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Parashot 20 de enero 2024

Parashot 20 de enero 2024

Sabiduría 7-8, Apocalipsis 2-3 y Tehilim 36

Sabiduría 7

  1. Yo también soy un hombre mortal como todos, un descendiente del primero que fue formado de la tierra. En el seno de una madre fui hecho carne;

  2. durante diez meses fui modelado en su sangre, de una semilla de hombre y del placer que acompaña al sueño.

  3. Yo también, una vez nacido, aspiré el aire común, caí en la tierra que a todos recibe por igual y mi primera voz fue la de todos: lloré.

  4. Me crié entre pañales y cuidados.

  5. Pues no hay rey que haya tenido otro comienzo de su existencia;

  6. una es la entrada en la vida para todos y una misma la salida.

  7. Por eso pedí y se me concedió la prudencia; supliqué y me vino el espíritu de Sabiduría.

  8. Y la preferí a cetros y tronos y en nada tuve a la riqueza en comparación de ella.

  9. Ni a la piedra más preciosa la equiparé, porque todo el oro a su lado es un puñado de arena y barro parece la plata en su presencia.

  10. La amé más que la salud y la hermosura y preferí tenerla a ella más que a la luz, porque la claridad que de ella nace no conoce noche.

  11. Con ella me vinieron a la vez todos los bienes, y riquezas incalculables en sus manos.

  12. Y yo me regocijé con todos estos bienes porque la Sabiduría los trae, aunque ignoraba que ella fuese su madre.

  13. Con sencillez la aprendí y sin envidia la comunico; no me guardo ocultas sus riquezas

  14. porque es para los hombres un tesoro inagotable y los que lo adquieren se granjean la amistad de Elohim recomendados por los dones que les trae la instrucción.

  15. Concédame Elohim hablar según él quiere y concebir pensamientos dignos de sus dones, porque él es quien guía a la Sabiduría y quien dirige a los sabios;

  16. que nosotros y nuestras palabras en sus manos estamos con toda nuestra prudencia y destreza en el obrar.

  17. Fue él quien me concedió un conocimiento verdadero de los seres, para conocer la estructura del mundo y la actividad de los elementos,

  18. el principio, el fin y el medio de los tiempos, los cambios de los solsticios y la sucesión de las estaciones,

  19. los ciclos del año y la posición de las estrellas,

  20. la naturaleza de los animales y los instintos de las fieras, el poder de los espíritus y los pensamientos de los hombres, las variedades de las plantas y las virtudes de las raíces.

  21. Cuanto está oculto y cuanto se ve, todo lo conocí, porque el artífice de todo, la Sabiduría, me lo enseñó.

  22. Pues hay en ella un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil, perspicaz, inmaculado, claro, impasible, amante del bien, agudo,

  23. incoercible, bienhechor, amigo del hombre, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, todo lo observa, penetra todos los espíritus, los inteligentes, los puros, los más sutiles.

  24. Porque a todo movimiento supera en movilidad la Sabiduría, todo lo atraviesa y penetra en virtud de su pureza.

  25. Es un hálito del poder de Elohim, una emanación pura de la gloria del Omnipotente, por lo que nada manchado llega a alcanzarla.

  26. Es un reflejo de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Elohim, una imagen de su bondad.

  27. Aun siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma, renueva el universo; en todas las edades, entrando en las almas santas, forma en ellas amigos de Elohim y profetas,

  28. porque Elohim no ama sino a quien vive con la Sabiduría.

  29. Es ella, en efecto, más bella que el sol, supera a todas las constelaciones; comparada con la luz, sale vencedora,

  30. porque a la luz sucede la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece la maldad.

Sabiduría 8

  1. Se despliega vigorosamente de un confpín al otro del mundo y gobierna de excelente manera el universo.

  2. Yo la amé y la pretendí desde mi juventud; me esforcé por hacerla esposa mía y llegué a ser un apasionado de su belleza.

  3. Realza su nobleza por su convivencia con Elohim, pues el Adon de todas las cosas la amó.

  4. Pues está iniciada en la ciencia de Elohim y es la que elige sus obras.

  5. Si en la vida la riqueza es una posesión deseable, ¿qué cosa más rica que la Sabiduría que todo lo hace?

  6. Si la inteligencia es creadora, ¿quién sino la Sabiduría es el artífice de cuanto existe?

  7. ¿Amas la justicia? Las virtudes son sus empeños, pues ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza: lo más provechoso para el hombre en la vida.

  8. ¿Deseas además gran experiencia? Ella conoce el pasado y conjetura el porvenir, sabe interpretar las máximas y resolver los enigmas, conoce de antemano las señales y los prodigios, así como la sucesión de épocas y tiempos.

  9. Decidí, pues, tomarla por compañera de mi vida, sabiendo que me sería una consejera para el bien y un aliento en las preocupaciones y penas:

  10. «Tendré gracias a ella gloria entre la gente, y, aunque joven, honor ante los ancianos.

  11. Apareceré agudo en el juicio y en presencia de los poderosos seré admirado.

  12. Si callo, esperarán; si hablo, prestarán atención; si me alargo hablando, pondrán la mano en su boca.

  13. Gracias a ella tendré la inmortalidad y dejaré recuerdo eterno a los que después de mí vengan.

  14. Gobernaré a los pueblos, y las naciones me estarán sometidas.

  15. Oyendo hablar de mí, soberanos terribles temerán. Me mostraré bueno entre las multitudes y valiente en la guerra.

  16. Vuelto a casa, junto a ella descansaré, pues no causa amargura su compañía ni tristeza la convivencia con ella, sino satisfacción y alegría».

  17. Pensando esto conmigo mismo y considerando en mi corazón que se encuentra la inmortalidad en emparentar con la Sabiduría,

  18. en su amistad un placer bueno, en los trabajos de sus manos inagotables riquezas, prudencia en cultivar su trato y prestigio en conversar con ella, por todos los medios buscaba la manera de hacérmela mía.

  19. Era yo un muchacho de buen natural, me cupo en suerte un alma buena,

  20. o más bien, siendo bueno, vine a un cuerpo incontaminado;

  21. pero, comprendiendo que no podría poseer la Sabiduría si Elohim no me la daba, - y ya era un fruto de la prudencia saber de quién procedía esta gracia - recurrí al Adon y le pedí, y dije con todo mi corazón:

Apocalipsis 2

  1. Al Angel de la Iglesia de Efeso, escribe: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro.

  2. Conozco tu conducta: tus fatigas y paciencia; y que no puedes soportar a los malvados y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño.

  3. Tienes paciencia: y has sufrido por mi nombre sin desfallecer.

  4. Pero tengo contra ti que has perdido tu amor de antes.

  5. Date cuenta, pues, de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera. Si no, iré donde ti y cambiaré de su lugar tu candelero, si no te arrepientes.

  6. Tienes en cambio a tu favor que detestas el proceder de los nicolaítas, que yo también detesto.

  7. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el Paraíso de Elohim.

  8. Al Angel de la Iglesia de Esmirna escribe: Esto dice el Primero y el Ultimo, el que estuvo muerto y revivió.

  9. Conozco tu tribulación y tu pobreza - aunque eres rico - y las calumnias de los que se llaman judíos sin serlo y son en realidad una sinagoga de Satanás.

  10. No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Manténte fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida.

  11. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: el vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda.

  12. Al Angel de la Iglesia de Pérgamo escribe: Esto dice el que tiene la espada aguda de dos filos.

  13. Sé dónde vives: donde está el trono de Satanás. Eres fiel a mi nombre y no has renegado de mi emuna, ni siquiera en los días de Antipas, mi testigo fiel, que fue muerto entre vosotros, ahí donde habita Satanás.

  14. Pero tengo alguna cosa contra ti: mantienes ahí algunos que sostienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balaq a poner tropiezos a los hijos de Israel para que comieran carnes inmoladas a los ídolos y fornicaran.

  15. Así tú también mantienes algunos que sostienen la doctrina de los nicolaítas.

  16. Arrepiéntete, pues; si no, iré pronto donde ti y lucharé contra ésos con la espada de mi boca.

  17. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: al vencedor le daré maná escondido; y le daré también una piedrecita blanca, y, grabado en la piedrecita, un nombre nuevo que nadie conoce, sino el que lo recibe.

  18. Escribe al Angel de la Iglesia de Tiatira: Esto dice el Hijo de Elohim, cuyos ojos son como llama de fuego y cuyos pies parecen de metal precioso.

  19. Conozco tu conducta: tu caridad, tu emuna, tu espíritu de servicio, tu paciencia; tus obras últimas sobrepujan a las primeras.

  20. Pero tengo contra ti que toleras a Jezabel, esa mujer que se llama profetisa y está enseñando y engañando a mis siervos para que forniquen y coman carne inmolada a los ídolos.

  21. Le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

  22. Mira, a ella voy a arrojarla al lecho del dolor, y a los que adulteran con ella, a una gran tribulación, si no se arrepienten de sus obras.

  23. Y a sus hijos, los voy a herir de muerte: así sabrán todas las Iglesias que yo soy el que sondea los riñones y los corazones, y yo os daré a cada uno según vuestras obras.

  24. Pero a vosotros, a los demás de Tiatira, que no compartís esa doctrina, que no conocéis «las profundidades de Satanás», como ellos dicen, os digo: No os impongo ninguna otra carga;

  25. sólo que mantengáis firmemente hasta mi vuelta lo que ya tenéis.

  26. Al vencedor, al que se mantenga fiel a mis obras hasta el fin, le daré poder sobre las naciones:

  27. las regirá con cetro de hierro, como se quebrantan las piezas de arcilla.

  28. Yo también lo he recibido de mi Padre. Y le daré el Lucero del alba.

  29. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

Apocalipsis 3

  1. Al Angel de la Iglesia de Sardes escribe: Esto dice el que tiene los siete Espíritus de Eloihim y las siete estrellas. Conozco tu conducta; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto.

  2. Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras llenas a los ojos de mi Elohim.

  3. Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi Palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

  4. Tienes no obstante en Sardes unos pocos que no han manchado sus vestidos. Ellos andarán conmigo vestidos de blanco; porque lo merecen.

  5. El vencedor será así revestido de blancas vestiduras y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que me declararé por él delante de mi Padre y de sus Angeles.

  6. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

  7. Al Angel de la Iglesia de Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir.

  8. Conozco tu conducta: mira que he abierto ante ti una puerta que nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poco poder, has guardado mi Palabra y no has renegado de mi nombre.

  9. Mira que te voy a entregar algunos de la Sinagoga de Satanás, de los que se proclaman judíos y no lo son, sino que mienten; yo haré que vayan a postrarse delante de tus pies, para que sepan que yo te he amado.

  10. Ya que has guardado mi recomendación de ser paciente, también yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra.

  11. Vengo pronto; mantén con firmeza lo que tienes, para que nadie te arrebate tu corona.

  12. Al vencedor le pondré de columna en el Santuario de mi Elohim, y no saldrá fuera ya más; y grabaré en él el nombre de mi Elohim, y el nombre de la Ciudad de mi Elohim, la nueva Jerusalén, que baja del cielo enviada por mi Elohim, y mi nombre nuevo.

  13. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

  14. Al Angel de la Iglesia de Laodicea escribe: Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Elohim.

  15. Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!

  16. Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.

  17. Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me falta». Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.

  18. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista.

  19. Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete.

  20. Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.

  21. Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono.

  22. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

Tehilim 36

  1. Del maestro de coro. Del siervo de Yahweh. De David.

  2. Un oráculo para el impío es el pecado en el fondo de su corazón; temor de Elohim no existe delante de sus ojos.

  3. Con ojo harto lisonjero se mira, para encontrar y detestar su culpa;

  4. las palabras de su boca, iniquidad y engaño; renunció a ser sensato, a hacer el bien.

  5. Sólo maquina iniquidad sobre su lecho; en un camino que no es bueno se obstina y no reprueba el mal.

  6. Oh Yahweh, en los cielos tu amor, hasta las nubes tu verdad;

  7. tu justicia, como los montes de Elohim, tus juicios, como el hondo abismo. A hombres y bestias salvas tú, Yahweh,

  8. oh Elohim, ¡qué precioso tu amor! Por eso los hijos de Adán, a la sombra de tus alas se cobijan.

  9. Se sacian de la grasa de tu Casa, en el torrente de tus delicias los abrevas;

  10. en ti está la fuente de la vida, y en tu luz vemos la luz.

  11. Guarda tu amor a los que te conocen, y tu justicia a los de recto corazón.

  12. ¡Que el pie del orgullo no me alcance, ni la mano de los impíos me avente!

  13. Ved cómo caen los agentes de mal, abatidos, no pueden levantarse.