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Parashot 17 de septiembre 2022

Parashot 17 de septiembre 2022

Ester 8–9, Hechos 11–12 y Tehilim 116

Ester 8

  1. Aquel mismo día, el rey Asuero entregó a la reina Ester la hacienda de Amán, el enemigo de los judíos, y Mardoqueo fue presentado al rey, pues Ester le hizo saber lo que él había sido para ella.

  2. El rey se sacó el anillo que había mandado quitar a Amán y se lo entregó a Mardoqueo, a quien Ester encargó de la hacienda de Amán.

  3. Ester volvió a suplicar al rey, cayendo a sus pies, llorando y ganando su benevolencia, que anulara la maldad de Amán, el de Agag, y los proyectos que había concebido contra los judíos.

  4. Extendió el rey el cetro de oro y tocó a Ester, que se puso en pie en presencia del rey.

  5. Dijo ella: «Si al rey le parece bien, y si he hallado gracia a sus ojos, si la petición le parece justa al rey y yo misma soy grata a sus ojos, que se escriba para revocar los decretos escritos por Amán, hijo de Hamdatá, de Agag, y maquinados para hacer perecer a los judíos de todas las provincias del rey.

  6. Porque ¿cómo podré yo ver la desgracia que amenaza a mi pueblo y la ruina de mi gente?»

  7. El rey Asuero respondió a la reina Ester y al judío Mardoqueo: «Ya he dado a la reina Ester la hacienda de Amán, a quien he mandado colgar de la horca por haber alzado su mano contra los judíos.

  8. Vosotros, por vuestra parte, escribid acerca de los judíos, en nombre del rey, lo que os parezca oportuno, y selladlo con el anillo del rey. Pues todo lo que se escribe en nombre del rey y se sella con su sello, es irrevocable.»

  9. Fueron convocados al momento los secretarios del rey, en el mes tercero, que es el mes de Siván, el día veintitrés, y escribieron, según las órdenes de Mardoqueo, a los judíos, a los sátrapas, a los inspectores y a los jefes de todas las provincias, desde la India hasta Etiopía, a las 127 provincias, a cada provincia según su escritura y a cada pueblo según su lengua, y a los judíos según su lengua y escritura.

  10. Escribieron en nombre del rey Asuero y lo sellaron con el anillo del rey. Se enviaron las cartas por medio de correos, jinetes en caballos de las caballerizas reales.

  11. En las cartas concedía el rey que los judíos de todas las ciudades pudieran reunirse para defender sus vidas, para exterminar, matar y aniquilar a las gentes de todo pueblo o provincia que los atacaran con las armas, junto con sus hijos y sus mujeres, y para saquear sus bienes,

  12. y esto en un mismo día, en todas las provincias del rey Asuero, el trece del mes doce, que es el mes de Adar.

  13. Una copia de este escrito debía ser publicada como ley en todas las provincias y promulgada en todos los pueblos; y los judíos debían estar preparados aquel día para vengarse de sus enemigos.

  14. Los correos salieron con celeridad y a toda prisa, empleando los caballos de las caballerizas reales, según la orden del rey; la ley también fue promulgada en la ciudadela de Susa.

  15. Cuanto a Mardoqueo, salió de la presencia del rey espléndidamente vestido de púrpura violeta y lino blanco, con una gran diadema de oro y manto de lino fino y púrpura; la ciudad de Susa se llenó de gozo y alegría.

  16. Para los judíos todo fue esplendor, alegría, triunfo y gloria.

  17. En todas las provincias y ciudades, en los lugares en que se publicaba la orden y edicto del rey, hubo entre los judíos alegría triunfal, banquetes y días de fiesta. Y muchos habitantes del país se hicieron judíos, pues el temor a los judíos se había apoderado de ellos.

Ester 9

  1. Las órdenes del rey fueron ejecutadas en el mes doce, que es el mes de Adar, el día trece del mes, el mismo día en que los enemigos de los judíos esperaban aplastarlos; pero la situación cambió y fueron los judíos los que aplastaron a sus enemigos.

  2. En todas las provincias del rey Asuero se reunieron los judíos en sus ciudades para poner la mano sobre cuantos habían intentado hacerles mal, sin que nadie les opusiera resistencia, porque el temor se había apoderado de todos los pueblos.

  3. Todos los jefes de las provincias, los sátrapas, los inspectores y los funcionarios del rey apoyaron a los judíos, porque todos temían a Mardoqueo,

  4. ya que Mardoqueo era influyente en el palacio real y su fama se había extendido por todas las provincias; pues, en efecto, de día en día se acrecentaba su poder.

  5. Los judíos pasaron a filo de espada a todos sus enemigos; fue un degüello, un exterminio: hicieron lo que quisieron con sus adversarios.

  6. En la ciudadela de Susa los judíos mataron y exterminaron a quinientos hombres

  7. y además a Parsandata, Dalfón, Aspata,

  8. Porata, Adalías, Andata,

  9. Parmasta, Arisay, Ariday y Yezata,

  10. los diez hijos de Amán, hijo de Hamdatá, enemigo de los judíos. Los mataron, pero no saquearon sus bienes.

  11. Aquel mismo día llevaron al rey la cifra de los que habían sido muertos en las ciudadela de Susa.

  12. Dijo el rey a la reina Ester: «En la ciudadela de Susa han matado y exterminado los judíos a quinientos hombres y a los diez hijos de Amán. ¿Qué habrán hecho en las restantes provincias del rey? ¿Qué deseas pedir ahora? Pues te será concedido. Se seguirá haciendo lo que tú desees.»

  13. Respondió Ester: «Si al rey le parece bien, que se conceda a los judíos de Susa que puedan actuar mañana según el edicto de hoy; cuanto a los diez hijos de Amán, que sean colgados de la horca.»

  14. Ordenó el rey que se hiciera así; se promulgó la ley en Susa y los diez hijos de Amán fueron colgados.

  15. Los judíos de Susa se reunieron también el día catorce del mes de Adar y mataron en Susa a trescientos hombres, pero no saquearon sus bienes.

  16. Los judíos de las restantes provincias del rey se reunieron para defender, contra sus enemigos, sus vidas y su seguridad; mataron de entre sus adversarios a 75.000, pero no saquearon sus bienes.

  17. Ocurrió esto el día trece del mes de Adar y el día catorce descansaron, convirtiéndolo en un día de alegres festines.

  18. Cuanto a los judíos de Susa, que se habían reunido los días trece y catorce, descansaron el día quince, convirtiéndolo en un día de alegres festines.

  19. Por eso, los judíos diseminados en las ciudades no fortificadas celebran el día catorce del mes de Adar con alegres festines, como día de fiesta, y se envían recíprocos regalos,

  20. Mardoqueo consignó por escrito todas estas cosas y envió cartas a los judíos de todas las provincias del rey Asuero tanto lejanos como próximos,

  21. ordenándoles que celebraran todos los años el día catorce y el día quince del mes de Adar,

  22. porque en tales días obtuvieron los judíos paz contra sus enemigos, y en este mes la aflicción se trocó en alegría y el llanto en festividad; que los convirtieran en días de alegres festines y mutuos regalos, y de donaciones a los pobres.

  23. Los judíos adoptaron esta costumbre, que ya habían comenzado a observar y acerca de la cual les escribió Mardoqueo:

  24. «Amán, hijo de Hamdatá, de Agag, enemigo de todos los judíos, había proyectado exterminar a los judíos y echó el “Pur”, es decir, la suerte, para su ruina y exterminio.

  25. Pero cuando se presentó al rey, para hacer ahorcar a Mardoqueo, su proyecto se volvió contra él, y los males que había meditado contra los judíos cayeron sobre su cabeza, siendo ahorcados él y sus hijos.

  26. Por esta razón, estos días son llamados “Purim”, de la palabra “Pur”.» Asimismo, por todo la relatado en esta carta por lo que ellos mismos vieron y por lo que se les contó,

  27. hicieron los judíos de estos días una institución irrevocable para sí, para sus descendientes y para todos los que se pasaron a ellos, conforme a este escrito y esta fecha, de año en año.

  28. Así, estos días de los Purim, commemorados y celebrados de generación en generación, en todas las familias, en todas las provincias y en todas las ciudades, no desparecerán de entre los judíos, y su recuerdo no se perderá entre sus descendientes.

  29. La reina Ester, hija de Abijayil, y el judío Mardoqueo, escribieron, con toda su autoridad, para dar fuerza de ley a esta segunda carta de los Purim,

  30. y se enviaron cartas a todos los judíos de las 127 provincias del rey Asuero, con palabras de paz y fidelidad,

  31. para ratificar en su fecha estos días de los Purim, tal como había sido ordenado por el judío Mardoqueo y la reina Ester, y tal como lo habían establecido para sí mismos y para sus descendientes, añadiendo lo tocante a los ayunos y lamentaciones.

  32. La orden de Ester fijó la institución de estos Purim, siendo consignada en el libro.

Hechos 11

  1. Los apóstoles y los hermanos que había por Judea oyeron que también los gentiles habían aceptado la Palabra de Yahweh

  2. así que cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión se lo reprochaban,

  3. diciéndole: «Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos.»

  4. Pedro entonces se puso a explicarles punto por punto diciendo:

  5. «Estaba yo en oración en la ciudad de Joppe y en éxtasis vi una visión: una cosa así como un lienzo, atado por las cuatro puntas, que bajaba del cielo y llegó hasta mí.

  6. Lo miré atentamente y vi en él los cuadrúpedos de la tierra, las bestias, los reptiles, y las aves del cielo.

  7. Oí también una voz que me decía: “Pedro, levántate, sacrifica y come.”

  8. Y respondí: “De ninguna manera, Señor; pues jamás entró en mi boca nada profano ni impuro.”

  9. Me dijo por segunda vez la voz venida del cielo: “Lo que Yahweh ha purificado no lo llames tú profano.”

  10. Esto se repitió hasta tres veces; y al fin fue retirado todo de nuevo al cielo.

  11. «En aquel momento se presentaron tres hombres en la casa donde nosotros estábamos, enviados a mí desde Cesarea.

  12. El Espíritu me dijo que fuera con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en la casa de aquel hombre.

  13. El nos contó cómo había visto un ángel que se presentó en su casa y le dijo: “Manda a buscar en Joppe a Simón, llamado Pedro,

  14. quien te dirá palabras que traerán la salvación para ti y para toda tu casa.”

  15. «Había empezado yo a hablar cuando cayó sobre ellos el Ruaj Hakodesh, como al principio había caído sobre nosotros.

  16. Me acordé entonces de aquellas palabras que dijo el Señor: Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Ruaj HaKodesh.

  17. Por tanto, si Yahweh les ha concedido el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Yeshúa, ¿quién era yo para poner obstáculos a Yahweh?»

  18. Al oír esto se tranquilizaron y glorificaron a Yahweh diciendo: «Así pues, también a los gentiles les ha dado Yahweh la conversión que lleva a la vida.»

  19. Los que se habían dispersado cuando la tribulación originada a la muerte de Esteban, llegaron en su recorrido hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la Palabra a nadie más que a los judíos.

  20. Pero había entre ellos algunos chipriotas y cirenenses que, venidos a Antioquía, hablaban también a los griegos y les anunciaban la Buena Nueva del Señor Yeshúa.

  21. La mano del Señor estaba con ellos, y un crecido número recibió la fe y se convirtió al Señor.

  22. La noticia de esto llegó a oídos de la Iglesia de Jerusalén y enviaron a Bernabé a Antioquía.

  23. Cuando llegó y vio la gracia de Yahweh se alegró y exhortaba a todos a permanecer, con corazón firme, unidos al Señor,

  24. porque era un hombre bueno, lleno de Ruaj HaKodesh y de fe. Y una considerable multitud se agregó al Señor.

  25. Partió para Tarso en busca de Saulo,

  26. y en cuanto le encontró, le llevó a Antioquía. Estuvieron juntos durante un año entero en la Iglesia y adoctrinaron a una gran muchedumbre. En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de «cristianos».

  27. Por aquellos días bajaron unos profetas de Jerusalén a Antioquía.

  28. Uno de ellos, llamado Agabo, movido por el Espíritu, se levantó y profetizó que vendría una gran hambre sobre toda la tierrra, la que hubo en tiempo de Claudio.

  29. Los discípulos determinaron enviar algunos recursos, según las posibilidades de cada uno, para los hermanos que vivían en Judea.

  30. Así lo hicieron y se los enviaron a los presbíteros por medio de Bernabé y de Saulo.

Hechos 12

  1. Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos.

  2. Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan.

  3. Al ver que esto les gustaba a los judíos, llegó también a prender a Pedro. Eran los días de los Azimos.

  4. Le apresó, pues, le encarceló y le confió a cuatro escuadras de cuatro soldados para que le custodiasen, con la intención de presentarle delante del pueblo después de la Pascua.

  5. Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba insistentemente por él a Yahweh.

  6. Cuando ya Herodes le iba a presentar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas; también había ante la puerta unos centinelas custodiando la cárcel.

  7. De pronto se presentó el Angel del Señor y la celda se llenó de luz. Le dio el ángel a Pedro en el costado, le despertó y le dijo: «Levántate aprisa.» Y cayeron las cadenas de sus manos.

  8. Le dijo el ángel: «Cíñete y cálzate las sandalias.» Así lo hizo. Añadió: «Ponte el manto y sígueme.»

  9. Y salió siguiéndole. No acababa de darse cuenta de que era verdad cuanto hacía el ángel, sino que se figuraba ver una visión.

  10. Pasaron la primera y segunda guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. Esta se les abrió por sí misma. Salieron y anduvieron hasta el final de una calle. Y de pronto el ángel le dejó.

  11. Pedro volvió en sí y dijo: «Ahora me doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha arrancado de las manos de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos.»

  12. Consciente de su situación, marchó a casa de María, madre de Juan, por sobrenombre Marcos, donde se hallaban muchos reunidos en oración.

  13. Llamó él a la puerta y salió a abrirle una sirvienta llamada Rode;

  14. quien, al reconocer la voz de Pedro, de pura alegría no abrió la puerta, sino que entró corriendo a anunciar que Pedro estaba a la puerta.

  15. Ellos le dijeron: «Estás loca.» Pero ella continuaba afirmando que era verdad. Entonces ellos dijeron: «Será su ángel.»

  16. Pedro entretanto seguía llamando. Al abrirle, le vieron, y quedaron atónitos.

  17. El les hizo señas con la mano para que callasen y les contó cómo el Señor le había sacado de la prisión. Y añadió: «Comunicad esto a Santiago y a los hermanos.» Salió y marchó a otro lugar.

  18. Cuando vino el día hubo un alboroto no pequeño entre los soldados, sobre qué habría sido de Pedro.

  19. Herodes le hizo buscar y al no encontrarle, procesó a los guardias y mandó ejecutarlos. Después bajó de Judea a Cesarea y se quedó allí.

  20. Estaba Herodes fuertemente irritado con los de Tiro y Sidón. Estos, de común acuerdo, se le presentaron y habiéndose ganado a Blasto, camarlengo del rey, solicitaban hacer las paces, pues su país se abastecía del país del rey.

  21. El día señalado, Herodes, regiamente vestido y sentado en la tribuna, les arengaba.

  22. Entonces el pueblo se puso a aclamarle: «¡Es un dios el que habla, no un hombre!»

  23. Pero inmediatamente le hirió el Angel del Señor porque no había dado la gloria a Yahweh; y convertido en pasto de gusanos, expiró.

  24. Entretanto la Palabra de Yahweh crecía y se multiplicaba.

  25. Bernabé y Saulo volvieron, una vez cumplido su ministerio en Jerusalén, trayéndose consigo a Juan, por sobrenombre Marcos.

Tehilim 116

¡Aleluya!

  1. Yo amo, porque Yahweh escucha mi voz suplicante;

  2. porque hacia mí su oído inclina el día en que clamo.

  3. Los lazos de la muerte me aferraban, me sorprendieron las redes del seol; en angustia y tristeza me encontraba,

  4. y el nombre de Yahweh invoqué: ¡Ah, Yahweh, salva mi alma!

  5. Tierno es Yahweh y justo, compasivo nuestro Yahweh;

  6. Yahweh guarda a los pequeños, estaba yo postrado y me salvó.

  7. Vuelve, alma mía, a tu reposo, porque Yahweh te ha hecho bien.

  8. Ha guardado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, y mis pies de mal paso.

  9. Caminaré en la presencia de Yahweh por la tierra de los vivos.

  10. ¡Tengo fe, aún cuando digo: «Muy desdichado soy»!,

  11. yo que he dicho en mi consternación: «Todo hombre es mentiroso».

  12. ¿Cómo a Yahweh podré pagar todo el bien que me ha hecho?

  13. La copa de salvación levantaré, e invocaré el nombre de Yahweh.

  14. Cumpliré mis votos a Yahweh, ¡sí, en presencia de todo su pueblo!

  15. Mucho cuesta a los ojos de Yahweh la muerte de los que le aman.

  16. ¡Ah, Yahweh, yo soy tu siervo, tu siervo, el hijo de tu esclava, tú has soltado mis cadenas!

  17. Sacrificio te ofreceré de acción de gracias, e invocaré el nombre de Yahweh.

  18. Cumpliré mis votos a Yahweh, sí, en presencia de todo su pueblo,

19 en los atrios de la Casa de Yahweh, en medio de ti, Jerusalén.