno,
devorémoslos vivos como el seol, enteros como los que bajan a la fosa!;
¡hallaremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestras casas de botín,
te tocará tu parte igual que a nosotros, para todos habrá bolsa común!»:
no te pongas, hijo mío, en camino con ellos, tu pie detén ante su senda,
porque sus pies corren hacia el mal y a derramar sangre se apresuran;
pues es inútil tender la red a los ojos mismos de los pajarillos.
Contra su propia sangre están acechando, apostados están contra sus propias vidas.
Esa es la senda de todo el que se entrega a la rapiña: ella quita la vida a su propio dueño.
La Sabiduría clama por las calles, por las plazas alza su voz,
llama en la esquina de las calles concurridas, a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos:
«¿Hasta cuándo, simples, amaréis vuestra simpleza y arrogantes os gozaréis en la arrogancia y necios tendréis odio a la ciencia?
Convertíos por mis reprensiones: voy a derramar mi ruaj para vosotros, os voy a comunicar mis palabras.
Ya que os he llamado y no habéis querido, he tendido mi mano y nadie ha prestado atención,
habéis despreciado todos mis consejos, no habéis hecho caso de mis reprensiones;
también yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando llegue vuestro espanto,
cuando llegue, como huracán, vuestro espanto, vuestra desgracia sobrevenga como torbellino, cuando os alcancen la angustia y la tribulación.
Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán y no me hallarán.
Porque tuvieron odio a la ciencia y no eligieron el temor de Yahweh,
no hicieron caso de mi consejo, ni admitieron de mí ninguna reprensión;
comerán del fruto de su conducta, de sus propios consejos se hartarán.
Su propio descarrío matará a los simples, la despreocupación perderá a los insensatos.
Pero el que me escucha vivirá seguro, tranquilo, sin temor a la desgracia.»
Colosenses 4
Amos, dad a vuestros esclavos lo que es justo y equitativo, teniendo presente que también vosotros tenéis un Amo en el cielo.
Sed perseverantes en la oración, velando en ella con acción de gracias;
orad al mismo tiempo también por nosotros para que Elohim nos abra una puerta a la Palabra, y podamos anunciar el Misterio de Yeshúa, por cuya causa estoy yo encarcelado,
para darlo a conocer anunciándolo como debo hacerlo.
Portaos prudentemente con los de fuera, aprovechando bien el tiempo presente.
Que vuestra conversación sea siempre amena, sazonada con sal, sabiendo responder a cada cual como conviene.
En cuanto a mí, de todo os informará Tíquico, el hermano querido, fiel ministro y consiervo en el Adon,
a quien os envío expresamente para que sepáis de nosotros y consuele vuestros corazones.
Y con él a Onésimo, el hermano fiel y querido compatriota vuestro. Ellos os informarán de todo cuanto aquí sucede.
Os saludan Aristarco, mi compañero de cautiverio, y Marcos, primo de Bernabé, acerca del cual recibisteis ya instrucciones. Si va a vosotros, dadle buena acogida.
Os saluda también Yeshúa, llamado Justo; son los únicos de la circuncisión que colaboran conmigo por el Reino de Elohim y que han sido para mí un consuelo.
Os saluda Epafras, vuestro compatriota, siervo de Yeshúa Hamashiaj, que se esfuerza siempre a favor vuestro en sus oraciones, para que os mantengáis perfectos cumplidores de toda voluntad divina.
Yo soy testigo de lo mucho que se afana por vosotros, por los de Laodicea y por los de Hierápolis.
Os saluda Lucas, el médico querido, y Demas.
Saludad a los hermanos de Laodicea, a Ninfas y la Iglesia de su casa.
Una vez que hayáis leído esta carta entre vosotros, procurad que sea también leída en la Iglesia de Laodicea. Y por vuestra parte leed vosotros la que os venga de Laodicea.
Decid a Arquipo: «Considera el ministerio que recibiste en el Adon, para que lo cumplas».
El saludo va de mi mano, Pablo. Acordaos de mis cadenas. La gracia sea con vosotros.
I Tesalonicenses 1
Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Elohim Abba y en el Adon Yeshúa. A vosotros gracia y paz.
En todo momento damos gracia a Elohim por todos vosotros, recordándoos sin cesar en nuestras oraciones.
Tenemos presente ante nuestro Elohim y Abba la obra de vuestra emuna, los trabajos de vuestra caridad, y la tenacidad de vuestra esperanza en Yeshúa nuestro Adon.
Conocemos, hermanos queridos de Elohim, vuestra elección;
ya que os fue predicado nuestro Evangelio no sólo con palabras sino también con poder y con el Ruaj Hakodesh, con plena persuasión. Sabéis cómo nos portamos entre vosotros en atención a vosotros.
Por vuestra parte, os hicisteis imitadores nuestros y del Adon, abrazando la Palabra con gozo del Ruaj Hakodesh en medio de muchas tribulaciones.
De esta manera os habéis convertido en modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
Partiendo de vosotros, en efecto, ha resonado la Palabra del Adon y vuestra emuna en Elohim se ha difundido no sólo en Macedonia y en Acaya, sino por todas partes, de manera que nada nos queda por decir.
Ellos mismos cuentan de nosotros cuál fue nuestra entrada a vosotros, y cómo os convertisteis a Elohim, tras haber abandonado los ídolos, para servir a Elohim vivo y verdadero,
y esperar así a su Hijo Yeshúa que ha de venir de los cielos, a quien resucitó de entre los muertos y que nos salva de la Cólera venidera.
Tehilim 7
Lamentación. De David. La que cantó a Yahweh a propósito del benjaminita Kus.
Yahweh, Elohim mío, a ti me acojo, sálvame de todos mis perseguidores, líbrame;
¡que no arrebate como un león mi vida el que desgarra, sin que nadie libre!
Yahweh, Elohim mío, si algo de esto hice, si hay en mis manos injusticia,
si a mi bienhechor con mal he respondido si he perdonado al opresor injusto,
¡que el enemigo me persiga y me alcance, estrelle mi vida contra el suelo, y tire mis entrañas por el polvo!
Levántate, Yahweh, en tu cólera, surge contra los arrebatos de mis opresores, despierta ya, Elohim mío, tú que el juicio convocas.
Que te rodee la asamblea de las naciones, y tú en lo alto vuélvete hacia ella.
(Yahweh, juez de los pueblos.) Júzgame, Yahweh, conforme a mi justicia y según mi inocencia.
Haz que cese la maldad de los impíos, y afianza al justo, tú que escrutas corazones y entrañas, oh Elohim justo.
Elohim, el escudo que me cubre, el salvador de los de recto corazón;
Elohim, el juez justo, tardo a la cólera, pero Elohim amenazante en todo tiempo
para el que no se vuelve. Afile su espada el enemigo, tense su arco y lo apareje,
para sí solo prepara armas de muerte, hace tizones de sus flechas;
vedle en su preñez de iniquidad, malicia concibió, fracaso pare.
Cavó una fosa, recavó bien hondo, mas cae en el hoyo que él abrió;
revierte su obra en su cabeza, su violencia en su cerviz recae.
Doy gracias a Yahweh por su justicia, salmodio al nombre de Yahweh, el Altísimo.

