Parashot 13 de septiembre 2025
Jeremías 43-44, 2 Corintios 3-4 y Tehilim 122
Jeremías 43
" Ahora bien, así que hubo acabado Jeremías de transmitir a todo el pueblo el recado de Yahweh su Elohim, que Yahweh le había dado para ellos,
dijo Azarías, hijo de Hosaías, y también Yojanán, hijo de Caréaj, y todos los hombres insolentes se pusieron a decir a Jeremías: «Estás mintiendo. No te ha encargado nuestro Elohim Yahweh decir: "No vayáis a Egipto como refugiados allí"».
Sino que Baruc, hijo de Neriyías, te azuza contra nosotros con objeto de ponernos en manos de los caldeos para que nos hagan morir y nos deporten a Babilonia.
Además, ni Yojanán, hijo de Caréaj, ni ninguno de los jefes de las tropas, ni nadie del pueblo escuchó la voz de Yahweh que mandaba quedarse en tierra de Judá;
antes bien, Yojanán, hijo de Caréaj, y todos los jefes de las tropas tomaron consigo a todo el resto de Judá, los que habían regresado, para habitar en tierra de Judá, de todas las naciones adonde habían sido rechazados:
a hombres, mujeres, niños, a las hijas del rey y a toda persona que Nebuzaradán, jefe de la guardia, había dejado en paz con Godolías, hijo de Ajicam, hijo de Safán, y también al profeta Jeremías y a Baruc, hijo de Neriyías,
y entrando en la tierra de Egipto, - pues desoyeron la voz de Yahweh -, se adentraron hasta Tafnis.
Entonces fue dirigida la palabra de Yahweh a Jeremías en Tafnis como sigue:
Toma en tus manos piedras grandes, y las hundes en el cemento de la terraza que hay a la entrada del palacio de Faraón en Tafnis, a vista de los judíos,
y les dices: Así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel: He aquí que yo mando en busca de mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, y pondrá su sede por encima de estas piedras que he enterrado, y desplegaré su pabellón sobre ellas.
Vendrá y herirá a Egipto, quien sea para la muerte, a la muerte; quien para el cautiverio, al cautiverio; quien para la espada, a la espada;
y prenderá fuego a los templos de los dioses de Egipto, los incendiará, y a los dioses les hará cautivos. Despiojará a Egipto como despioja un pastor su zalea, y saldrá de allí victorioso.
Romperá los cipos de Bet Semes que hay en Egipto, y los templos de los dioses egipcios abrasará.
Jeremías 44
Palabra que fue dirigida a Jeremías con destino a todos los judíos establecidos en territorio egipcio en Migdol, Tafnis, Nof, y en territorio de Patrós.
Así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel: Vosotros habéis visto la calamidad que he acarreado a Jerusalén y a todas las ciudades de Judá, y ahí las tenéis arruinadas hoy en día, sin que haya en ellas habitante,
en vista de la maldad que hicieron para irritarme, yendo a incensar y servir a otros dioses desconocidos de ellos, de vosotros y de vuestros padres.
Yo me afané por enviaros a todos mis siervos, los profetas, a deciros: «Ea, no hagáis esta abominación que detesto.»
Mas no oyeron ni aplicaron el oído para convertirse de su malicia y dejar de incensar a otros dioses.
Derramóse mi cólera y mi ira y ardió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que fueron reducidas a ruinas desoladas, como lo están hoy día.
Ahora, pues, así dice Yahweh, el Elohim Sebaot, el Elohim de Israel: ¿Por qué os hacéis tanto daño a vosotros mismos, hasta borraros a hombre y mujer, niño y lactante de en medio de Judá sin que os quede resto,
irritándome con las hechuras de vuestras manos, quemando incienso a otros dioses en Egipto, adonde habéis venido como refugiados, como queriendo acabar de borraros a vosotros mismos y acabar en tema de maldición y oprobio en todas las naciones de la tierra?
¿Si será que habéis olvidado las maldades de vuestros padres y las de los reyes de Judá y de sus caudillos, y las propias vuestras y las de vuestras mujeres; maldades que hacían en tierra de Judá y en las calles de Jerusalén?
No se han compungido hasta la fecha, ni han temido ni andado en la Ley y los preceptos que propuse a vosotros y a vuestros padres.
Por tanto, así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel: Mirad que yo me fijo en vosotros para mal, y para raer a todo Judá.
Echaré mano al resto de Judá - los que enderezaron rumbo a Egipto, para entrar allí como refugiados - y serán acabados todos ellos en Egipto, y caerán por la espada, por el hambre serán acabados. Del chico al grande por la espada y por el hambre morirán, y serán tema de imprecación y asombro, de maldición y oprobio.
Visitaré a los que viven en Egipto, lo mismo que visité a Jerusalén: con la espada, el hambre y la peste,
y del resto de Judá, que, como refugiados vinieron acá a Egipto, no quedará evadido ni superviviente para volver a tierra de Judá, adonde se prometen volver para quedarse allí, porque ya no volverán más que algunos huidos.
Respondieron a Jeremías todos los hombres que sabían que sus mujeres quemaban incienso a otros dioses, y todas las mujeres presentes - una gran concurrencia - y todo el pueblo establecido en territorio egipcio, en Patrós:
«En eso que nos has dicho en nombre de Yahweh, no te hacemos caso,
sino que cumpliremos precisamente cuanto tenemos prometido, que es quemar incienso a la Reina de los Cielos y hacerle libaciones, como venimos haciendo nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros jefes en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que nos hartábamos de pan, éramos felices y ningún mal nos sucedía.
En cambio, desde que dejamos de quemar incienso a la Reina de los Cielos y de hacerle libaciones, carecemos de todo, y por la espada y el hambre somos acabados.»
«Pues y cuando nosotras quemábamos incienso a la Reina de los Cielos y nos dedicábamos a hacerle libaciones, ¿ acaso sin contar con nuestros maridos le hacíamos pasteles con su efigie derramando libaciones?»
Jeremías dijo a todo el pueblo, a hombres, a mujeres y a todos sus interlocutores:
«¿No es aquel incienso que ofrecíais en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y jefes y el pueblo de la tierra lo que ha recordado Yahweh y le ha venido a las mientes?
¿Y no pudiendo Yahweh aguantar más el espectáculo de vuestras malas acciones, de las abominaciones que habíais hecho, ha venido a ser la tierra vuestra una ruina, tema de pasmo y maldición y sin habitantes - como lo es hoy día -;
y porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Yahweh y desoísteis la voz de Yahweh, y no os condujisteis según su Ley, sus preceptos y sus estatutos, pronunció contra vosotros esta calamidad, como sucede hoy día?»
Y dijo Jeremías a todo el pueblo y a todas las mujeres: «Oíd la palabra de Yahweh - todo Judá, los que vivís en Egipto -.
Así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel: Vosotros y vuestras mujeres hablasteis con vuestras bocas, y con vuestras manos cumplisteis lo dicho: "Sin falta realizaremos los votos que hicimos de quemar incienso a la Reina de los Cielos y de hacerle libaciones." Mantened, pues, vosotras vuestros votos y realizad vuestros votos sin falta.
Empero, oíd la palabra de Yahweh, todo Judá, los que vivís en Egipto. Mirad que yo he jurado por mi gran Nombre - dice Yahweh - que no será más mi Nombre pronunciado por boca de ninguno de Judá que diga: "¡Por vida del Señor Yahweh!" en toda la tierra de Egipto.
Mirad que yo estoy alerta sobre ellos para mal, no para bien, y serán consumidos todos los de Judá que están en Egipto, por la espada y el hambre hasta su acabamiento,
sólo unos pocos, escapados de la espada, volverán de Egipto a Judá y sabrá todo el resto de Judá, los que han venido a Egipto como refugiados aquí, qué palabra se mantendrá: si la mía o la suya.
Y esto será para vosotros señal - Palabra de Yahweh - de que os visito yo en este lugar, de suerte que sepáis que han de mantenerse sin falta mis palabras para desgracia vuestra.
Así dice Yahweh: Mirad que yo entrego al Faraón Jofrá, rey de Egipto, en manos de sus enemigos y de los que buscan su muerte, como entregué a Sedecías, rey de Judá, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su enemigo, que buscaba su muerte.»"
2 Corintios 3
" ¿Comenzamos de nuevo a recomendarnos? ¿O es que, como algunos, necesitamos presentaros cartas de recomendación o pedíroslas?
Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres.
Evidentemente sois una carta de Mashiaj, redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Ruaj de Elohim vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones.
Esta es la confianza que tenemos delante de Elohim por Mashiaj.
No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Elohim,
el cual nos capacitó para ser ministros de una nueva Alianza, no de la letra, sino del Ruaj. Pues la letra mata mas el Ruaj da vida.
Que si el ministerio de la muerte, grabado con letras sobre tablas de piedra, resultó glorioso hasta el punto de no poder los hijos de Israel fijar su vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, aunque pasajera,
¡cuánto más glorioso no será el ministerio del Ruaj!
Efectivamente, si el ministerio de la condenación fue glorioso, con mucha más razón lo será el ministerio de la justicia.
Pues en este aspecto, no era gloria aquella glorificación en comparación de esta gloria sobreeminente.
Porque si aquello, que era pasajero, fue glorioso, ¡cuánto más glorioso será lo permanente!
Teniendo, pues, esta esperanza, hablamos con toda valentía,
y no como Moisés, que se ponía un velo sobre su rostro para impedir que los israelitas vieran el fin de lo que era pasajero...
Pero se embotaron sus inteligencias. En efecto, hasta el día de hoy perdura ese mismo velo en la lectura del Antiguo Testamento. El velo no se ha levantado, pues sólo en Mashiaj desaparece.
Hasta el día de hoy, siempre que se lee a Moisés, un velo está puesto sobre sus corazones.
Y cuando se convierte al Señor, se arranca el velo.
Porque el Señor es el Ruaj, y donde está el Ruaj del Señor, allí está la libertad.
Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Ruaj.
2 Corintios 4
Por esto, misericordiosamente investidos de este ministerio, no desfallecemos.
Antes bien, hemos repudiado el silencio vergonzoso no procediendo con astucia, ni falseando la Palabra de Elohim; al contrario, mediante la manifestación de la verdad nos recomendamos a nosotros mismos a toda conciencia humana delante de Elohim.
Y si todavía nuestro Evangelio está velado, lo está para los que se pierden,
para los incrédulos, cuyo entendimiento cegó el dios de este mundo para impedir que vean brillar el resplandor del Evangelio de la gloria de Mashiaj, que es imagen de Elohim.
No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Mashiaj Yeshúa como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por Yeshúa.
Pues el mismo Elohim que dijo: De las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Elohim que está en la faz de Mashiaj.
Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Elohim y no de nosotros.
Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados;
perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados.
Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes el morir de Yeshúa, a fin de que también la vida de Yeshúa se manifieste en nuestro cuerpo.
Pues, aunque vivimos, nos vemos continuamente entregados a la muerte por causa de Yeshúa, a fin de que también la vida de Yeshúa se manifieste en nuestra carne mortal.
De modo que la muerte actúa en nosotros, mas en vosotros la vida.
Pero teniendo aquel espíritu de fe conforme a lo que está escrito: Creí, por eso hablé, también nosotros creemos, y por eso hablamos,
sabiendo que quien resucitó al Señor Yeshúa, también nos resucitará con Yeshúa y nos presentará ante él juntamente con vosotros.
Y todo esto, para vuestro bien a fin de que cuantos más reciban la gracia, mayor sea el agradecimiento, para gloria de Elohim.
Por eso no desfallecemos. Aun cuando nuestro hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de día en día.
En efecto, la leve tribulación de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna,
a cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas."
Tehilim 122
¡Oh, qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahweh!
¡Ya estamos, ya se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén!
Jerusalén, construida cual ciudad de compacta armonía,
a donde suben las tribus, las tribus de Yahweh, es para Israel el motivo de dar gracias al nombre de Yahweh.
Porque allí están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David.
Pedid la paz para Jerusalén: ¡en calma estén tus tiendas,
haya paz en tus muros, en tus palacios calma!
Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo!
¡Por amor de la Casa de Yahweh nuestro Elohim, ruego por tu ventura."

