Fondo de cielo
Parashot 21 de septiembre 2024

Parashot 21 de septiembre 2024

Isaías 7-8, Lucas 6-7 y Tehilim 71

Isaías 7

  1. En tiempo de Ajaz, hijo de Jotam, hijo de Ozías, rey de Judá, subió Rasón, rey de Aram, con Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, a Jerusalén para atacarla, más no pudieron hacerlo.

  2. La casa de David había recibido este aviso: «Aram se ha unido con Efraím», y se estremeció el corazón del rey y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles del bosque por el viento.

  3. Entonces Yahweh dijo a Isaías: «Ea, sal con tu hijo Sear Yasub al final del caño de la alberca superior, por la calzada del campo del Batanero, al encuentro de Ajaz,

  4. y dile: «¡Alerta, pero ten calma! No temas, ni desmaye tu corazón por ese par de cabos de tizones humeantes,

  5. ya que Aram, Efraím y el hijo de Remalías han maquinado tu ruina diciendo:

  6. Subamos contra Judá y desmembrémoslo, abramos brecha en él y pongamos allí por rey al hijo de Tabel."

  7. Así ha dicho el Adon Yahweh: No se mantendrá, ni será así;

  8. porque la capital de Aram es Damasco, y el cabeza de Damasco, Rasón; Pues bien: dentro de sesenta y cinco años, Efraím dejará de ser pueblo.

  9. La capital de Efraím es Samaría, y el cabeza de Samaría, el hijo de Remalías. Si no os afirmáis en mí no seréis firmes.»

  10. Volvió Yahweh a hablar a Ajaz diciendo:

  11. «Pide para ti una señal de Yahweh tu Adon en lo profundo del seol o en lo más alto.»

  12. Dijo Ajaz: «No la pediré, no tentaré a Yahweh.»

  13. Dijo Isaías: «Oíd, pues, casa de David: ¿Os parece poco cansar a los hombres, que cansáis también a mi Elohim?

  14. Pues bien, el Adon mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.

  15. Cuajada y miel comerá hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno.

  16. Porque antes que sepa el niño rehusar lo malo y elegir lo bueno, será abandonado el territorio cuyos dos reyes te dan miedo.

  17. Yahweh atraerá sobre ti y sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días cuales no los hubo desde aquel en que se apartó Efraím de Judá (el rey de Asur).

  18. Aquel día silbará Yahweh al enjambre que hay en los confines de los ríos de Egipto, y a las abejas que hay en tierra de Asur;

  19. vendrán y se posarán todas ellas en las quebradas, en los resquicios de las peñas, en todas las corrientes y en todos los arroyos.

  20. Aquel día repará el Eterno con navaja alquilada allende el Río, con el rey de Asur, la cabeza y el vello de las piernas y también la barba afeitará,

  21. Aquel día criará cada uno una novilla y un par de ovejas.

  22. Y así de tanto dar leche, comerá cuajada, porque «cuajada y miel comerá todo el que quedare dentro del país».

  23. Aquel día, cualquier lugar donde antes hubo mil cepas por valor de mil piezas de plata, será de la zarza y el abrojo.

  24. Con flechas y arco se entrará allí, pues zarza y abrojo será toda la tierra,

  25. y en ninguno de los montes que se desbrozan con la azada se podrá entrar por temor de las zarzas y abrojos; será dehesa de bueyes y pastizal de ovejas.»

Isaías 8

  1. Yahweh me dijo: «Toma una placa grande, escribe en ella con buril: de Maher Salal Jas Baz,

  2. y toma por fieles testigos míos al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Baraquías.»

  3. Me acerqué a la profetisa, que concibió y dio a luz un hijo, Yahweh me dijo: «Llámale Maher Salal Jas Baz,

  4. pues antes que sepa el niño decir "papá" y "mamá", la riqueza de Damasco y el botín de Samaría serán llevados ante el rey de Asur.»

  5. Volvió Yahweh a hablarme de nuevo:

  6. «Porque ha rehusado ese pueblo las aguas de Siloé que van de vagar y se ha desmoralizado ante Rasón y el hijo de Remalías,

  7. por lo mismo, he aquí que el Adon hace subir contra ellos las aguas del Río embravecidas y copiosas. Desbordará por todos sus cauces, (el rey de Asur y todo su esplendor) invadirá todas sus riberas.

  8. Seguirá por Judá anegando a su paso, hasta llegar al cuello. Y la envergadura de sus alas abarcará la anchura de tu tierra, Emmanuel.

  9. Sabedlo, pueblos: seréis destrozados; escuchad, confines todos de la tierra; en guardia: seréis destrozados; en guardia: seréis destrozados.

  10. Trazad un plan: fracasará. Decid una palabra: no se cumplirá. Porque con nosotros está Elohim.

  11. Pues así me ha dicho Yahweh cuando me tomó de la mano y me apartó de seguir por el camino de ese pueblo:

  12. No llaméis conspiración a lo que ese pueblo llama conspiración, ni temáis ni tembléis de lo que él teme.

  13. A Yahweh Sebaot, a ése tened por santo, sea él vuestro temor y él vuestro temblor.

  14. Será un santuario y piedra de tropiezo y peña de escándalo para entrambas Casas de Israel; lazo y trampa para los moradores de Jerusalén.

  15. Allí tropezarán muchos, caerán, se estrellarán y serán atrapados y presos.

  16. Envuelve el testimonio, sella la enseñanza entre mis discípulos.

  17. Aguardaré por Yahweh, el que vela su faz de la casa de Jacob, y esperaré por él.

  18. Aquí estamos yo y los hijos que me ha dado Yahweh, por señales y pruebas en Israel, de parte de Yahweh Sebaot, el que reside en el monte Sión.

  19. Y cuando os dijeren: «Consultad a los nigromantes y a los adivinos que bisbisean y murmujean; ¿es que no consulta un pueblo a sus dioses, por los vivos a los muertos?»:

  20. en pro de la enseñanza y el testimonio ¡Vaya si dirán cosa tal! Lo que no tiene provecho.

  21. Pasará por allí lacerado y hambriento, y así que le dé el hambre, se enojará y faltará a su rey y a su Elohim. Volverá el rostro a lo alto,

  22. la tierra oteará, y sólo habrá cerrazón y negrura, lobreguez prieta y tiniebla espesa.

  23. Pues, ¿no hay lobreguez para quien tiene apretura? Como el tiempo primero ultrajó a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, así el postrero honró el camino del mar, allende el Jordán, el distrito de los Gentiles.

Lucas 6

  1. Sucedió que cruzaba en sábado por unos sembrados; sus discípulos arrancaban y comían espigas desgranándolas con las manos.

  2. Algunos de los fariseos dijeron: «¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?»

  3. Y Yeshúa les respondió: «¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban,

  4. cómo entró en la Casa de Elohim, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?»

  5. Y les dijo: «El Hijo del hombre es señor del sábado.»

  6. Sucedió que entró Yeshúa otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca.

  7. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle.

  8. Pero él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte ahí en medio.» El, levantándose, se puso allí.

  9. Entonces Yeshúa les dijo: «Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla.»

  10. Y mirando a todos ellos, le dijo: «Extiende tu mano.» El lo hizo, y quedó restablecida su mano.

  11. Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Yeshúa.

  12. Sucedió que por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración del Shaday.

  13. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles.

  14. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé,

  15. a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes;

  16. a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.

  17. Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón,

  18. que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados.

  19. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

  20. Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Elohim.

  21. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis.

  22. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre.

  23. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.

  24. «Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo.

  25. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto.

  26. ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.

  27. «Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien,

  28. bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen.

  29. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica.

  30. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames.

  31. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente.

  32. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman.

  33. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto!

  34. Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.

  35. Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos.

  36. «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.

  37. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados.

  38. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.»

  39. Les añadió una parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

  40. No está el discípulo por encima del maestro. Todo el que esté bien formado, será como su maestro.

  41. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?

  42. ¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo", no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano.

  43. «Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno.

  44. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas.

  45. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.

  46. «¿Por qué me llamáis: "Adon, Adon", y no hacéis lo que digo?

  47. «Todo el que venga a mí y oiga mis palabras y las ponga en práctica, os voy a mostrar a quién es semejante:

  48. Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada.

  49. Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa.»

Lucas 7

  1. Cuando hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaúm.

  2. Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste.

  3. Habiendo oído hablar de Yeshúa, envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo.

  4. Estos, llegando donde Yeshúa, le suplicaban insistentemente diciendo: «Merece que se lo concedas,

  5. porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga.»

  6. Iba Yeshúa con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: «Adonay, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo,

  7. por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado.

  8. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: "Vete", y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace.»

  9. Al oír esto Yeshúa, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: «Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.»

  10. Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.

  11. Y sucedió que a continuación se fue a una ciudad llamada Naím, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre.

  12. Cuando se acercaba a la puerta de la ciuadad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad.

  13. Al verla el Adon, tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores.»

  14. Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.»

  15. El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre.

  16. El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Elohim, diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «El Eterno ha visitado a su pueblo».

  17. Y lo que se decía de él, se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina.

  18. Sus discípulos llevaron a Juan todas estas noticias. Entonces él, llamando a dos de ellos,

  19. los envió a decir al Adon: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?»

  20. Llegando donde él aquellos hombres, dijeron: «Juan el Bautista nos ha enviado a decirte: ¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?»

  21. En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias, y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos.

  22. Y les respondió: «Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva;

  23. ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!»

  24. Cuando los mensajeros de Juan se alejaron, se puso a hablar de Juan a la gente: «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?

  25. ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten magníficamente y viven con molicie están en los palacios.

  26. Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta.

  27. Este es de quien está escrito: He aquí que envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino.

  28. «Os digo: Entre los nacidos de mujer no hay ninguno mayor que Juan; sin embargo el más pequeño en el Reino de Elohim es mayor que él.

  29. Todo el pueblo que le escuchó, incluso los publicanos, reconocieron la justicia del Eterno, haciéndose bautizar con el bautismo de Juan.

  30. Pero los fariseos y los legistas, al no aceptar el bautismo de él, frustraron el plan de Elohim sobre ellos.

  31. «¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generacíon? Y ¿a quién se parecen?

  32. Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: "Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonando endechas, y no habéis llorado."

  33. «Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: "Demonio tiene."

  34. Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: "Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores."

  35. Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.»

  36. Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa.

  37. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume,

  38. y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.

  39. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.»

  40. Yeshúa le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» El dijo: «Di, maestro.»

  41. Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta.

  42. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?»

  43. Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.» El le dijo: «Has juzgado bien»,

  44. y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos.

  45. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies.

  46. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume.

  47. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.»

  48. Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.»

  49. Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?»

  50. Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»

Tehilim 71

  1. A ti, Yahweh, me acojo, ¡no sea confundido jamás!

  2. ¡Por tu justicia sálvame, libérame! tiende hacia mí tu oído y sálvame!

  3. ¡Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve, pues mi roca eres tú y mi fortaleza.

  4. ¡Elohim mío, líbrame de la mano del impío, de las garras del perverso y del violento!

  5. Pues tú eres mi esperanza, Adon, Yahweh, mi confianza desde mi juventud.

  6. En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de mi madre; ¡en ti sin cesar mi alabanza!

  7. Soy el asombro de muchos, mas tú eres mi seguro refugio.

  8. Mi boca está repleta de tu loa, de tu gloria todo el día.

  9. A la hora de mi vejez no me rechaces, no me abandones cuando decae mi vigor.

  10. Porque de mí mis enemigos hablan, los que espían mi alma se conciertan:

  11. «¡Elohim le ha desamparado, perseguidle, apresadle, pues no hay quien le libere!»

  12. ¡Oh Shaday, no te estés lejos de mí, Elohim mío, ven pronto en mi socorro!

  13. ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que acusan a mi alma; cúbranse de ignominia y de vergüenza los que buscan mi mal!

  14. Y yo, esperando sin cesar, más y más te alabaré;

  15. publicará mi boca tu justicia, todo el día tu salvación.

  16. Y vendré a las proezas de Yahweh, recordaré tu justicia, tuya sólo.

  17. ¡Oh Elohim, desde mi juventud me has instruido, y yo he anunciado hasta hoy tus maravillas!

  18. Y ahora que llega la vejez y las canas, ¡oh Shaday, no me abandones!, para que anuncie yo tu brazo a todas las edades venideras, ¡tu poderío

  19. y tu justicia, oh Yahweh, hasta los cielos! Tú que has hecho grandes cosas, ¡oh Elohim!, ¿quién como tú?

  20. Tú que me has hecho ver tantos desastres y desgracias, has de volver a recobrarme. Vendrás a sacarme de los abismos de la tierra,

  21. sustentarás mi ancianidad, volverás a consolarme,

  22. Y yo te daré gracias con las cuerdas del arpa, por tu verdad, Elohim mío; para ti salmodiaré a la cítara, oh Santo de Israel.

  23. Exultarán mis labios cuando salmodie para ti, y mi alma, que tú has rescatado.

  24. También mi lengua todo el día musitará tu justicia: porque han sido avergonzados, porque han enrojecido, los que buscaban mi desgracia.