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Parashot 10 de mayo 2025

Parashot 10 de mayo 2025

Jeremías 7-8, Hechos 27-28 y Tehililim 104

Jeremías 7

  1. Palabra que llegó de parte de Yahweh a Jeremías:

  2. Párate en la puerta de la Casa de Yahweh y proclamarás allí esta palabra. Dirás: Oíd la palabra de Yahweh, todo Judá, los que entráis por estas puertas a postraros ante Yahweh.

  3. Así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel: Mejorad de conducta y de obras, y yo haré que os quedéis en este lugar.

  4. No fiéis en palabras engañosas diciendo: «¡Templo de Yahweh, Templo de Yahweh, Templo de Yahweh es éste!»

  5. Porque si mejoráis realmente vuestra conducta y obras, si realmente hacéis justicia mutua

  6. y no oprimís al forastero, al huérfano y a la viuda (y no vertéis sangre inocente en este lugar), ni andáis en pos de otros dioses para vuestro daño,

  7. entonces yo me quedaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres desde siempre hasta siempre.

  8. Pero he aquí que vosotros fiáis en palabras engañosas que de nada sirven,

  9. para robar, matar, adulterar, jurar en falso, incensar a Baal y seguir a otros dioses que no conocíais.

  10. Luego venís y os paráis ante mí en esta Casa llamada por mi Nombre y decís: «¡Estamos seguros!», para seguir haciendo todas esas abominaciones.

  11. ¿En cueva de bandoleros se ha convertido a vuestros ojos esta Casa que se llama por mi Nombre? ¡Que bien visto lo tengo! - oráculo de Yahweh -.

  12. Pues andad ahora a mi lugar de Silo, donde aposenté mi Nombre antiguamente, y ved lo que hice con él ante la maldad de mi pueblo Israel.

  13. Y ahora, por haber hecho vosotros todo esto - oráculo de Yahweh - por más que os hablé asiduamente, aunque no me oísteis, y os llamé, mas no respondisteis,

  14. yo haré con la Casa que se llama por mi Nombre, en la que confiáis, y con el lugar que os di a vosotros y a vuestros padres, como hice con Silo,

  15. y os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, a toda la descendencia de Efraím.

  16. En cuanto a ti, no pidas por este pueblo ni eleves por ellos plegaria ni oración, ni me insistas, porque no te oiré.

  17. ¿Es que no ves lo que ellos hacen en las ciudades de Judá y por las calles de Jerusalén?

  18. Los hijos recogen leña, los padres prenden fuego, las mujeres amasan para hacer tortas a la Reina de los Cielos, y se liba en honor de otros dioses para exasperarme.

  19. ¿A mí me exasperan ésos? - oráculo de Yahweh -, ¿no es a sí mismos, para vergüenza de sus rostros?

  20. Por tanto, así dice el Señor Yahweh: He aquí que mi ira y mi saña se vuelca sobre este lugar, sobre hombres y bestias bestias, sobre los árboles del campo y el fruto del suelo; arderá y no se apagará.

  21. Así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel. Añadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios y comeos la carne.

  22. Que cuando yo saqué a vuestros padres del país de Egipto, no les hablé ni les mandé nada tocante a holocausto y sacrificio.

  23. Lo que les mandé fue esto otro: «Escuchad mi voz y yo seré vuestro Elohim y vosotros seréis mi pueblo, y seguiréis todo camino que yo os mandare, para que os vaya bien.»

  24. Mas ellos no escucharon ni prestaron el oído, sino que procedieron en sus consejos según la pertinacia de su mal corazón, y se pusieron de espaldas, que no de cara;

  25. desde la fecha en que salieron vuestros padres del país de Egipto hasta el día de hoy, os envié a todos mis siervos, los profetas, cada día puntualmente.

  26. Pero no me escucharon ni aplicaron el oído, sino que atiesando la cerviz hicieron peor que sus padres.

  27. Les dirás, pues, todas estas palabras, mas no te escucharán. Les llamarás y no te responderán.

  28. Entonces les dirás: Esta es la nación que no ha escuchado la voz de Yahweh su Elohim, ni ha querido aprender. Ha perecido la lealtad, ha desaparecido de su boca.

  29. Córtate tus guedejas y tíralas, y entona por los calveros una elegía; que Yahweh ha desechado y repudiado a la generación objeto de su cólera.

  30. Los hijos de Judá han hecho lo que me parece malo - oráculo de Yahweh -: han puesto sus Monstruos abominables en la Casa que llaman por mi Nombre profanándola,

  31. y han construido los altos de Tófet - que está en el valle de Ben Hinnom - para quemar a sus hijos e hijas en el fuego, cosa que nos les mandé ni me pasó por las mientes.

  32. Por tanto, he aquí que vienen días - oráculo de Yahweh - en que no se hablará más de Tófet, ni del valle de Ben Hinnom, sino del "valle de la Matanza". Se harán enterramientos en Tófet por falta de sitio,

  33. y los cadáveres de este pueblo servirán de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, sin que haya quien las espante.

  34. Suspenderé en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén toda voz de gozo y alegría, la voz del novio y la voz de la novia; porque toda la tierra quedará desolada."

Jeremías 8

  1. En aquel tiempo - oráculo de Yahweh - sacarán de sus tumbas los huesos de los reyes de Judá, los huesos de sus príncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los moradores de Jerusalén,

  2. y los dispersarán ante el sol, la luna y todo el ejército celeste a quienes amaron y sirvieron, a quienes siguieron, consultaron y adoraron, para no ser recogidos ni sepultados más: se volverán estiércol sobre la haz de la tierra.

  3. Y será preferible la muerte a la vida para todo el resto que subsistiere de este linaje malo adondequiera que yo les relegue - oráculo de Yahweh Sebaot -.

  4. Les dirás: Así dice Yahweh: Los que caen ¿no se levantan? y si uno se extravía ¿no cabe tornar?

  5. Pues ¿por qué este pueblo sigue apostatando, Jerusalén con apostasía perpetua? Se aferran a la mentira, rehúsan convertirse.

  6. He escuchado atentamente: no hablan a derechas. Nadie deplora su maldad diciendo: «¿Qué he hecho?» Todos se extravían, cada cual en su carrera, cual caballo que irrumpe en la batalla.

  7. Hasta la cigüeña en el cielo conoce su estación, y la tórtola, la golondrina o la grulla observan la época de sus migraciones. Pero mi pueblo ignora el derecho de Yahweh.

  8. ¿Cómo decís: «Somos sabios, y poseemos la Ley de Yahweh?» Cuando es bien cierto que en mentira la ha cambiado el cálamo mentiroso de los escribas.

  9. Los sabios pasarán vergüenza, serán abatidos y presos. He aquí que han desechado la palabra de Yahweh, y su sabiduría ¿de qué les sirve?

  10. Así que yo daré sus mujeres a otros, sus campos a nuevos amos, porque del más chiquito al más grande todos andan buscando su provecho, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos practican el fraude.

  11. Han curado el quebranto de la hija de mi pueblo a la ligera, diciendo: «¡Paz, paz!», cuando no había paz.

  12. ¿Se avergonzaron de las abominaciones que hicieron? ¡Avergonzarse, no se avergonzaron; sonrojarse, tampoco supieron! Por tanto caerán con los que cayeren; tropezarán cuando se les visite - dice Yahweh -.

  13. Quisiera recoger de ellos alguna cosa - oráculo de Yahweh - pero no hay racimos en la vid ni higos en la higuera, y están mustias sus hojas. Es que yo les he dado quien les despoje.

  14. - «¿Por qué nos quedamos tranquilos? ¡Juntaos, vamos a las plazas fuertes para enmudecer allí, pues Yahweh nuestro Elohim nos hace morir y nos propina agua envenenada, porque hemos pecado contra Yahweh!

  15. Esperábamos paz, y no hubo bien alguno; el tiempo de la cura, y se presenta el miedo.

  16. Desde Dan se deja oír. el resuello de sus caballos. Al relincho sonoro de sus corceles tembló la tierra toda. Vendrán y comerán el país y sus bienes, la ciudad y sus habitantes.»

  17. - Sí, he aquí que yo envío contra vosotros sierpes venenosas contra las que no existe encantamiento, y os picarán - oráculo de Yahweh -.

  18. Sin remedio el dolor me acomete, el corazón me falla;

  19. he aquí el grito lastimero de la hija de mi pueblo desde todos los rincones del país: «¿No está Yahweh en Sión? ¿su Rey no mora ya en ella? (¿Por qué me han irritado con sus ídolos, con esas Vanidades traídas del extranjero?)

  20. La siega pasó, el verano acabó, mas nosotros no estamos a salvo.»

  21. Me duele el quebranto de la hija de mi pueblo; estoy abrumado, el pánico se apodera de mí.

  22. ¿No hay sandáraca en Galaad?, ¿no quedan médicos allí? Pues ¿cómo es que no llega el remedio para la hija de mi pueblo?

  23. ¡Quién convirtiera mi cabeza en llanto, mis ojos en manantial de lágrimas para llorar día y noche a los muertos de la hija de mi pueblo!"

Hechos 27

  1. Cuando se decidió que nos embarcásemos rumbo a Italia, fueron confiados Pablo y algunos otros prisioneros a un centurión de la cohorte Augusta, llamado Julio.

  2. Subimos a una nave de Adramitio, que iba a partir hacia las costas de Asia, y nos hicimos a la mar. Estaba con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica.

  3. Al otro día arribamos a Sidón. Julio se portó humanamente con Pablo y le permitió ir a ver a sus amigos y ser atendido por ellos.

  4. Partimos de allí y navegamos al abrigo de las costas de Chipre, porque los vientos eran contrarios.

  5. Atravesamos los mares de Cilicia y Panfilia y llegamos al cabo de quince días a Mira de Licia.

  6. Allí encontró el centurión una nave alejandrina que navegaba a Italia, y nos hizo subir a bordo.

  7. Durante muchos días la navegación fue lenta y a duras penas llegamos a la altura de Gnido. Como el viento no nos dejaba entrar en puerto, navegamos al abrigo de Creta por la parte de Salmone;

  8. y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Puertos Buenos, cerca del cual se encuentra la ciudad de Lasea.

  9. Había transcurrido bastante tiempo y la navegación era peligrosa, pues incluso había ya pasado el Ayuno. Pablo les advertía:

  10. «Amigos, veo que la navegación va a traer gran peligro y grave daño no sólo para el cargamento y la nave, sino también para nuestras propias personas.»

  11. Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón que no a las palabras de Pablo.

  12. Como el puerto no era a propósito para invernar, la mayoría decidió hacerse a la mar desde allí, por si era posible llegar a Fénica, un puerto de Creta que mira al suroeste y al noroeste, y pasar allí el invierno.

  13. Soplaba ligeramente entonces el viento del sur y creyeron que podían poner en práctica su propósito; levaron anclas y fueron costeando Creta de cerca.

  14. Pero no mucho después se desencadenó un viento huracanado procedente de la isla, llamado Euroaquilón.

  15. La nave fue arrastrada y, no pudiendo hacer frente al viento, nos abandonamos a la deriva.

  16. Navegando a sotavento de una isleta llamada Cauda, pudimos con mucha dificultad hacernos con el bote.

  17. Una vez izado el bote se emplearon los cables de refuerzo, ciñendo el casco por debajo; y por miedo a chocar contra la Sirte, se echó el ancla flotante. Así se iba a la deriva.

  18. Y como el temporal seguía sacudiéndonos furiosamente, al día siguiente aligeraron la nave.

  19. Y al tercer día con sus propias manos arrojaron al mar el aparejo de la nave.

  20. Durante muchos días no apareció el sol ni las estrellas; teníamos sobre nosotros una tempestad no pequeña; toda esperanza de salvarnos iba desapareciendo.

  21. Hacía ya días que no habíamos comido; entonces Pablo se puso en medio de ellos y les dijo: «Amigos, más hubiera valido que me hubierais escuchado y no haberos hecho a la mar desde Creta; os hubierais ahorrado este peligro y esta pérdida.

  22. Pero ahora os recomiendo que tengáis buen ánimo; ninguna de vuestras vidas se perderá; solamente la nave.

  23. Pues esta noche se me ha presentado un ángel del Elohim a quien pertenezco y a quien doy culto,

  24. y me ha dicho: "No temas, Pablo; tienes que comparecer ante el César; y mira, Elohim te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo."

  25. Por tanto, amigos, ¡ánimo! Yo tengo fe en Elohim de que sucederá tal como se me ha dicho.

  26. Iremos a dar en alguna isla.»

  27. Era ya la décima cuarta noche que íbamos a la deriva por el Adriático, cuando hacia la media noche presintieron los marineros la proximidad de tierra.

  28. Sondearon y hallaron veinte brazas; un poco más lejos sondearon de nuevo y hallaron quince brazas.

  29. Temerosos de que fuésemos a chocar contra algunos escollos, echaron cuatro anclas desde la popa y esperaban ansiosamente que se hiciese de día.

  30. Los marineros intentaban escapar de la nave, y estaban ya arriando el bote con el pretexto de echar los cables de las anclas de proa.

  31. Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: «Si no se quedan éstos en la nave, vosotros no os podréis salvar.»

  32. Entonces los soldados cortaron las amarras del bote y lo dejaron caer.

  33. Mientras esperaban que se hiciera de día, Pablo aconsejaba a todos que tomasen alimento diciendo: «Hace ya catorce días que, en continua expectación, estáis en ayunas, sin haber comido nada.

  34. Por eso os aconsejo que toméis alimento, pues os conviene para vuestra propia salvación; que ninguno de vosotros perderá ni un solo cabello de su cabeza.»

  35. Diciendo esto, tomó pan, dio gracias a Elohim en presencia de todos, lo partió y se puso a comer.

  36. Entonces todos los demás se animaron y tomaron también alimento.

  37. Estábamos en total en la nave 276 personas.

  38. Una vez satisfechos, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar.

  39. Cuando vino el día, los marineros no reconocían la tierra; solamente podían divisar una ensenada con su playa; y resolvieron lanzar la nave hacia ella, si fuera posible.

  40. Soltaron las anclas que dejaron caer al mar; aflojaron al mismo tiempo las ataduras de los timones; después izaron al viento la vela artimón y pusieron rumbo a la playa.

  41. Pero tropezaron contra un lugar con mar por ambos lados, y encallaron allí la nave; la proa clavada, quedó inmóvil; en cambio la popa, sacudida violentamente, se iba deshaciendo.

  42. Los soldados entonces resolvieron matar a los presos, no fuera que alguno se escapase a nado;

  43. pero el centurión, que quería salvar a Pablo, se opuso a su designio y dio orden de que los que supieran nadar se arrojasen los primeros al agua y ganasen la orilla;

  44. y los demás saliesen unos sobre tablones, otros sobre los despojos de la nave. De esta forma todos llegamos a tierra sanos y salvos."

Hechos 28

  1. Una vez a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.

  2. Los nativos nos mostraron una humanidad poco común; encendieron una hoguera a causa de la lluvia que caía y del frío, y nos acogieron a todos.

  3. Pablo había reunido una brazada de ramas secas; al ponerla sobre la hoguera, una víbora que salía huyendo del calor, hizo presa en su mano.

  4. Los nativos, cuando vieron el animal colgado de su mano, se dijeron unos a otros: «Este hombre es seguramente un asesino; ha escapado del mar, pero la justicia divina no le deja vivir.»

  5. Pero él sacudió el animal sobre el fuego y no sufrió daño alguno.

  6. Ellos estaban esperando que se hincharía o que caería muerto de repente; pero después de esperar largo tiempo y viendo que no le ocurría nada anormal, cambiaron de parecer y empezaron a decir que era un dios.

  7. En las cercanías de aquel lugar tenía unas propiedades el principal de la isla llamado Publio, quien nos recibió y nos dio amablemente hospedaje durante tres días.

  8. Precisamente el padre de Publio se hallaba en cama atacado de fiebres y disentería. Pablo entró a verle, hizo oración, le impuso las manos y le curó.

  9. Después de este suceso los otros enfermos de la isla acudieron y fueron curados.

  10. Tuvieron para con nosotros toda suerte de consideraciones y a nuestra partida nos proveyeron de lo necesario.

  11. Transcurridos tres meses nos hicimos a la mar en una nave alejandrina que había invernado en la isla y llevaba por enseña los Dióscuros.

  12. Arribamos a Siracusa y permanecimos allí tres días.

  13. Desde allí, costeando, llegamos a Regio. Al día siguiente se levantó el viento del sur, y al cabo de dos días llegamos a Pozzuoli.

  14. Encontramos allí hermanos y tuvimos el consuelo de permanecer con ellos siete días. Y así llegamos a Roma.

  15. Los hermanos, informados de nuestra llegada, salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Elohim y cobró ánimos.

  16. Cuando entramos en Roma se le permitió a Pablo permanecer en casa particular con un soldado que le custodiara.

  17. Tres días después convocó a los principales judíos. Una vez reunidos, les dijo: «Hermanos, yo, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de los padres, fui apresado en Jerusalén y entregado en manos de los romanos,

  18. que, después de haberme interrogado, querían dejarme en libertad porque no había en mí ningún motivo de muerte.

  19. Pero como los judíos se oponían, me vi forzado a apelar al César, sin pretender con eso acusar a los de mi nación.

  20. Por este motivo os llamé para veros y hablaros, pues precisamente por la esperanza de Israel llevo yo estas cadenas.»

  21. Ellos le respondieron: «Nosotros no hemos recibido de Judea ninguna carta que nos hable de ti, ni ninguno de los hermanos llegados aquí nos ha referido o hablado nada malo de ti.

  22. Pero deseamos oír de ti mismo lo que piensas, pues lo que de esa secta sabemos es que en todas partes se la contradice.»

  23. Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. El les iba exponiendo el Reino de Elohim, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Yeshúa, basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.

  24. Unos creían por sus palabras y otros en cambio permanecían incrédulos.

  25. Cuando, en desacuerdo entre sí mismos, ya se marchaban, Pablo dijo esta sola cosa: «Con razón habló el Ruaj HaKodesh a vuestros padres por medio del profeta Isaías:

  26. Ve a encontrar a este pueblo y dile: Escucharéis bien, pero no entenderéis, miraréis bien, pero no veréis.

  27. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, y con sus oídos oigan, y con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los cure.

  28. «Sabed, pues, que esta salvación de Elohim ha sido enviada a los gentiles; ellos sí que la oirán.»

  29. Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él;

  30. predicaba el Reino de Elohim y enseñaba lo referente al Señor Yeshúa HaMashiaj con toda valentía, sin estorbo alguno."

Hechos 28

  1. Una vez a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.

  2. Los nativos nos mostraron una humanidad poco común; encendieron una hoguera a causa de la lluvia que caía y del frío, y nos acogieron a todos.

  3. Pablo había reunido una brazada de ramas secas; al ponerla sobre la hoguera, una víbora que salía huyendo del calor, hizo presa en su mano.

  4. Los nativos, cuando vieron el animal colgado de su mano, se dijeron unos a otros: «Este hombre es seguramente un asesino; ha escapado del mar, pero la justicia divina no le deja vivir.»

  5. Pero él sacudió el animal sobre el fuego y no sufrió daño alguno.

  6. Ellos estaban esperando que se hincharía o que caería muerto de repente; pero después de esperar largo tiempo y viendo que no le ocurría nada anormal, cambiaron de parecer y empezaron a decir que era un dios.

  7. En las cercanías de aquel lugar tenía unas propiedades el principal de la isla llamado Publio, quien nos recibió y nos dio amablemente hospedaje durante tres días.

  8. Precisamente el padre de Publio se hallaba en cama atacado de fiebres y disentería. Pablo entró a verle, hizo oración, le impuso las manos y le curó.

  9. Después de este suceso los otros enfermos de la isla acudieron y fueron curados.

  10. Tuvieron para con nosotros toda suerte de consideraciones y a nuestra partida nos proveyeron de lo necesario.

  11. Transcurridos tres meses nos hicimos a la mar en una nave alejandrina que había invernado en la isla y llevaba por enseña los Dióscuros.

  12. Arribamos a Siracusa y permanecimos allí tres días.

  13. Desde allí, costeando, llegamos a Regio. Al día siguiente se levantó el viento del sur, y al cabo de dos días llegamos a Pozzuoli.

  14. Encontramos allí hermanos y tuvimos el consuelo de permanecer con ellos siete días. Y así llegamos a Roma.

  15. Los hermanos, informados de nuestra llegada, salieron a nuestro encuentro hasta el Foro Apio y Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Elohim y cobró ánimos.

  16. Cuando entramos en Roma se le permitió a Pablo permanecer en casa particular con un soldado que le custodiara.

  17. Tres días después convocó a los principales judíos. Una vez reunidos, les dijo: «Hermanos, yo, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de los padres, fui apresado en Jerusalén y entregado en manos de los romanos,

  18. que, después de haberme interrogado, querían dejarme en libertad porque no había en mí ningún motivo de muerte.

  19. Pero como los judíos se oponían, me vi forzado a apelar al César, sin pretender con eso acusar a los de mi nación.

  20. Por este motivo os llamé para veros y hablaros, pues precisamente por la esperanza de Israel llevo yo estas cadenas.»

  21. Ellos le respondieron: «Nosotros no hemos recibido de Judea ninguna carta que nos hable de ti, ni ninguno de los hermanos llegados aquí nos ha referido o hablado nada malo de ti.

  22. Pero deseamos oír de ti mismo lo que piensas, pues lo que de esa secta sabemos es que en todas partes se la contradice.»

  23. Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. El les iba exponiendo el Reino de Elohim, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Yeshúa, basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.

  24. Unos creían por sus palabras y otros en cambio permanecían incrédulos.

  25. Cuando, en desacuerdo entre sí mismos, ya se marchaban, Pablo dijo esta sola cosa: «Con razón habló el Ruaj HaKodesh a vuestros padres por medio del profeta Isaías:

  26. Ve a encontrar a este pueblo y dile: Escucharéis bien, pero no entenderéis, miraréis bien, pero no veréis.

  27. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, y con sus oídos oigan, y con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los cure.

  28. «Sabed, pues, que esta salvación de Elohim ha sido enviada a los gentiles; ellos sí que la oirán.»

  29. Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él;

  30. predicaba el Reino de Elohim y enseñaba lo referente al Señor Yeshúa HaMashiaj con toda valentía, sin estorbo alguno."

Tehilim 104

  1. ¡Alma mía, bendice a Yahweh! ¡Yahweh, Elohim mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad,

  2. arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda,

  3. levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las alas del viento te deslizas;

  4. tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros.

  5. Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás.

  6. Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas;

  7. al increparlas tú, emprenden la huida, se precipitan al oír tu trueno,

  8. y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les asignaste;

  9. un término les pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra.

  10. Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan;

  11. a todas las bestias de los campos abrevan, en ellas su sed apagan los onagros;

  12. sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda.

  13. De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra;

  14. la hierba haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, para que saque de la tierra el pan,

  15. y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte el corazón del hombre.

  16. Se empapan bien los árboles de Yahweh, los cedros del Líbano que él plantó;

  17. allí ponen los pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña;

  18. los altos montes, para los rebecos, para los damanes, el cobijo de las rocas.

  19. Hizo la luna para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso;

  20. mandas tú las tinieblas, y es la noche, en ella rebullen todos los animales de la selva,

  21. los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Elohim reclaman.

  22. Cuando el sol sale, se recogen, y van a echarse a sus guaridas;

  23. el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde.

  24. ¡Cuán numerosas tus obras, Yahweh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra.

  25. Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños;

  26. por allí circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él.

  27. Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento;

  28. tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes.

  29. Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan.

  30. Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.

  31. ¡Sea por siempre la gloria de Yahweh, en sus obras Yahweh se regocije!

  32. El que mira a la tierra y ella tiembla, toca los montes y echan humo.

  33. A Yahweh mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Elohim.

  34. ¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahweh tengo mi gozo.

  35. ¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a Yahweh, alma mía!