Parashot 22 de abril 2023
Job 22–23, II Corintios 13, Galatas 1 y Tehilim 147
Job 22
Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
¿Acaso a Elohim puede un hombre ser útil? ¡Sólo a sí mismo es útil el sensato!
¿Tiene algún interés Shaday por tu justicia? ¿Gana algo con que seas intachable?
¿Acaso por tu piedad él te corrige y entra en juicio contigo?
¿No será más bien por tu mucha maldad, por tus culpas sin límite?
Porque exigías sin razón prendas a tus hermanos, arrancabas a los desnudos sus vestidos,
no dabas agua al sediento, al hambriento le negabas el pan;
como hombre fuerte que hace suyo el país, y, rostro altivo, se sitúa en él,
despachabas a las viudas con las manos vacías y quebrabas los brazos de los huérfanos.
Por eso los lazos te aprisionan y te estremece un pavor súbito.
La luz se hace tiniebla, y ya no ves, y una masa de agua te sumerge.
¿No está Elohim en lo alto de los cielos? ¡Mira la cabeza de las estrellas, qué altas!
Y tú has dicho: «¿Qué conoce Elohim? ¿Discierne acaso a través del nublado?
Un velo opaco son las nubes para él, y anda por el contorno de los cielos.»
¿Vas a seguir tú la ruta antigua que anduvieron los hombres perversos?
Antes de tiempo fueron aventados, cuando un río arrasó sus cimientos.
Los que decían a Elohim: «¡Apártate de nosotros! ¿Qué puede hacernos Shaday?»
Y era él el que colmaba sus casas de ventura, aunque el consejo de los malos seguía lejos de él.
Al verlo los justos se recrean, y de ellos hace burla el inocente:
«¡Cómo acabó nuestro adversario! ¡el fuego ha devorado su opulencia!».
Reconcíliate con él y haz la paz: así tu dicha te será devuelta.
Recibe de su boca la enseñanza, pon sus palabras en tu corazón.
Si vuelves a Shaday con humildad, si alejas de tu tienda la injusticia,
si tiras al polvo el oro, el Ofir a los guijarros del torrente,
Shaday se te hará lingotes de oro y plata a montones para ti.
Tendrás entonces en Shaday tus delicias y hacia Elohim levantarás tu rostro.
El escuchará cuando le invoques, y podrás cumplir tus votos.
Todo lo que emprendas saldrá bien, y por tus caminos brillará la luz.
Porque él abate el orgullo de los grandes, y salva al que baja los ojos.
El libra al inocente; si son tus manos puras, serás salvo.
Job 23
Job tomó la palabra y dijo:
Todavía mi queja es una rebelión; su mano pesa sobre mi gemido.
¡Quién me diera saber encontrarle, poder llegar a su morada!
Un proceso abriría delante de él, llenaría mi boca de argumentos.
Sabría las palabras de su réplica, comprendería lo que me dijera.
¿Precisaría gran fuerza para disputar conmigo? No, tan sólo tendría que prestarme atención.
Reconocería en su adversario a un hombre recto, y yo me libraría de mi juez para siempre.
Si voy hacia el oriente, no está allí; si al occidente, no le advierto.
Cuando le busco al norte, no aparece, y tampoco le veo si vuelvo al mediodía.
Pero él mis pasos todos sabe: ¡probado en el crisol, saldré oro puro!
Mi pie se ha adherido a su paso, he guardado su ruta sin desvío;
del mandato de sus labios no me aparto, he albergado en mi seno las palabras de su boca.
Mas él decide, ¿quién le hará retractarse? Lo que su alma ha proyectado lleva a término.
Así ejecutará mi sentencia, como tantas otras decisones suyas.
Por eso estoy, ante él, horrorizado, y cuanto más lo pienso, más me espanta.
Elohim me ha enervado el corazón, Shaday me ha aterrorizado.
Pues no he desaparecido en las tinieblas, pero él ha cubierto de oscuridad mi rostro.
II Corintios 13
Por tercera vez voy a vosotros. Por la palabra de dos o tres testigos se zanjará todo asunto.
Ya lo tengo dicho a los que anteriormente pecaron y a todos los demás, y vuelvo a decirlo de antemano ahora que estoy ausente, lo mismo que la segunda vez estando presente: Si vuelvo otra vez, obraré sin miramientos,
ya que queréis una prueba de que habla en mí Yeshúa, el cual no es débil para con vosotros, sino poderoso entre vosotros.
Pues, ciertamente, fue crucificado en razón de su flaqueza, pero está vivo por la fuerza de Elohim. Así también nosotros: somos débiles en él, pero viviremos con él por la fuerza de Elohim sobre vosotros.
Examinaos vosotros mismos si estáis en la emuna. Probaos a vosotros mismos. ¿No reconocéis que Yeshúa Hamashiaj está en vosotros? ¡A no ser que os encontréis ya reprobados!
Espero que reconoceréis que nosotros no estamos reprobados.
Rogamos a Elohim que no hagáis mal alguno. No para que nosotros aparezcamos probados, sino para que obréis el bien, aun cuando quedáramos nosotros reprobados.
Pues nada podemos contra la verdad, sino sólo a favor de la verdad.
Ciertamente, nos alegramos cuando somos nosotros débiles y vosotros fuertes. Lo que pedimos es vuestro perfeccionamiento.
Por eso os escribo esto ausente, para que, presente, no tenga que obrar con severidad conforme al poder que me otorgó el Adon para edificar y no para destruir.
Por lo demás, hermanos, alegraos; sed perfectos; animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Elohim de la caridad y de la paz estará con vosotros.
Saludaos mutuamente con el beso santo. Todos los santos os saludan.
La gracia del Adon Yeshúa Hamashiaj ,Yeshúa, el amor de Elohim y la comunión del Ruaj Hakodesh sean con todos vosotros.
Gálatas 1
Pablo, apóstol, no de parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Yeshúa y Elohim Padre, que le resucitó de entre los muertos,
y todos los hermanos que conmigo están, a las Iglesias de Galacia.
Gracia a vosotros y paz de parte de Elohim, nuestro Abba, y del Adon Yeshúa Hamashiaj,
que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso, según la voluntad de nuestro Elohim y Abba,
a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Me maravillo de que abandonando al que os llamó por la gracia de Yeshúa, os paséis tan pronto a otro evangelio
— no que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren deformar el Evangelio de Yeshúa Hamashiaj -.
Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema!
Como lo tenemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea anatema!
Porque ¿busco yo ahora el favor de los hombres o el de Elohim? ¿O es que intento agradar a los hombres? Si todavía tratara de agradar a los hombres, ya no sería siervo de Yeshúa.
Porque os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí, no es de orden humano,
pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Yeshúa.
Pues ya estáis enterados de mi conducta anterior en el Judaísmo, cuán encarnizadamente perseguía a la Iglesia de Elohim y la devastaba,
y cómo sobrepasaba en el Judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, superándoles en el celo por las tradiciones de mis padres.
Mas, cuando Aquel que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien
revelar en mí a su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles, al punto, sin pedir consejo ni a la carne ni a la sangre,
sin subir a Jerusalén donde los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, de donde nuevamente volví a Damasco.
Luego, de allí a tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas y permanecí quince días en su compañía.
Y no vi a ningún otro apóstol, y sí a Santiago, el hermano del Señor.
Y en lo que os escribo, Elohim me es testigo de que no miento.
Luego me fui a las regiones de Siria y Cilicia;
pero personalmente no me conocían las Iglesias de Judea que están en Yeshúa.
Solamente habían oído decir: «El que antes nos perseguía ahora anuncia la buena nueva de la fe que entonces quería destruir».
Y glorificaban a Elohim a causa de mí.
Tehilim 147
¡Aleluya!
Alabad a Yahweh, que es bueno salmodiar, a nuestro Elohim, que es dulce la alabanza.
Edifica Yahweh a Jerusalén, congrega a los deportados de Israel;
él sana a los de roto corazón, y venda sus heridas.
El cuenta el número de estrellas, y llama a cada una por su nombre;
grande es nuestro Adon, y de gran fuerza, no tiene medida su saber.
Yahweh sostiene a los humildes, hasta la tierra abate a los impíos.
Cantad a Yahweh en acción de gracias, salmodiad a la cítara para nuestro Elohim:
El que cubre de nubes los cielos, el que lluvia a la tierra prepara, el que hace germinar en los montes la hierba, y las plantas para usos del hombre,
el que dispensa al ganado su sustento, a las crías del cuervo cuando chillan.
No le agrada el brío del caballo, ni se complace en los músculos del hombre.
Se complace Yahweh en los que le temen, en los que esperan en su amor.
¡Celebra a Yahweh, Jerusalén, alaba a tu Elohim, Sión!
Que él ha reforzado los cerrojos de tus puertas, ha bendecido en ti a tus hijos;
pone paz en tu término, te sacia con la flor del trigo.
El envía a la tierra su mensaje, a toda prisa corre su palabra;
como lana distribuye la nieve, esparce la escarcha cual ceniza.
Arroja su hielo como migas de pan, a su frío ¿quién puede resistir?
Envía su palabra y hace derretirse, sopla su viento y corren las aguas.
El revela a Jacob su palabra, sus preceptos y sus juicios a Israel:
no hizo tal con ninguna nación, ni una sola sus juicios conoció.

