Parashot 10 de junio 2023
Job 36–37, Filipenses 2–3, Tehilim 4
Job 36
1 Prosiguió Elihú y dijo: 2 Espera un poco, y yo te instruiré, pues todavía hay palabras en favor de Elohim. 3 Voy a llevar muy lejos mi saber, y daré la razón a mi Hacedor. 4 En verdad, no son mentira mis palabras, un maestro en saber está contigo. 5 Elohim no rechaza al hombre íntegro, 6 ni deja vivir al malvado en plena fuerza. Hace justicia a los pobres, 7 y no quita al justo su derecho. El puso a los reyes en el trono, para siempre los asienta, mas se engríen, 8 y él los amarra con cadenas, y quedan presos en los lazos de la angustia. 9 Entonces les pone su obra al descubierto y sus culpas nacidas del orgullo. 10 A sus oídos pronuncia una advertencia, y manda que se vuelvan de la iniquidad. 11 Si escuchan y son dóciles, acaban sus días en ventura y en delicias sus años. 12 Si no escuchan, pasan el Canal, y expiran por falta de cordura. 13 Y los obstinados que imponen la cólera y no piden auxilio cuando él los encadena, 14 mueren en plena juventud, y su vida en la edad juvenil. 15 El salva al pobre por su misma pobreza, por la miseria el oído le abre. 16 También a ti te arrancará de las fauces de la angustia. Antes gozabas de abudancia sin límites, la grasa desbordaba de tu mesa. 17 Mas no hacías justicia de los malos, defraudabas el derecho del huérfano. 18 Procura, pues, que no te seduzca la abundancia, ni el copioso soborno te extravíe. 19 Haz comparecer al rico como al que nada tiene, al débil como al poderoso. 20 No aplastes a aquellos que te son extraños, para encumbrar en su puesto a tus parientes. 21 Guárdate de inclinarte hacia la iniquidad, que por eso te ha probado la aflicción. 22 Mira, Elohim es sublime por su fuerza, ¿quién es maestro como él? 23 ¿Quién le señaló el camino a seguir? ¿quién le diría: «Has hecho mal»? 24 Acuérdate más bien de ensalzar su obra, que han cantado los hombres. 25 Todo hombre la contempla, el hombre la mira desde lejos. 26 Sí, Elohim es grande y no le comprendemos, el número de sus años es incalculable. 27 El atrae las gotas de agua, pulveriza la lluvia en su vapor, 28 que luego derraman las nubes, la destilan sobre la turba humana. 29 ¿Quién además comprenderá el despliegue de la nube, los fragores de su tienda? 30 Ved que despliega su niebla por encima cubre las cimas de los montes. 31 Pues por ellas sustenta él a los pueblos, les da alimento en abundancia. 32 En sus manos el rayo levanta y le ordena que alcance su destino. 33 Su trueno le anuncia, la ira se inflama contra la iniquidad.
Job 37
1 Mi corazón también por eso tiembla, y salta fuera de su sitio. 2 ¡Escuchad, escuchad el fragor de su voz, el bramido que sale de su boca! 3 Hace relampaguear por todo el cielo, su fulgor llega a los extremos de la tierra. 4 Detrás de él una voz ruge: truena él con su soberbia voz, y sus rayos no retiene, mientras su voz retumba. 5 Elohim nos da a ver maravillas, grandes cosas hace que no comprendemos. 6 Cuando dice a la nieve: «¡Cae sobre la tierra!», y a los aguaceros: «¡Lloved fuerte!», 7 la mano de todo hombre retiene bajo sello, para que todos conozcan su obra. 8 Las fieras a sus guaridas huyen y en sus cubiles se cobijan. 9 Del sur llega el huracán, el frío, de los vientos del norte. 10 Al soplo de Elohim se forma el hielo, se congela la extensión de las aguas. 11 El carga a la nube de un rayo, el nublado esparce su fulgor, 12 y éste, gira girando, circula conforme a sus designios. Así ejecutan sus órdenes en todo sobre la haz de su orbe terráqueo. 13 Ya como castigo para los pueblos de la tierra, ya como gracia, él los envía. 14 Presta, Job, oído a esto, tente y observa los prodigios de Elohim. 15 ¿Sabes acaso cómo Elohim los rige, y cómo su nube hace brillar el rayo? 16 ¿Sabes tú cómo las nubes cuelgan en equilibrio, 7 maravilla de una ciencia consumada? 17 Tú, cuyos vestidos queman cuando está quieta la tierra bajo el viento del sur, 18 ¿puedes extender con él la bóveda del cielo, sólida como espejo de metal fundido? 19 Enséñanos qué le hemos de decir: no discutiremos más, debido a las tinieblas. 20 Si hablo yo, ¿alguien se lo cuenta? ¿es informado de lo que un hombre ha dicho? 21 Ahora ya no se ve la luz, que queda oscurecida por las nubes; pero pasa el viento y las despeja, 22 y una claridad llega del norte: gloria terrible alrededor de Elohim, 23 ¡es Shaday!, no podemos alcanzarle. Grande en fuerza y equidad, maestro de justicia, sin oprimir a nadie. 24 Por eso le temen los hombres: ¡a él la veneración de todos los sabios de corazón!
Filipenses 2
1 Así, pues, os conjuro en virtud de toda exhortación en Yeshúa, de toda persuasión de amor, de toda comunión en el Ruaj, de toda entrañable compasión, 2 que colméis mi alegría, siendo todos del mismo sentir, con un mismo amor, un mismo ruaj, unos mismos sentimientos. 3 Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo, 4 buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás. 5 Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Yeshúa: 6 El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Elohim. 7 Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; 8 y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. 9 Por lo cual Elohim le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. 10 Para que al nombre de Yeshúa toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, 11 y toda lengua confiese que Yeshúa Hamashiaj es Adon para gloria de Elohim Abba. 12 Así pues, queridos míos, de la misma manera que habéis obedecido siempre, no sólo cuando estaba presente sino mucho más ahora que estoy ausente, trabajad con temor y temblor por vuestra salvación, 13 pues Elohim es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece. 14 Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones 15 para que seáis irreprochables e inocentes, hijos de Elohim sin tacha en medio de una generación tortuosa y perversa, en medio de la cual brilláis como antorchas en el mundo, 16 presentándole la Palabra de vida para orgullo mío en el Día de Yeshúa, ya que no habré corrido ni me habré fatigado en vano. 17 Y aun cuando mi sangre fuera derramada como libación sobre el sacrificio y la ofrenda de vuestra emuna, me alegraría y congratularía con vosotros. 18 De igual manera también vosotros alegraos y congratulaos conmigo. 19 Espero en el Adon Yeshúa poder enviaros pronto a Timoteo, para quedar también yo animado con vuestras noticias. 20 Pues a nadie tengo de tan iguales sentimientos que se preocupe sinceramente de vuestros intereses, 21 ya que todos buscan sus propios intereses y no los de Yeshúa Hamashiaj. 22 Pero vosotros conocéis su probada virtud, pues como un hijo junto a su padre ha servido conmigo en favor del Evangelio. 23 A él, pues, espero enviaros tan pronto como vea clara mi situación. 24 Y aun confío en el Adon que yo mismo podré ir pronto. 25 Entretanto, he juzgado necesario devolveros a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de armas, enviado por vosotros con el encargo de servirme en mi necesidad, 26 porque os está añorando a todos vosotros y anda angustiado porque sabe que ha llegado a vosotros la noticia de su enfermedad. 27 Es cierto que estuvo enfermo y a punto de morir. Pero Elohim se compadeció de él; y no sólo de él, sino también de mí, para que no tuviese yo tristeza sobre tristeza. 28 Así pues, me apresuro a enviarle para que viéndole de nuevo os llenéis de alegría y yo quede aliviado en mi tristeza. 29 Recibidle, pues, en el Adon con toda alegría, y tened en estima a los hombres como él, 30 ya que por la obra de Yeshúa ha estado a punto de morir, arriesgando su vida para supliros en el servicio que no podíais prestarme vosotros mismos.
Filipenses 3
1 Por lo demás, hermanos míos, alegraos en el Adon… Volver a escribiros las mismas cosas, a mí no me es molestia, y a vosotros os da seguridad. 2 Atención a los perros; atención a los obreros malos; atención a los falsos circuncisos. 3 Pues los verdaderos circuncisos somos nosotros, los que damos culto según el Ruaj de Elohim y nos gloriamos en Yeshúa Hamashiaj sin poner nuestra confianza en la carne, 4 aunque yo tengo motivos para confiar también en la carne. Si algún otro cree poder confiar en la carne, más yo. 5 Circuncidado el octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo e hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; 6 en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la Ley, intachable. 7 Pero lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Yeshúa. 8 Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Yeshúa Hamashiaj, mi Adon, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Yeshúa, 9 y ser hallado en él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la emuna de Yeshúa, la justicia que viene de Elohim, apoyada en la emuna, 10 y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, 11 tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos. 12 No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Yeshúa Hamashiaj. 13 Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, 14 corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Elohim me llama desde lo alto en Yeshúa Hamashiaj. 15 Así pues, todos los perfectos tengamos estos sentimientos, y si en algo sentís de otra manera, también eso os lo declarará Elohim. 16 Por lo demás, desde el punto a donde hayamos llegado, sigamos adelante. 17 Hermanos, sed imitadores míos, y fijaos en los que viven según el modelo que tenéis en nosotros. 18 Porque muchos viven según os dije tantas veces, y ahora os lo repito con lágrimas, como enemigos de la cruz de Yeshúa, 19 cuyo final es la perdición, cuyo Elohim es el vientre, y cuya gloria está en su vergüenza, que no piensan más que en las cosas de la tierra. 20 Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Adon Yeshúa, 21 el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas.
Tehilim 4
1 Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo. De David. 2 Cuando clamo, respóndeme, oh Elohim mi justiciero, en la angustia tú me abres salida; tenme piedad, escucha mi oración. 3 Vosotros, hombres, ¿hasta cuándo seréis torpes de corazón, amando vanidad, rebuscando mentira? 4 ¡Sabed que Yahweh mima a su amigo, Yahweh escucha cuando yo le invoco. 5 Temblad, y no pequéis; hablad con vuestro corazón en el lecho ¡y silencio! 6 Ofreced sacrificios de justicia y confiad en Yahweh. 7 Muchos dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha?» ¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro! Yahweh, 8 tú has dado a mi corazón más alegría que cuando abundan ellos de trigo y vino nuevo. 9 En paz, todo a una, yo me acuesto y me duermo, pues tú solo, Yahweh, me asientas en seguro.

