Parashot 17 de junio 2023
Job 38–39, Filipenses 4, Colosenses 1 y Tehilim 5
Job 38
Yahweh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
¿Quién es éste que empaña el Consejo con razones sin sentido?
Ciñe tus lomos como un bravo: voy a interrogarte, y tú me instruirás.
Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra? Indícalo, si sabes la verdad.
¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre ella?
¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular,
entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de todos los Hijos de Elohim?
¿Quién encerró el mar con doble puerta, cuando del seno materno salía borboteando;
cuando le puse una nube por vestido y del nubarrón hice sus pañales;
cuando le tracé sus linderos y coloqué puertas y cerrojos?
«¡Llegarás hasta aquí, no más allá — le dije -, aquí se romperá el orgullo de tus olas!»
¿Has mandado, una vez en tu vida, a la mañana, has asignado a la aurora su lugar,
para que agarre a la tierra por los bordes y de ella sacuda a los malvados?
Ella se trueca en arcilla de sello, se tiñe lo mismo que un vestido.
Se quita entonces su luz a los malvados, y queda roto el brazo que se alzaba.
¿Has penetrado hasta las fuentes del mar? ¿Has circulado por el fondo del Abismo?
¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿has visto las puertas del país de la Sombra?
¿Has calculado las anchuras de la tierra? Cuenta, si es que sabes, todo esto.
¿Por dónde se va a la morada de la luz? y las tinieblas, ¿dónde tienen su sitio?,
para que puedas llevarlas a su término, guiarlas por los senderos de su casa.
Si lo sabes, ¡es que ya habías nacido entonces, y bien larga es la cuenta de tus días!
¿Has llegado a los depósitos de nieve? ¿Has visto las reservas de granizo,
que yo guardo para el tiempo de angustia, para el día de batalla y de combate?
¿Por qué camino se reparte la luz, o se despliega el solano por la tierra?
¿Quién abre un canal al aguacero, a los giros de los truenos un camino,
para llover sobre tierra sin hombre, sobre el desierto donde no hay un alma,
para abrevar a las soledades desoladas y hacer brotar en la estepa hierba verde?
¿Tiene padre la lluvia? ¿quién engendra las gotas de rocío?
¿De qué seno sale el hielo? ¿quién da a luz la escarcha del cielo,
cuando las aguas se aglutinan como piedra y se congela la superficie del abismo?
¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de Orión?
¿Haces salir la Corona a su tiempo? ¿conduces a la Osa con sus crías?
¿Conoces las leyes de los Cielos? ¿aplicas su fuero en la tierra?
¿Levantas tu voz hasta las nubes?, la masa de las aguas, ¿te obedece?
A tu orden, ¿los relámpagos parten, diciéndote: «Aquí estamos»?
¿Quién puso en el ibis la sabiduría? ¿quién dio al gallo inteligencia?
¿Quién tiene pericia para contar las nubes? ¿quién inclina los odres de los cielos,
cuando se aglutina el polvo en una masa y los terrones se pegan entre sí?
¿Cazas tú acaso la presa a la leona? ¿calmas el hambre de los leoncillos,
cuando en sus guaridas están acurrucados, o en los matorrales al acecho?
¿Quién prepara su provisión al cuervo, cuando sus crías gritan hacia Elohim, cuando se estiran faltos de comida?
Job 39
¿Sabes cuándo hacen las rebecas sus crías? ¿has observado el parto de las ciervas?
¿has contado los meses de su gestación? ¿sabes la época de su alumbramiento?
Entonces se acurrucan y paren a sus crías, echan fuera su camada.
Y cuando ya sus crías se hacen fuertes y grandes, salen al desierto y no vuelven más a ellas.
¿Quién dejó al onagro en libertad y soltó las amarras del asno salvaje?
Yo le he dado la estepa por morada, por mansión la tierra salitrosa.
Se ríe del tumulto de las ciudades, no oye los gritos del arriero;
explora las montañas, pasto suyo, en busca de toda hierba verde.
¿Querrá acaso servirte el buey salvaje, pasar la noche junto a tu pesebre?
¿Atarás a su cuello la coyunda? ¿rastrillará los surcos tras de ti?
¿Puedes fiarte de él por su gran fuerza? ¿le confiarás tu menester?
¿Estás seguro de que vuelva, de que en tu era allegue el grano?
El ala del avestruz, ¿se puede comparar al plumaje de la cigüeña y del halcón?
Ella en tierra abandona sus huevos, en el suelo los deja calentarse;
se olvida de que puede aplastarlos algún pie, o cascarlos una fiera salvaje.
Dura para sus hijos cual si no fueran suyos, por un afán inútil no se inquieta.
Es que Elohim la privó de sabiduría, y no le dotó de inteligencia.
Pero en cuanto se alza y se remonta, se ríe del caballo y su jinete.
¿Das tú al caballo la bravura? ¿revistes su cuello de tremolante crin?
¿Le haces brincar como langosta? ¡Terror infunde su relincho altanero!
Piafa de júbilo en el valle, con brío se lanza al encuentro de las armas.
Se ríe del miedo y de nada se asusta, no retrocede ante la espada.
Va resonando sobre él la aljaba, la llama de la lanza y el dardo.
Hirviendo de impaciencia la tierra devora, no se contiene cuando suena la trompeta.
A cada toque de trompeta dice: «¡Aah!» olfatea de lejos el combate, las voces de mando y los clamores.
¿Acaso por tu acuerdo el halcón emprende el vuelo, despliega sus alas hacia el sur?
¿Por orden tuya se remonta el águila y coloca su nido en las alturas?
Pone en la roca su mansión nocturna, su fortaleza en un picacho.
Desde allí acecha a su presa, desde lejos la divisan sus ojos.
Sus crías lamen sangre; donde hay muertos, allí está.
Filipenses 4
Por tanto, hermanos míos queridos y añorados, mi gozo y mi corona, manteneos así firmes en el Adon, queridos.
Ruego a Evodia, lo mismo que a Síntique, tengan un mismo sentir en el Adon.
También te ruego a ti, Sícigo, verdadero «compañero», que las ayudes, ya que lucharon por el Evangelio a mi lado, lo mismo que Clemente y demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.
Estad siempre alegres en el Adon; os lo repito, estad alegres.
Que vuestra mesura sea conocida de todos los hombres. El Adon está cerca.
No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Elohim vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias.
Y la paz de Elohim, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Yeshúa Hamashiaj.
Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta.
Todo cuanto habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, ponedlo por obra y el Elohim de la paz estará con vosotros.
Me alegré mucho en el Adon de que ya al fin hayan florecido vuestros buenos sentimientos para conmigo. Ya los teníais, sólo que os faltaba ocasión de manifestarlos.
No lo digo movido por la necesidad, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo.
Sé andar escaso y sobrado. Estoy avezado a todo y en todo: a la saciedad y al hambre; a la abundancia y a la privación.
Todo lo puedo en Aquel que me conforta.
En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación.
Y sabéis también vosotros, filipenses, que en el comienzo de la evangelización, cuando salí de Macedonia, ninguna Iglesia me abrió cuentas de «haber y debe», sino vosotros solos.
Pues incluso cuando estaba yo en Tesalónica enviasteis por dos veces con que atender a mi necesidad.
No es que yo busque el don; sino que busco que aumenten los intereses en vuestra cuenta.
Tengo cuanto necesito, y me sobra; nado en la abundancia después de haber recibido de Epafrodrito lo que me habéis enviado, suave aroma , sacrificio que Elohim acepta con agrado.
Y mi Elohim proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza, en Yeshúa Hamashiaj.
Y a Elohim, nuestro Abba, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Saludad a todos los santos en Yeshúa Hamashiaj. Os saludan los hermanos que están conmigo.
Os saludan todos los Santos, especialmente los de la Casa del César.
La gracia del Adon Yeshúa sea con vuestro Ruaj.
Colosenses 1
Pablo, apóstol de Yeshúa Hamashiaj por voluntad de Elohim, y Timoteo el hermano,
a los santos de Colosas, hermanos fieles en Yeshúa. Gracia a vosotros y paz de parte de Elohim, nuestro Abba.
Damos gracias sin cesar a Elohim, Abba de nuestro Adon Yeshúa Hamashiaj, por vosotros en nuestras oraciones,
al tener noticia de vuestra emuna en Yeshúa Hamashiaj y de la caridad que tenéis con todos los santos,
a causa de la esperanza que os está reservada en los cielos y acerca de la cual fuisteis ya instruidos por la Palabra de la verdad, el Evangelio,
que llegó hasta vosotros, y fructifica y crece entre vosotros lo mismo que en todo el mundo, desde el día en que oísteis y conocisteis la gracia de Elohim en la verdad:
tal como os la enseñó Epafras, nuestro querido consiervo y fiel ministro de Yeshúa, en lugar nuestro,
el cual nos informó también de vuestro amor en el Ruaj.
Por eso, tampoco nosotros dejamos de rogar por vosotros desde el día que lo oímos, y de pedir que lleguéis al pleno conocimiento de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual,
para que viváis de una manera digna del Adon, agradándole en todo, fructificando en toda obra buena y creciendo en el conocimiento de Elohim;
confortados con toda fortaleza por el poder de su gloria, para toda constancia en el sufrimiento y paciencia; dando con alegría
gracias al Abba que os ha hecho aptos para participar en la herencia de los santos en la luz.
El nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor,
en quien tenemos la redención: el perdón de los pecados.
El es Imagen de Elohim invisible, Primogénito de toda la creación,
porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él,
él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia.
El es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: El es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea él el primero en todo,
pues Elohim tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud,
y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos.
Y a vosotros, que en otro tiempo fuisteis extraños y enemigos, por vuestros pensamientos y malas obras,
os ha reconciliado ahora, por medio de la muerte en su cuerpo de carne, para presentaros santos, inmaculados e irreprensibles delante de El;
con tal que permanezcáis sólidamente cimentados en la emuna, firmes e inconmovibles en la esperanza del Evangelio que oísteis, que ha sido proclamado a toda criatura bajo el cielo y del que yo, Pablo, he llegado a ser ministro.
Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Yeshúa, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia,
de la cual he llegado a ser ministro, conforme a la misión que Elohim me concedió en orden a vosotros para dar cumplimiento a la Palabra de Elohim,
al Misterio escondido desde siglos y generaciones, y manifestado ahora a sus santos,
a quienes Elohim quiso dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Yeshúa entre vosotros, la esperanza de la gloria,
al cual nosotros anunciamos, amonestando e instruyendo a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de presentarlos a todos perfectos en Yeshúa.
Por esto precisamente me afano, luchando con la fuerza de Yeshúa que actúa poderosamente en mí.
Tehilim 5
Del maestro de coro. Para flautas. Salmo. De David.
Escucha mis palabras, Yahweh, repara en mi lamento,
atiende a la voz de mi clamor, oh mi Rey y mi Elohim. Porque a ti te suplico,
Yahweh; ya de mañana oyes mi voz; de mañana te presento mi súplica, y me quedo a la espera.
Pues no eres tú un Elohim que se complace en la impiedad, no es huésped tuyo el malo.
No, los arrogantes no resisten delante de tus ojos. Detestas a todos los agentes de mal,
pierdes a los mentirosos; al hombre sanguinario y fraudulento le abomina Yahweh.
Mas yo, por la abundancia de tu amor, entro en tu Casa; en tu santo Templo me prosterno, lleno de tu temor.
Guíame, Yahweh, en tu justicia, por causa de los que me acechan, allana tu camino ante mí.
Que no hay en su boca lealtad, en su interior, tan sólo subversión; sepulcro abierto es su garganta, melosa muévese su lengua.
Trátalos, oh Elohim, como culpables, haz que fracasen sus intrigas; arrójalos por el exceso de sus crímenes, por rebelarse contra ti.
Y se alegren los que a ti se acogen, se alborocen por siempre; tú los proteges, en ti exultan los que aman tu nombre.
Pues tú bendices al justo, Yahweh, como un gran escudo tu favor le cubre.

