Parashot 17 de agosto 2024
Eclesiástico 48-49, Marcos 12-13 y Tehilim 66
Eclesiástico 48
Después surgió el profeta Elías como fuego, su palabra abrasaba como antorcha.
El atrajo sobre ellos el hambre, y con su celo los diezmó.
Por la palabra del Adon cerró los cielos, e hizo también caer fuego tres veces.
¡Qué glorioso fuiste, Elías, en tus portentos! ¿quién puede jactarse de ser igual que tú?
Tú que despertaste a un cadáver de la muerte y del seol, por la palabra del Altísimo;
que hiciste caer a reyes en la ruina, y a hombres insignes fuera de su lecho;
oíste en el Sinaí la reprensión, y en el Horeb los decretos de castigo;
ungiste reyes para tomar venganza, y profetas para ser tus sucesores;
en torbellino de fuego fuiste arrebatado en carro de caballos ígneos;
fuiste designado en los reproches futuros, para calmar la ira antes que estallara, para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y restablecer las tribus de Jacob.
Felices aquellos que te vieron y que se durmieron en el amor, que nosotros también viviremos sin duda.
Cuando Elías en el torbellino quedó envuelto, Eliseo se llenó de su espíritu. En sus días no fue zarandeado por príncipe, y no pudo dominarle nadie.
Nada era imposible para él, hasta en el sueño de la muerte profetizó su cuerpo.
Durante su vida hizo prodigios, y después de su muerte fueron admirables sus obras.
Con todo esto, el pueblo no se arrepintió, ni de sus pecados se apartaron, hasta que fueron deportados de la tierra y esparcidos por el mundo entero.
Sólo quedó un pueblo reducido, con un príncipe de la casa de David. Algunos de ellos hicieron lo agradable a Elohim, pero otros multiplicaron los pecados.
Fortificó Ezequías su ciudad y metió el agua dentro de ella; con el hierro horadó la roca y construyó cisternas para el agua.
En sus días, subió Senaquerib, que envió por delante a Rabsaqués; éste partió, levantó contra Sión la mano, y se engrió en su altanería.
Temblaron entonces corazones y manos, y sufrieron dolores cual mujeres en parto.
Invocaron al Adon misericordioso, tendiendo sus manos hacia él. Y el Santo, desde el cielo, les escuchó al instante, y los rescató por mano de Isaías.
Hirió el real de los asirios, y su Angel los exterminó.
Porque hizo Ezequías lo que agrada al Adon, y se mantuvo firme en los caminos de David su padre, como le ordenó el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones.
En sus días el sol retrocedió, y él prolongó la vida del rey.
Con el poder del espíritu vio el fin de los tiempos, y consoló a los afligidos de Sión.
Hasta la eternidad reveló el porvenir y las cosas ocultas antes que sucedieran.
Eclesiástico 49
La memoria de Josías es mixtura de incienso preparado por arte de perfumista. En toda boca es dulce como miel, como música en medio de un banquete.
El llevó a buen fin la conversión del pueblo, y extirpó la abominación de la iniquidad.
Enderezó su corazón hacia el Adon, en los días de los impíos reafirmó la piedad.
Fuera de David, Ezequías y Josías, todos abundaron en sus culpas. Porque abandonaron la ley del Altísimo, los reyes de Judá fueron abandonados.
Pues entregaron a otros su cuerno, y su gloria a una nación extraña.
Prendieron fuego a la elegida ciudad del santuario, dejaron desiertas sus calles,
según la palabra de Jeremías, a quien habían maltratado, a él, consagrado profeta desde el vientre de su madre, para extirpar , destruir y perder y también para construir y plantar .
Ezequiel tuvo la visión de la gloria que Elohim le manifestó en el carro de Querubines,
porque se acordó de los enemigos en la tempestad, y favoreció a los que seguían el camino derecho.
Cuanto a los doce profetas, que sus huesos reflorezcan en su tumba. Porque ellos consolaron a Jacob, y lo rescataron por la fidelidad y la esperanza.
¿Cómo celebraremos a Zorobabel? ¡Fue él como sello en la mano derecha,
así como Josué hijo de Josedec! Ellos en sus días construyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado al Elohim, destinado a una gloria eterna.
También de Nehemías es grande la memoria, él, que nos levantó las murallas en ruinas, puso puertas y cerrojos y reconstruyó nuestras moradas.
Nadie fue creado en la tierra igual a Henoc, pues él fue arrebatado de la tierra.
Ni como José nació hombre alguno, el guía de sus hermanos, apoyo de su pueblo; sus huesos fueron visitados.
Sem y Set fueron gloriosos entre los hombres, mas por encima de toda criatura viviente está Adán.
Marcos 12
Y se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó.
Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña.
Ellos le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vacías.
De nuevo les envió a otro siervo; también a éste le descalabraron y le insultaron.
Y envió a otro y a éste le mataron; y también a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros.
Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a éste, el último, diciendo: "A mi hijo le respetarán".
Pero aquellos labradores dijeron entre sí: "Este es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia."
Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros.
¿No habéis leído esta Escritura: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido;
fue el Adon quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?»
Trataban de detenerle - pero tuvieron miedo a la gente - porque habían comprendido que la parábola la había dicho por ellos. Y dejándole, se fueron.
Y envían donde él algunos fariseos y herodianos, para cazarle en alguna palabra.
Vienen y le dicen: «Maestro, sabemos que eres veraz y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Elohim: ¿Es lícito pagar tributo al César o no? ¿Pagamos o dejamos de pagar?»
Mas él, dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea.»
Se lo trajeron y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?» Ellos le dijeron: «Del César.»
Yeshúa les dijo: «Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Elohim, a Elohim» Y se maravillaban de él.
Se le acercan unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaban:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano.
Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia;
también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo.
Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer.
En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.»
Yeshúa les contestó: «¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Elohim?
Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos.
Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Elohim le dijo: Yo soy el Elohim de Abraham, el Elohim de Isaac y el Elohim de Jacob?
No es un Elohim de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error.»
Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?»
Yeshúa le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Elohim, es el único Adon,
y amarás al Adon, tu Elohim, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.»
Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que El es único y que no hay otro fuera de El,
y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Y Yeshúa, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Elohim» Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.
Yeshúa tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Yeshúa es hijo de David?
David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Adon a mi Adon: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
El mismo David le llama Adon; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» La muchedumbre le oía con agrado.
Decía también en su instrucción: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas,
ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes;
y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa.
Yeshúa se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho.
Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as.
Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro.
Pues todos han echado de los que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.
Marcos 13
Al salir del Templo, le dice uno de sus discípulos: «Maestro, mira qué piedras y qué construcciones.»
Yeshúa le dijo: «¿Ves estas grandiosas construcciones? No quedará piedra sobre piedra que no sea derruida.»
Estando luego sentado en el monte de los Olivos, frente al Templo, le preguntaron en privado Pedro, Santiago, Juan y Andrés:
«Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de que todas estas cosas están para cumplirse.»
Yeshúa empezó a decirles: «Mirad que no os engañe nadie.
Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy", y engañarán a muchos.
Cuando oigáis hablar de guerras y de rumores de guerras, no os alarméis; porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin.
Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares, habrá hambre: esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento.
«Pero vosotros mirad por vosotros mismos; os entregarán a los tribunales, seréis azotados en las sinagogas y compareceréis ante gobernadores y reyes por mi causa, para que deis testimonio ante ellos.
Y es preciso que antes sea proclamada la Buena Nueva a todas las naciones.
«Y cuando os lleven para entregaros, no os preocupéis de qué vais a hablar; sino hablad lo que se os comunique en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu Santo.
Y entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán.
Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.
«Pero cuando veáis la abominación de la desolación erigida donde no debe (el que lea, que entienda), entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes;
el que esté en el terrado, no baje ni entre a recoger algo de su casa,
y el que esté por el campo, no regrese en busca de su manto.
¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días!
Orad para que no suceda en invierno.
Porque aquellos días habrá una tribulación cual no la hubo desde el principio de la creación, que hizo Elohim, hasta el presente, ni la volverá a haber.
Y si el Adon no abreviase aquellos días, no se salvaría nadie, pero en atención a los elegidos que él escogió, ha abreviado los días.
Entonces, si alguno os dice: "Mirad, el Yeshúa aquí" "Miradlo allí", no lo creáis.
Pues surgirán falsos cristos y falsos profetas y realizarán señales y prodigios con el propósito de engañar, si fuera posible, a los elegidos.
Vosotros, pues, estad sobre aviso; mirad que os lo he predicho todo.
«Mas por esos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor,
las estrellas irán cayendo del cielo, y las fuerzas que están en los cielos serán sacudidas.
Y entonces verán al Hijo del hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria;
entonces enviará a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.
«De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que El está cerca, a las puertas.
Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.
«Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento.
Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele;
velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada.
No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos.
Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!»
Tehilim 66
Del maestro de coro. Cántico. Salmo. Aclamad a Elohim, la tierra toda,
salmodiad a la gloria de su nombre, rendidle el honor de su alabanza,
decid a Elohim: ¡Qué terribles tus obras! Por la grandeza de tu fuerza, tus enemigos vienen a adularte;
toda la tierra se postra ante ti, y salmodia para ti, a tu nombre salmodia.
Venid y ved las obras de Elohim, temible en sus gestas por los hijos de Adán:
él convirtió el mar en tierra firme, el río fue cruzado a pie. Allí, nuestra alegría en él,
que por su poder domina para siempre. Sus ojos vigilan las naciones, no se alcen los rebeldes contra él.
Pueblos, bendecid a nuestro Elohim, haced que se oiga la voz de su alabanza,
él, que devuelve nuestra alma a la vida, y no deja que vacilen nuestros pies.
Tú nos probaste, oh Elohim, nos purgaste, cual se purga la plata;
nos prendiste en la red, pusiste una correa a nuestros lomos,
dejaste que un cualquiera a nuestra cabeza cabalgara, por el fuego y el agua atravesamos; mas luego nos sacaste para cobrar aliento.
Con holocaustos entraré en tu Casa, te cumpliré mis votos,
los que abrieron mis labios, los que en la angustia pronunció mi boca.
Te ofreceré pingües holocaustos, con el sahumerio de carneros, sacrificaré bueyes y cabritos.
Venid a oír y os contaré, vosotros todos los que teméis a Elohim, lo que él ha hecho por mí.
A él gritó mi boca, la alabanza ya en mi lengua.
Si yo en mi corazón hubiera visto iniquidad, el Adon no me habría escuchado.
Pero Elohim me ha escuchado, atento a la voz de mi oración.
¡Bendito sea Elohim, que no ha rechazado mi oración ni su amor me ha retirado!

