Parashot 11 de noviembre 2023
Eclesiastés 7-8, Santiago 3-4 y Tehilim 26
Eclesiastés 7
Más vale el renombre que óleo perfumado; y el día de la muerte más que el día del nacimiento.
Más vale ir a casa de luto que ir a casa de festín; porque allí termina todo hombre, y allí el que vive, reflexiona.
Más vale llorar que reír, pues tras una cara triste hay un corazón feliz.
El corazón de los sabios está en la casa de luto, mientras el corazón de los necios en la casa de alegría.
Más vale oír reproche de sabio, que oír alabanza de necios.
Porque como crepitar de zarzas bajo la olla, así es el reír del necio: y también esto es vanidad.
El halago atonta al sabio, y el regalo pervierte el corazón.
Más vale el término de una cosa que su comienzo, más vale el paciente que el soberbio.
No te dejes llevar del enojo, pues el enojo reside en el pecho de los necios.
No digas: ¿Cómo es que el tiempo pasado fue mejor que el presente? Pues no es de sabios preguntar sobre ello.
Tan buena es la sabiduría como la hacienda, y aprovecha a los que ven el sol.
Porque la sabiduría protege como el dinero, pero el saber le aventaja en que hace vivir al que lo posee.
Mira la obra de Elohim: ¿quién podrá enderezar lo que él torció?
Alégrate en el día feliz y, en el día desgraciado, considera que, tanto uno como otro, Elohim lo hace para que el hombre nada descubra de su porvenir.
En mi vano vivir, de todo he visto: justos perecer en su justicia, e impíos envejecer en su iniquidad.
No quieras ser justo en demasía, ni te vuelvas demasiado sabio. ¿A qué destruirte?
No quieras ser demasiado impío, ni te hagas el insensato. ¿A qué morir antes de tu tiempo?
Bueno es que mantengas esto sin dejar aquellos de la mano, porque el temeroso de Elohim con todo ello se sale.
La sabiduría da más fuerza al sabio que diez poderosos que haya en la ciudad.
Cierto es que no hay ningún justo en la tierra que haga el bien sin nunca pecar.
Tampoco hagas caso de todo lo que se dice, para que no oigas que tu siervo te denigra.
Que tu corazón bien sabe cuántas veces también tú has denigrado a otros.
Todo esto lo intenté con la sabiduría. Dije: Seré sabio. Pero eso estaba lejos de mí.
Lejos está cualquier cosa, y profundo, lo profundo: ¿quién lo encontrará?
He aplicado mi corazón a explorar y a buscar sabiduría y razón, a reconocer la maldad como una necedad, y la necedad como una locura.
He hallado que la mujer es más amarga que la muerte, porque ella es como una red, su corazón como un lazo, y sus brazos como cadenas: El que agrada a Elohim se libra de ella, mas el pecador cae en su trampa.
Mira, esto he hallado, dice Cohélet, tratando de razonar, caso por caso.
Aunque he seguido buscando, nada más he hallado. Un hombre entre mil, sí que lo hallo; pero mujer entre todas ellas, no la encuentro.
Mira, lo que hallé fue sólo esto: Elohim hizo sencillo al hombre, pero él se complicó con muchas razones.
Eclesiastés 8
¿Quién como el sabio? ¿Quién otro sabe explicar una cosa? La sabiduría del hombre hace brillar su rostro, y sus facciones severas transfigura.
Aténte al dictado del rey, y por causa del juramento divino
no te apresures a irte de su presencia; no te mezcles en conspiración, pues todo cuanto le plazca puede hacerlo,
ya que la palabra regia es soberana, y ¿quién va a decirle: Qué haces?
Quien se atiene al mandamiento, no sabe de conspiraciones. Y el corazón del sabio sabe el cuándo y el cómo.
Porque todo asunto tiene su cuándo y su cómo. Pues es grande el peligro que acecha al hombre,
ya que éste ignora lo que está por venir, pues lo que está por venir, ¿quién va a anunciárselo?
No es el hombre señor del viento para domeñar al viento. Tampoco hay señorío sobre el día de la muerte, ni hay evasión en la agonía, ni libra la maldad a sus autores.
Todo esto tengo visto al aplicar mi corazón a cuanto pasa bajo el sol, cuando el hombre domina en el hombre para causarle el mal.
Por ejemplo, he visto a gente mala llevada a la tumba. Partieron del Lugar Santo, y se dio al olvido en la ciudad que hubiesen obrado de aquel modo. ¡Otro absurdo!:
que no se ejecute en seguida la sentencia de la conducta del malo, con lo que el corazón de los humanos se llena de ganas de hacer el mal;
que el pecador haga el mal veces ciento, y se le den largas. Pues yo tenía entendido que les va bien a los temerosos de Elohim, a aquellos que ante su rostro temen,
y que no le va bien al malvado, ni alargará sus días como sombra el que no teme ante el rostro de Elohim.
Pues bien, un absurdo se da en la tierra: Hay justos a quienes les sucede cual corresponde a las obras de los malos, y malos a quienes sucede cual corresponde a las obras de los buenos. Digo que este es otro absurdo.
Y yo por mí alabo la alegría, ya que otra coasa buena no existe para el hombre bajo el sol, si no es comer, beber y divertirse; y eso es lo que le acompaña en sus fatigas en los días de vida que Elohim le hubiera dado bajo el sol.
Cuanto más apliqué mi corazón a estudiar la sabiduría y a contemplar el ajetreo que se da sobre la tierra - pues ni de día ni de noche concilian los ojos el sueño -
fui viendo que el ser humano no puede descubrir todas las obras de Elohim, las obras que se realizan bajo el sol. Por más que se afane el hombre en buscar, nada descubre, y el mismo sabio, aunque diga saberlo, no es capaz de descubrirlo.
Santiago 3
No os hagáis maestros muchos de vosotros, hermanos míos, sabiendo que nosotros tendremos un juicio más servero,
pues todos caemos muchas veces. Si alguno no cae hablando, es un hombre perfecto, capaz de poner freno a todo su cuerpo.
Si ponemos a los caballos frenos en la boca para que nos obedezcan, dirigimos así todo su cuerpo.
Mirad también las naves: aunque sean grandes y vientos impetuosos las empujen, son dirigidas por un pequeño timón adonde la voluntad del piloto quiere.
Así también la lengua es un miembro pequeño y puede gloriarse de grandes cosas. Mirad qué pequeño fuego abrasa un bosque tan grande.
Y la lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos.
Toda clase de fieras, aves, reptiles y animales marinos pueden ser domados y de hecho han sido domados por el hombre;
en cambio ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mal turbulento; está llena de veneno mortífero.
Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Elohim;
de una misma boca proceden la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así.
¿Acaso la fuente mana por el mismo caño agua dulce y amarga?
¿Acaso, hermanos míos, puede la higuera producir aceitunas y la vid higos? Tampoco el agua salada puede producir agua dulce.
¿Hay entre vosotros quien tenga sabiduría o experiencia? Que muestre por su buena conducta las obras hechas con la dulzura de la sabiduría.
Pero si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad.
Tal sabiduría no desciende de lo alto, sino que es terrena, natural, demoníaca.
Pues donde existen envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad.
En cambio la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía.
Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz.
Santiago 4
¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones que luchan en vuestros miembros?
¿Codiciáis y no poseéis? Matáis. ¿Envidiáis y no podéis conseguir? Combatís y hacéis la guerra. No tenéis porque no pedís.
Pedís y no recibís porque pedís mal, con la intención de malgastarlo en vuestras pasiones.
¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Elohim? Cualquiera, pues, que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Elohim.
¿Pensáis que la Escritura dice en vano: Tiene deseos ardientes el espíritu que él ha hecho habitar en nosotros?
Más aún, da una gracia mayor; por eso dice: Elohim resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.
Someteos, pues, a Elohim; resistid al Diablo y él huirá de vosotros.
Acercaos a Elohim y él se acercará a vosotros. Purificaos, pecadores, las manos; limpiad los corazones, hombres irresolutos.
Lamentad vuestra miseria, entristeceos y llorad. Que vuestra risa se cambie en llanto y vuestra alegría en tristeza.
Humillaos ante el Señor y él os ensalzará.
No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; y si juzgas a la Ley, ya no eres un cumplidor de la Ley, sino un juez.
Uno solo es el legislador y juez, que puede salvar o perder. En cambio tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?
Ahora bien, vosotros los que decís: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad, pasaremos allí el año, negociaremos y ganaremos»;
vosotros que no sabéis qué será de vuestra vida el día de mañana... ¡Sois vapor que aparece un momento y después desaparece!
En lugar de decir: «Si el Adon quiere, viviremos y haremos esto o aquello».
Pero ahora os jactáis en vuestra fanfarronería. Toda jactancia de este tipo es mala.
Aquel, pues, que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.
Tehilim 26
De David. Hazme justicia, Yahweh, pues yo camino en mi entereza, me apoyo en Yahweh y no vacilo.
Escrútame, Yahweh, ponme a prueba, pasa al crisol mi conciencia y mi corazón;
está tu amor delante de mis ojos, y en tu verdad camino.
No voy a sentarme con los falsos, no ando con hipócritas;
odio la asamblea de malhechores, y al lado de los impíos no me siento.
Mis manos lavo en la inocencia y ando en torno a tu altar, Yahweh,
haciendo resonar la acción de gracias, todas tus maravillas pregonando;
amo, Yahweh, la belleza de tu Casa, el lugar de asiento de tu gloria.
No juntes mi alma con los pecadores, ni mi vida con los hombres sanguinarios,
que tienen en sus manos la infamia, y su diestra repleta de soborno.
Yo, en cambio, camino en mi entereza; rescátame, ten piedad de mí;
mi pie está firme en suelo llano; a ti, Yahweh, bendeciré en las asambleas.

