Fondo de cielo
Parashot 13 de enero 2024

Parashot 13 de enero 2024

Sabiduría 5-6, Judas 1, Apocalipsis 1 y Tehilim 35

Sabiduría 5

  1. Estará entonces el justo en pie con gran confianza en presencia de los que le afligieron y despreciaron sus trabajos.

  2. Al verle, quedarán estremecidos de terrible espanto, estupefactos por lo inesperado de su salvación.

  3. Se dirán mudando de parecer, gimiendo en la angustia de su espíritu:

  4. «Este es aquel a quien hicimos entonces objeto de nuestras burlas, a quien dirigíamos, insensatos, nuestros insultos. Locura nos pareció su vida y su muerte, una ignominia.

  5. ¿Cómo, pues, ha sido contado entre los hijos de Elohim y tiene su herencia entre los santos?

  6. Luego vagamos fuera del camino de la verdad; la luz de la justicia no nos alumbró, no salió el sol para nosotros.

  7. Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables; pero el camino del Adon, no lo conocimos.

  8. ¿De qué nos sirvió nuestro orgullo? ¿De qué la riqueza y la jactancia?

  9. Todo aquello pasó como una sombra, como noticia que va corriendo;

  10. como nave que atraviesa las aguas agitadas, y no es posible descubrir la huella de su paso ni el rastro de su quilla en las olas;

  11. como pájaro que volando atraviesa el aire, y de su vuelo no se encuentra vestigio alguno; con el golpe de sus remos azota el aire ligero, lo corta con agudo silbido, se abre camino batiendo las alas y después, no se descubre señal de su paso;

  12. como flecha disparada al blanco; el aire hendido refluye al instante sobre sí y no sabe el camino que la flecha siguió.

  13. Lo mismo nosotros: apenas nacidos, dejamos de existir, y no podemos mostrar vestigio alguno de virtud; nos gastamos en nuestra maldad.»

  14. En efecto, la esperanza del impío es como brizna arrebatada por el viento, como espuma ligera acosada por el huracán, se desvanece como el humo con el viento; pasa como el recuerdo del huésped de un día.

  15. Los justos, en cambio, viven eternamente; en el Adon está su recompensa, y su cuidado a cargo del Altísimo.

  16. Recibirán por eso de mano del Adon la corona real del honor y la diadema de la hermosura; pues con su diestra los protegerá y los escudará con su brazo.

  17. Tomará su celo como armadura, y armará a la creación para rechazar a sus enemigos;

  18. por coraza vestirá la justicia, se pondrá por casco un juicio sincero,

  19. tomará por escudo su santidad invencible,

  20. afilará como espada su cólera inexorable, y el universo saldrá con él a pelear contra los insensatos.

  21. Partirán certeros los tiros de los rayos, de las nubes, como de arco bien tendido, saltarán al blanco,

  22. de una ballesta se disparará furioso granizo; las olas del mar se encresparán contra ellos, los ríos los anegarán sin piedad;

  23. se levantará contra ellos un viento poderoso y como huracán los aventará. Así la iniquidad asolará la tierra entera y la maldad derribará los tronos de los que están en el poder.

Sabiduría 6

  1. Oíd, pues, reyes, y enteded. Aprended, jueces de los confines de la tierra.

  2. Estad atentos los que gobernáis multitudes y estáis orgullosos de la muchedumbre de vuestros pueblos.

  3. Porque del Adon habéis recibido el poder, del Altísimo, la soberanía; él examinará vuestras obras y sondeará vuestras intenciones.

  4. Si, como ministros que sois de su reino, no habéis juzgado rectamente, ni observado la ley, ni caminado siguiendo la voluntad de Elohim,

  5. terrible y repentino se presentará ante vosotros. Porque un juicio implacable espera a los que están en lo alto;

  6. al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán poderosamente examinados.

  7. Que el Adon de todos ante nadie retrocede, no hay grandeza que se le imponga; al pequeño como al grande él mismo los hizo y de todos tiene igual cuidado,

  8. pero una investigación severa aguarda a los que están en el poder.

  9. A vosotros, pues, soberanos, se dirigen mis palabras para que aprendaís sabiduría y no faltéis;

  10. porque los que guarden santamente las cosas santas, serán reconocidos santos, y los que se dejen instruir en ellas, encontrarán defensa.

  11. Desead, pues, mis palabras; ansiadlas, que ellas os instruirán.

  12. Radiante e inmarcesible es la Sabiduría. Fácilmente la contemplan los que la aman y la encuentran los que la buscan.

  13. Se anticipa a darse a conocer a los que la anhelan.

  14. Quien madruge para buscarla, no se fatigará, que a su puerta la encontrará sentada.

  15. Pensar en ella es la perfección de la prudencia, y quien por ella se desvele, pronto se verá sin cuidados.

  16. Pues ella misma va por todas partes buscando a los que son dignos de ella: se les muestra benévola en los caminos y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.

  17. Pues su comienzo es el deseo más verdadero de instrucción, la preocupación por la instrucción es el amor,

  18. el amor es la observancia de sus leyes, la atención a las leyes es la garantía de la incorruptibilidad

  19. y la incorruptibilidad hace estar cerca de Elohim,

  20. por tanto, el deseo de la Sabiduría conduce a la realeza.

  21. Si, pues, gustáis de tronos y cetros, soberanos de los pueblos, apreciad la Sabiduría para reinéis eternamente.

  22. Qué es la Sabiduría y cómo ha nacido lo voy a declarar; no os ocultaré los misterios, sino que seguiré sus huellas desde el comienzo de su existencia, pondré su conocimiento al descubierto y no me apartaré de la verdad.

  23. Tampoco me acompañará en mi camino la envidia mezquina, que nada tiene que ver con la Sabiduría.

  24. Pues la abundancia de sabios es la salvación del mundo y un rey prudente, la estabilidad del pueblo.

  25. Dejaos, pues, instruir por mis palabras: os serán útiles.

Judas 1

  1. Judas, siervo de Yeshúa, hermano de Santiago, a los que han sido llamados, amados de Elohim Abba y guardados para Yeshúa.

  2. A vosotros, misericordia, paz y amor abundantes.

  3. Queridos, tenía yo mucho empeño en escribiros acerca de nuestra común salvación y me he visto en la necesidad de hacerlo para exhortaros a combatir por la emuna que ha sido transmitida a los santos de una vez para siempre.

  4. Porque se han introducido solapadamente algunos que hace tiempo la Escritura señaló ya para esta sentencia. Son impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Elohim y niegan al único Dueño y Adon nuestro Yeshúa.

  5. Quiero recordaros a vosotros, que ya habéis aprendido todo esto de una vez para siempre, que el Adon, habiendo librado al pueblo de la tierra de Egipto, destruyó después a los que no creyeron;

  6. y además que a los ángeles, que no mantuvieron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los tiene guardados con ligaduras eternas bajo tinieblas para el juicio del gran Día.

  7. Y lo mismo Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que como ellos fornicaron y se fueron tras una carne diferente, padeciendo la pena de un fuego eterno, sirven de ejemplo.

  8. Igualmente éstos, a pesar de todo, alucinados en sus delirios, manchan la carne, desprecian al Señorío e injurian a las Glorias.

  9. En cambio el arcángel Miguel, cuando altercaba con el diablo disputándose el cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar contra él juicio injurioso, sino que dijo: «Que te castigue el Adon».

  10. Pero éstos injurian lo que ignoran y se corrompen en las cosas que, como animales irracionales, conocen por instinto.

  11. ¡Ay de ellos!, porque se han ido por el camino de Caín, y por un salario se han abandonado al descarrío de Balaam, y han perecido en la rebelión de Coré.

  12. Estos son una mancha cuando banquetean desvergonzadamente en vuestros ágapes y se apacientan a sí mismos; son nubes sin agua zarandeadas por el viento, árboles de otoño sin frutos, dos veces muertos, arrancados de raíz;

  13. son olas salvajes del mar, que echan la espuma de su propia vergüenza, estrellas errantes a quienes está reservada la oscuridad de las tinieblas para siempre.

  14. Henoc, el séptimo después de Adán, profetizó ya sobre ellos: «Mirad, el Adon ha venido con sus santas miríadas

  15. para realizar el juicio contra todos y dejar convictos a todos los impíos de todas las obras de impiedad que realizaron y de todas las palabras duras que hablaron contra él los pecadores impíos.»

  16. Estos son unos murmuradores, descontentos de su suerte, que viven según sus pasiones, cuya boca dice palabras altisonantes, que adulan por interés.

  17. En cambio vosotros, queridos, acordaos de las predicciones de los apóstoles de nuestro Adon Yeshúa.

  18. Ellos os decían: «Al fin de los tiempos aparecerán hombres sarcásticos que vivirán según sus propias pasiones impías.»

  19. Estos son los que crean divisiones, viven una vida sólo natural sin tener el espíritu.

  20. Pero vosotros, queridos, edificándoos sobre vuestra santísima fe y orando en el Ruaj Hakodesh,

  21. manteneos en la caridad de Elohim, aguardando la misericordia de nuestro Adom Yeshúa para vida eterna.

  22. A unos, a los que vacilan, tratad de convencerlos;

  23. a otros, tratad de salvarlos arrancándolos del fuego; y a otros mostradles misericordia con cautela, odiando incluso la túnica manchada por su carne.

  24. Al que es capaz de guardaros inmunes de caída y de presentaros sin tacha ante su gloria con alegría,

  25. al Elohim único, nuestro Salvador, por medio de Yeshúa, nuestro Adon, gloria, majestad, fuerza y poder antes de todo tiempo, ahora y por todos los siglos. Amén.

Apocalipsis 1

  1. Revelación de Yeshúa; se la concedió Elohim para manifestar a sus siervos lo que ha de suceder pronto; y envió a su Angel para dársela a conocer a su siervo Juan,

  2. el cual ha atestiguado la Palabra de Elohim y el testimonio de Yeshúa: todo lo que vio.

  3. Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el Tiempo está cerca.

  4. Juan, a las siete Iglesias de Asia. Gracia y paz a vosotros de parte de «Aquel que es, que era y que va a venir», de parte de los siete Espíritus que están ante su trono,

  5. y de parte de Yeshúa, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados

  6. y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes para su Elohim y Abba, a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

  7. Mirad, viene acompañado de nubes: todo ojo le verá, hasta los que le traspasaron, y por él harán duelo todas las razas de la tierra. Sí. Amén.

  8. Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Adon Elohin, «Aquel que es, que era y que va a venir», el Todopoderoso.

  9. Yo, Juan, vuestro hermano y compañero de la tribulación, del reino y de la paciencia, en Yeshúa. Yo me encontraba en la isla llamada Patmos, por causa de la Palabra de Elohim y del testimonio de Yeshúa.

  10. Caí en éxtasis el día del Adon, y oí detrás de mí una gran voz, como de trompeta, que decía:

  11. «Lo que veas escríbelo en un libro y envíalo a las siete Iglesias: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea».

  12. Me volví a ver qué voz era la que me hablaba y al volverme, vi siete candeleros de oro,

  13. y en medio de los candeleros como a un Hijo de hombre, vestido de una túnica talar, ceñido al talle con un ceñidor de oro.

  14. Su cabeza y sus cabellos eran blancos, como la lana blanca, como la nieve; sus ojos como llama de fuego ;

  15. sus pies parecían de metal precioso acrisolado en el horno; su voz como voz de grandes aguas.

  16. Tenía en su mano derecha siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro, como el sol cuando brilla con toda su fuerza.

  17. Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. El puso su mano derecha sobre mí diciendo: «No temas, soy yo, el Primero y el Ultimo,

  18. el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades.

  19. Escribe, pues, lo que has visto: lo que ya es y lo que va a suceder más tarde.

  20. La explicación del misterio de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha y de los siete candeleros de oro es ésta: las siete estrellas son los Angeles de las siete Iglesias, y los siete candeleros son las siete Iglesias.

Tehilim 35

  1. De David. Ataca, Yahweh, a los que me atacan, combate a quienes me combaten;

  2. embraza el escudo y el pavés, y álzate en mi socorro;

  3. blande la lanza y la pica contra mis perseguidores. Di a mi alma: «Yo soy tu salvación.»

  4. ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que andan buscando mi vida! ¡Vuelvan atrás y queden confundidos los que mi mal maquinan!

  5. ¡Sean lo mismo que la paja al viento, por el ángel de Yahweh acosados;

  6. sea su camino tiniebla y precipicio, perseguidos por el angel de Yahweh!

  7. Pues sin causa me han tendido su red, han cavado una fosa para mí.

  8. ¡Sobre cada uno de ellos caiga de improviso la ruina: le prenda la red que había tendido, y en su fosa se hunda!

  9. Y mi alma exultará en Yahweh, en su salvación se gozará.

  10. Dirán todos mis huesos: Yahweh, ¿quién como tú, para librar al débil del más fuerte, al pobre de su expoliador?

  11. Testigos falsos se levantan, sobre lo que ignoro me interrogan;

  12. me pagan mal por bien, ¡desolación para mi alma!

  13. Yo, en cambio, cuando eran ellos los enfermos, vestido de sayal, me humillaba con ayuno, y en mi interior repetía mi oración;

  14. como por un amigo o un hermano iba y venía, como en duelo de una madre, sombrío me encorvaba.

  15. Ellos se ríen de mi caída, se reúnen, sí, se reúnen contra mí; extranjeros, que yo no conozco, desgarran sin descanso;

  16. si caigo, me rodean rechinando sus dientes contra mí.

  17. ¿Cuánto tiempo, Señor, te quedarás mirando? Recobra mi alma de sus garras, de los leones mi vida.

  18. Te daré gracias en la gran asamblea, te alabaré entre un pueblo copioso.

  19. No se rían de mí, mis enemigos pérfidos, ni se guiñen sus ojos los que me odian sin razón.

  20. Pues no es de paz de lo que hablan a los pacíficos de la tierra; mascullan palabras de perfidia,

  21. abren bien grande su boca contra mí; dicen: «¡Ja, Ja, nuestros ojos lo han visto!»

  22. Tú lo has visto, Yahweh, no te quedes callado, Adon, no estés lejos de mí;

  23. despiértate, levántate a mi juicio, en defensa de mi causa, oh mi Elohim y Adon;

  24. júzgame conforme a tu justicia, oh Yahweh, ¡Elohim mío, no se rían de mí!

  25. No digan en su corazón: «¡Ajá, lo que queríamos!» No digan: «¡Le hemos engullido!»

  26. ¡Vergüenza y confusión caigan a una sobre los que se ríen de mi mal; queden cubiertos de vergüenza y de ignominia los que a mi costa medran!

  27. Exulten y den gritos de júbilo los que en mi justicia se complacen, y digan sin cesar: «¡Grande es Yahweh, que en la paz de su siervo se complace!»

  28. Y tu justicia musitará mi lengua, todo el día tu alabanza.