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Parashot 20 de julio 2024

Parashot 20 de julio 2024

Eclesiástico 40-41, Marcos 4-5 y Tehilim 62

Eclesiástico 40

  1. Grandes trabajos han sido creados para todo hombre, un yugo pesado hay sobre los hijos de Adán, desde el día que salieron del vientre de su madre, hasta el día del retorno a la madre de todo.

  2. Sus reflexiones, el miedo de su corazón es la idea del futuro, el día de la muerte.

  3. Desde el que está sentado en un trono glorioso, hasta el que en tierra y ceniza está humillado,

  4. desde el que lleva púrpura y corona, hasta el que se cubre de tela grosera, sólo furor, envidia, turbación, inquietud, miedo a la muerte, resentimiento y discordia.

  5. A la hora del descanso en la cama, el sueño de la noche altera el conocimiento.

  6. Poco, casi nada, reposa, y ya en sueños, como en día de guardia, se ve turbado por las visiones de su corazón, como el que ha huído ante el combate.

  7. A la hora de su turno se despierta, sorprendido de su vano temor.

  8. Para toda carne, del hombre hasta la bestia, mas para los pecadores siete veces más:

  9. Muerte, sangre, discordia, espada, adversidades, hambre, tribulación, azote.

  10. Contra los sin ley fue creado todo esto, y por su culpa se produjo el diluvio.

  11. Todo cuanto de tierra viene, a tierra vuelve, y cuanto de agua, en el mar desemboca.

  12. Todo don e injusticia serán aventados, más la fidelidad subsistirá por siempre.

  13. Las riquezas de los injustos se esfumarán como un torrente, como un gran trueno que en tormenta estalla.

  14. Cuando él abre las manos, se contenta, así los transgresores desaparecerán por completo.

  15. Los vástagos de los impíos no tienen muchas ramas, las raíces impuras sólo hallan piedra áspera.

  16. Caña que brota en toda agua o borde de río será arrancada antes que toda hierba.

  17. La caridad es como un paraíso de bendición, y la limosna permanece para siempre.

  18. La vida del que se basta a sí mismo y del obrero es dulce, pero más que ambos el que encuentra un tesoro.

  19. Los hijos y la fundación de una ciudad perpetúan el nombre, pero más que ambas cosas es estimada la mujer intachable.

  20. El vino y la música ponen contento el corazón, pero más que ambas cosas el amor a la sabiduría.

  21. La flauta y el salterio hacen el canto suave, pero más que ambas cosas la lengua dulce.

  22. Gracia y belleza el ojo anhela, pero más que ambas cosas el verdor del sembrado.

  23. Amigo y compañero se encuentran a su hora, pero más que ambos la mujer con el marido.

  24. Amigos y socorro para el tiempo de tribulación, pero más que ambos salva la limosna.

  25. Oro y plata hacen el paso firme, pero más que ambos se estima el consejo.

  26. La riqueza y la fuerza realzan el corazón, pero más que las dos, el temor del Adon. En el temor del Adon no existe mengua, con él no hay ya por qué buscar ayuda.

  27. El temor del Adon como un paraíso de bendición, protege él más que toda gloria.

  28. Hijo, no lleves una vida de mendicidad, que más vale morir que mendigar.

  29. Hombre que mira a la mesa de otro no merece el nombre de vida su existencia. Con comida ajena mancha su boca, pero el hombre instruido y educado de ello se guardará.

  30. En la boca del descarado la mendicidad resulta dulce, pero en su vientre es un fuego que abrasa.

Eclesiástico 41

  1. ¡Oh muerte, qué amargo es tu recuerdo para el hombre que vive en paz entre sus bienes, para el varón desocupado a quien en todo le va bien, y todavía con fuerzas para servirse el alimento!

  2. ¡Oh muerte, buena es tu sentencia para el hombre necesitado y carente de fuerzas, para el viejo acabado, ahíto de cuidados, que se rebela y ha perdido la paciencia!

  3. No temas la sentencia de la muerte, recuerda tus comienzos y tu fin.

  4. Esta sentencia viene del Adon sobre toda carne, ¿por qué desaprobar el agrado del Altísimo? Ya se viva diez, cien, mil años, no se reprocha en el seol la vida.

  5. Hijos abominables son los hijos de los pecadores que viven en vecindad de impíos.

  6. La herencia de los hijos de los pecadores va a la ruina, con su linaje se perpetúa el oprobio.

  7. Al padre impío le reprochan sus hijos, porque por causa de él viven en oprobio.

  8. ¡Ay de vosotros, impíos, que la ley del Altísimo habéis abandonado!

  9. Si nacéis, para la maldición nacéis, si morís, la maldición heredáis.

  10. Todo cuanto viene de tierra, a tierra volverá, así irán los impíos de la maldición a la ruina.

  11. El duelo de los hombres se dirige a sus cuerpos, pero el nombre de los pecadores, que no es bueno, se borrará.

  12. Preocúpate de tu nombre, que eso te queda, más que mil grandes tesoros de oro.

  13. La vida buena tiene un límite de días, pero el buen nombre permanece para siempre.

  14. Conservad la instrucción en paz, hijos. Sabiduría escondida y tesoro invisible, ¿qué provecho hay en ambos?

  15. Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría.

  16. Así pues, ruborizaos de lo que os voy a señalar, que no es bueno guardar toda vergüenza, ni todo es apreciato fielmente por todos.

  17. Ante un padre y una madre avergonzaos de la fornicación, de la mentira, ante el jefe y el poderoso;

  18. del extravío, ante juez y el magistrado, de la iniquidad, ante la asamblea y el pueblo;

  19. de la injusticia, ante el compañero y el amigo, del robo, ante el lugar en que resides;

  20. y ante la verdad de Elohim y la alianza: de clavar los codos en los panes,

  21. de despreciar la recepción y el don, de callarse ante los que saludan,

  22. de mirar a mujer prostituta, de volver la cara a tu pariente,

  23. de quitar la parte y el don de otro, de clavar los ojos en mujer casada,

  24. de intimidades con la criada - ¡no te acerques a su lecho!

  25. de palabras injuriosas ante los amigos - después de dar no hagas reproches -

  26. de repetir la palabra oída, de revelar las palabras secretas.

  27. Serás entonces de verdad un hombre ruboroso, y ante todo el mundo hallarás gracia.

Marcos 4

  1. Y otra vez se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar.

  2. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción:

  3. «Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar.

  4. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron.

  5. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra;

  6. pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó.

  7. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto.

  8. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento.»

  9. Y decía: «Quien tenga oídos para oír, que oiga.»

  10. Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas.

  11. El les dijo: «A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Elohim, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas,

  12. para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone.»

  13. Y les dice: «¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas?

  14. El sembrador siembra la Palabra.

  15. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos.

  16. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría,

  17. pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumben en seguida.

  18. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la Palabra,

  19. pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto.

  20. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento.»

  21. Les decía también: «¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho? ¿No es para ponerla sobre el candelero?

  22. Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto.

  23. Quien tenga oídos para oír, que oiga.»

  24. Les decía también: «Atended a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, se os medirá y aun con creces.

  25. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.»

  26. También decía: «El Reino de Elohim es como un hombre que echa el grano en la tierra;

  27. duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo.

  28. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga.

  29. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega.»

  30. Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Elohim o con qué parábola lo expondremos?

  31. Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra;

  32. pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra.»

  33. Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle;

  34. no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.

  35. Este día, al atardecer, les dice: «Pasemos a la otra orilla.»

  36. Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él.

  37. En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca.

  38. El estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?»

  39. El, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!» El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza.

  40. Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?»

  41. Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?»

Marcos 5

  1. Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos.

  2. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo

  3. que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas,

  4. pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle.

  5. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras.

  6. Al ver de lejos a Yeshúa, corrió y se postró ante él

  7. y gritó con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Yeshúa, Hijo de Elohim Altísimo? Te conjuro por Elohim que no me atormentes.»

  8. Es que él le había dicho: «Espíritu inmundo, sal de este hombre.»

  9. Y le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?» Le contesta: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos.»

  10. Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.

  11. Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte;

  12. y le suplicaron: «Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.»

  13. Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara - unos 2.0000 se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar.

  14. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido.

  15. Llegan donde Yeshúa y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor.

  16. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos.

  17. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.

  18. Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con él.

  19. Pero no se lo concedió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Adon ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti.»

  20. El se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Yeshúa había hecho con él, y todos quedaban maravillados.

  21. Yeshúa pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar.

  22. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies,

  23. y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva.»

  24. Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.

  25. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años,

  26. y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor,

  27. habiendo oído lo que se decía de Yeshúa, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.

  28. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.»

  29. Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal.

  30. Al instante, Yeshúa, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?»

  31. Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"»

  32. Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho.

  33. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad.

  34. El le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad.»

  35. Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos dicendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?»

  36. Yeshúa que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe.»

  37. Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

  38. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.

  39. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.»

  40. Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña.

  41. Y tomando la mano de la niña, le dice: « Talitá kum », que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate.»

  42. La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor.

  43. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

Tehilim 62

  1. Del maestro de coro Yedutún. Salmo. De David.

  2. En Elohim sólo el descanso de mi alma, de él viene mi salvación;

  3. sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar.

  4. ¿Hasta cuándo atacaréis a un solo hombre, le abatiréis, vosotros todos, como a una muralla que se vence, como a pared que se desploma?

  5. Doblez sólo proyectan, su placer es seducir; con mentira en la boca, bendicen, y por dentro maldicen.

  6. En Elohim sólo descansa, oh alma mía, de él viene mi esperanza;

  7. sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar;

  8. en Elohim mi salvación y mi gloria, la roca de mi fuerza. En Elohim mi refugio;

  9. confiad en él, oh pueblo, en todo tiempo; derramad ante él vuestro corazón, ¡Elohim es nuestro refugio!

  10. Un soplo solamente los hijos de Adán, los hijos de hombre, una mentira; si subieran a la balanza serían menos que un soplo todos juntos.

  11. No os fiéis de la opresión, no os ilusionéis con la rapiña; a las riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón.

  12. Elohim ha hablado una vez, dos veces, lo he oído: Que de Elohim es la fuerza,

  13. tuyo, Adon, el amor; y: Que tú al hombre pagas con arreglo a sus obras.