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Parashot 20 de abril 2024

Parashot 20 de abril 2024

Eclesiástico 14-15, Mateo 6-7 y Tehilim 49

Eclesiástico 14

  1. Feliz el hombre que no se ha deslizado con su boca, ni sufre tormento por la tristeza del pecado.

  2. Feliz aquel a quien su conciencia no reprocha, y que no queda corrido en su esperanza.

  3. Para el hombre mezquino no es buena la riqueza, para el envidioso, ¿de qué sirve el dinero?

  4. Quien amontona a expensas de sí mismo, para otros amontona, con sus bienes se regalarán otros.

  5. El que es malo para sí, ¿para quién será bueno? No logrará contento en medio de sus tesoros.

  6. Nadie peor que el que se tortura a sí mismo, esa es la paga de su maldad.

  7. Aún si llega a hacer el bien, lo hace por descuido, al final dejará ver su maldad.

  8. Malo es el de ojo envidioso, que vuelve su rostro y desprecia a los demás.

  9. El ojo del avaro no se satisface con su suerte, la avaricia seca el alma.

  10. El ojo malo se alampa por el pan, hambriento está en su propia mesa.

  11. Hijo, trátate bien, conforme a lo que tengas, y presenta dignamente tus ofrendas al Señor.

  12. Recuerda que la muerte no se tardará, y que el pacto del seol no se te ha revelado.

  13. Antes de morir, haz el bien a tu amigo, según tus medios dale con largueza.

  14. No te prives de pasarte un buen día, no se te escape la posesión de un deseo legítimo.

  15. ¿No dejarás a otro el fruto de tus trabajos y el de tus fatigas, para que a suertes se reparta?

  16. Da y recibe, y recrea tu alma, que en el seol no se puede esperar buena vida.

  17. Toda carne como un vestido envejece, pues ley eterna es: hay que morir.

  18. Lo mismo que las hojas sobre árbol tupido, que unas caen y otras brotan, así la generación de carne y sangre: una muere y otra nace.

  19. Toda obra corruptible desaparece, y su autor se irá con ella.

  20. Feliz el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que en su inteligencia reflexiona,

  21. que medita sus caminos en su corazón, y sus secretos considera.

  22. Sale en su busca como el que sigue el rastro, y en sus caminos se pone al acecho.

  23. Se asoma a sus ventanas, y a sus puertas escucha.

  24. Acampa muy cerca de su casa, y clava la clavija en sus muros.

  25. Monta su tienda junto a ella, y se alberga en su albergue dichoso.

  26. Pone sus hijos a su abrigo, y bajo sus ramas se cobija.

  27. Por ella es protegido del calor, y en su gloria se alberga.

Eclesiástico 15

  1. Así hace el que teme al Adon, el que abraza la Ley logra sabiduría.

  2. Como una madre le sale ella al encuentro, le acoge como una esposa virgen.

  3. Le alimenta con pan de inteligencia, el agua de la sabiduría le da a beber.

  4. Se apoya él en ella y no se dobla, a ella se adhiere y no queda confundido.

  5. Ella le exalta por encima de sus prójimos, en medio de la asamblea le abre la boca.

  6. Contento y corona de gloria encuentra él, nombre eterno en herencia recibe.

  7. Jamás la lograrán los insensatos, los pecadores nunca la verán.

  8. Lejos está del orgullo, los mentirosos no se acuerdan de ella.

  9. No cabe la alabanza en boca del pecador, porque no le viene del Adon.

  10. Que en la sabiduría se expresa la alabanza, y el Adon la guía por buen camino.

  11. No digas: «Por el Adon me he apartado», que lo que él destesta, no lo hace.

  12. No digas: «El me ha extraviado», pues él no ha menester del pecador.

  13. Toda abominación odia el Adon, tampoco la aman los que le temen a él.

  14. El fue quien al principio hizo al hombre, y le dejó en manos de su propio albedrío.

  15. Si tú quieres, guardarás los mandamientos, para permanecer fiel a su beneplácito.

  16. El te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano.

  17. Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará.

  18. Que grande es la sabiduría del Adon, fuerte es su poder, todo lo ve.

  19. Sus ojos están sobre los que le temen, él conoce todas las obras del hombre.

  20. A nadie ha mandado ser impío, a nadie ha dado licencia de pecar.

Mateo 6

  1. «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.

  2. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.

  3. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;

  4. así tu limosna quedará en secreto; y tu Abba, que ve en lo secreto, te recompensará.

  5. «Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.

  6. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Abba, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

  7. Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados.

  8. No seáis como ellos, porque vuestro Abba sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.

  9. «Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre;

  10. venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.

  11. Nuestro pan cotidiano dánoslo hoy;

  12. y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;

  13. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

  14. «Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Abba celestial;

  15. pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Abba perdonará vuestras ofensas.

  16. «Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga.

  17. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,

  18. para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Abba que está allí, en lo secreto; y tu Abba, que ve en lo secreto, te recompensará.

  19. «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban.

  20. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben.

  21. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

  22. «La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso;

  23. pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!

  24. Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Elohim y al Dinero.

  25. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

  26. Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Abba celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?

  27. Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?

  28. Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.

  29. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.

  30. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Elohim así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca emuna?

  31. No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?

  32. Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Abba celestial que tenéis necesidad de todo eso.

  33. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

  34. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.

Mateo 7

  1. «No juzguéis, para que no seáis juzgados.

  2. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá.

  3. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo?

  4. ¿O cómo vas a decir a tu hermano: "Deja que te saque la brizna del ojo", teniendo la viga en el tuyo?

  5. Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.

  6. «No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen.

  7. «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.

  8. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al llama, se le abrirá.

  9. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra;

  10. o si le pide un pez, le dé una culebra?

  11. Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Abba que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!

  12. «Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.

  13. «Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella;

  14. mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.

  15. «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

  16. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?

  17. Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos.

  18. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos.

  19. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego.

  20. Así que por sus frutos los reconoceréis.

  21. «No todo el que me diga: "Adon, Adon, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Abba celestial.

  22. Muchos me dirán aquel Día: "Adon, Adon, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?"

  23. Y entonces les declararé: "¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!"

  24. «Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca:

  25. cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca.

  26. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena:

  27. cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.»

  28. Y sucedió que cuando acabó Yeshúa estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina;

  29. porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.

Tehilim 49

  1. Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo.

  2. ¡Oídlo, pueblos todos, escuchad, habitantes todos de la tierra,

  3. hijos de Adán, así como hijos de hombre, ricos y pobres a la vez!

  4. Mi boca va a decir sabiduría, y cordura el murmullo de mi corazón;

  5. tiendo mi oído a un proverbio, al son de cítara descubriré mi enigma.

  6. ¿Por qué temer en días de desgracia cuando me cerca la malicia de los que me hostigan,

  7. los que ponen su confianza en su fortuna, y se glorían de su gran riqueza?

  8. ¡Si nadie puede redimirse ni pagar a Elohim por su rescate!;

  9. es muy cara la redención de su alma, y siempre faltará,

  10. para que viva aún y nunca vea la fosa.

  11. Se ve, en cambio, fenecer a los sabios, perecer a la par necio y estúpido, y dejar para otros sus riquezas.

  12. Sus tumbas son sus casas para siempre, sus moradas de edad en edad; ¡y a sus tierras habían puesto sus nombres!

  13. El hombre en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja.

  14. Así andan ellos, seguros de sí mismos, y llegan al final, contentos de su suerte.

  15. Como ovejas son llevados al seol, los pastorea la Muerte, y los rectos dominarán sobre ellos. Por la mañana se desgasta su imagen, ¡el seol será su residencia!

  16. Pero Elohim rescatará mi alma, de las garras del seol me cobrará.

  17. No temas cuando el hombre se enriquece, cuando crece el boato de su casa.

  18. Que a su muerte, nada ha de llevarse, su boato no bajará con él.

  19. Aunque en vida se bendecía a sí mismo - te alaban, porque te has tratado bien -,

  20. irá a unirse a la estirpe de sus padres, que nunca ya verán la luz. [21]El hombre en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja.