Parashot 11 de marzo 2023
Job 10–11, II Corintios 1–2 y Tehilim 141
Job 10
Asco tiene mi alma de mi vida: derramaré mis quejas sobre mí, hablaré en la amargura de mi alma.
Diré a Elohim: ¡No me condenes, hazme saber por qué me enjuicias!
¿Acaso te está bien mostrarte duro, menospreciar la obra de tus manos, y el plan de los malvados avalar?
¿Tienes tú ojos de carne? ¿Como ve un mortal, ves tú?
¿Son tus días como los de un mortal? ¿tus años como los días de un hombre?,
¡para que andes rebuscando mi falta, inquiriendo mi pecado,
aunque sabes muy bien que yo no soy culpable, y que nadie puede de tus manos librar!
Tus manos me formaron, me plasmaron, ¡y luego, en arrebato, quieres destruirme!
Recuerda que me hiciste como se amasa el barro, y que al polvo has de devolverme.
¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso?
De piel y de carne me vestiste y me tejiste de huesos y de nervios.
Luego con la vida me agraciaste y tu solicitud cuidó mi aliento.
Y algo más todavía guardabas en tu corazón, sé lo que aún en tu mente quedaba:
el vigilarme por si peco. y no verme inocente de mi culpa.
Si soy culpable, ¡desgraciado de mí! y si soy inocente, no levanto la cabeza, ¡yo saturado de ignominia, borracho de aflicción!
Y si la levanto, como un león me das caza, y repites tus proezas a mi costa.
Contra mí tu hostilidad renuevas, redoblas tu saña contra mí; sin tregua me asaltan tus tropas de relevo.
¿Para qué me sacaste del seno? Habría muerto sin que me viera ningún ojo;
sería como si no hubiera existido, del vientre se me habría llevado hasta la tumba.
¿No son bien poco los días de mi existencia? Apártate de mí para gozar de un poco de consuelo,
antes que me vaya, para ya no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra,
tierra de oscuridad y de desorden, donde la misma claridad es como la calígine.
Job 11
Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:
¿No habrá respuesta para el charlatán? ¿por ser locuaz se va a tener razón?
¿Tu palabrería hará callar a los demás? ¿te mofarás sin que nadie te confunda?
Tú has dicho: «Es pura mi conducta, a tus ojos soy irreprochable.»
¡Ojalá Elohim hablara, que abriera sus labios para responderte
y te revelara los arcanos de la Sabiduría que desconciertan toda sagacidad! Sabrías entonces que Elohim olvida aún parte de tu culpa.
¿Pretendes alcanzar las honduras de Elohim, llegar hasta la perfección de Shaday?
Más alta es que los cielos: ¿qué harás tú? más honda que el seol: ¿qué puedes tú saber?
Más larga que la tierra su amplitud, y más ancha que el mar.
Si él interviene, encarcela y cita a juicio, ¿quién se lo impedirá?
Porque él conoce a los hombres de engaño, ve la iniquidad y atiende a ella.
El insensato se hará cuerdo cuando un pollino de onagro nazca hombre.
Pero si tú tu corazón arreglas y tiendes tus palmas hacia él,
si alejas la iniquidad que hay en tu mano y no dejas que more en tus tiendas la injusticia,
entonces alzarás tu frente limpia, te sentirás firme y sin temor.
Dejarás tu infortunio en el olvido como agua pasada lo recordarás.
Y más radiante que el mediodía surgirá tu existencia, como la mañana será la oscuridad.
Vivirás seguro porque habrá esperanza, aun después de confundido te acostarás tranquilo.
Cuando descanses, nadie te turbará, y adularán muchos tu rostro.
Mas los ojos de los malvados languidecen, todo refugio les fracasa; su esperanza es el último suspiro.
II Corintios 1
Pablo, apóstol de Yeshúa por la voluntad de Elohim, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Elohim que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya;
a vosotros gracia y paz de parte de Elohim, Padre nuestro, y del Señor Yeshúa HaMashiaj.
¡Bendito sea el Elohim y Padre de nuestro Señor Yeshúa HaMashiaj, Padre de los misericordias y Elohim de toda consolación,
que nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Elohim!
Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Yeshúa, igualmente abunda también por Yeshúa nuestra consolación.
Si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos.
Es firme nuestra esperanza respecto de vosotros; pues sabemos que, como sois solidarios con nosotros en los sufrimientos, así lo seréis también en la consolación.
Pues no queremos que lo ignoréis, hermanos: la tribulación sufrida en Asia nos abrumó hasta el extremo, por encima de nuestras fuerzas, hasta tal punto que perdimos la esperanza de conservar la vida.
Pues hemos tenido sobre nosotros mismos la sentencia de muerte, para que no pongamos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en Elohim que resucita a los muertos.
El nos libró de tan mortal peligro, y nos librará; en él esperamos que nos seguirá librando,
si colaboráis también vosotros con la oración en favor nuestro, para que la gracia obtenida por intervención de muchos sea por muchos agradecida en nuestro nombre.
El motivo de nuestro orgullo es el testimonio de nuestra conciencia, de que nos hemos conducido en el mundo, y sobre todo respecto de vosotros, con la santidad y la sinceridad que vienen de Elohim, y no con la sabiduría carnal, sino con la gracia de Elohim.
Pues no os escribimos otra cosa que lo que leéis y comprendéis, y espero comprenderéis plenamente,
como ya nos habéis comprendido en parte, que somos nosotros el motivo de vuestro orgullo, lo mismo que vosotros seréis el nuestro en el Día de nuestro Señor Yeshúa.
Con este convencimiento quería yo ir primero donde vosotros a fin de procuraros una segunda gracia,
y pasando por vosotros ir a Macedonia y volver nuevamente de Macedonia donde vosotros, y ser encaminado por vosotros hacia Judea.
Al proponerme esto ¿obré con ligereza? O ¿se inspiraban mis proyectos en la carne, de forma que se daban en mí el sí y el no?
¡Por la fidelidad de Yahweh!, que la palabra que os dirigimos no es sí y no.
Porque el Hijo de Elohim, Yeshúa HaMashiaj, a quien os predicamos Silvano, Timoteo y yo, no fue sí y no; en él no hubo más que sí.
Pues todas las promesas hechas por Elohim han tenido su sí en él; y por eso decimos por él «Amén» a la gloria de Adonay.
Y es Elohim el que nos conforta juntamente con vosotros en Yeshúa y el que nos ungió,
y el que nos marcó con su sello y nos dio en arras el Ruaj en nuestros corazones.
¡Por mi vida!, testigo me es Elohim de que, si todavía no he ido a Corinto, ha sido por miramiento a vosotros.
No es que pretendamos dominar sobre vuestra fe, sino que contribuimos a vuestro gozo, pues os mantenéis firmes en la fe.
II Corintios 2
En mi interior tomé la decisión de no ir otra vez con tristeza donde vosotros.
Porque si yo os entristezco ¿quién podría alegrarme sino el que se ha entristecido por mi causa?
Y si os escribí aquello, fue para no entristecerme a mi ida, a causa de los mismos que deberían procurarme alegría, convencido respecto de todos vosotros de que mi alegría es la alegría de todos vosotros.
Efectivamente, os escribí en una gran aflicción y angustia de corazón, con muchas lágrimas, no para entristeceros, sino para que conocierais el amor desbordante que sobre todo a vosotros os tengo.
Pues si alguien ha causado tristeza, no es a mí quien se la ha causado; sino en cierto sentido — para no exagerar — a todos vosotros.
Bastante es para ese tal el castigo infligido por la comunidad,
por lo que es mejor, por el contrario, que le perdonéis y le animéis no sea que se vea ése hundido en una excesiva tristeza.
Os suplico, pues, que reavivéis la caridad para con él.
b Pues también os escribí con la intención de probaros y ver si vuestra obediencia era perfecta.
Y a quien vosotros perdonéis, también yo le perdono. Pues lo que yo perdoné — si algo he perdonado — fue por vosotros en presencia de Yeshúa,
para que no seamos engañados por Satanás, pues no ignoramos sus propósitos.
Llegué, pues, a Tróada para predicar el Evangelio de Yeshúa, y aun cuando se me había abierto una gran puerta en el Señor,
mi espíritu no tuvo punto de reposo, pues no encontré a mi hermano Tito, y despidiéndome de ellos, salí para Macedonia.
¡Gracias sean dadas a Elohim, que nos lleva siempre en su triunfo, en Yeshúa, y por nuestro medio difunde en todas partes el olor de su conocimiento!
Pues nosotros somos para Elohim el buen olor de Yeshúa entre los que se salvan y entre los que se pierden:
para los unos, olor que de la muerte lleva a la muerte; para los otros, olor que de la vida lleva a la vida. Y ¿quién es capaz para esto?
Ciertamente no somos nosotros como la mayoría que negocian con la Palabra de Elohim ¡No!, antes bien, con sinceridad y como de parte de Elohim y delante de Elohim hablamos en Yeshúa.
Tehilim 141
Salmo. De David. Yo te invoco, Yahweh, ven presto a mí, escucha mi voz cuando a ti clamo.
Valga ante ti mi oración como incienso, el alzar de mis manos como oblación de la tarde.
Pon, Yahweh, en mi boca un centinela, un vigía a la puerta de mis labios.
No dejes que tienda mi corazón a cosa mala, a perpetrar acciones criminales en comañía de malhechores, y no guste yo lo que hace sus delicias.
Que el justo me hiera por amor, y me corrija, pero el ungüento del impío jamás lustre mi cabeza, pues me conprometería aún más en sus maldades.
Han quedado a merced de la Roca, su juez, los que oyeron con regodeo mis palabras:
«Como piedra de molino estrellada por tierra son esparcidos nuestros huesos a la boca del seol.»
Hacia ti, Señor Yahweh, miran mis ojos, ¡en ti me cobijo, no desampares mi alma!
Guárdame del lazo que me tienden, de la trampa de los malhechores.
Caigan los impíos, cada uno en su red, mientras yo paso indemne.

