Parashot 14 de junio 2025
Jeremías 17-18, Romanos 9-10 y Tehilim 109
Jeremías 17
"El pecado de Judá está escrito con buril de hierro; con punta de diamante está grabado sobre la tabla de su corazón y en los cuernos de sus aras,
así, recordarán sus hijos sus aras y sus cipos cabe los árboles frondosos, sobre los oteros altos,
mi monte, en la campiña. Tu haber y todos tus tesoros al pillaje voy a dar, en pago por todos tus pecados de los altos, en todas tus fronteras.
Tendrás que deshacerte de tu heredad que yo te di, y te haré esclavo de tus enemigos en un país que no conoces, porque un fuego ha saltado en mi ira que para siempre estará encendido.
Así dice Yahweh: Maldito sea aquel que fía en hombre, y hace de la carne su apoyo, y de Yahweh se aparta en su corazón.
Pues es como el tamarisco en la Arabá, y no verá el bien cuando viniere. Vive en los sitios quemados del desierto, en saladar inhabitable.
Bendito sea aquel que fía en Yahweh, pues no defraudará Yahweh su confianza.
Es como árbol plantado a las orillas del agua, que a la orilla de la corriente echa sus raíces. No temerá cuando viene el calor, y estará su follaje frondoso; en año de sequía no se inquieta ni se retrae de dar fruto.
El corazón es lo más retorcido; no tiene arreglo: ¿quién lo conoce?
Yo, Yahweh, exploro el corazón, pruebo los riñones, para dar a cada cual según su camino, según el fruto de sus obras.
La perdiz incuba lo que no ha puesto; así es el que hace dinero, mas no con justicia: en mitad de sus días lo ha de dejar y a la postre resultará un necio.
Solio de Gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario...
Esperanza de Israel, Yahweh: todos los que te abandonan serán avergonzados, y los que se apartan de ti, en la tierra serán escritos, por haber abandonado el manantial de aguas vivas, Yahweh.
Cúrame, Yahweh, y sea yo curado; sálvame, y sea yo salvo, pues mi prez eres tú.
Mira que ellos me dicen: «¿Dónde está la palabra de Yahweh? ¡vamos, que venga!»
Yo nunca te apremié a hacer daño; el día irremediable no he anhelado; tú lo sabes: lo salido de mis labios enfrente de tu faz ha estado.
No seas para mí espanto, ¡oh tú, mi amparo en el día aciago!
Avergüéncense mis perseguidores, y no me avergüence yo; espántense ellos, y no me espante yo. Trae sobre ellos el día aciago, y con doble quebrantamiento quebrántalos.
Yahweh me dijo así: Ve y te paras a la puerta de los Hijos del pueblo, por la que entran los reyes de Judá y por la que salen, y asimismo en todas las puertas de Jerusalén,
y les dices: Oíd la palabra de Yahweh, reyes de Judá, y todo Judá y los habitantes de Jerusalén que entráis por estas puertas.
Así dice Yahweh: «Guardaos, por vida vuestra, de llevar carga en día de sábado y meterla por las puertas de Jerusalén.
No saquéis tampoco carga de vuestras casas en sábado, ni hagáis trabajo alguno, antes bien santificad el sábado como mandé a vuestros padres.
Mas no oyeron ni aplicaron el oído, sino que atiesaron su cerviz sin oír ni aprender.
Que si me hacéis caso - oráculo de Yahweh - no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en sábado y santificando el día de sábado sin realizar en él trabajo alguno,
entonces entrarán por las puertas de esta ciudad reyes que se sienten sobre el trono de David, montados en carros y caballos, ellos y sus oficiales, la gente de Judá y los habitantes de Jerusalén. Y durará esta ciudad para siempre.
Y vendrán de las ciudades de Judá, de los aledaños de Jerusalén, del país de Benjamín, de la Tierra Baja, de la Sierra y del Négueb a traer holocaustos, sacrificios, oblaciones e incienso y a traer ofrendas de acción de gracias a la Casa de Yahweh.
Pero si no me oyereis en cuanto a santificar el sábado y no llevar carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en sábado, entonces prenderé fuego a sus puertas, que consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará.
Jeremías 18
Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte de Yahweh:
Levántate y baja a la alfarería, que allí mismo te haré oír mis palabras.
Bajé a la alfarería, y he aquí que el alfarero estaba haciendo un trabajo al torno.
El cacharro que estaba haciendo se estropeó como barro en manos del alfarero, y éste volvió a empezar, trasformándolo en otro cacharro diferente, como mejor le pareció al alfarero.
Entonces me fue dirigida la palabra de Yahweh en estos términos:
¿No puedo hacer yo con vosotros, casa de Israel, lo mismo que este alfarero? - oráculo de Yahweh -. Mirad que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel.
De pronto hablo contra una nación o reino, de arrancar, derrocar y perder;
pero se vuelve atrás de su mal aquella gente contra la que hablé, y yo también desisto del mal que pensaba hacerle.
Y de pronto hablo, tocante a una nación o un reino, de edificar y plantar;
pero hace lo que parece malo desoyendo mi voz, y entonces yo también desisto del bien que había decidido hacerle.
Ahora, pues, di a la gente de Judá y a los habitantes de Jerusalén: Así dice Yahweh: «Mirad que estoy ideando contra vosotros cosa mala y pensando algo contra vosotros. Ea, pues; volveos cada cual de su mal camino y mejorad vuestra conducta y acciones.»
Pero van a decir: «Es inútil; porque iremos en pos de nuestros pensamientos y cada uno de nosotros hará conforme a la terquedad de su mal corazón.»
Por tanto, así dice Yahweh: Vamos, preguntad entre las naciones: ¿Quién oyó tal cosa? ¡Bien fea cosa ha hecho la virgen de Israel!
¿Faltará acaso de la peña excelsa la nieve del Líbano? ¿o se agotarán las aguas crecidas, frescas, corrientes?
Pues bien, mi pueblo me ha olvidado. A la Nada inciensan. Han tropezado en sus caminos, aquellos senderos de siempre, para irse por trochas, por camino no trillado.
Es para trocar su tierra en desolación, en eterna rechifla: todo el que pasare se asombrará de ella y meneará la cabeza.
Como el viento solano los esparciré delante del enemigo. La espalda, que no la cara, les mostraré el día de su infortunio.
Entonces dijeron: «Venid y tramemos algo contra Jeremías, porque no va a faltarle la ley al sacerdote, el consejo al sabio, ni al profeta la palabra. Venid e hirámosle por su propia lengua: no estemos atentos a todas sus palabras.»
Estáte atento a mí, Yahweh, y oye lo que dicen mis contrincantes.
¿Es que se paga mal por bien? (Porque han cavado una hoya para mi persona.) Recuerda cuando yo me ponía en tu presencia para hablar en bien de ellos, para apartar tu cólera de ellos.
Por tanto, entrega a sus hijos al hambre y desángralos a filo de espada; queden sus mujeres sin hijos y viudas, sean sus varones asesinados, sus mancebos acuchillados en la guerra.
Oigase griterío en sus casas, cuando traigas sobre ellos pillaje repentino. Porque han cavado una hoya para prenderme, y trampas han escondido para mis pies.
Pero tú, Yahweh, conoces todo su plan de muerte contra mí. ¡No disimules su culpa, no borres de tu presencia su pecado! ¡Que caigan ante ti, al tiempo de tu ira, descarga en ellos!"
Romanos 9
"Digo la verdad en Mashiaj, no miento, - mi conciencia me lo atestigua en el Ruaj HaKodesh -,
siento una gran tristeza y un dolor incesante en el corazón.
Pues desearía ser yo mismo anatema, separado de Mashiaj, por mis hermanos, los de mi raza según la carne,
- los israelitas -, de los cuales es la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas,
y los patriarcas; de los cuales también procede Mashiaj según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Elohim bendito por los siglos. Amén.
No es que haya fallado la palabra de Elohim. Pues no todos los descendientes de Israel son Israel.
Ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos. Sino que «por Isaac llevará tu nombre una descendencia»;
es decir: no son hijos de Elohim los hijos según la carne, sino que los hijos de la promesa se cuentan como descendencia.
Porque éstas son las palabras de la promesa: «Por este tiempo volveré; y Sara tendrá un hijo.»
Y más aún; también Rebeca concibió de un solo hombre, nuestro padre Isaac;
ahora bien, antes de haber nacido, y cuando no habían hecho ni bien ni mal - para que se mantuviese la libertad de la elección divina,
que depende no de las obras sino del que llama - le fue dicho a Rebeca: El mayor servirá al menor,
como dice la Escritura: Amé a Jacob y odié a Esaú.
¿Qué diremos, pues? ¿Que hay injusticia en Elohim? ¡De ningún modo!
Pues dice él a Moisés: Seré misericordioso con quien lo sea: me apiadaré de quien me apiade.
Por tanto, no se trata de querer o de correr, sino de que Elohim tenga misericordia.
Pues dice la Escritura a Faraón: Te he suscitado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea conocido en toda la tierra.
Así pues, usa de misericordia con quien quiere, y endurece a quien quiere.
Pero me dirás: Entonces ¿de qué se enoja? Pues ¿quién puede resistir a su voluntad?
¡Oh hombre! Pero ¿quién eres tú para pedir cuentas a Elohim? ¿Acaso la pieza de barro dirá a quien la modeló: "por qué me hiciste así"?
O ¿es que el alfarero no es dueño de hacer de una misma masa unas vasijas para usos nobles y otras para usos despreciables?
Pues bien, si Elohim, queriendo manifestar su cólera y dar a conocer su poder, soportó con gran paciencia objetos de cólera preparados para la perdición,
a fin de dar a conocer la riqueza de su gloria con los objetos de misericordia que de antemano había preparado para gloria:
con nosotros, que hemos sido llamados no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles...
Como dice también en Oseas: Llamaré pueblo mío al que no es mi pueblo: y amada mía a la que no es mi amada.
Y en el lugar mismo en que se les dijo: No sois mi pueblo, serán llamados: Hijos de Elohim vivo.
Isaías también clama en favor de Israel: Aunque los hijos de Israel fueran numerosos como las arenas del mar, sólo el resto será salvo.
Porque pronta y perfectamente cumplirá el Señor su palabra sobre la tierra.
Y como predijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos dejara una descendencia, como Sodoma hubiéramos venido a ser, y semejantes a Gomorra.
¿Qué diremos, pues? Que los gentiles, que no buscaban la justicia, han hallado la justicia - la justicia de la fe -
mientras Israel, buscando una ley de justicia, no llegó a cumplir la ley.
¿Por qué? Porque la buscaba no en la fe sino en las obras. Tropezaron contra la piedra de tropiezo,
como dice la Escritura: He aquí que pongo en Sión piedra de tropiezo y roca de escándalo; mas el que crea en él, no será confundido.
Romanos 10
Hermanos, el anhelo de mi corazón y mi oración a Elohim en favor de ellos es que se salven.
Testifico en su favor que tienen celo de Elohim, pero no conforme a un pleno conocimiento.
Pues desconociendo la justicia de Elohim y empeñándose en establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Elohim.
Porque el fin de la ley es Mashiaj, para justificación de todo creyente.
En efecto, Moisés escribe acerca de la justicia que nace de la ley: Quien la cumpla, vivirá por ella.
Mas la justicia que viene de la fe dice así: No digas en tu corazón ¿quién subirá al cielo?, es decir: para hacer bajar a Mashiaj;
o bien: ¿quién bajará al abismo?, es decir: para hacer subir a Mashiaj de entre los muertos.
Entonces, ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra: en tu boca y en tu corazón, es decir, la palabra de la fe que nosotros proclamamos.
Porque, si confiesas con tu boca que Yeshúa es Señor y crees en tu corazón que Elohim le resucitó de entre los muertos, serás salvo.
Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación.
Porque dice la Escritura: Todo el que crea en él no será confundido.
Que no hay distinción entre judío y griego, pues uno mismo es el Señor de todos, rico para todos los que le invocan.
Pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
Pero ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique?
Y ¿cómo predicarán si no son enviados? Como dice la Escritura: ¡Cuán hermosos los pies de los que anuncian el bien!
Pero no todos obedecieron a la Buena Nueva. Porque Isaías dice: ¡Señor!, ¿quién ha creído a nuestra predicación?
Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Mashiaj.
Y pregunto yo: ¿Es que no han oído? ¡Cierto que sí! Por toda la tierra se ha difundido su voz y hasta los confines de la tierra sus palabras.
Pero pregunto: ¿Es que Israel no comprendió? Moisés es el primero en decir: Os volveré celosos de una que no es nación; contra una nación estúpida os enfureceré.
Isaías, a su vez, se atreve a decir: Fui hallado de quienes no me buscaban; me manifesté a quienes no preguntaban por mi.
Mas a Israel dice: Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo incrédulo y rebelde."
Tehilim 109
"¡Oh Elohim de mi alabanza, no te quedes mudo!
Boca de impío, boca de engaño, se abren contra mí. Me hablan con lengua de mentira,
con palabras de odio me envuelven, me atacan sin razón.
En pago de mi amor, se me acusa, y yo soy sólo oración;
se me devuelve mal por bien y odio por mi amor:
«¡Suscita a un impío contra él, y que un fiscal esté a su diestra;
que en el juicio resulte culpable, y su oración sea tenida por pecado!
«¡Sean pocos sus días, que otro ocupe su cargo;
queden sus hijos huérfanos y viuda su mujer!
«¡Anden sus hijos errantes, mendigando, y sean expulsados de sus ruinas;
el acreedor le atrape todo lo que tiene, y saqueen su fruto los extraños!
«¡Ni uno solo tenga con él amor, nadie se compadezca de sus huérfanos,
sea dada al exterminio su posteridad, en una generación sea borrado su nombre!
«¡Sea ante Yahweh recordada la culpa de sus padres, el pecado de su madre no se borre;
estén ante Yahweh constantemente, y él cercene de la tierra su memoria!»
Porque él no se acordó de actuar con amor: persiguió al pobre, al desdichado, y al de abatido corazón para matarle;
amó la maldición: sobre él recaiga, no quiso bendición: que de él se aleje.
Se vistió de maldición como de un manto: ¡que penetre en su seno como agua, igual que aceite dentro de sus huesos!
¡Séale cual vestido que le cubra, como cinto que la ciña siempre!
¡Tal sea de parte de Yahweh la paga de mis acusadores, de los que dicen mal contra mi alma!
¡Y tú, Señor Yahweh, actúa por mí en gracia de tu nombre, porque tu amor es bueno, líbrame!,
Porque soy pobre y desdichado, y tengo dentro herido el corazón;
cual sombra que declina me voy yendo, me han sacudido igual que a la langosta.
Por tanto ayuno se doblan mis rodillas, falta de aceite mi carne ha enflaquecido;
me he hecho el insulto de ellos, me ven y menean su cabeza.
¡Ayúdame, Yahweh, Elohim mío, sálvame por tu amor!
¡Sepan ellos que tu mano es ésta, que tú, Yahweh, lo has hecho!
¡Maldigan ellos, pero tú bendice, los que me atacan sean confundidos y tu siervo se alegre!
¡Los que me acusan queden vestidos de ignominia, como en un manto en su vergüenza envueltos!
¡Copiosas gracias a Yahweh en mi boca, entre la multitud le alabaré:
porque él se pone a la diestra del pobre para salvar su alma de sus jueces!"

