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Parashot 10 de septiembre 2022

Parashot 10 de septiembre 2022

Ester 6–7, Hechos 9–10 y Tehilim 115

Ester 6

  1. Aquella misma noche, no pudiendo el rey conciliar el sueño, mandó que trajeran y leyeran en su presencia el libro de las Memorias, o Crónica.

  2. Estaba allí, puesta por escrito, la denuncia que Mardoqueo había hecho contra Bigtán y Teres, los dos eunucos del rey, guardianes del umbral, que habían intentado poner las manos sobre el rey Asuero.

  3. Preguntó el rey: «¿Qué honor o dignidad se concedió por esto a Mardoqueo?» Los jóvenes del servicio del rey dijeron: «No se hizo nada en su favor.»

  4. Continuó el rey: «Quién está en el atrio?» — Justamente entonces llegaba Amán al atrio exterior de la casa del rey, para pedir al rey que colgaran a Mardoqueo en la horca que él había hecho levantar -.

  5. Los jóvenes del servicio del rey le respondieron: «Es Amán el que está en el atrio.» Dijo el rey: «Que entre.»

  6. Entró, pues, Amán, y el rey le preguntó: «¿Qué debe hacerse al hombre a quien el rey quiere honrar?» Amán pensó: «¿A quién ha de querer honrar el rey, sino a mí?»

  7. Respondió, pues, Amán al rey: «Para el hombre a quien el rey quiere honrar,

  8. deben tomarse regias vestiduras que el rey haya vestido, y un caballo que el rey haya montado, y en cuya cabeza se haya puesto una diadema real.

  9. Deben darse los vestidos, y el caballo a uno de los servidores más principales del rey, para que vista al hombre a quien el rey desea honrar; y le hará cabalgar sobre el caballo por la plaza mayor de la ciudad gritando delante de él: «¡Así se trata al hombre a quien el rey quiere honrar!»

  10. Dijo el rey a Amán: «Toma al momento vestidos y caballo, tal como lo has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que está en la Puerta Real. No dejes de cumplir ni un solo detalle.»

  11. Tomó Amán los vestidos y el caballo, vistió a Mardoqueo y le hizo cabalgar por la plaza mayor de la ciudad, gritando delante de él: «¡Así se trata al hombre a quien el rey quiere honrar!»

  12. Después Mardoqueo se quedó en la Puerta Real, mientras Amán regresaba precipitadamente a su casa, entristecido y con la cabeza encubierta.

  13. Contó Amán a su mujer Zeres y a todos sus amigos cuanto había pasado; sus consejeros y su mujer Zeres le dijeron: «Si Mardoqueo, ante el que has comenzado a declinar, pertenece al linaje de los judíos, no podrás vencerle, sino que sin remedio caerás ante él.»

  14. Estaban aún hablándole cuando llegaron los eunucos del rey y llevaron a Amán rápidamente al banquete preparado por Ester.

Ester 7

  1. El rey y Amán fueron al banquete de la reina Ester.

  2. También el segundo día dijo el rey a Ester, durante el banquete: «¿Qué deseas pedir, reina Ester?, pues te será concedido. ¿Cuál es tu deseo? Aunque fuera la mitad del reino, se cumplirá.»

  3. Respondió la reina Ester: «Si he hallado gracia a tus ojos, ¡oh rey!, y si al rey le place, concédeme la vida — este es mi deseo — y la de mi pueblo — esta es mi petición.

  4. Pues yo y mi pueblo hemos sido vendidos, para ser exterminados, muertos y aniquilados. Si hubiéramos sido vendidos para esclavos y esclavas, aún hubiera callado; mas ahora, el enemigo no podrá compensar al rey por tal pérdida.»

  5. Preguntó el rey Asuero a la reina Ester: «¿Quién es, y dónde está el hombre que ha pensado en su corazón ejecutar semejante cosa?»

  6. Respondió Ester: «¡El perseguidor y enemigo es Amán, ese miserable!» Amán quedó aterrado en presencia del rey y de la reina.

  7. El rey se levantó, lleno de ira, del banquete y se fue al jardín del palacio; Amán, se quedó junto a la reina Ester, para suplicarle por su vida, porque comprendía que, de parte del rey, se le venía encima la perdición.

  8. Cuando el rey volvió del jardín de palacio a la sala del banquete, Amán se había dejado caer sobre el lecho de Ester. El rey exclamó: «¿Es que incluso en mi propio palacio quiere hacer violencia a la reina?» Dio el rey una orden y cubrieron el rostro de Amán.

  9. Jarboná, uno de los eunucos que estaban ante el rey, sugirió: «Precisamente, la horca que Amán había destinado para Mardoqueo, aquel cuyo informe fue tan útil al rey, está preparada en casa de Amán, y tiene cincuenta codos de altura.» Dijo el rey: «¡Colgadle de ella!»

  10. Colgaron a Amán de la horca que había levantado para Mardoqueo, y se aplacó la ira del rey.

Hechos 9

  1. Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote,

  2. y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén.

  3. Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo,

  4. cayó en tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?»

  5. El respondió: «¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Yeshúa, a quien tú persigues.

  6. Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer.»

  7. Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie.

  8. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco.

  9. Pasó tres días sin ver, sin comer y sin beber.

  10. Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: «Ananías.» El respondió: «Aquí estoy, Señor.»

  11. Y el Señor: «Levántate y vete a la calle Recta y pregunta en casa de Judas por uno de Tarso llamado Saulo; mira, está en oración

  12. y ha visto que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.»

  13. Respondió Ananías: «Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los muchos males que ha causado a tus santos en Jerusalén

  14. y que está aquí con poderes de los sumos sacerdotes para apresar a todos los que invocan tu nombre.»

  15. El Señor le contestó: «Vete, pues éste me es un instrumento de elección que lleve mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel.

  16. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre.»

  17. Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saúl, hermano, me ha enviado a ti el Señor Yeshúa, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.»

  18. Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; se levantó y fue bautizado.

  19. Tomó alimento y recobró las fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco,

  20. y en seguida se puso a predicar a Yeshúa en las sinagogas: que él era el Hijo de Yahweh.

  21. Todos los que le oían quedaban atónitos y decían: «¿No es éste el que en Jerusalén perseguía encarnizadamente a los que invocaban ese nombre, y no ha venido aquí con el objeto de llevárselos atados a los sumos sacerdotes?»

  22. Pero Saulo se crecía y confundía a los judíos que vivían en Damasco demostrándoles que aquél era el Yeshúa.

  23. Al cabo de bastante tiempo los judíos tomaron la decisión de matarle.

  24. Pero Saulo tuvo conocimiento de su determinación. Hasta las puertas estaban guardadas día y noche para poderle matar.

  25. Pero los discípulos le tomaron y le descolgaron de noche por la muralla dentro de una espuerta.

  26. Llegó a Jerusalén e intentaba juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.

  27. Entonces Bernabé le tomó y le presentó a los apóstoles y les contó cómo había visto al Señor en el camino y que le había hablado y cómo había predicado con valentía en Damasco en el nombre de Yeshúa.

  28. Andaba con ellos por Jerusalén, predicando valientemente en el nombre del Señor.

  29. Hablaba también y discutía con los helenistas; pero éstos intentaban matarle.

  30. Los hermanos, al saberlo, le llevaron a Cesarea y le hicieron marchar a Tarso.

  31. Las Iglesias por entonces gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria; se edificaban y progresaban en el temor del Señor y estaban llenas de la consolación del Espíritu Santo.

  32. Pedro, que andaba recorriendo todos los lugares, bajó también a visitar a los santos que habitaban en Lida.

  33. Encontró allí a un hombre llamado Eneas, tendido en una camilla desde hacía ocho años, pues estaba paralítico.

  34. Pedro le dijo: «Eneas, Yeshúa te cura; levántate y arregla tu lecho.» Y al instante se levantó.

  35. Todos los habitantes de Lida y Sarón le vieron, y se convirtieron al Señor.

  36. Había en Joppe una discípula llamada Tabitá, que quiere decir Dorcás. Era rica en buenas obras y en limosnas que hacía.

  37. Por aquellos días enfermó y murió. La lavaron y la pusieron en la estancia superior.

  38. Lida está cerca de Joppe, y los discípulos, al enterarse que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres con este ruego: «No tardes en venir a nosotros.»

  39. Pedro partió inmediatamente con ellos. Así que llegó le hicieron subir a la estancia superior y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrando las túnicas y los mantos que Dorcás hacía mientras estuvo con ellas.

  40. Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas y oró; después se volvió al cadáver y dijo: «Tabitá, levántate.» Ella abrió sus ojos y al ver a Pedro se incorporó.

  41. Pedro le dio la mano y la levantó. Llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva.

  42. Esto se supo por todo Joppe y muchos creyeron en el Señor.

  43. Pedro permaneció en Joppe bastante tiempo en casa de un tal Simón, curtidor.

Hechos 10

  1. Había en Cesarea un hombre, llamado Cornelio, centurión de la cohorte Itálica,

  2. piadoso y temeroso de Yahweh, como toda su familia, daba muchas limosnas al pueblo y continuamente oraba a Yahweh.

  3. Vio claramente en visión, hacia la hora nona del día, que el Angel de Adonay entraba en su casa y le decía: «Cornelio.»

  4. El le miró fijamente y lleno de espanto dijo: «¿Qué pasa, señor?» Le respondió: «Tus oraciones y tus limosnas han subido como memorial ante la presencia de Adonay.

  5. Ahora envía hombres a Joppe y haz venir a un tal Simón, a quien llaman Pedro.

  6. Este se hospeda en casa de un tal Simón, curtidor, que tiene la casa junto al mar.»

  7. Apenas se fue el ángel que le hablaba, llamó a dos criados y a un soldado piadoso, de entre sus asistentes,

  8. les contó todo y los envió a Joppe.

  9. Al día siguiente, mientras ellos iban de camino y se acercaban a la ciudad, subió Pedro al terrado, sobre la hora sexta, para hacer oración.

  10. Sintió hambre y quiso comer. Mientras se lo preparaban le sobrevino un éxtasis,

  11. y vio los cielos abiertos y que bajaba hacia la tierra una cosa así como un gran lienzo, atado por las cuatro puntas.

  12. Dentro de él había toda suerte de cuadrúpedos, reptiles de la tierra y aves del cielo.

  13. Y una voz le dijo: «Levántate, Pedro, sacrifica y come.»

  14. Pedro contestó: «De ninguna manera, Señor; jamás he comido nada profano e impuro.»

  15. La voz le dijo por segunda vez: «Lo que Adonay ha purificado no lo llames tú profano.»

  16. Esto se repitió tres veces, e inmediatamente la cosa aquella fue elevada hacia el cielo.

  17. Estaba Pedro perplejo pensando qué podría significar la visión que había visto, cuando los hombres enviados por Cornelio, después de preguntar por la casa de Simón, se presentaron en la puerta;

  18. llamaron y preguntaron si se hospedaba allí Simón, llamado Pedro.

  19. Estando Pedro pensando en la visión, le dijo el Espíritu: «Ahí tienes unos hombres que te buscan.

  20. Baja, pues, al momento y vete con ellos sin vacilar, pues yo los he enviado.»

  21. Pedro bajó donde ellos y les dijo: «Yo soy el que buscáis; ¿por qué motivo habéis venido?»

  22. Ellos respondieron: «El centurión Cornelio, hombre justo y temeroso de Adonay, reconocido como tal por el testimonio de toda la nación judía, ha recibido de un ángel santo el aviso de hacerte venir a su casa y de escuchar lo que tú digas.»

  23. Entonces les invitó a entrar y les dio hospedaje. Al día siguiente se levantó y se fue con ellos; le acompañaron algunos hermanos de Joppe.

  24. Al siguiente día entró en Cesarea. Cornelio los estaba esperando. Había reunido a sus parientes y a los amigos íntimos.

  25. Cuando Pedro entraba salió Cornelio a su encuentro y cayó postrado a sus pies.

  26. Pedro le levantó diciéndole: «Levántate, que también yo soy un hombre.»

  27. Y conversando con él entró y encontró a muchos reunidos.

  28. Y les dijo: «Vosotros sabéis que no le está permitido a un judío juntarse con un extranjero ni entrar en su casa; pero a mí me ha mostrado Yahweh que no hay que llamar profano o impuro a ningún hombre.

  29. Por eso al ser llamado he venido sin dudar. Os pregunto, pues, por qué motivo me habéis enviado a llamar.»

  30. Cornelio contestó: «Hace cuatro días, a esta misma hora, estaba yo haciendo la oración de nona en mi casa, y de pronto se presentó delante de mí un varón con vestidos resplandecientes,

  31. y me dijo: “Cornelio, tu oración ha sido oída y se han recordado tus limosnas ante Yahweh;

  32. envía, pues, a Joppe y haz llamar a Simón, llamado Pedro, que se hospeda en casa de Simón el curtidor, junto al mar.”

  33. Al instante mandé enviados donde ti, y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros, en la presencia de Yahweh, estamos dispuestos para escuchar todo lo que te ha sido ordenado por el Señor.»

  34. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: «Verdaderamente comprendo que Yahweh no hace acepción de personas,

  35. sino que en cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato.

  36. «El ha enviado su Palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la Buena Nueva de la paz por medio de Yeshúa que es el Señor de todos.

  37. Vosotros sabéis lo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, después que Juan predicó el bautismo;

  38. cómo Yahweh a Yeshúa de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder, y cómo él pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Yahweh estaba con él;

  39. y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén; a quien llegaron a matar colgándole de un madero;

  40. a éste, Yahweh le resucitó al tercer día y le concedió la gracia de aparecerse,

  41. no a todo el pueblo, sino a los testigos que Adonay había escogido de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos.

  42. Y nos mandó que predicásemos al Pueblo, y que diésemos testimonio de que él está constituido por Yahweh juez de vivos y muertos.

  43. De éste todos los profetas dan testimonio de que todo el que cree en él alcanza, por su nombre, el perdón de los pecados.»

  44. Estaba Pedro diciendo estas cosas cuando el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban la Palabra.

  45. Y los fieles circuncisos que habían venido con Pedro quedaron atónitos al ver que el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles,

  46. pues les oían hablar en lenguas y glorificar a Yahweh. Entonces Pedro dijo:

  47. «¿Acaso puede alguno negar el agua del bautismo a éstos que han recibido el Espíritu Santo como nosotros?»

  48. Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Yeshúa. Entonces le pidieron que se quedase algunos días.

Tehilim 115

  1. ¡No a nosotros, Yahweh, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu amor, por tu verdad!

  2. ¿Por qué han de decir las gentes: «¿Dónde está su Adonay?»

  3. Nuestro Adonay está en los cielos, todo cuanto le place lo realiza.

  4. Plata y oro son sus ídolos, obra de mano de hombre.

  5. Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven,

  6. tienen oídos y no oyen, tienen nariz y no huelen.

  7. Tienen manos y no palpan, tienen pies y no caminan, ni un solo susurro en su garganta.

  8. Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza.

  9. Casa de Israel, confía en Yahweh, él, su auxilio y su escudo;

  10. casa de Aarón, confía en Yahweh, él, su auxilio y su escudo;

  11. los que teméis a Yahweh, confiad en Yahweh, él, su auxilio y su escudo.

  12. Yahweh se acuerda de nosotros, él bendecirá, bendecirá a la casa de Israel, bendecirá a la casa de Aarón,

  13. bendecirá a los que temen a Yahweh, a pequeños y grandes.

  14. ¡Yahweh os acreciente a vosotros y a vuestros hijos!

  15. ¡Benditos vosotros de Yahweh, que ha hecho los cielos y la tierra!

  16. Los cielos, son los cielos de Yahweh, la tierra, se la ha dado a los hijos de Adán.

  17. No alaban los muertos a Yahweh, ni ninguno de los que bajan al Silencio;

  18. mas nosotros, los vivos, a Yahweh bendecimos, desde ahora y por siempre.