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Parashot 15 de febrero 2025

Parashot 15 de febrero 2025

Isaías 49-50, Hechos 3-4 y Tehilim 92

Isaías 49

  1. ¡Oídme, islas, atended, pueblos lejanos! Yahweh desde el seno materno me llamó; desde las entrañas de mi madre recordó mi nombre.

  2. Hizo mi boca como espada afilada, en la sombra de su mano me escondió; hízome como saeta aguda, en su carcaj me guardó.

  3. Me dijo: «Tú eres mi siervo (Israel), en quien me gloriaré.»

  4. Pues yo decía: «Por poco me he fatigado, en vano e inútilmente mi vigor he gastado. ¿De veras que Yahweh se ocupa de mi causa, y mi Elohim de mi trabajo?»

  5. Ahora, pues, dice Yahweh, el que me plasmó desde el seno materno para siervo suyo, para hacer que Jacob vuelva a él, y que Israel se le una. Mas yo era glorificado a los ojos de Yahweh, mi Elohim era mi fuerza.

  6. «Poco es que seas mi siervo, en orden a levantar las tribus de Jacob, y de hacer volver los preservados de Israel. Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.»

  7. Así dice Yahweh, el que rescata a Israel, el Santo suyo, a aquel cuya vida es despreciada, y es abominado de las gentes, al esclavo de los dominadores: Veránlo reyes y se pondrán en pie, príncipes y se postrarán por respeto a Yahweh, que es leal, al Santo de Israel, que te ha elegido.

  8. Así dice Yahweh: En tiempo favorable te escucharé, y en día nefasto te asistiré. Yo te formé y te he destinado a ser alianza del pueblo, para levantar la tierra, para repartir las heredades desoladas,

  9. para decir a los presos: «Salid», y a los que están en tinieblas: «Mostraos». Por los caminos pacerán y en todos los calveros tendrán pasto.

  10. No tendrán hambre ni sed, ni les dará el bochorno ni el sol, pues el que tiene piedad de ellos los conducirá, y a manantiales de agua los guiará.

  11. Convertiré todos mis montes en caminos, y mis calzadas serán levantadas.

  12. Mira: Estos vienen de lejos, esos otros del norte y del oeste, y aquéllos de la tierra de Sinim.

  13. ¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! Prorrumpan los montes en gritos de alegría, pues Yahweh ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido.

  14. Pero dice Sión: «Yahweh me ha abandonado, el Señor me ha olvidado.»

  15. -¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido.

  16. Míralo, en las palmas de mis manos te tengo tatuada, tus muros están ante mí perpetuamente.

  17. Apresúrense los que te reedifican, y salgan de ti los que te arruinaron y demolieron.

  18. Alza en torno los ojos y mira: todos ellos se han reunido y han venido a ti. ¡Por mi vida! - oráculo de Yahweh - que con todos ellos como con velo nupcial te vestirás, y te ceñirás con ellos como una novia.

  19. Porque tus ruinas y desolaciones y tu tierra arrasada van a ser ahora demasiado estrechas para tanto morador, y se habrán alejado tus devoradores.

  20. Todavía te dirán al oído los hijos de que fuiste privada: «El lugar es estrecho para mí, Cédeme sitio para alojarme.»

  21. Y dirás para ti misma: «¿Quién me ha dado a luz éstos? Pues yo había quedado sin hijos y estéril, desterrada y aparte, y a éstos ¿quién los crió? He aquí que yo había quedado sola, pues éstos ¿dónde estaban?»

  22. Así dice el Señor Yahweh: He aquí que yo voy a alzar hacia las gentes de mi mano, y hacia los pueblos voy a levantar mi bandera; traerán a tus hijos en brazos, y tus hijas serán llevadas a hombros.

  23. Reyes serán tus tutores, y sus princesas, nodrizas tuyas. Rostro en tierra se postrarán ante ti, y el polvo de tus pies lamerán. Y sabrás que yo soy Yahweh; no se avergonzarán los que en mí esperan.

  24. ¿Se arrebata al valiente la presa, o se escapa el prisionero del guerrero?

  25. Pues así dice Yahweh: Sí, al valiente se le quitará el prisionero, y la presa del guerrero se le escapará; con tus litigantes yo litigaré, y a tus hijos yo salvaré.

  26. Haré comer a tus opresores su propia carne, como con vino nuevo, con su sangre se embriagarán. Y sabrá todo el mundo que yo, Yahweh, soy el que te salva, y el que te rescata, el Fuerte de Jacob."

Isaías 50

  1. Así dice Yahweh: ¿Dónde está esa carta de divorcio de vuestra madre a quien repudié? o ¿a cuál de mis acreedores os vendí? Mirad que por vuestras culpas fuisteis vendidos, y por vuestras rebeldías fue repudiada vuestra madre.

  2. ¿Por qué cuando he venido no había nadie, cuando he llamado no hubo quien respondiera? ¿Acaso se ha vuelto mi mano demasiado corta para rescatar o quizá no habrá en mí vigor para salvar? He aquí que con un gesto seco el mar, convierto los ríos en desierto; quedan en seco sus peces por falta de agua y mueren de sed.

  3. Yo visto los cielos de crespón y los cubro de sayal.

  4. El Señor Yahweh me ha dado lengua de discípulo, para que haga saber al cansado una palabra alentadora. Mañana tras mañana despierta mi oído, para escuchar como los discípulos;

  5. el Señor Yahweh me ha abierto el oído. Y yo no me resistí, ni me hice atrás.

  6. Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba. Mi rostro no hurté a los insultos y salivazos.

  7. Pues que Yahweh habría de ayudarme para que no fuese insultado, por eso puse mi cara como el pedernal, a sabiendas de que no quedaría avergonzado.

  8. Cerca está el que me justifica: ¿quién disputará conmigo? Presentémonos juntos: ¿quién es mi demandante? ¡que se llegue a mí!

  9. He aquí que el Señor Yahweh me ayuda: ¿quién me condenará? Pues todos ellos como un vestido se gastarán, la polilla se los comerá.

  10. El que de entre vosotros tema a Yahweh oiga la voz de su Siervo. El que anda a oscuras y carece de claridad confíe en el nombre de Yahweh y apóyese en su Elohim.

  11. ¡Oh vosotros, todos los que encendéis fuego, los que sopláis las brasas! Id a la lumbre de vuestro propio fuego y a las brasas que habéis encendido. Esto os vendrá de mi mano: en tormento yaceréis."

Hechos 3

  1. Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la hora nona.

  2. Había un hombre, tullido desde su nacimiento, al que llevaban y ponían todos los días junto a la puerta del Templo llamada Hermosa para que pidiera limosna a los que entraban en el Templo.

  3. Este, al ver a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les pidió una limosna.

  4. Pedro fijó en él la mirada juntamente con Juan, y le dijo: «Míranos.»

  5. El les miraba con fijeza esperando recibir algo de ellos.

  6. Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: en nombre de Yeshúa, el Nazoreo, ponte a andar.»

  7. Y tomándole de la mano derecha le levantó. Al instante cobraron fuerza sus pies y tobillos,

  8. y de un salto se puso en pie y andaba. Entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Elohim.

  9. Todo el pueblo le vio cómo andaba y alababa a Elohim;

  10. le reconocían, pues él era el que pedía limosna sentado junto a la puerta Hermosa del Templo. Y se quedaron llenos de estupor y asombro por lo que había sucedido.

  11. Como él no soltaba a Pedro y a Juan, todo el pueblo, presa de estupor, corrió donde ellos al pórtico llamado de Salomón.

  12. Pedro, al ver esto, se dirigió al pueblo: «Israelitas, ¿por qué os admiráis de esto, o por qué nos miráis fijamente, como si por nuestro poder o piedad hubiéramos hecho caminar a éste?

  13. El Elohim de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Elohim de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Yeshúa, a quien vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando éste estaba resuelto a ponerle en libertad.

  14. Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis que se os hiciera gracia de un asesino,

  15. y matasteis al Jefe que lleva a la Vida. Pero Elohim le resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.

  16. Y por la fe en su nombre, este mismo nombre ha restablecido a éste que vosotros veis y conocéis; es, pues, la fe dada por su medio la que le ha restablecido totalmente ante todos vosotros.

  17. «Ya sé yo, hermanos, que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros jefes.

  18. Pero Elohim dio cumplimiento de este modo a lo que había anunciado por boca de todos los profetas: que su Cristo padecería.

  19. Arrepentíos, pues, y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados,

  20. a fin de que del Señor venga el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os había sido destinado, a Yeshúa,

  21. a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de que Elohim habló por boca de sus santos profetas.

  22. Moisés efectivamente dijo: El Señor Elohim os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; escuchadle todo cuanto os diga.

  23. Todo el que no escuche a ese profeta, sea exterminado del pueblo.

  24. Y todos los profetas que desde Samuel y sus sucesores han hablado, anunciaron también estos días.

  25. «Vosotros sois los hijos de los profetas y de la alianza que Elohim estableció con vuestros padres al decir a Abraham: En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra.

  26. Para vosotros en primer lugar ha resucitado Elohim a su Siervo y le ha enviado para bendeciros, apartándoos a cada uno de vuestras iniquidades.»"

Hechos 4

  1. Estaban hablando al pueblo, cuando se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del Templo y los saduceos,

  2. molestos porque enseñaban al pueblo y anunciaban en la persona de Yeshúa la resurrección de los muertos.

  3. Les echaron mano y les pusieron bajo custodia hasta el día siguiente, pues había caído ya la tarde.

  4. Sin embargo, muchos de los que oyeron la Palabra creyeron; y el número de hombres llegó a unos 5.000.

  5. Al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus jefes, ancianos y escribas,

  6. el Sumo Sacerdote Anás, Caifás, Jonatán, Alejandro y cuantos eran de la estirpe de sumos sacerdotes.

  7. Les pusieron en medio y les preguntaban: «¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho vosotros eso?»

  8. Entonces Pedro, lleno del Ruaj HaKodesh, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos,

  9. puesto que con motivo de la obra realizada en un enfermo somos hoy interrogados por quién ha sido éste curado,

  10. sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Yeshúa, el Nazoreo, a quien vosotros crucificasteis y a quien Elohim resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros.

  11. El es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular.

  12. Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos.»

  13. Viendo la valentía de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin instrucción ni cultura, estaban maravillados. Reconocían, por una parte, que habían estado con Yeshúa;

  14. y al mismo tiempo veían de pie, junto a ellos, al hombre que había sido curado; de modo que no podían replicar.

  15. Les mandaron salir fuera del Sanedrín y deliberaban entre ellos.

  16. Decían: «¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente para todos los habitantes de Jerusalén, que ellos han realizado una señal manifiesta, y no podemos negarlo.

  17. Pero a fin de que esto no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen ya más a nadie en este nombre.»

  18. Les llamaron y les mandaron que de ninguna manera hablasen o enseñasen en el nombre de Yeshúa.

  19. Mas Pedro y Juan les contestaron: «Juzgad si es justo delante de Elohim obedeceros a vosotros más que a Elohim.

  20. No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.»

  21. Ellos, después de haberles amenazado de nuevo, les soltaron, no hallando manera de castigarles, a causa del pueblo, porque todos glorificaban a Elohim por lo que había occurrido,

  22. pues el hombre en quien se había realizado esta señal de curación tenía más de cuarenta años.

  23. Una vez libres, vinieron a los suyos y les contaron todo lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y ancianos.

  24. Al oírlo, todos a una elevaron su voz a Elohim y dijeron: «Señor, tú que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos,

  25. tú que has dicho por el Ruaj HaKodesh, por boca de nuestro padre David, tu siervo: ¿A qué esta agitación de las naciones, estos vanos proyectos de los pueblos?

  26. Se han presentado los reyes de la tierra y los magistrados se han aliado contra el Señor y contra su Ungido.

  27. «Porque verdaderamente en esta ciudad se han aliado Herodes y Poncio Pilato con las naciones y los pueblos de Israel contra tu santo siervo Yeshúa, a quien has ungido,

  28. para realizar lo que en tu poder y en tu sabiduría habías predeterminado que sucediera.

  29. Y ahora, Señor, ten en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos que puedan predicar tu Palabra con toda valentía,

  30. extendiendo tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Yeshúa.»

  31. Acabada su oración, retembló el lugar donde estaban reunidos, y todos quedaron llenos del Ruaj HaKodesh y predicaban la Palabra de Elohim con valentía.

  32. La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos.

  33. Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Yeshúa. Y gozaban todos de gran simpatía.

  34. No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de la venta,

  35. y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad.

  36. José, llamado por los apóstoles Bernabé (que significa: «hijo de la exhortación»), levita y originario de Chipre,

  37. tenía un campo; lo vendió, trajo el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles."

Tehilim 92

  1. Bueno es dar gracias a Yahweh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,

  2. publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,

  3. al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.

  4. Pues con tus hechos, Yahweh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:

  5. «¡Qué grandes son tus obras, Yahweh, qué hondos tus pensamientos!»

  6. El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.

  7. Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;

  8. mas tú, Yahweh, eres excelso por los siglos.

  9. Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.

  10. Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;

  11. mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.

  12. Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.

  13. Plantados en la Casa de Yahweh, dan flores en los atrios del Elohim nuestro.

  14. Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,

  15. para anunciar lo recto que es Yahweh: mi Roca, no hay falsedad en él."