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Parashot 14 de diciembre 2024

Parashot 14 de diciembre 2024

Isaías 31-32, Juan 6-7 y Tehilim 83

Isaías 31

  1. ¡Ay, los que bajan a Egipto por ayuda! En la caballería se apoyan, y fían en los carros porque abundan y en los jinetes porque son muchos; mas no han puesto su mirada en el Santo de Israel, ni a Yahweh han buscado.

  2. Pero también él es sabio, hará venir el mal, y no retirará sus palabras; se levantará contra la casa de los malhechores y contra la ayuda de los que obran la iniquidad.

  3. En cuanto a Egipto, es humano, no divino, y sus caballos, carne, y no espíritu; Yahweh extenderá su mano, tropezará el ayudador y caerá el ayudado y todos a una perecerán.

  4. Porque así me ha dicho Yahweh: Como ruge el león y el cachorro sobre su presa, y cuando se convoca contra él a todos los pastores, de sus voces no se intimida, ni de su tumulto se apoca: tal será el descenso de Yahweh Sebaot para guerrear sobre el monte Sión y sobre su colina.

  5. Como pájaros que vuelan, así protegerá Yahweh Sebaot a Jerusalén, protegerá y librará, perdonará y salvará.

  6. Volveos a aquel de quien profundamente os apartasteis, hijos de Israel.

  7. Porque aquel día repudiará cada uno las divinidades de plata y las divinidades de oro que hicieron vuestras manos pecadoras.

  8. Caerá Asur por espada no de hombres, y por espada no humana serán devorados; se dará a la fuga ante la espada, y sus mejores guerreros serán destinados a trabajos.

  9. Aterrado, abandonará su tropa, y sus jefes espantados abandonarán su estandarte. Oráculo de Yahweh, que tiene fuego en Sión, y horno en Jerusalén.

Isaías 32

  1. He aquí que para hacer justicia reinará un rey, y los jefes juzgarán según derecho.

  2. Será cada uno como un sitio abrigado contra el viento y a cubierto del temporal; como fluir de aguas en sequedal, como sombra de peñón en tierra agostada.

  3. No se cerrarán los ojos de los videntes, y los oídos de los que escuchan percibirán;

  4. el corazón de los alocados se esforzará en aprender, y la lengua de los tartamudos hablará claro y ligero.

  5. No se llamará ya noble al necio, ni al desaprensivo se le llamará magnífico.

  6. Porque el necio dice necedades y su corazón medita el mal, haciendo impiedad y profiriendo contra Yahweh desatinos, dejando vacío el estómago hambriento y privando de bebida al sediento.

  7. Cuanto al desaprensivo, sus tramas son malas, se dedica a inventar maquinaciones para sorprender a los pobres con palabras engañosas, cuando el pobre expone su causa.

  8. Mientras que el noble medita nobles cosas, y en las cosas nobles está firme.

  9. Mujeres indolentes, ¡arriba!, oíd mi voz; hijas confiadas, escuchad mi palabra.

  10. Dentro de un año y algunos días temblaréis las que confiáis, pues se habrá acabado la vendimia para no volver más.

  11. Espantaos, indolentes, temblad, confiadas, desvestíos, desnudaos, ceñid vuestra cintura,

  12. golpeaos el pecho, por los campos atrayentes, por las viñas fructíferas.

  13. Sobre el solar de mi pueblo zarza y espino crecerá, y también sobre todas las casas de placer de la villa alegre,

  14. porque el alcázar habrá sido abandonado, el genio de la ciudad habrá desaparecido; Ofel y el Torreón quedarán en adelante vacíos por siempre, para delicia de asnos y pastizal de rebaños.

  15. Al fin será derramado desde arriba sobre nosotros espíritu. Se hará la estepa un vergel, y el vergel será considerado como selva.

  16. Reposará en la estepa la equidad, y la justicia morará en el vergel;

  17. el producto de la justicia será la paz, el fruto de la equidad, una seguridad perpetua.

  18. Y habitará mi pueblo en albergue de paz, en moradas seguras y en posadas tranquilas.

  19. La selva será abatida y la ciudad hundida.

  20. Dichosos vosotros, que sembraréis cabe todas las corrientes, y dejaréis sueltos el buey y el asno.

Juan 6

  1. Después de esto, se fue Yeshúa a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades,

  2. y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos.

  3. Subió Yeshúa al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos.

  4. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos.

  5. Al levantar Yeshúa los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: «¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos?»

  6. Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer.

  7. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco.»

  8. Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro:

  9. «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero qué es eso para tantos?»

  10. Dijo Yeshúa: «Haced que se recueste la gente.» Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos 5.000.

  11. Tomó entonces Yeshúa los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron.

  12. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda.»

  13. Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.

  14. Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo.»

  15. Dándose cuenta Yeshúa de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.

  16. Al atardecer, bajaron sus discípulos a la orilla del mar,

  17. y subiendo a una barca, se dirigían al otro lado del mar, a Cafarnaúm. Había ya oscurecido, y Yeshúa todavía no había venido donde ellos;

  18. soplaba un fuerte viento y el mar comenzó a encresparse.

  19. Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estaElohim, ven a Yeshúa que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo.

  20. Pero él les dijo: «Soy yo. No temáis.»

  21. Quisieron recogerle en la barca, pero en seguida la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

  22. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar, vio que allí no había más que una barca y que Yeshúa no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos.

  23. Pero llegaron barcas de Tiberíades cerca del lugar donde habían comido pan.

  24. Cuando la gente vio que Yeshúa no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Yeshúa.

  25. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?»

  26. Yeshúa les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado.

  27. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Abba, Elohim, ha marcado con su sello.»

  28. Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Elohim?»

  29. Yeshúa les respondió: «La obra de Elohim es que creáis en quien él ha enviado.»

  30. Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas?

  31. Nuestros Abbas comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer.»

  32. Yeshúa les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Abba el que os da el verdadero pan del cielo;

  33. porque el pan de Elohim es el que baja del cielo y da la vida al mundo.»

  34. Entonces le dijeron: «Adon, danos siempre de ese pan.»

  35. Les dijo Yeshúa: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.

  36. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis.

  37. Todo lo que me dé el Abba vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera;

  38. porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

  39. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día.

  40. Porque esta es la voluntad de mi Abba: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.»

  41. Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.»

  42. Y decían: «¿No es éste Yeshúa, hijo de José, cuyo Abba y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?»

  43. Yeshúa les respondió: «No murmuréis entre vosotros.

  44. «Nadie puede venir a mí, si el Abba que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día.

  45. Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Elohim. Todo el que escucha al Abba y aprende, viene a mí.

  46. No es que alguien haya visto al Abba; sino aquel que ha venido de Elohim, ése ha visto al Abba.

  47. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.

  48. Yo soy el pan de la vida.

  49. Vuestros Abbas comieron el maná en el desierto y murieron;

  50. este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera.

51 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.»

52 Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»

53 Yeshúa les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.

55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.

56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.

57 Lo mismo que el Abba, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Abba, también el que me coma vivirá por mí.

58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros Abbas, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»

59 Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.

60 Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?»

61 Pero sabiendo Yeshúa en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza?

62 ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?...

63 «El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida.

64 «Pero hay entre vosotros algunos que no creen.» Porque Yeshúa sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.

65 Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Abba.»

66 Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él.

67 Yeshúa dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»

68 Le respondió Simón Pedro: «Adon, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna,

69 y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Elohim.»

70 Yeshúa les respondió: «¿No os he elegido yo a vosotros, los Doce? Y uno de vosotros es un diablo.»

71 Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste le iba a entregar, uno de los Doce.

Juan 7

  1. Después de esto, Yeshúa andaba por Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle.

  2. Pero se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.

  3. Y le dijeron sus hermanos: «Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces,

  4. pues nadie actúa en secreto cuando quiere ser conocido. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo.»

  5. Es que ni siquiera sus hermanos creían en él.

  6. Entonces les dice Yeshúa: «Todavía no ha llegado mi tiempo, en cambio vuestro tiempo siempre está a mano.

  7. El mundo no puede odiaros; a mí sí me aborrece, porque doy testimonio de que sus obras son perversas.

  8. Subid vosotros a la fiesta; yo no subo a esta fiesta porque aún no se ha cumplido mi tiempo.»

  9. Dicho esto, se quedó en Galilea.

  10. Pero después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces él también subió no manifiestamente, sino de incógnito.

  11. Los judíos, durante la fiesta, andaban buscándole y decían: «¿Dónde está ése?»

  12. Entre la gente había muchos comentarios acerca de él. Unos decían: «Es bueno.» Otros decían: «No, sino que engaña al pueblo.»

  13. Pero nadie hablaba de él abiertamente por miedo a los judíos.

  14. Mediada ya la fiesta, subió Yeshúa al Templo y se puso a enseñar.

  15. Los judíos, asombrados, decían: «¿Cómo entiende de letras sin haber estudiado?»

  16. Yeshúa les respondió: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado.

  17. Si alguno quiere cumplir su voluntad, verá si mi doctrina es de Elohim o hablo yo por mi cuenta.

  18. El que habla por su cuenta, busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le ha enviado, ese es veraz; y no hay impostura en él.

  19. ¿No es Moisés el que os dio la Ley? Y ninguno de vosotros cumple la Ley. ¿Por qué queréis matarme?»

  20. Respondió la gente: «Tienes un demonio. ¿Quién quiere matarte?»

  21. Yeshúa les respondió: «Una sola obra he hecho y todos os maravilláis.

  22. Moisés os dio la circuncisión (no que provenga de Moisés, sino de los patriarcas) y vosotros circuncidáis a uno en sábado.

  23. Si se circuncida a un hombre en sábado, para no quebrantar la Ley de Moisés, ¿os irritáis contra mí porque he curado a un hombre entero en sábado?

  24. No juzguéis según la apariencia. Juzgad con juicio justo.»

  25. Decían algunos de los de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar?

  26. Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que este es el Cristo?

  27. Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es.»

  28. Gritó, pues, Yeshúa, enseñando en el Templo y diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que verdaderamente me envía el que me envía; pero vosotros no le conocéis.

  29. Yo le conozco, porque vengo de él y él es el que me ha enviado.»

  30. Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.

  31. Y muchos entre la gente creyeron en él y decían: «Cuando venga el Cristo, ¿hará más señales que las que ha hecho éste?»

  32. Se enteraron los fariseos que la gente hacía estos comentarios acerca de él y enviaron guardias para detenerle.

  33. Entonces él dijo: «Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, y me voy al que me ha enviado.

  34. Me buscaréis y no me encontraréis; y adonde yo esté, vosotros no podéis venir.»

  35. Se decían entre sí los judíos: «¿A dónde se irá éste que nosotros no le podamos encontrar? ¿Se irá a los que viven dispersos entre los griegos para enseñar a los griegos?

  36. ¿Qué es eso que ha dicho: "Me buscaréis y no me encontraréis", y "adonde yo esté, vosotros no podéis venir"?»

  37. El último día de la fiesta, el más solemne, Yeshúa puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba

  38. el que crea en mí», como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva.

  39. Esto lo deciá refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él. Porque aún no había Espíritu, pues todavía Yeshúa no había sido glorificado.

  40. Muchos entre la gente, que le habían oído estas palabras, decían: «Este es verdaderamente el profeta.»

  41. Otros decían: «Este es el Cristo.» Pero otros replicaban: «¿Acaso va a venir de Galilea el Cristo?

  42. ¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de donde era David?»

  43. Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de él.

  44. Algunos de ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano.

  45. Los guardias volvieron donde los sumos sacerdotes y los fariseos. Estos les dijeron: «¿Por qué no le habéis traído?»

  46. Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre.»

  47. Los fariseos les respondieron: «¿Vosotros también os habéis dejado embaucar?

  48. ¿Acaso ha creído en él algún magistrado o algún fariseo?

  49. Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos.»

  50. Les dice Nicodemo, que era uno de ellos, el que había ido anteriormente donde Yeshúa:

51 «¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?»

52 Ellos le respondieron: «¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta.»

53 Y se volvieron cada uno a su casa.

Tehilim 83

  1. "¡Oh Elohim, no te estés mudo, cese ya tu silencio y tu reposo, oh Elohim!

  2. Mira cómo tus enemigos braman, los que te odian levantan la cabeza.

  3. Contra tu pueblo maquinan intriga, conspiran contra tus protegidos;

  4. dicen: «Venid, borrémoslos de las naciones, no se recuerde más el nombre de Israel!»

  5. Así conspiran de corazón a una, pactan una alianza contra ti:

  6. las tiendas de Edom, los ismaelitas, Moab y los hagreos,

  7. Guebal, Ammón, Amalec, Filistea con los habitantes de Tiro;

  8. también Assur se ha juntado a ellos y se hace el brazo de los hijos de Lot.

  9. Trátalos como a Madián y como a Sísara, Pausa. como a Yabín en el torrente de Quisón,

  10. que fueron exterminados en Endor, quedaron hechos estiércol de la tierra.

  11. Trata a sus caudillos como a Oreb y Zeeb, a todos sus príncipes como a Zébaj y a Salmunná,

  12. que habían dicho: «¡Para nosotros conquistemos los dominios de Elohim!»

  13. Elohim mío, ponlos como hoja en remolino, como paja ante el viento.

  14. Como el fuego abrasa una selva, como la llama devora las montañas,

  15. así persíguelos con tu tormenta, con tu huracán llénalos de terror.

  16. Cubre sus rostros de ignominia, para que busquen tu nombre, Yahweh.

  17. ¡Sean avergonzados y aterrados para siempre, queden confusos y perezcan,

  18. para que sepan que sólo tú tienes el nombre de Yahweh, Altísimo sobre toda la tierra!