Parashot 11 de ocubre 2025
Jeremías 51-52, 2 Corintios 11-12 y Tehilim 126
Jeremías 51
" Así dice Yahweh: Mirad que yo despierto contra Babilonia y los habitantes de Leb Camay un viento destructor.
Enviaré a Babilonia beldadores que la bielden y dejen vacío su territorio, porque se la acosará por todas partes el día aciago.
El arquero que no aseste su arco, ni se jacte de su cota. No tengáis piedad para sus jóvenes escogidos: dad al anatema todo su ejército.
Caerán heridos en tierra de Caldea, y traspasados en sus calles.
Pero no ha enviudado Israel ni Judá de su Elohim, de Yahweh Sebaot. Sus tierras estaban llenas de delitos contra el Santo de Israel.
Huid del interior de Babilonia, (y salvad cada cual vuestra vida), no perezcáis por su culpa, pues es hora de venganza para Yahweh: le está pagando su merecido.
Copa de oro era Babilonia en la mano de Yahweh, que embriagaba toda la tierra. De su vino bebieron las naciones, lo que las hizo enloquecer.
De pronto cayó Babilonia y se rompió. Ululad por ella, tomad bálsamo para su sufrimiento, a ver si sana.
Hemos curado a Babilonia, pero no ha sanado, dejadla y vayamos, cada cual a su tierra, porque ha llegado a los cielos el juicio contra ella, se ha elevado hasta las nubes.
Yahweh hizo patente nuestra justicia; venid y cantemos en Sión las obras de Yahweh nuestro Elohim.
Aguzad las saetas, llenad las aljabas. Ha despertado Yahweh el espíritu de los reyes de Media, porque sobre Babilonia está su designio de destruirla, porque esta será la venganza de Yahweh, la venganza de su santuario.
Sobre las murallas de Babilonia izad bandera, reforzad la guardia, apostad centinelas, preparad celadas; que también Yahweh ha tomado un acuerdo, también él va a cumplir lo que dijo sobre los habitantes de Babilonia.
Tú, la que estás instalada sobre ingentes aguas, la de ingentes tesoros, llegó tu fin, el término de tus ganancias.
Lo ha jurado Yahweh Sebaot por sí mismo: Yo he de colmarte de hombres como de langostas, y entonarán contra ti el cantar de los lagareros.
El es quien hizo la tierra con su poder, el que estableció el orbe con su saber, y con su inteligencia expandió los cielos.
Cuando da voces, hay estruendo de aguas en los cielos, y hace subir las nubes desde el extremo de la tierra. El hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos.
Todo hombre es torpe para comprender, se avergüenza del ídolo todo platero, porque sus estatuas son una mentira y no hay espíritu en ellas.
Vanidad son, cosa ridícula; al tiempo de su visita perecerán.
No es así la «Parte de Jacob», pues él es el plasmador del universo, y aquel cuy heredero es Israel; Yahweh Sebaot es su nombre.
Un martillo eras tú para mí, un arma de guerra: contigo machaqué naciones, contigo destruí reinos,
contigo machaqué caballo y caballero, contigo machaqué el carro y a quien lo monta.
contigo machaqué a hombre y mujer, contigo machaqué al viejo y al muchacho, contigo machaqué al joven y a la doncella,
contigo machaqué al pastor y su hato, contigo machaqué al labrador y su yunta, contigo machaqué a gobernadores y magistrados.
Y haré que Babilonia y todos los habitantes de Caldea paguen por todo el daño que hicieron en Sión, delante de vuestros ojos - Palabra de Yahweh -.
Heme aquí en contra tuya, montaña destructora - Palabra de Yahweh -, destructora toda la tierra. Voy a echarte mano y a hacerte rodar desde las peñas, y a convertirte en montaña quemada.
No tomarán de ti piedra angular ni piedra de cimientos, porque desolación por siempre serás - Palabra de Yahweh -.
Alzad bandera en la tierra, tocad cuerno en las naciones. Haced leva santa contra ella en las naciones, citad contra ella a los reinos. de Ararat, Minní y Askenaz, estableced contra ella reclutador, haced que ataque la caballería cual langosta.
Haced leva santa contra ella en las naciones, los reyes de Media, sus gobernadores y todos sus magistrados y todo el país de su dominio.
Y retiembla la tierra, y da vueltas, por haberse cumplido contra Babilonia los planes de Yahweh, de convertir la tierra de Babel en desolación sin habitantes.
Cesaron de guerrear los valientes de Babilonia, se han quedado en las fortalezas. Agotóse su bravura, se volvieron mujeres; quemaron sus aposentos, se rompieron sus barras.
Correo al alcance de correo corre, e informador al alcance de informador, para informar al rey de Babilonia que ha sido tomada su ciudad de cabo a cabo,
y sus vados fueron ocupados y los cañaverales incendiados, y los guerreros se atemorizaron.
Porque así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel: La hija de Babel es como era al tiempo de apisonarla; un poco más, y le habrá llegado el tiempo de la siega.
Me comió, me arrebañó el rey de Babilonia, me dejó como cacharro vacío, me tragó como un dragón, llenó su vientre con mis buenos trozos, me expulsó.
«Mi atropello y mis sufrimientos sobre Babilonia», dirá la población de Sión; y «mi sangre sobre los habitantes de Caldea», dirá Jerusalén.
Por tanto, así dice Yahweh: Heme aquí, que defiendo tu causa y vengo tu venganza, y deseco el mar de el y dejo enjuto su hontanar,
y vendrá a ser Babilonia montón de piedras, guarida de chacales, tema de pasmo y rechifla, sin ningún habitante.
A una cual leones rugen, gruñen como cachorros de leonas.
En teniendo ellos calor les serviré su bebida y les embriagaré de modo que se alegren, y dormirán un sueño eterno y no se despertarán - Palabra de Yahweh -.
Les haré bajar como corderos al matadero, como carneros y machos cabríos.
¡Cómo fue tomada Sesac, y ocupada la prez de toda la tierra! ¡Cómo vino a ser pasmo Babilonia entre las naciones!
Subió contra Babilonia el mar, por el tropel de sus olas quedó cubierta.
Vinieron a quedar sus ciudades devastadas, tierra reseca y yerma, no vive en ellas nadie, ni discurre por ellas ser humano.
Visitaré a Bel en Babilonia, y le sacaré su bocado de la boca, y no afluirán a él ya más las naciones. Hasta la muralla de Babilonia ha caído.
Salid de en medio de ella, pueblo mío, que cada cual salve su vida del ardor de la ira de Yahweh.
Y que no se marchite vuestro corazón y tengáis miedo por el rumor que se oirá en la tierra. Cierto correrá un año tal rumor, y luego al año siguiente, otro distinto: violencia en la tierra, y domeñador sobre domeñador.
Pues bien, mirad que vienen días en que visitaré a los ídolos de Babilonia, y todo su territorio se abochornará, y todos sus heridos caerán en medio de ella.
Y harán corro contra Babilonia cielos y tierra y todo cuanto hay en ellos, cuando del norte lleguen los devastadores - Palabra de Yahweh -.
También Babilonia caerá, oh heridos de Israel. También por Babilonia cayeron los heridos de toda la tierra.
Escapados de la espada, andad, no os paréis, recordad desde lejos a Yahweh, y que Jerusalén os venga en mientes.
- «Quedamos abochornados al oír tal afrenta; cubrió la vergüenza nuestros rostros. ¡Habían penetrado extranjeros hasta los santuarios de la Casa de Yahweh!»
-Pues bien, mirad que vienen días - Palabra de Yahweh - en que visitaré a sus ídolos, y en todo su
territorio se quejarán los heridos.
Aunque suba Babilonia a los cielos y encastille en lo alto su poder, de mi parte llegarán saqueadores hasta ella - Palabra de Yahweh -.
Suenan gritos de socorro desde Babilonia, y un fragor desde Caldea.
Es que devasta Yahweh a Babilonia, apaga de ella el gran ruido, y mugen sus olas como las de alta mar, cuyo son es estruendoso.
Es que viene sobre ella, sobre Babilonia el devastador, van a ser apresados sus valientes, se han aflojado sus arcos. Porque Elohim retribuidor es Yahweh: cierto pagará.
Yo embriagaré a sus jefes y a sus sabios, a sus gobernadores y a sus magistrados y a sus valientes, y dormirán un sueño eterno y no se despertarán - oráculo del Rey cuyo nombre es Yahweh Sebaot -.
Así dice Yahweh Sebaot: Aquella ancha muralla de Babilonia ha de ser socavada, y aquellas sus altas puertas con fuego han de ser quemadas, y se habrán fatigado pueblos para nada, y naciones para el fuego se habrán cansado.
Orden que dio el profeta Jeremías a Seraías, hijo de Neriyías, hijo de Majseías, al partir éste de junto a Sedecías, rey de Judá, para Babilonia el año cuarto de su reinado, siendo Seraías jefe de etapas.
Escribió, pues, Jeremías todo el mal que había de sobrevenir a Babilonia en un libro - todas estas palabras arriba escritas acerca de Babilonia -
y dijo Jeremías a Seraías: «En llegando tú a Babilonia, mira de leer en voz alta todas estas palabras,
y dirás: "Yahweh, tú has hablado respecto a este lugar, de destruirlo sin que haya en él habitante, ya sea persona o animal, sino que soledad por siempre será."
Luego, en acabando tú de leer en voz alta ese libro, atas a él una piedra y lo arroja al Eufrates,
y dices: "Así se hundirá Babilonia y no se recobrará del mal que yo mismo voy a traer sobre ella."» Hasta aquí las palabras de Jeremías.
Jeremías 52
Veintiún años tenía Sedecías cuando comenzó a reinar y reinó once años en Jerusalén; el nombre de su madre era Jamital, hija de Jeremías, de Libná.
Hizo el mal a los ojos de Yahweh, enteramente como había hecho Yoyaquim.
Esto sucedió a causa de la cólera de Yahweh contra Jerusalén y Judá, hasta que los arrojó de su presencia. Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia.
En el año noveno de su reinado, en el mes décimo, el diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército, contra Jerusalén, acampó contra ella, y la cercaron con una empalizada.
La ciudad estuvo sitiada hasta el año once del rey Sedecías.
El mes cuarto, el nueve del mes, cuando arreció el hambre en la ciudad y no había pan para la gente del pueblo,
se abrió una brecha en la ciudad y al verlo el rey y todos los guerreros, huyeron de la ciudad saliendo de noche, por el camino de la puerta que está entre los dos muros que dan al jardín del rey, mientras los caldeos estaban alrededor de la ciudad, y se fueron por el camino de la Arabá.
Las tropas caldeas persiguieron al rey Sedecías y le dieron alcance en los llanos de Jericó; entonces todo el ejército se dispersó de su lado.
Capturaron al rey y lo subieron a Riblá, en la tierra de Jamat, donde el rey de Babilonia, que le sometió a juicio.
Los hijos de Sedecías fueron degollados a su vista, y lo mismo a todos los jefes de Judá degolló en Riblá.
A Sedecías le sacó los ojos, lo encadenó con cadenas de bronce, y el rey de Babilonia lo llevó a Babilonia, donde lo tuvo en prisión hasta el día de su muerte.
En el mes quinto, el diez del mes, en el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nebuzaradán, jefe de la guardia, uno de los que servían ante el rey de Babilonia, vino a Jerusalén.
Incendió la Casa de Yahweh y la casa del rey y todas las casas de Jerusalén.
Todas las tropas caldeas que había con el jefe de la guardia demolieron las murallas que rodeaban a Jerusalén.
Cuanto (a una parte de los pobres del país) al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y el resto de los artesanos, Nebuzaradán, jefe de la guardia, los deportó,
Nebuzaradán el jefe de la guardia, dejó algunos de entre la gente pobre como viñadores y labradores.
Los caldeos rompieron las columnas de bronce que había en la Casa de Yahweh, las basas, el Mar de bronce de la Casa de Yahweh, y se llevaron todo el bronce a Babilonia.
Tomaron también los ceniceros, las paletas, los cuchillos, los acetres, las cucharas y todos los utensilios de bronce de que se servían.
El jefe de la guardia tomó las vasijas, los incensarios y los aspersorios, los ceniceros, los candeleros, las cucharas y las tazas, cuanto había de oro y plata.
Cuanto a las dos columnas, el Mar, los doce bueyes de bronce que estaban bajo el Mar y las basas que Salomón había hecho para la Casa de Yahweh, no se pudo calcular el peso de bronce de todos aquellos objetos.
La altura de una columna era de dieciocho codos, un hilo de doce codos medía su perímetro; su grosor era de cuatro dedos y era hueca por dentro,
y encima tenía un capitel de bronce; la altura del capitel era de cinco codos; había un trenzado y granadas en torno al capitel, todo de bronce. Lo mismo para la segunda columna.
Había noventa y seis granadas que pendían a los lados. En total había cien granadas rodeando el trenzado.
El jefe de la guardia tomó preso a Seraías, primer sacerdote, y a Sefanías, segundo sacerdote, y a los tres encargados del umbral.
Tomó a un eunuco de la ciudad, que era inspector de los hombres de guerra, siete hombres de los cortesanos del rey, que se encontraban en la ciudad, al secretario del jefe del ejército, encargado del alistamiento del pueblo de la tierra y sesenta hombres de la tierra que se hallaban en la ciudad.
Nebuzaradán, jefe de la guardia, los tomó y los llevó a Riblá, donde el rey de Babilonia,
y el rey de Babilonia los hirió haciéndoles morir en Riblá, en el país de Jamat. Así fue deportado Judá, lejos de su tierra.
Este es el número de los deportados por Nabucodonosor. El año séptimo: 3.023. de Judá;
el año dieciocho de Nabucodonosor fueron llevadas de Jerusalén 832. personas;
el año veintitrés de Nabucodonosor, Nebuzaradán, jefe de la guardia, deportó a 745. de Judá. En total: 4.600. personas.
En el año treinta y seis de la deportación de Joaquín, rey de Judá, en el mes doce, el veinticinco del mes, Evil Merodak, rey de Babilonia, hizo gracia en el año en que comenzó a reinar, a Joaquín, rey de Judá, y lo sacó de la cárcel.
Le habló con benevolencia y le dio un asiento superior al asiento de los reyes que estaban con él en Babilonia.
Joaquín se quitó sus vestidos de prisión y comió siempre en la mesa del rey, todos los días de su vida.
Le fue dado constantemente su sustento de parte del rey de Babilonia, día tras día, hasta el día de su muerte, todos los días de su vida."
2 Corintios 11
" ¡Ojalá pudierais soportar un poco mi necedad! ¡Sí que me la soportáis!
Celoso estoy de vosotros con celos de Elohim. Pues os tengo desposados con un solo esposo para presentaros cual casta virgen a Mashiaj.
Pero temo que, al igual que la serpiente engañó a Eva con su astucia, se perviertan vuestras mentes apartándose de la sinceridad con Mashiaj.
Pues, cualquiera que se presenta predicando otro Yeshúa del que os prediqué, y os proponga recibir un Ruaj diferente del que recibisteis, y un Evangelio diferente del que abrazasteis ¡lo toleráis tan bien!
Sin embargo, no me juzgo en nada inferior a esos «superapóstoles».
Pues si carezco de elocuencia, no así de ciencia; que en todo y en presencia de todos os lo hemos demostrado.
¿Acaso tendré yo culpa porque me abajé a mí mismo para ensalzaros a vosotros anunciándoos gratuitamente el Evangelio de Elohim?
A otras Iglesias despojé, recibiendo de ellas con qué vivir para serviros.
Y estando entre vosotros y necesitado, no fui gravoso a nadie; fueron los hermanos llegados de Macedonia los que remediaron mi necesidad. En todo evité el seros gravoso, y lo seguiré evitando.
¡Por la verdad de Mashiaj que está en mí!, que esta gloria no me será arrebatada en las regiones de Acaya.
¿Por qué? ¿Porque no os amo? ¡Elohim lo sabe!
Y lo que hago, continuaré haciéndolo para quitar todo pretexto a los que lo buscan con el fin de ser iguales a nosotros en lo que se glorían.
Porque esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores engañosos, que se disfrazan de apóstoles de Mashiaj.
Y nada tiene de extraño: que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.
Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras.
Digo una vez más que nadie me tome por fatuo; pero, aunque sea como fatuo, permitidme que también me gloríe yo un poco.
Lo que os voy a decir, no lo diré según el Señor, sino como en un acceso de locura, en la seguridad de tener algo de qué gloriarme.
Ya que tantos otros se glorían según la carne, también yo me voy a gloriar.
Gustosos soportáis a los fatuos, ¡vosotros que sois sensatos!
Soportáis que os esclavicen, que os devoren, que os roben, que se engrían, que os abofeteen.
Para vergüenza vuestra lo digo; ¡como si nos hubiéramos mostrado débiles...! En cualquier cosa en que alguien presumiere - es un locura lo que digo - también presumo yo.
¿Que son hebreos? También yo lo soy. ¿Que son israelitas? ¡También yo! ¿Son descendencia de Abraham? ¡También yo!
¿Ministros de Mashiaj? - ¡Digo una locura! - ¡Yo más que ellos! Más en trabajos; más en cárceles; muchísimo más en azotes; en peligros de muerte, muchas veces.
Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno.
Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en el abismo.
Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos;
trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez.
Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias.
¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?
Si hay que gloriarse, en mi flaqueza me gloriaré.
El Elohim y Padre del Señor Yeshúa, ¡bendito sea por todos los siglos!, sabe que no miento.
En Damasco, el etnarca del rey Aretas tenía puesta guardia en la ciudad de los damascenos con el fin de prenderme.
Por una ventana y en una espuerta fui descolgado muro abajo. Así escapé de sus manos.
2 Corintios 12
¿Que hay que gloriarse? - aunque no trae ninguna utilidad -; pues vendré a las visiones y revelaciones del Señor.
Sé de un hombre en Mashiaj, el cual hace catorce años - si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Elohim lo sabe - fue arrebatado hasta el tercer cielo.
Y sé que este hombre - en el cuerpo o fuera del cuerpo del cuerpo no lo sé, Elohim lo sabe -
fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que el hombre no puede pronunciar.
De ese tal me gloriaré; pero en cuanto a mí, sólo me gloriaré en mis flaquezas.
Si pretendiera gloriarme no haría el fatuo, diría la verdad. Pero me abstengo de ello. No sea que alguien se forme de mí una idea superior a lo que en mí ve u oye de mí.
Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría.
Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí.
Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Mashiaj.
Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Mashiaj; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte.
¡Vedme aquí hecho un loco! Vosotros me habéis obligado. Pues vosotros debíais recomendarme, porque en nada he sido inferior a esos «superapóstoles», aunque nada soy.
Las características del apóstol se vieron cumplidas entre vosotros: paciencia perfecta en los sufrimientos y también señales, prodigios y milagros.
Pues ¿en qué habéis sido inferiores a las demás Iglesias, excepto en no haberos sido yo gravoso? ¡Perdonadme este agravio!
Mirad, es la tercera vez que estoy a punto de ir a vosotros, y no os seré gravoso, pues no busco vuestras cosas sino a vosotros. Efectivamente, no corresponde a los hijos atesorar para los padres, sino a los padres atesorar para los hijos.
Por mi parte, muy gustosamente gastaré y me desgastaré totalmente por vuestras almas. Amándoos más ¿seré yo menos amado?
Es verdad, en nada os fui gravoso; pero en mi astucia, os capturé con dolo.
¿Acaso os exploté por alguno de los que os envié?
Invité a Tito y mandé con él al hermano. ¿Os ha explotado acaso Tito? ¿No hemos obrado según el mismo espíritu? ¿No hemos seguido las mismas huellas?
Hace tiempo, pensáis, que nos estamos justificando delante de vosotros. Delante de Elohim, en Mashiaj, estamos hablando. Y todo esto, queridos míos, para edificación vuestra.
En efecto, temo que a mi llegada no os encuentre como yo querría; ni me encontréis como querríais: que haya discordias, envidias, iras, disputas, calumnias, murmuraciones, insolencias, desórdenes.
Temo que en mi próxima visita el Señor me humille por causa vuestra y tenga que llorar por muchos que anteriormente pecaron y no se convirtieron de sus actos de impureza, fornicación y libertinaje."
Tehilim 126
" Cuando Yahweh hizo volver a los cautivos de Sión, como soñando nos quedamos;
entonces se llenó de risa nuestra boca y nuestros labios de gritos de alegría. Entonces se decía entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Yahweh con éstos!
¡Sí, grandes cosas hizo con nosotros Yahweh, el gozo nos colmaba!
¡Haz volver, Yahweh, a nuestros cautivos como torrentes en el Négueb!
Los que siembran con lágrimas cosechan entre cánticos.
Al ir, va llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando trayendo sus gavillas."

