Parashot 18 de enero 2025
Isaías 41-42, Juan 16-17 y Tehilim 88
Isaías 41
Hacedme silencio, islas, y renueven su fuerza las naciones. Alléguense y entonces hablarán, reunámonos todos a juicio.
¿Quién ha suscitado de Oriente a aquel a quien la justicia sale al paso? ¿Quién le entrega las naciones, y a los reyes abaja? Conviértelos en polvo su espada, en paja dispersa su arco;
les persigue, pasa incólume, el sendero con sus pies no toca.
¿Quién lo realizó y lo hizo? El que llama a las generaciones desde el principio: yo, Yahweh, el primero, y con los últimos yo mismo.
Ved, islas, y temed; confines de la tierra, y temblad. Acercaos y venid.
El uno ayuda al otro y dice a su colega: «¡Animo!»
Anima el fundidor al orfebre, el que pule a martillo al que bate en el yunque, diciendo de la soldadura: «Está bien.» Y fija el ídolo con clavos para que no se mueva.
Y tú, Israel, siervo mío, Jacob, a quien elegí, simiente de mi amigo Abraham;
que te así desde los cabos de la tierra, y desde lo más remoto te llamé y te dije: «Siervo mío eres tú, te he escogido y no te he rechazado»:
No temas, que contigo estoy yo; no receles, que yo soy tu Elohim. Yo te he robustecido y te he ayudado, y te tengo asido con mi diestra justiciera.
¡Oh! Se avergonzarán y confundirán todos los abrasados en ira contra ti. Serán como nada y perecerán los que buscan querella.
Los buscarás y no los hallarás a los que disputaban contigo. Serán como nada y nulidad los que te hacen la guerra.
Porque yo, Yahweh tu Elohim, te tengo asido por la diestra. Soy yo quien te digo: «No temas, yo te ayudo.»
No temas, gusano de Jacob, gente de Israel: yo te ayudo - oráculo de Yahweh - y tu redentor es el Santo de Israel.
He aquí que te he convertido en trillo nuevo, de dientes dobles. Triturarás los montes y los desmenuzarás, y los cerros convertirás en tamo.
Los beldarás, y el viento se los llevará, y una ráfaga los dispersará. Y tú te regocijarás en Yahweh, en el Santo de Israel te gloriarás.
Los humildes y los pobres buscan agua, pero no hay nada. La lengua se les secó de sed. Yo, Yahweh, les responderé, Yo, Elohim de Israel, no los desampararé.
Abriré sobre los calveros arroyos y en medio de las barrancas manantiales. Convertiré el desierto en lagunas y la tierra árida en hontanar de aguas.
Pondré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivares. Pondré en la estepa el enebro, el olmo y el ciprés a una,
de modo que todos vean y sepan, adviertan y consideren que la mano de Yahweh ha hecho eso, el Santo de Israel lo ha creado.
«Aducid vuestra defensa - dice Yahweh - allegad vuestras pruebas - dice el rey de Jacob.
Alléguense e indíquennos lo que va a suceder. Indicadnos cómo fue lo pasado, y reflexionaremos; o bien hacednos oír lo venidero para que lo conozcamos.
Indicadnos las señales del porvenir, y sabremos que sois dioses. En suma, haced algún bien o algún mal, para que nos pongamos en guardia y os temamos.
¡Oh! Vosotros sois nada, y vuestros hechos, nulidad, lo mejor de vosotros, abominación.»
Le he suscitado del norte, y viene, del sol naciente le he llamado por su nombre. Ha hollado a los sátrapas como lodo, como el alfarero patea el barro.
¿Quién lo indicó desde el principio, para que se supiese, o desde antiguo, para que se dijese: «Es justo»? Ni hubo quien lo indicase, ni hubo quien lo hiciese oír, ni hubo quien oyese vuestras palabras.
Primicias de Sión: «¡Aquí están, aquí están!» envío a Jerusalén la buena nueva.
Miré, y no había nadie; entre éstos no había consejeros a quienes yo preguntara y ellos respondieran.
¡Oh! Todos ellos son nada; nulidad sus obras, viento y vacuidad sus estatuas."
Isaías 42
He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi Ruaj sobre él: dictará ley a las naciones.
No vociferará ni alzará el tono, y no hará oír en la calle su voz.
Caña quebrada no partirá, y mecha mortecina no apagará. Lealmente hará justicia;
no desmayará ni se quebrará hasta implantar en la tierra el derecho, y su instrucción atenderán las islas.
Así dice el Elohim Yahweh, el que crea los cielos y los extiende, el que hace firme la tierra y lo que en ella brota, el que da aliento al pueblo que hay en ella, y Ruaj a los que por ella andan.
Yo, Yahweh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes,
para abrir los ojos ciegos, para sacar del calabozo al preso, de la cárcel a los que viven en tinieblas.
Yo, Yahweh, ese es mi nombre, mi gloria a otro no cedo, ni mi prez a los ídolos.
Lo de antes ya ha llegado, y anuncio cosas nuevas; antes que se produzcan os las hago saber.
Cantad a Yahweh un cántico nuevo, su loor desde los confines de la tierra. Que le cante el mar y cuanto contiene, las islas y sus habitantes.
Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las explanadas en que habita Quedar. Aclamen los habitantes de Petra, desde la cima de los montes vociferen.
Den gloria a Yahweh, su loor en las islas publiquen.
Yahweh como un bravo sale, su furor despierta como el de un guerrero; grita y vocifera, contra sus enemigos se muestra valeroso.
«Estaba mudo desde mucho ha, había ensordecido, me había reprimido. Como parturienta grito, resoplo y jadeo entrecortadamente.
Derribaré montes y cedros, y todo su césped secaré; convertiré los ríos en tierra firme y las lagunas secaré.
Haré andar a los ciegos por un camino que no conocían, por senderos que no conocían les encaminaré. Trocaré delante de ellos la tiniebla en luz, y lo tortuoso en llano. Estas cosas haré, y no las omitiré.»
Haceos atrás, confusos de vergüenza, los que confiáis en ídolos, los que decís a la estatua fundida: «Vosotros sois nuestros dioses.»
¡Sordos, oíd! ¡Ciegos, mirad y ved!
¿Quién está ciego, sino mi siervo? ¿y quién tan sordo como el mensajero a quien envío? (¿Quién es tan ciego como el enviado y tan sordo como el siervo de Yahweh?)
Por más que has visto, no has hecho caso; mucho abrir las orejas, pero no has oído.
Yahweh se interesa, por causa de su justicia, en engrandecer y dar lustre a la Ley.
Pero es un pueblo saqueado y despojado, han sido atrapados en agujeros todos ellos, y en cárceles han sido encerrados. Se les despojaba y no había quien salvase; se les depredaba y nadie decía: «¡Devuelve!»
¿Quién de vosotros escuchará esto, atenderá y hará caso para el futuro?
¿Quién entregó al pillaje a Jacob, y a Israel a los saqueadores? ¿No ha sido Yahweh, contra quien pecamos, rehusamos andar por sus caminos, y no escuchamos sus instrucciones?
Vertió sobre él el ardor de su ira, y la violencia de la guerra le abrasó, por todos lados sin que se apercibiese, le consumió, sin que él reflexionase."
Juan 16
Os he dicho esto para que no os escandalicéis.
Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Elohim.
Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. «No os dije esto desde el principio porque estaba yo con vosotros.
Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: "¿Dónde vas?"
Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza.
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré:
y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio;
en lo referente al pecado, porque no creen en mí;
en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis;
en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.
Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello.
Cuando venga él, el Ruaj de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.
El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.
«Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.»
Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: "Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver" y "Me voy al Padre"?»
Y decían: «¿Qué es ese "poco"? No sabemos lo que quiere decir.»
Se dio cuenta Yeshúa de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: "Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?"
«En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.
La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo.
También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.
Aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre.
Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado.
Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre.
Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,
pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Elohim.
Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre.»
Le dicen sus discípulos: «Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola.
Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Elohim.»
Yeshúa les respondió: «¿Ahora creéis?
Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.»"
Juan 17
Así habló Yeshúa, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti.
Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado.
Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Elohim verdadero, y al que tú has enviado, Yeshúa.
Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.
Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese.
He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra.
Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti;
porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado.
Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos;
y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos.
Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros.
Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada.
Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo.
No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno.
Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo.
Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad.
Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo.
Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.
No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí,
para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno:
yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplan mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado.
Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.»"
Tehilim 88
Yahweh, Elohim de mi salvación, ante ti estoy clamando día y noche;
llegue hasta ti mi súplica, presta oído a mi clamor.
Porque mi alma de males está ahíta, y mi vida está al borde del seol;
contado entre los que bajan a la fosa, soy como un hombre acabado:
relegado entre los muertos, como los cadáveres que yacen en la tumba, aquellos de los que no te acuerdas más, que están arrancados de tu mano.
Me has echado en lo profundo de la fosa, en las tinieblas, en los abismos;
sobre mí pesa tu furor, con todas tus olas me hundes. Pausa.
Has alejado de mí a mis conocidos, me has hecho para ellos un horror, cerrado estoy y sin salida,
mi ojo se consume por la pena. Yo te llamo, Yahweh, todo el día, tiendo mis manos hacia ti. Pausa.
¿Acaso para los muertos haces maravillas, o las sombras se alzan a alabarte?
¿Se habla en la tumba de tu amor, de tu lealtad en el lugar de perdición?
¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas, o tu justicia en la tierra del olvido?»
Mas yo grito hacia ti, Yahweh, de madrugada va a tu encuentro mi oración;
¿por qué, Yahweh, mi alma rechazas, lejos de mí tu rostro ocultas?
Desdichado y agónico estoy desde mi infancia, he soportado tus terrores, y ya no puedo más;
han pasado tus iras sobre mí, tus espantos me han aniquilado.
Me envuelven como el agua todo el día, se aprietan contra mí todos a una.
Has alejado de mí compañeros y amigos, son mi compañía las tinieblas."

