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Parashot 17 de diciembre 2022

Parashot 17 de diciembre 2022

II Macabeos 2–3, Romanos 9–10 y Tehilim 129

II Macabeos 2

  1. Se encuentra en los documentos que el profeta Jeremías mandó a los deportados que tomaran fuego como ya se ha indicado;

  2. y cómo el profeta, después de darles la Ley, ordenó a los deportados que no se olvidaran de los preceptos del Señor ni se desviaran en sus pensamientos al ver ídolos de oro y plata y las galas que los envolvían.

  3. Entre otras cosas, les exhortaba a no apartar la Ley de sus corazones.

  4. Se decía también en el escrito cómo el profeta, después de una revelación, mandó llevar consigo la Tienda y el arca; y cómo salió hacia el monte donde Moisés había subido para contemplar la heredad de Yahweh.

  5. Y cuando llegó Jeremías, encontró una estancia en forma de cueva; allí metió la Tienda, el arca y el altar del incienso, y tapó la entrada.

  6. Volvieron algunos de sus acompañantes para marcar el camino, pero no pudieron encontrarlo.

  7. En cuanto Jeremías lo supo, les reprendió diciéndoles: «Este lugar quedará desconocido hasta que Yahweh vuelva a reunir a su pueblo y le sea propicio.

  8. El Señor entonces mostrará todo esto; y aparecerá la gloria del Señor y la Nube, como se mostraba en tiempo de Moisés, cuando Salomón rogó que el Lugar fuera solemnemente consagrado.»

  9. Se explicaba también cómo éste, dotado de sabiduría, ofreció el sacrificio de la dedicación y la terminación del Templo.

  10. Como Moisés oró al Señor y bajó del cielo fuego, que devoró las ofrendas del sacrificio, así también oró Salomón y bajó fuego que consumió los holocaustos.

  11. Moisés había dicho: «La víctima por el pecado ha sido consumida por no haber sido comida.»

  12. Salomón celebró igualmente los ocho días de fiesta.

  13. Lo mismo se narraba también en los archivos y en las Memorias del tiempo de Nehemías; y cómo éste, para fundar una biblioteca, reunió los libros referentes a los reyes y a los profetas, los de David y las cartas de los reyes acerca de las ofrendas.

  14. De igual modo Judas reunió todos los libros dispersos a causa de la guerra que sufrimos, los cuales están en nuestras manos.

  15. Por tanto, si tenéis necesidad de ellos, enviad a quienes os los lleven.

  16. A punto ya de celebrar la purificación, os escribimos: Bien haréis también en celebrar estos días.

  17. Yahweh que salvó a todo su pueblo y que a todos otorgó la heredad, el reino, el sacerdocio y la santidad,

  18. como había prometido por la Ley, el mismo Yahweh, como esperamos, se apiadará pronto de nosotros y nos reunirá de todas partes bajo el cielo en el Lugar Santo; pues nos ha sacado de grandes males y ha purificado el Lugar.

  19. La historia de Judas Macabeo y de sus hermanos, la purificación del más grande Templo, la dedicación del altar,

  20. las guerras contra Antíoco Epífanes y su hijo Eupátor,

  21. y las manifestaciones celestiales en favor de los que combatieron viril y gloriosamente por el Judaísmo, de suerte que, aun siendo pocos, saquearon toda la región, ahuyentaron las hordas bárbaras,

  22. recuperaron el Templo famoso en todo el mundo, liberaron la ciudad y restablecieron las leyes que estaban a punto de ser abolidas, pues el Señor se mostró propicio hacia ellos con toda benignidad;

  23. todo esto, expuesto en cinco libros por Jasón de Cirene, intentaremos nosotros compendiarlo en uno solo.

  24. Porque al considerar la marea de números y la dificultad existente, por la amplitud de la materia, para los que quieren sumergirse en los relatos de la historia,

  25. nos hemos preocupado por ofrecer algún atractivo a los que desean leer, facilidad a los que gustan retenerlo de memoria, y utilidad a cualquiera que lo lea.

  26. Para nosotros, que nos hemos encargado de la fatigosa labor de este resumen, no es fácil la tarea, sino de sudores y desvelos,

  27. como tampoco al que prepara un banquete y busca el provecho de los demás le resulta esto cómodo. Sin embargo, esperando la gratitud de muchos, soportamos con gusto esta fatiga,

  28. dejando al historiador la tarea de precisar cada suceso y esforzándonos por seguir las normas de un resumen.

  29. Pues así como al arquitecto de una casa nueva corresponde la preocupación por la estructura entera; y, en cambio, al encargado de la encáustica y pinturas, el cuidado de lo necesario para la decoración, lo mismo me parece de nosotros:

  30. profundizar, revolver las cuestiones y examinar punto por punto corresponde al que compone la historia;

  31. pero buscar concisión al exponer y renunciar a tratar el asunto de forma exhaustiva debe concederse al divulgador.

  32. Comencemos, por tanto, desde ahora la narración, después de haber abundado tanto en los preliminares; pues sería absurdo abundar en lo que antecede a la historia y ser breve en la historia misma.

II Macabeos 3

  1. Mientras la ciudad santa era habitada en completa paz y las leyes guardadas a la perfección, gracias a la piedad y al aborrecimiento de mal del sumo sacerdote Onías

  2. sucedía que hasta los reyes veneraban el Lugar Santo y honraban el Templo con magníficos presentes,

  3. hasta el punto de que Seleuco, rey de Asia, proveía con sus propias rentas a todos los gastos necesarios para el servicio de los sacrificios.

  4. Pero un tal Simón, de la tribu de Bilgá, constituido administrador del Templo, tuvo diferencias con el sumo sacerdote sobre la reglamentación del mercado de la ciudad.

  5. No pudiendo vencer a Onías, se fue donde Apolonio, hijo de Traseo, estratega por entonces de Celesiria y Fenicia,

  6. y le comunicó que el tesoro de Jerusalén, estaba repleto de riquezas incontables, hasta el punto de ser incalculable la cantidad de dinero, sin equivalencia con los gastos de los sacrificios, y que era posible que cayeran en poder del rey.

  7. Apolonio en conversación con el rey le habló de las riquezas de que había tenido noticia y entonces el rey designó a Heliodoro, el encargado de sus negocios, y le envió con la orden de realizar la trasferencia de las mencionadas riquezas.

  8. Enseguida Heliodoro emprendía el viaje con el pretexto de inspeccionar las ciudades de Celesiria y Fenicia, pero en realidad para ejecutar el proyecto del rey.

  9. Llegado a Jerusalén y amistosamente acogido por el sumo sacerdote y por la ciudad, expuso el hecho de la denuncia e hizo saber el motivo de su presencia; preguntó si las cosas eran realmente así.

  10. Manifestó el sumo sacerdote que eran depósitos de viudas y huérfanos,

  11. que una parte pertenecía a Hicarno, hijo de Tobías, personaje de muy alta posición y, contra lo que había calumniado el impío Simón, que el total era de cuatrocientos talentos de plata y doscientos de oro;

  12. que de ningún modo se podía perjudicar a los que tenían puesta su confianza en la santidad del Lugar, y en la majestad inviolable de aquel Templo venerado en todo el mundo.

  13. Pero Heliodoro, en virtud de las órdenes del rey, mantenía de forma terminante que los bienes debían pasar al tesoro real.

  14. En la fecha fijada hacía su entrada para realizar el inventario de los bienes. No era pequeña la angustia en toda la ciudad:

  15. los sacerdotes, postrados ante el altar con sus vestiduras sacerdotales, suplicaban al Cielo, el que había dado la ley sobre los bienes en depósito, que los guardara intactos para quienes los habían depositado.

  16. El ver la figura del sumo sacerdote llegaba a partir el alma, pues su aspecto y su color demudado manifestaban la angustia de su alma.

  17. Aquel hombre estaba embargado de miedo y temblor en su cuerpo, con lo que mostraba a los que le contemplaban el dolor que había en su corazón.

  18. De las casas salía en tropel la gente a una rogativa pública porque el lugar estaba a punto de caer en oprobio.

  19. Las mujeres, ceñidas de saco bajo el pecho, llenaban las calles; de las jóvenes, que estaban recluidas, unas corrían a las puertas, otras subían a los muros, otras se asomaban por las ventanas.

  20. Todas, con las manos tendidas al cielo, tomaban parte en la súplica.

  21. Daba compasión aquella multitud confusamente postrada y el sumo sacerdote angustiado en honda ansiedad.

  22. Mientras ellos invocaban al Señor Todopoderoso para que guardara intactos, en completa seguridad, los bienes en depósito para quienes los habían confiado,

  23. Heliodoro llevaba a cabo lo que tenía decidido.

  24. Estaba ya allí mismo con su guardia junto al Tesoro, cuando el Soberano de los Espíritus y de toda Potestad, se manifestó en su grandeza, de modo que todos los que con él juntos se habían atrevido a acercarse, pasmados ante el poder de Yahweh, se volvieron débiles y cobardes.

  25. Pues se les apareció un caballo montado por un jinete terrible y guarnecido con riquísimo arnés; lanzándose con ímpetu levantó contra Heliodoro sus patas delanteras. El que lo montaba aparecía con una armadura de oro.

  26. Se le aparecieron además otros dos jóvenes de notable vigor, espléndida belleza y magníficos vestidos que colocándose a ambos lados, le azotaban sin cesar, moliéndolo a golpes.

  27. Al caer de pronto a tierra, rodeado de densa oscuridad, lo recogieron y lo pusieron en una litera;

  28. al mismo que poco antes, con numeroso séquito y con toda su guardia, había entrado en el mencionado Tesoro, lo llevaban ahora incapaz de valerse por sí mismo, reconociendo todos claramente la soberanía de Yahweh.

  29. Mientras él yacía mudo y privado de toda esperanza de salvación, a causa del poder divino,

  30. otros bendecían al Señor que había glorificado maravillosamente su propio Lugar; y el Templo, lleno poco antes de miedo y turbación, rebosaba de gozo y alegría después de la manifestación del Señor Todopoderoso.

  31. Pronto algunos de los acompañantes de Heliodoro, instaban a Onías que invocara al Altísimo para que diese la gracia de vivir a aquel que yacía ya en su último suspiro.

  32. Temiendo el sumo sacerdote que acaso el rey sospechara que los judíos hubieran perpetrado alguna fechoría contra Heliodoro, ofreció un sacrificio por la salud de aquel hombre.

  33. Mientras el sumo sacerdote ofrecía el sacrificio de expiación, se aparecieron otra vez a Heliodoro los mismos jóvenes, vestidos con la misma indumentaria y en pie le dijeron: «Da muchas gracias al sumo sacerdote Onías, pues por él te concede el Señor la gracia de vivir;

  34. y tú, que has sido azotado por el Cielo, haz saber a todos la grandeza del poder de Yahweh.» En diciendo esto, desparacieron.

  35. Heliodoro, habiendo ofrecido al Señor un sacrificio y tras haber orado largamente al que le había concedido la vida, se despidió de Onías y volvió con sus tropas donde el rey.

  36. Ante todos daba testimonio de las obras del Adobay grande que él había contemplado con sus ojos.

  37. Al preguntar el rey a Heliodoro a quién convendría enviar otra vez a Jerusalén, él respondió:

  38. «Si tienes algún enemigo conspirador contra el Estado, mándalo allá y te volverá molido a azotes, si es que salva su vida, porque te aseguro que rodea a aquel Lugar una fuerza divina.

  39. Pues el mismo que tiene en los cielos su morada, vela y protege aquel Lugar; y a los que se acercan con malas intenciones los hiere de muerte.»

  40. Así sucedieron las cosas relativas a Heliodoro y a la preservación del Tesoro.

Romanos 9

  1. Digo la verdad en Yeshúa, no miento, — mi conciencia me lo atestigua en el Ruaj Hakodesh

  2. siento una gran tristeza y un dolor incesante en el corazón.

  3. Pues desearía ser yo mismo anatema, separado de Yeshúa, por mis hermanos, los de mi raza según la carne,

  4. los israelitas -, de los cuales es la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas,

  5. y los patriarcas; de los cuales también procede Yeshúa según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Yahweh bendito por los siglos. Amén.

  6. No es que haya fallado la palabra de Yahweh. Pues no todos los descendientes de Israel son Israel.

  7. Ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos. Sino que «por Isaac llevará tu nombre una descendencia»;

  8. es decir: no son hijos de Yahweh los hijos según la carne, sino que los hijos de la promesa se cuentan como descendencia.

  9. Porque éstas son las palabras de la promesa: «Por este tiempo volveré; y Sara tendrá un hijo.»

  10. Y más aún; también Rebeca concibió de un solo hombre, nuestro padre Isaac;

  11. ahora bien, antes de haber nacido, y cuando no habian hecho ni bien ni mal — para que se mantuviese la libertad de la elección divina,

  12. que depende no de las obras sino del que llama — le fue dicho a Rebeca: El mayor servirá al menor,

  13. como dice la Escritura: Amé a Jacob y odié a Esaú.

  14. ¿Qué diremos, pues? ¿Que hay injusticia en Yahweh? ¡De ningún modo!

  15. Pues dice él a Moisés: Seré misericordioso con quien lo sea: me apiadaré de quien me apiade.

  16. Por tanto, no se trata de querer o de correr, sino de que Yahweh tenga misericordia.

  17. Pues dice la Escritura a Faraón: Te he suscitado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea conocido en toda la tierra.

  18. Así pues, usa de misericordia con quien quiere, y endurece a quien quiere.

  19. Pero me dirás: Entonces ¿de qué se enoja? Pues ¿quién puede resistir a su voluntad?

  20. ¡Oh hombre! Pero ¿quién eres tú para pedir cuentas a Yahweh? ¿Acaso la pieza de barro dirá a quien la modeló: “por qué me hiciste así”?

  21. O ¿es que el alfarero no es dueño de hacer de una misma masa unas vasijas para usos nobles y otras para usos despreciables?

  22. Pues bien, si Yahweh, queriendo manifestar su cólera y dar a conocer su poder, soportó con gran paciencia objetos de cólera preparados para la perdición,

  23. a fin de dar a conocer la riqueza de su gloria con los objetos de misericordia que de antemano había preparado para gloria:

  24. con nosotros, que hemos sido llamados no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles…

  25. Como dice también en Oseas: Llamaré pueblo mío al que no es mi pueblo: y amada mía a la que no es mi amada.

  26. Y en el lugar mismo en que se les dijo: No sois mi pueblo, serán llamados: Hijos de Yahweh vivo.

  27. Isaías también clama en favor de Israel: Aunque los hijos de Israel fueran numerosos como las arenas del mar, sólo el resto será salvo.

  28. Porque pronta y perfectamente cumplirá el Señor su palabra sobre la tierra.

  29. Y como predijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos dejara una descendencia, como Sodoma hubiéramos venido a ser, y semejantes a Gomorra.

  30. ¿Qué diremos, pues? Que los gentiles, que no buscaban la justicia, han hallado la justicia — la justicia de la fe -

  31. mientras Israel, buscando una ley de justicia, no llegó a cumplir la ley.

  32. ¿Por qué? Porque la buscaba no en la fe sino en las obras. Tropezaron contra la piedra de tropiezo,

  33. como dice la Escritura: He aquí que pongo en Sión piedra de tropiezo y roca de escándalo; más el que crea en él, no será confundido.

Romanos 10

  1. Hermanos, el anhelo de mi corazón y mi oración a Adonay en favor de ellos es que se salven.

  2. Testifico en su favor que tienen celo de Tahweh, pero no conforme a un pleno conocimiento.

  3. Pues desconociendo la justicia de Yahweh y empeñándose en establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Yahweh.

  4. Porque el fin de la ley es Yeshúa, para justificación de todo creyente.

  5. En efecto, Moisés escribe acerca de la justicia que nace de la ley: Quien la cumpla, vivirá por ella.

  6. Mas la justicia que viene de la fe dice así: No digas en tu corazón ¿quién subirá al cielo?, es decir: para hacer bajar a Yeshúa;

  7. o bien: ¿quién bajará al abismo?, es decir: para hacer subir a Yeshúa de entre los muertos.

  8. Entonces, ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra: en tu boca y en tu corazón, es decir, la palabra de la fe que nosotros proclamamos.

  9. Porque, si confiesas con tu boca que Yeshúa es Señor y crees en tu corazón que Yahweh le resucitó de entre los muertos, serás salvo.

  10. Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación.

  11. Porque dice la Escritura: Todo el que crea en él no será confundido.

  12. Que no hay distinción entre judío y griego, pues uno mismo es el Señor de todos, rico para todos los que le invocan.

  13. Pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.

  14. Pero ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique?

  15. Y ¿cómo predicarán si no son enviados? Como dice la Escritura: ¡Cuán hermosos los pies de los que anuncian el bien!

  16. Pero no todos obedecieron a la Buena Nueva. Porque Isaías dice: ¡Señor!, ¿quién ha creído a nuestra predicación?

  17. Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Yeshúa.

  18. Y pregunto yo: ¿Es que no han oído? ¡Cierto que sí! Por toda la tierra se ha difundido su voz y hasta los confines de la tierra sus palabras.

  19. Pero pregunto: ¿Es que Israel no comprendió? Moisés es el primero en decir: Os volveré celosos de una que no es nación; contra una nación estúpida os enfureceré.

  20. Isaías, a su vez, se atreve a decir: Fui hallado de quienes no me buscaban; me manifesté a quienes no preguntaban por mi.

  21. Mas a Israel dice: Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo incrédulo y rebelde.

Tehilim 129

  1. Canción de las subidas. Mucho me han asediado desde mi juventud, — que lo diga Israel

  2. mucho me han asediado desde mi juventud, pero conmigo no han podido.

  3. Sobre mi espalda araron aradores, alargaron sus surcos.

  4. Yahweh, el justo ha roto las coyundas de los impíos.

  5. ¡Sean avergonzados, retrocedan todos los que odian a Sión;

  6. sean como la hierba de los techos que se seca antes de arrancarla!

  7. De ella no llena el segador su mano ni su regazo el gavillador;

  8. y no dicen tampoco los que pasan: ¡Bendición de Yahweh sobre vosotros! Nosotros os bendecimos en el nombre de Yahweh.