Parashot 18 de febrero 2023
Job 5–6, I Corintios 11–12 y Tehilim 138
Job 5
¡Llama, pues! ¿Habrá quien te responda? ¿a cuál de los santos vas a dirigirte?
En verdad el enojo mata al insensato, la pasión hace morir al necio.
Yo mismo he visto al insensato echar raíces, y sin tardar he maldecido su morada:
¡Estén sus hijos lejos de toda salvación, sin defensor hollados en la Puerta!
Su cosecha la devora un hambriento, pues Yahweh se la quita de los dientes, y los sedientos absorben su fortuna.
No, no brota la iniquidad el polvo, ni germina del suelo la aflicción.
Es el hombre quien la aflicción engendra, como levantan el vuelo los hijos del relámpago.
Yo por mí a Yahweh recurriría, expondría a Yahweh mi causa.
El es autor de obras grandiosas e insondables, de maravillas sin número.
El derrama la lluvia sobre la haz de la tierra, y envía las aguas a los campos.
Para poner en alto a los postrados, y que los míseros a la salud se eleven,
las tramas de los astutos desbarata, y sus manos no logran sus intrigas.
Prende a los sabios en su astucia, el consejo de los sagaces se hace ciego.
En pleno día tropiezan con tinieblas, a mediodía van a tientas cual si fuese de noche.
El salva al arruinado de sus fauces y al indigente de las manos del violento.
Así el débil renace a la esperanza, y cierra su boca la injusticia.
¡Oh sí, feliz el hombre a quien corrige Elohim! ¡No desprecies, pues, la lección de Sadday!
Pues él es el que hiere y el que venda la herida, el que llaga y luego cura con su mano;
seis veces ha de librarte de la angustia, y a la séptima el mal no te alcanzará.
Durante el hambre te salvará de la muerte, y en la guerra, del alcance de la espada.
Estarás a cubierto del punzón de la lengua, sin miedo a la devastación, cuando se acerque.
Te reirás de la sequía y de la helada, y no temerás a las bestias de la tierra.
Pues con las piedras del campo harás alianza, la bestia salvaje vivirá en paz contigo.
Sabrás que tu tienda está a cubierto, nada echarás en falta cuando revises tu morada.
Sabrás que tu descendencia es numerosa, tus vástagos, como la hierba de la tierra.
Llegarás a la tumba vigoroso, como se hacinan las gavillas a su tiempo.
Todo esto es lo que hemos observado: y así es. A ti te toca escuchar y aprovecharte.
Job 6
Job tomó la palabra y dijo:
¡Ah, si pudiera pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en la balanza juntos!
Pesarían más que la arena de los mares: por eso mis razones se desmandan.
Pues las flechas de Sadday están en mí, mi espíritu bebe su veneno, y contra mí se alinean los terrores de Adonay.
¿Rozna el onagro junto a la hierba verde? ¿muge el buey junto al forraje?
¿Se come acaso lo insípido sin sal? en la clara del huevo ¿hay algún gusto?
Lo que aun tocar me repugnaba eso es ahora mi comida de enfermo.
¡Ojalá se realizara lo que pido, que Yahweh cumpliera mi esperanza,
que él consintiera en aplastarme, que soltara su mano y me segara!
Tendría siquiera este consuelo, exultaría de gozo en mis tormentos crueles, por no haber eludido los decretos del Santo.
¿Cuál es mi fuerza para que aún espere, qué fin me espera para que aguante mi alma?
¿Es mi fuerza la fuerza de la roca? ¿es mi carne de bronce?
¿No está mi apoyo en una nada? ¿no se me ha ido lejos toda ayuda?
El que retira la compasión al prójimo abandona el temor de Sadday.
Me han defraudado mis hermanos lo mismo que un torrente, igual que el lecho de torrentes que pasan:
turbios van de aguas de hielo, sobre ellos se disuelve la nieve;
pero en tiempo de estiaje se evaporan, en cuanto hace calor se extinguen en su lecho.
Por ellos las caravanas se apartan de su ruta, en el desierto se adentran y se pierden.
Las caravanas de Temá los otean, en ellos esperan los convoyes de Sabá.
Pero se ve corrida su confianza; al llegar junto a ellos se quedan confundidos.
Así sois ahora vosotros para mí: veis algo horrible y os amedrentáis.
¿He dicho acaso: «Dadme algo, haced regalos por mí de vuestros bienes;
arrancadme de la mano de un rival, de la mano de tiranos rescatadme?»
Instruidme, que yo me callaré; hacedme ver en qué me he equivocado.
¡Qué dulces son las razones ecuánimes!, pero, ¿qué es lo que critican vuestras críticas?
¿Intentáis criticar sólo palabras, dichos desesperados que se lleva el viento?
¡Vosotros echáis a suerte al mismo huérfano, especuláis con vuestro propio amigo!
Y ahora, por favor, volveos a mí, que no he de mentiros a la cara.
¡Tornad, pues, que no haya entuerto! ¡Tornad, que está en juego mi justicia!
¿Hay entuerto en mis labios? ¿no distingue mi paladar las cosas malas?
I Corintios 11
Sed mis imitadores, como lo soy de Yeshúa.
Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido.
Sin embargo, quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Yeshúa; y la cabeza de la mujer es el hombre; y la cabeza de Yeshúa es Yahweh.
Todo hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta a su cabeza.
Y toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta a su cabeza; es como si estuviera rapada.
Por tanto, si una mujer no se cubre la cabeza, que se corte el pelo. Y si es afrentoso para una mujer cortarse el pelo o raparse, ¡que se cubra!
El hombre no debe cubrirse la cabeza, pues es imagen y reflejo de Yahweh; pero la mujer es reflejo del hombre.
En efecto, no procede el hombre de la mujer, sino la mujer del hombre.
Ni fue creado el hombre por razón de la mujer, sino la mujer por razón del hombre.
He ahí por qué debe llevar la mujer sobre la cabeza una señal de sujeción por razón de los ángeles.
Por lo demás, ni la mujer sin el hombre, ni el hombre sin la mujer, en el Señor.
Porque si la mujer procede del hombre, el hombre, a su vez, nace mediante la mujer. Y todo proviene de Elohim.
Juzgad por vosotros mismos. ¿Está bien que la mujer ore a Yahweh con la cabeza descubierta?
¿No os enseña la misma naturaleza que es una afrenta para el hombre la cabellera,
mientras es una gloria para la mujer la cabellera? En efecto, la cabellera le ha sido dada a modo de velo.
De todos modos, si alguien quiere discutir, no es ésa nuestra costumbre ni la de las Iglesias de Adonay.
Y al dar estas disposiciones, no os alabo, porque vuestras reuniones son más para mal que para bien.
Pues, ante todo, oigo que, al reuniros en la asamblea, hay entre vosotros divisiones, y lo creo en parte.
Desde luego, tiene que haber entre vosotros también disensiones, para que se ponga de manifiesto quiénes son de probada virtud entre vosotros.
Cuando os reunís, pues, en común, eso ya no es comer la Cena del Señor;
porque cada uno come primero su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga.
¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O es que despreciáis a la Iglesia de Elohim y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué voy a deciros? ¿Alabaros? ¡En eso no los alabo!
Porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Yeshúa, la noche en que fue entregado, tomó pan,
y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío.»
Asimismo también la copa después de cenar diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bibiereis, hacedlo en recuerdo mío.»
Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.
Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor.
Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa.
Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo.
Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y muchos débiles, y mueren no pocos.
Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos castigados.
Mas, al ser castigados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
Así pues, hermanos míos, cuando os reunáis para la Cena, esperaos los unos a los otros.
Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, a fin de que no os reunáis para castigo vuestro. Lo demás lo dispondré cuando vaya.
I Corintios 12
En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que estéis en la ignorancia.
Sabéis que cuando erais gentiles, os dejabais arrastrar ciegamente hacia los ídolos mudos.
Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Ruaj de Yahweh, puede decir: «¡Anatema es Yeshúa!»; y nadie puede decir: «¡Yeshúa es Señor!» sino con el Ruaj Hakodesh.
Hay diversidad de carismas, pero el Ruaj es el mismo;
diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo;
diversidad de operaciones, pero es el mismo Elohim que obra en todos.
A cada cual se le otorga la manifestación del Ruaj para provecho común,
Porque a uno se le da por el Ruaj palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Ruaj;
a otro, fe, en el mismo Ruaj; a otro, carismas de curaciones, en el único Ruaj;
a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas.
Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Ruaj, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad.
Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Yeshúa.
Porque en un solo Ruaj hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Ruaj.
Así también el cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos.
Si dijere el pie: «Puesto que no soy mano, yo no soy del cuerpo» ¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso?
Y si el oído dijera: «Puesto que no soy ojo, no soy del cuerpo» ¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso?
Si todo el cuerpo fuera ojo ¿dónde quedaría el oído? Y si fuera todo oído ¿donde el olfato?
Ahora bien, Adonay puso cada uno de los miembros en el cuerpo según su voluntad.
Si todo fuera un solo miembro ¿dónde quedaría el cuerpo?
Ahora bien, muchos son los miembros, mas uno el cuerpo.
Y no puede el ojo decir a la mano: «¡No te necesito!» Ni la cabeza a los pies: «¡No os necesito!»
Más bien los miembros del cuerpo que tenemos por más débiles, son indispensables.
Y a los que nos parecen los más viles del cuerpo, los rodeamos de mayor honor. Así a nuestras partes deshonestas las vestimos con mayor honestidad.
Pues nuestras partes honestas no lo necesitan. Yahweh ha formado el cuerpo dando más honor a los miembros que carecían de él,
para que no hubiera división alguna en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocuparan lo mismo los unos de los otros.
Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo.
Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Yeshúa, y sus miembros cada uno por su parte.
Y así los puso Yahweh en la Iglesia, primeramente como apóstoles; en segundo lugar como profetas; en tercer lugar como maestros; luego, los milagros; luego, el don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas.
¿Acaso todos son apóstoles? O ¿todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Todos con poder de milagros?
¿Todos con carisma de curaciones? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?
¡Aspirad a los carismas superiores! Y aun os voy a mostrar un camino más excelente.
Tehilim 138
De David. Te doy gracias, Yahweh, de todo corazón, pues tú has escuchado las palabras de mi boca. En presencia de los ángeles salmodio para ti,
hacia tu santo Templo me prosterno. Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad, pues tu promesa ha superado tu renombre.
El día en que grité, tú me escuchaste, aumentaste la fuerza en mi alma.
Te dan gracias, Yahweh, todos los reyes de la tierra, porque oyen las promesas de tu boca;
y cantan los caminos de Yahweh: «¡Qué grande la gloria de Yahweh!
¡Excelso es Yahweh, y ve al humilde, al soberbio le conoce desde lejos!»
Si ando en medio de angustias, tú me das la vida, frente a la cólera de mis enemigos, extiendes tú la mano y tu diestra me salva:
Yahweh lo acabará todo por mí. ¡Oh Yahweh, es eterno tu amor, no dejes la obra de tus manos!

