Parashot 18 de noviembre 2023
Eclesiastés 9-10, Santiago 5, I Pedro 1 y Tehilim 27
Eclesiastés 9
Pues bien, a todo eso he aplicado mi corazón y todo lo he explorado, y he visto que los justos y los sabios y sus obras están en manos de Elohim. Y ni de amor ni de odio saben los hombres nada: todo les resulta
absurdo. Como el que haya un destino común para todos, para el justo y para el malvado, el puro y el manchado, el que hace sacrificios y el que no los hace, así el bueno como el pecador, el que jura como el que se recata de jurar.
Eso es lo peor de todo cuanto pasa bajo el sol: que haya un destino común para todos, y así el corazón de los humanos está lleno de maldad y hay locura en sus corazones mientras viven, y su final ¡con los muertos!
Pues mientras uno sigue unido a todos los vivientes hay algo seguro, pues vale más perro vivo que león muerto.
Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada, y no hay ya paga para ellos, pues se perdió su memoria.
Tanto su amor, como su odio, como sus celos, ha tiempo que pereció, y no tomarán parte nunca jamás en todo lo que pasa bajo el sol.
Anda, come con alegría tu pan y bebe de buen grado tu vino, que Elohim está ya contento con tus obras.
En toda sazón sean tus ropas blancas y no falte ungüento sobre tu cabeza.
Vive la vida con la mujer que amas, todo el espacio de tu vana existencia que se te ha dado bajo el sol, ya que tal es tu parte en la vida y en las fatigas con que te afanas bajo el sol.
Cualquier cosa que esté a tu alcance el hacerla, hazla según tus fuerzas, porque no existirá obra ni razones ni ciencia ni sabiduría en el seol a donde te encaminas.
Vi además que bajo el sol no siempre es de los ligeros el correr ni de los esforzados la pelea; como también hay sabios sin pan, como también discretos sin hacienda, como también hay doctos que no gustan, pues a todos les llega algún mal momento.
Porque, además, el hombre ignora su momento: como peces apresados en la red, como pájaros presos en el cepo, así son tratados los humanos por el infortunio cuando les cae encima de improviso.
También he visto otro acierto bajo el sol, y grande, a juicio mío:
Una ciudad chiquita, con pocos hombres en ella. Llega un gran rey y le pone cerco, levantando frente a ella empalizadas potentes.
Encontrábase allí un hombre pobre y sabio. El pudo haber librado la ciudad gracias a su sabiduría, ¡pero nadie paró mientes en aquel pobre!
Y yo me digo: Más vale sabiduría que fuerza; pero la sabiduría del pobre se desprecia y sus palabras no se escuchan.
Mejor se oyen las palabras sosegadas de los sabios que los gritos del soberano de los necios.
Más vale sabiduría que armas de combate, pero un solo yerro echa a perder mucho bueno.
Eclesiastés 10
Una mosca muerta pudre una copa de ungüento de perfumista; monta más un poco de necedad que sabiduría y honor.
El sabio tiene el corazón a la derecha, el necio tiene el corazón a la izquierda.
Además, en cualquier camino que tome el necio, su entendimiento no le da de sí y dice de todo el mundo: «Ese es un necio.»
Si el enojo del que manda se abate sobre ti, no abandones tu puesto, que la flema libra de graves yerros.
Otra calamidad he visto bajo el sol, como error que emana de la autoridad:
La necedad elevada a grandes dignidades, mientras ricos se sentaban abajo.
He visto siervos a caballo, y príncipes que iban a pie, como los siervos.
El que cava la hoya cae en ella, y al que atraviesa el seto le muerde la culebra.
El que saca piedras se lastima con ellas, el que raja maderos puede hacerse daño.
Si se embota el hierro y no se afilan sus caras, hay que acrecentar los bríos: también supone ganancia afinar en sabiduría.
Si pica culebra por falta de encatamiento no hay ganancia para el encantador.
Palabras de boca de sabio agradan, mas los labios del necio a él lo engullen.
Empieza diciendo necedades, para acabar en locura de las malas.
Y el necio dice más y más palabras. Nadie sabe lo que vas venir, y el remate de todo, ¿quién puede pronosticárselo?
Lo que más molesta al necio es que no sabe ir a la ciudad.
¡Ay de ti, tierra, cuyo rey es un chiquillo, y cuyos príncipes comen de mañana!
¡Dichosa tú, tierra, cuyo rey es hidalgo y cuyos príncipes comen a la hora, por cobrar vigor y no por banquetear!
Por estar mano sobre mano se desploma la viga, y por brazos caídos la casa se viene abajo.
Para holgar preparan su banquete, y el vino alegra la vida, y el dinero todo lo allana.
Ni aun en tu rincón faltes al rey, ni en tu misma alcoba faltes al rico, que un pájaro del cielo hace correr la voz, y un ser alado va a contar la cosa.
Santiago 5
Ahora bien, vosotros, ricos, llorad y dad alaridos por las desgracias que están para caer sobre vosotros.
Vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos están apolillados;
vuestro oro y vuestra plata están tomados de herrumbre y su herrumbre será testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado riquezas en estos días que son los últimos.
Mirad; el salario que no habéis pagado a los obreros que segaron vuestros campos está gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Adon de los ejércitos.
Habéis vivido sobre la tierra regaladamente y os habéis entregado a los placeres; habéis hartado vuestros corazones en el día de la matanza.
Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste.
Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta la Venida del Adon. Mirad: el labrador espera el fruto precioso de la tierra aguardándolo con paciencia hasta recibir las lluvias tempranas y tardías.
Tened también vosotros paciencia; fortaleced vuestros corazones porque la Venida del Adon está cerca.
No os quejéis, hermanos, unos de otros para no ser juzgados; mirad que el Juez está ya a las puertas.
Tomad, hermanos, como modelo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Adon.
Mirad cómo proclamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Habéis oído la paciencia de Job en el sufrimiento y sabéis el final que el Adon le dio; porque el Adon es compasivo y misericordioso.
Ante todo, hermanos, no juréis ni por el cielo ni por la tierra, ni por ningún otra cosa. Que vuestro sí sea sí, y el no, no; para no incurrir en juicio.
¿Sufre alguno entre vosotros? Que ore. ¿Está alguno alegre? Que cante salmos.
¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Adon.
Y la oración de la emuna salvará al enfermo, y el Adon hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados.
Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder.
Elías era un hombre de igual condición que nosotros; oró insistentemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses.
Después oró de nuevo y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.
Si alguno de vosotros, hermanos míos, se desvía de la verdad y otro le convierte,
sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados.
I Pedro 1
Pedro, apóstol de Yeshúa, a los que viven como extranjeros en la Dispersión: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos
según el previo conocimiento de Elohim Abba, con la acción santificadora del Ruaj, para obedecer a Yeshúa y ser rociados con su sangre. A vosotros gracia y paz abundantes.
Bendito sea el Elohim y Abba de nuestro Adon Yeshúa quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Yeshúa de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva,
a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,
a quienes el poder de Elohim, por medio de la emuna, protege para la salvación, dispuesta ya a ser revelada en el último momento.
Por lo cual rebosáis de alegría, aunque sea preciso que todavía por algún tiempo seáis afligidos con diversas pruebas,
a fin de que la calidad probada de vuestra emuna, más preciosa que el oro perecedero que es probado por el fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor, en la Revelación de Yeshúa.
A quien amáis sin haberle visto; en quien creéis, aunque de momento no le veáis, rebosando de alegría inefable y gloriosa;
y alcanzáis la meta de vuestra emuna, la salvación de las almas.
Sobre esta salvación investigaron e indagaron los profetas, que profetizaron sobre la gracia destinada a vosotros,
procurando descubrir a qué tiempo y a qué circunstancias se refería el Ruaj de Yeshúa, que estaba en ellos, cuando les predecía los sufrimientos destinados a Yeshúa y las glorias que les seguirían.
Les fue revelado que no administraban en beneficio propio sino en favor vuestro este mensaje que ahora os anuncian quienes os predican el Evangelio, en el Ruaj Hakodesh enviado desde el cielo; mensaje que los ángeles ansían contemplar.
Por lo tanto, ceñíos los lomos de vuestro ruaj, sed sobrios, poned toda vuestra esperanza en la gracia que se os procurará mediante la Revelación de Yeshúa.
Como hijos obedientes, no os amoldéis a las apetencias de antes, del tiempo de vuestra ignorancia,
más bien, así como el que os ha llamado es santo, así también vosotros sed santos en toda vuestra conducta,
como dice la Escritura: Seréis santos, porque santo soy yo.
Y si llamáis Padre a quien, sin acepción de personas, juzga a cada cual según sus obras, conducíos con temor durante el tiempo de vuestro destierro,
sabiendo que habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o plata,
sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Yeshúa,
predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos a causa de vosotros;
los que por medio de él creéis en Elohim, que le ha resucitado de entre los muertos y le ha dado la gloria, de modo que vuestra emuna y vuestra esperanza estén en Elohim.
Habéis purificado vuestras almas, obedeciendo a la verdad, para amaros los unos a los otros sinceramente como hermanos. Amaos intensamente unos a otros con corazón puro,
pues habéis sido reengendrados de un germen no corruptible, sino incorruptible, por medio de la Palabra de Elohim viva y permanente.
Pues toda carne es como hierba y todo su esplendor como flor de hierba; se seca la hierba y cae la flor;
pero la Palabra del Adon permanece eternamente. Y esta es la Palabra: la Buena Nueva anunciada a vosotros.
Tehilim 27
De David. Yahweh es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Yahweh, el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?
Cuando se acercan contra mí los malhechores a devorar mi carne, son ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropiezan y sucumben.
Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no teme; aunque estalle una guerra contra mí, estoy seguro en ella.
Una cosa he pedido a Yahweh, una cosa estoy buscando: morar en la Casa de Yahweh, todos los días de mi vida, para gustar la dulzura de Yahweh y cuidar de su Templo.
Que él me dará cobijo en su cabaña en día de desdicha; me esconderá en lo oculto de su tienda, sobre una roca me levantará.
Y ahora se alza mi cabeza sobre mis enemigos que me hostigan; en su tienda voy a sacrificar. sacrificios de aclamación. Cantaré, salmodiaré a Yahweh.
Escucha, Yahweh, mi voz que clama, ¡tenme piedad, respóndeme!
Dice de ti mi corazón: «Busca su rostro.» Sí, Yahweh, tu rostro busco:
No me ocultes tu rostro. No rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio. No me abandones, no me dejes, Elohim de mi salvación.
Si mi padre y mi madre me abandonan, Yahweh me acogerá.
Enséñame tu camino, Yahweh, guíame por senda llana, por causa de los que me asechan;
no me entregues al ansia de mis adversarios, pues se han alzado contra mí falsos testigos, que respiran violencia.
¡Ay, si estuviera seguro de ver la bondad de Yahweh en la tierra de los vivos!
Espera en Yahweh, ten valor y firme corazón, espera en Yahweh.

