Parashot 11 de mayo 2024
Eclesiástico 20-21, Mateo 12-13 y Tehilim 52
Eclesiástico 20
Hay reprensión intempestiva, y hay silencioso de verdad sensato.
¡Cuánto mejor reprender que estar airado!
El que se acusa de su falta evita la pena.
Como pasión de eunuco por desflorar a una moza, así el que ejecuta la justicia con violencia.
Hay silencioso tenido por sabio, y quien se hace odioso por su verborrea.
Hay quien se calla por no tener respuesta, y quien se calla porque sabe su hora.
El sabio guarda silencio hasta su hora, mas el fanfarrón e insensato adelanta el momento.
El desmedido en palabras se hace abominable, y el que pretende imponerse se hace odioso.
Hay quien encuentra fortuna en la desgracia, y hay suerte que acaba en postración.
Hay dádiva que no te da provecho, y dádiva que recibe el doble.
Hay postración causada por la gloria, y hay quien, desde la humillación, levanta la cabeza.
Hay quien compra mucho con poco dinero, pero luego lo paga siete veces más caro.
Por sus palabras se hace amable el sabio, mas los favores de los necios se malgastan.
El don del insensato no te sirve de nada, porque sus ojos no son uno, son muchos;
da poco y echa en cara mucho, y abre su boca como un pregonero; presta hoy y mañana reclama, es un hombre detestable este sujeto.
Dice el necio: «No tengo ni un amigo, no hay gratitud para mis beneficios;
los que comen mi pan tienen lengua insolente.» ¡Cuántos con frecuencia se ríen de él!
Mejor es resbalar en empredado que resbalar con la lengua, así la caída de los malos llega de repente.
Hombre sin gracia es cuento inoportuno por boca de ignorantes repetido.
De boca de necio no se acepta el proverbio, pues jamás lo dice a su hora.
Hay quien no puede pecar por indigencia: en su reposo no tendrá remordimiento.
Hay quien se pierde a sí mismo por vergüenza, por respeto a un insensato se pierde.
Hay quien por timidez hace promesas a su amigo, y así, por nada se gana un enemigo.
Gran baldón para un hombre la mentira en boca de ignorantes repetida.
Es preferible un ladrón que el que persiste en la mentira, aunque ambos heredarán la perdición.
El hábito de mentiroso es una deshonra, su vergüenza le acompaña sin cesar.
Por sus palabras el sabio se hace grande, y el hombre sensato a los grandes agrada.
El que cultiva la tierra llena hasta arriba su granero, el que agrada a los grandes expía la injusticia.
Presentes y regalos ciegan los ojos de los sabios, como bozal en boca ahogan los reproches.
Sabiduría escondida y tesoro invisible, ¿qué provecho hay en ambos?
Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría.
Eclesiástico 21
Hijo, ¿has pecado? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus pecados anteriores.
Como de serpiente huye del pecado, porque, si te acercas, te morderá. Dientes de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres.
Como espada de dos filos es toda iniquidad, para su herida no hay remedio.
El terror y la violencia arrasan la riqueza, así quedará arrasada la casa del orgulloso.
La oración del pobre va de su boca a los oídos de Elohim, y el juicio divino no se deja esperar.
El que odia la reprensión sigue las huellas del pecador, el que teme al Señor se convierte en su corazón.
De lejos se conoce al charlatán, y el hombre reflexivo le adivina los deslices.
Quien edifica su casa con dinero ajeno es como el que amontona piedras para su tumba.
Estopa hacinada es la reunión de los sin ley, su meta es la llama de fuego.
El camino de los pecadores está bien enlosado, pero a su término está la fosa del seol.
El que guarda la Ley controla sus ideas, la meta del temor del Señor es la sabiduría.
No alcanzará doctrina quien no es habilidoso, pero no hay habilidades que llenan de amargura.
La ciencia del sabio crecerá como una inundación, y su consejo será fuente de vida.
El interior del necio es como un vaso roto, que no retiene ningún conocimiento.
Si un hombre de saber oye palabra sabia, la elogia y otra suya añade. Si la oye el libertino, le desagrada y la echa detrás de sus espaldas.
El relato del necio es como fardo en el camino, mas en los labios del inteligente se halla gracia.
La boca del sensato es buscada en la asamblea, sus palabras se meditan de corazón.
Como casa en ruinas, así la sabiduría del necio, el conocimiento del tonto, palabras incoherentes.
Cadenas en los pies, es la educación para el mentecato, como esposas en su mano derecha.
El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre sensato apenas si sonríe.
Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete en su brazo derecho.
El pie del necio entra rápido en la casa, el hombre experimentado se presenta con modestia.
Desde la puerta el insensato fisga el interior, el hombre bien educado queda afuera.
Es falta de educación escuchar a la puerta, tal descortesía indigna al sensato.
Los labios de los habladores repiten las palabras ajenas, mas las palabras de los prudentes se pesan en balanza.
En la boca de los necios está su corazón, pero el corazón de los sabios es su boca.
Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo se maldice.
El murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario.
Mateo 12
En aquel tiempo cruzaba Yeshua un sábado por los sembrados. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas.
Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.»
Pero él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban,
cómo entró en la Casa de Elohim y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes?
¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de Shabbat los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el Shabbat sin incurrir en culpa?
Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo.
Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa.
Porque el Hijo del hombre es Adon del Shabbat.»
Pasó de allí y se fue a la sinagoga de ellos.
Había allí un hombre que tenía una mano seca. Y le preguntaron si era lícito curar en Shabbat, para poder acusarle.
El les dijo: «¿Quién de vosotros que tenga una sola oveja, si ésta cae en un hoyo en Shabbat no la agarra y la saca?
Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer bien en Shabbat»
Entonces dice al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió, y quedó restablecida, sana como la otra.
Pero los fariseos, en cuanto salieron, se confabularon contra él para ver cómo eliminarle.
Yeshúa, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos.
Y les mandó enérgicamente que no le descubrieran;
para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías:
He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones.
No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz.
La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio:
en su nombre pondrán las naciones su esperanza.
Entonces le fue presentado un endemoniado ciego y mudo. Y le curó, de suerte que el mudo hablaba y veía.
Y toda la gente atónita decía: «¿No será éste el Hijo de David?»
Mas los fariseos, al oírlo, dijeron: «Este no expulsa los demonios más que por Beelzebul, Príncipe de los demonios.»
El, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir.
Si Satanás expulsa a Satanás, contra sí mismo está dividido: ¿cómo, pues, va a subsistir su reino?
Y si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces.
Pero si por el Espíritu de Elohim expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Elohim.
«O, ¿cómo puede uno entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte? Entonces podrá saquear su casa.
«El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.
«Por eso os digo: Todo pecado y blasfemia se perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.
Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro.
«Suponed un árbol bueno, y su fruto será bueno; suponed un árbol malo, y su fruto será malo; porque por el fruto se conoce el árbol.
Raza de víboras, ¿cómo podéis vosotros hablar cosas buenas siendo malos? Porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.
El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas.
Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio.
Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado.»
Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver una señal hecha por ti.»
Mas él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás.
Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches.
Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.
La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.
«Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos en busca de reposo, pero no lo encuentra.
Entonces dice: "Me volveré a mi casa, de donde salí." Y al llegar la encuentra desocupada, barrida y en orden.
Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio. Así le sucederá también a esta generación malvada.»
Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él.
Alguien le dijo: «¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.»
Pero él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos.
Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»
Mateo 13
Aquel día, salió Yeshua de casa y se sentó a orillas del mar.
Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera.
Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar.
Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron.
Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra;
pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron.
Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron.
Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta.
El que tenga oídos, que oiga.»
Y acercándose los discípulos le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?»
El les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.
Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
En ellos se cumple la profecía de Isaías: Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis.
Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane.
«¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!
Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.
«Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador.
Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino.
El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría;
pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida.
El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero los preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto.
Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.»
Otra parábola les propuso, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo.
Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue.
Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña.
Los siervos del amo se acercaron a decirle: "Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?"
El les contestó: "Algún enemigo ha hecho esto." Dícenle los siervos: "¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?"
Díceles: "No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo.
Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero."»
Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo.
Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.»
Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.»
Todo esto dijo Yeshua en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas,
para que se cumpliese el oráculo del profeta: Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo.»
El respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno;
el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad,
y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Abba. El que tenga oídos, que oiga.
«El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.»
«También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas,
y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.
«También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases;
y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos.
Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos
y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
«¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: «Sí.»
Y él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.»
Y sucedió que, cuando acabó Yeshua estas parábolas, partió de allí.
Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?
¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?»
Y se escandalizaban a causa de él. Mas Yeshua les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.»
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.
Tehilim 52
Del maestro de coro. Poema. De David.
Cuando el edomita Doeg vino a avisar a Saúl diciéndole: «David ha entrado en casa de Ajimélek.»
¿Por qué te glorías del mal, héroe de infamia? Todo el día
pensando estás en crímenes, tu lengua es una afilada navaja, oh artífice de engaño.
El mal al bien prefieres, la mentira a la justicia;
amas toda palabra de perdición, oh lengua engañadora.
Por eso Elohim te aplastará, te destruirá por siempre, te arrancará de tu tienda, te extirpará de la tierra de los vivos.
Los justos lo verán y temerán, se reirán de él:
«¡Ese es el hombre que no puso en Elohim su refugio, mas en su gran riqueza confiaba, se jactaba de su crimen!»
Mas yo, como un olivo verde en la Casa de Elohim, en el amor de Elohim confío para siempre jamás.
Te alabaré eternamente por lo que has hecho; esperaré en tu nombre, porque es bueno con los que te aman

