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Parashot 23 de julio 2022

Parashot 23 de julio 2022

Judit 8–9, Juan 16–17 y Tehilim 108

Judit 8

  1. Se enteró entonces de ello Judit, hija de Merarí, hijo de Ox, hijo de José, hijo de Oziel, hijo de Elcías, hijo de Ananías, hijo de Gedeón, hijo de Rafaín, hijo de Ajitob, hijo de Elías, hijo de Jilquías, hijo de Eliab, hijo de Natanael, hijo de Salamiel, hijo de Sarasaday, hijo de Israel.

  2. Su marido Manasés, de la misma tribu y familia que ella, había muerto en la época de la recolección de la cebada.

  3. Estaba, en efecto, en el campo, vigilando a los que ataban las gavillas, y le dio una insolación a la cabeza, cayó en cama y vino a morir en su ciudad de Betulia. Fue sepultado junto a sus padres, en el campo que hay entre Dotán y Balamón.

  4. Judit llevaba ya tres años y cuatro meses viuda, viviendo en su casa.

  5. Se había hecho construir un aposento sobre el terrado de la casa, se había ceñido de sayal y se vestía vestidos de viuda; ayunaba

  6. durante toda su viudez, a excepción de los sábados y las vigilias de los sábados, los novilunios y sus vigilias, las solemnidades y los días de regocijo de la casa de Israel.

  7. Era muy bella y muy bien parecida. Su marido Manasés le había dejado oro y plata, siervos y siervas, ganados y campos, quedando ella como dueña,

  8. y no había nadie que pudiera decir de ella una palabra maliciosa, porque tenía un gran temor de Elohim.

  9. Oyó, pues, Judit las amargas palabras que el pueblo había dicho contra el jefe de la ciudad, pues habían perdido el ánimo ante la escasez de agua. Supo también todo cuanto Ozías les había respondido y cómo les había jurado que entregaría la ciudad a los asirios al cabo de cinco días.

  10. Entonces, mandó llamar a Jabrís y Jarmís, ancianos de la ciudad, por medio de la sierva que tenía al frente de su hacienda.

  11. Vinieron y ella les dijo: «Escuchadme, jefes de los moradores de Betulia. No están bien las palabras que habéis pronunciado hoy delante del pueblo, cuando habéis interpuesto entre Elohim y vosotros un juramento, asegurando que entregaríais la ciudad a nuestros enemigos si en el plazo convenido no os enviaba socorro el Señor.

  12. ¿Quiénes sois vosotros para permitiros hoy poner a Elohim a prueba y suplantar a Elohim entre los hombres?

  13. ¡Así tentáis al Señor Onmipotente, vosotros que nunca llegaréis a comprender nada!

  14. Nunca llegaréis a sondear el fondo del corazón humano, ni podréis apoderaros de los pensamientos de su inteligencia, pues ¿cómo vais a escrutar a Elohim que hizo todas las cosas, conocer su inteligencia y comprender sus pensamientos? No, hermanos, no provoquéis la cólera del Señor, Elohim nuestro.

  15. Si no quiere socorrernos en el plazo de cinco días, tiene poder para protegernos en cualquier otro momento, como lo tiene para aniquilarnos en presencia de nuestros enemigos.

  16. Pero vosotros no exijáis garantías a los designios del Señor nuestro Elohim, porque Elohim no se somete a las amenazas, como un hombre, ni se le marca, como a un hijo de hombre, una línea de conducta.

  17. Pidámosle más bien que nos socorra, mientras esperamos confiadamente que nos salve. Y él escuchará nuestra súplica, si le place hacerlo.

  18. «Verdad es que no hay en nuestro tiempo ni en nuestros días tribu, familia, pueblo o ciudad de las nuestras que se postre ante dioses hechos por mano de hombre, como sucedió en otros tiempos,

  19. en castigo de lo cual fueron nuestros padres entregados a la espada y al saqueo, y sucumbieron desastrosamente ante sus enemigos.

  20. Pero nosotros no conocemos otro Elohim que él, y en esto estriba nuestra esperanza de que no nos mirará con desdén ni a nosotros ni a ninguno de nuestra raza.

  21. «Porque si de hecho se apoderan de nosotros, caerá todo Judea; nuestro santuario será saqueado y nosotros tendremos que responder de esta profanación con nuestra propia sangre.

  22. La muerte de nuestros hermanos, la deportación de esta tierra y la devastación de nuestra heredad, caerá sobre nuestras cabezas, en medio de las naciones en que estemos como esclavos y seremos para nuestros amos escarnio y mofa

  23. ya que nuestra esclavitud no concluiría en benevolencia, sino que el Señor nuestro Elohim la convertiría en deshonra.

  24. Ahora, pues, hermanos, mostremos a nuestros hermanos que su vida depende de nosotros y que sobre nosotros se apoyan las cosas sagradas, el Templo y el altar.

  25. «Por todo esto, debemos dar gracias al Señor nuestro Elohim que ha querido probarnos como a nuestros padres.

  26. Recordad lo que hizo con Abraham, las pruebas por que hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a Jacob en Mesopotamia de Siria, cuando pastoreaba los rebaños de Labán, el hermano de su madre.

  27. Como les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, así el Señor nos hiere a nosotros, los que nos acercamos a él, no para castigarnos, sino para amonestarnos.»

  28. Ozías respondió: «En todo cuanto has dicho, has hablado con recto juicio y nadie podrá oponerse a tus razones,

  29. ya que no has empezado hoy a dar muestras de tu sabiduría, sino que de antiguo conoce todo el pueblo tu inteligencia y la bondad de los pensamientos que forma tu corazón.

  30. Pero el pueblo padecía gran sed y nos obligaron a pronunciar aquellas palabras, y a comprometernos con un juramento que no podemos violar.

  31. Ahora, pues, tú que eres una mujer piadosa, pide por nosotros al Señor que envíe lluvia para llenar nuestras cisternas, y así no nos veamos acabados.»

  32. Respondió Judit: «Escuchadme. Voy a hacer algo que se transmitirá de generación en generación entre los hijos de nuestra raza.

  33. Estad esta noche a la puerta de la ciudad. Yo saldré con mi sierva y antes del plazo que os habéis fijado para entregar la ciudad a nuestros enemigos, visitará el Señor a Israel por mi mano.

  34. No intentéis averiguar lo que quiero hacer, pues no lo diré hasta no haberlo cumplido.»

  35. Ozías y los jefes le dijeron: «Vete en paz y que el Señor Elohim te preceda para tomar venganza de nuestros enemigos.»

  36. Y dejando el aposento, regresaron a sus puestos.

Judit 9

  1. Cayó Judit, rostro en tierra, echó ceniza sobre su cabeza, dejó ver el sayal que tenía puesto y, a la misma hora en que se ofrecía en Jerusalén, en la Casa de Elohim, el incienso de aquella tarde, clamó al Señor en alta voz diciendo:

  2. Señor, Elohim de mi padre Simeón, a quien diste una espada para vengarse de extranjeros que habían soltado el ceñidor de una virgen para mancha, que desnudaron sus caderas para vergüenza y profanaron su seno para deshonor; pues tú dijiste: «Eso no se hace», y ellos lo hicieron.

  3. Por eso entregaste sus jefes a la muerte y su lecho, rojo de vergüenza por su engaño, lo dejaste engañado hasta la sangre. Castigaste a los esclavos con los príncipes, a los príncipes con los siervos.

  4. Entregaste al saqueo a sus mujeres, sus hijas al destierro, todos sus despojos en reparto para tus hijos amados, que se habían encendido de tu celo, y tuvieron horror a la mancha hecha a su sangre y te llamaron en su ayuda. ¡Oh Elohim, mi Elohim, escucha a esta viuda!

  5. Tú que hiciste las cosas pasadas, las de ahora y las venideras, que has pensado el presente y el futuro; y sólo sucede lo que tú dispones,

  6. y tus designios se presentan y te dicen: «Aquí estamos!» Pues todos tus caminos están preparados y tus juicios de antemano previstos.

  7. Mira, pues, a los asirios que juntan muchas fuerzas, orgullosos de sus caballos y jinetes, engreídos por la fuerza de sus infantes, fiados en sus escudos y en sus lanzas, en sus arcos y en sus hondas, y no han reconocido que tú eres el Señor, quebrantador de guerras.

  8. Tu Nombre es «¡Señor!» ¡Quebranta su poder con tu fuerza! ¡Abate su poderío con tu cólera!, pues planean profanar tu santuario, manchar la Tienda en que reposa la Gloria de tu Nombre, y derribar con fuerza el cuerno de tu altar.

  9. Mira su altivez, y suelta tu ira sobre sus cabezas; da a mi mano de viuda fuerza para lo que he proyectado.

  10. Hiere al esclavo con el jefe, y al jefe con su siervo, por la astucia de mis labios. Abate su soberbia por mano de mujer.

  11. No está en el número tu fuerza, ni tu poder en los valientes, sino que eres el Elohim de los humildes, el defensor de los pequeños, apoyo de los débiles, refugio de los desvalidos, salvador de los desesperados.

  12. ¡Sí, sí! Elohim de mi padre y Elohim de la herencia de Israel, Señor de los cielos y la tierra, Creador de las aguas, Rey de toda tu creación, ¡escucha mi plegaria!

  13. Dame una palabra seductora para herir y matar a los que traman duras decisiones contra tu alianza, contra tu santa Casa y contra el monte Sión y la casa propiedad de tus hijos.

  14. Haz conocer a toda nación y toda tribu que tú eres Yahveh, Elohim de todo poder y toda fuerza, y que no hay otro protector fuera de ti para la estirpe de Israel.

Juan 16

  1. Os he dicho esto para que no os escandalicéis.

  2. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Elohim.

  3. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

  4. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. «No os dije esto desde el principio porque estaba yo con vosotros.

  5. Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Dónde vas?”

  6. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza.

  7. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré:

  8. y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio;

  9. en lo referente al pecado, porque no creen en mí;

  10. en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis;

  11. en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.

  12. Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello.

  13. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.

  14. El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

  15. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

  16. «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.»

  17. Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: “Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver” y “Me voy al Padre”?»

  18. Y decían: «¿Qué es ese “poco”? No sabemos lo que quiere decir.»

  19. Se dio cuenta Yeshúa de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: “Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?”

  20. «En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.

  21. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo.

  22. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.

  23. Aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre.

  24. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado.

  25. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre.

  26. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

  27. pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Elohim.

  28. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre.»

  29. Le dicen sus discípulos: «Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola.

  30. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Elohim.»

  31. Yeshúa les respondió: «¿Ahora creéis?

  32. Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

  33. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.»

Juan 17

  1. Así habló Yeshúa, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti.

  2. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado.

  3. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Elohim verdadero, y al que tú has enviado, Yeshúa.

  4. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.

  5. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese.

  6. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra.

  7. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti;

  8. Porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado.

  9. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos;

  10. y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos.

  11. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros.

  12. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Torah.

  13. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada.

  14. Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo.

  15. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno.

  16. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo.

  17. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad.

  18. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo.

  19. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.

  20. No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí,

  21. para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

  22. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno:

  23. yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

  24. Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplan mi gloria, la que ma has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo.

  25. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado.

  26. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.»

Tehilim 108

  1. Cántico. Salmo de David.

  2. A punto está mi corazón, oh Elohim, — voy a cantar, voy a salmodiar — ¡anda, gloria mía!

  3. ¡Despertad, arpa y cítara! ¡a la aurora he de despertar!

  4. Te alabaré entre los pueblos, Yahweh, te salmodiaré entre las gentes,

  5. porque tu amor es grande hasta los cielos, tu lealtad hasta las nubes.

  6. ¡Alzate, oh Elohim, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria!

  7. Para que tus amados salgan libres, ¡salva con tu diestra, respóndenos!

  8. Ha hablado Elohim en su santuario: «Ya exulto, voy a repartir a Siquem, a medir el valle de Sukkot.

  9. «Mío es Galaad, mío Manasés, Efraím, yelmo de mi cabeza, Judá mi cetro.

  10. «Moab, la vasija en que me lavo. Sobre Edom tiro mi sandalia, contra Filistea lanzo el grito de guerra.»

  11. ¿Quién me conducirá hasta la plaza fuerte, quién me guiará hasta Edom?

  12. ¿No eres tú, oh Elohim, que nos has rechazado y ya no sales, oh Elohim, con nuestras tropas?

  13. ¡Danos ayuda contra el adversario, que es vano el socorro del hombre!

  14. ¡Con Elohim hemos de hacer proezas, y él hollará a nuestros adversarios!