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Parashot 24 de agosto 2024

Parashot 24 de agosto 2024

Eclesiástico 50-51, Marcos 14-15 y Tehilim 67

Eclesiástico 50

  1. Simón, hijo de Onías, fue el sumo sacerdote que en su vida reparó la Casa, y en sus días fortificó el santuario.

  2. El echó los cimientos de la altura doble, del alto contrafuerte de la cerca del Templo.

  3. En sus días fue excavado el depósito de agua, un estanque como el mar de ancho.

  4. El cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó la ciudad contra el asedio.

  5. ¡Que glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía de la casa del velo!

  6. Como el lucero del alba en medio de las nubes, como la luna llena,

  7. como el sol que brilla sobre el Templo del Altísimo, como el arco iris que ilumina las nubes de gloria,

  8. como flor del rosal en primavera, como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en verano,

  9. como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado de toda clase de piedras preciosas,

  10. como olivo floreciente de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes.

  11. Cuando se ponía la vestidura de gala y se vestía sus elegantes ornamentos, al subir al santo altar, llenaba de gloria el recinto del santuario.

  12. Y cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes, él mismo de pie junto al hogar del altar, y en torno a él la corona de sus hermanos, como brotes de cedros en el Líbano; le rodeaban como tallos de palmera

  13. todos los hijos de Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Adon en sus manos, en presencia de toda la asamblea de Israel.

  14. Y cuando cumplía el ministerio de los altares ordenando la ofrenda del Altísimo Todopoderoso,

  15. alargaba su mano a la copa, hacía la libación del jugo de racimo, y lo derramaba al pie del altar, como calmante aroma al Altísimo Rey universal.

  16. Entonces prorrumpían en gritos los hijos de Aarón, tocaban con sus trompetas de metal batido, hacían oír su sonido imponente, como memorial delante del Altísimo.

  17. Todo el pueblo entonces de repente, en masa, caía rostro en tierra, para adorar a su Adon, al Todopoderoso, Elohim Altísimo.

  18. Y los salmistas también le alababan con sus voces, el son vibrante formaba una dulce melodía.

  19. Y suplicaba el pueblo al Adon Altísimo, orando ante el Misericordioso, hasta que terminaba la ceremonia del Adon y concluía su liturgia.

  20. Entonces bajaba y elevaba sus manos sobre toda la asamblea de los hijos de Israel, para dar con sus labios la bendición del Adon y tener el honor de pronunciar su nombre.

  21. Y por segunda vez todos se postraban para recibir la bendición del Altísimo.

  22. Y ahora bendecid al Elohim del universo, el que por todas partes hace grandes cosas, el que exaltó nuestros días desde el seno materno, y que nos trata según su misericordia.

  23. Que nos dé contento de corazón, y que haya paz en nuestros días en Israel por los siglos de los siglos.

  24. Que su misericordia sea fiel con nosotros y en nuestros días nos rescate.

  25. Hay dos naciones que mi alma detesta, y la tercera ni siquiera es nación:

  26. los habitantes de la montaña de Seír, los filisteos y el pueblo necio que mora en Siquem.

  27. Instrucción de inteligencia y ciencia ha grabado en este libro Yeshúa, hijo de Sirá, Eleazar, de Jerusalén, que vertió de su corazón sabiduría a raudales.

  28. Feliz quien repase esto a menudo; el que lo ponga en su corazón se hará sabio.

  29. Y si lo practica, para todo será fuerte, porque la huella que sigue es la luz del Adon.

Eclesiástico 51

  1. Quiero darte gracias, Adon, Rey, y alabarte, oh Elohim mi salvador, a tu nombre doy gracias.

  2. Pues protector y auxilio has sido para mí, y has rescatado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la lengua insidiosa, de los labios que urden mentira; frente a mis adversarios has sido auxilio y me has rescatado,

  3. según la abundancia de tu misericordia y la gloria de tu nombre, de las dentelladas de los dispuestos a devorarme, de la mano de los que buscan mi alma, de las muchas tribulaciones que he sufrido,

  4. del ahogo del fuego que me envolvía, de entre el fuego que yo no había encendido,

  5. de la hondura de las entrañas del seol, de la lengua impura, de la palabra mentirosa,

  6. - calumnia de lengua injusta ante el rey. Cerca de la muerte estaba mi alma, mi vida estaba junto al seol, abajo.

  7. Por todas partes me asediaban y no había quien auxiliara, volví los ojos a un apoyo humano y no había ninguno.

  8. Entonces me acordé de tu misericordia, Adon, y de tu actuación desde la eternidad, que tú levantas a los que en ti esperan, y los salvas de la mano de enemigos.

  9. Y elevé de la tierra mi plegaria, supliqué ser librado de la muerte.

  10. Clamé al Adon, padre de mi Adon: «No me abandones en días de tribulación, en la hora de los orgullosos, cuando no hay socorro. Alabaré tu nombre sin cesar, te cantaré en acción de gracias.»

  11. Y mi oración fue escuchada, pues tú me salvaste de la perdición, y me libraste del momento malo.

  12. Por eso te daré gracias y te alabaré, bendeciré el nombre del Adon.

  13. Siendo joven aún, antes de ir por el mundo, me di a buscar abiertamente la sabiduría en mi oración,

  14. a la puerta delante del templo la pedí, y hasta mi último día la andaré buscando.

  15. En su flor, como en racimo que madura, se recreó mi corazón. Mi pie avanzó en derechura, desde mi juventud he seguido sus huellas.

  16. Incliné un poco mi oído y la recibí, y me encontré una gran enseñanza.

  17. Gracias a ella he hecho progesos, a quien me dio sabiduría daré gloria.

  18. Pues decidí ponerla en práctica, tuve celo por el bien y no quedaré confundido.

  19. Mi alma ha luchado por ella, a la práctica de la ley he estado atento, he tendido mis manos a la altura y he llorado mi ignorancia de ella.

  20. Hacia ella endurecé mi alma, y en la pureza la he encontrado. Logré con ella un corazón desde el principio, por eso no quedaré abandonado.

  21. Mis entrañas se conmovieron por buscarla, por eso he logrado una buena adquisición.

  22. Me dio el Adon una lengua en recompensa, y con ella le alabaré.

  23. Acercaos a mí, ignorantes, instalaos en la casa de instrucción.

  24. ¿Por qué habéis de decir que estáis privados de ella, cuando vuestras almas tienen tanta sed?

  25. He abierto mi boca y he hablado: Adquiridla sin dinero;

  26. someted al yugo vuestro cuello, que vuestra alma reciba la instrucción: está ahí a vuestro alcance.

  27. Ved con vuestros ojos lo poco que he penado y el mucho descanso que he encontrado para mí.

  28. Participad de la instrucción con una gran suma de dinero, que mucho oro adquiriréis con ella.

  29. Que vuestra alma se recree en la misericordia del Adon, no os avergoncéis de su alabanza.

  30. Ejecutad vuestra obra antes del momento fijado, y él os dará a su tiempo vuestra recompensa. Firma: Sabiduría de Yeshúa, hijo de Sirá.

Marcos 14

  1. Faltaban dos días para la Pascua y los Azimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban cómo prenderle con engaño y matarle.

  2. Pues decían: «Durante la fiesta no, no sea que haya alboroto del pueblo.»

  3. Estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, recostado a la mesa, vino una mujer que traía un frasco de alabastro con perfume puro de nardo, de mucho precio; quebró el frasco y lo derramó sobre su cabeza.

  4. Había algunos que se decían entre sí indignados: «¿Para qué este despilfarro de perfume?

  5. Se podía haber vendido este perfume por más de trescientos denarios y habérselo dado a los pobres.» Y refunfuñaban contra ella.

  6. Mas Yeshúa dijo: «Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ha hecho una obra buena en mí.

  7. Porque pobres tendréis siempre con vosotros y podréis hacerles bien cuando queráis; pero a mí no me tendréis siempre.

  8. Ha hecho lo que ha podido. Se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura.

  9. Yo os aseguro: dondequiera que se proclame la Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho para memoria suya.»

  10. Entonces, Judas Iscariote, uno de los Doce, se fue donde los sumos sacerdotes para entregárselo.

  11. Al oírlo ellos, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él andaba buscando cómo le entregaría en momento oportuno.

  12. El primer día de los Azimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dicen sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?»

  13. Entonces, envía a dos de sus discípulos y les dice: «Id a la ciudad; os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle

  14. y allí donde entre, decid al dueño de la casa: "El Maestro dice: ¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?"

  15. El os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta y preparada; haced allí los preparativos para nosotros.»

  16. Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua.

  17. Y al atardecer, llega él con los Doce.

  18. Y mientras comían recostados, Yeshúadijo: «Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará, el que come conmigo.»

  19. Ellos empezaron a entristecerse y a decirle uno tras otro: «¿Acaso soy yo?»

  20. El les dijo: «Uno de los Doce que moja conmigo en el mismo plato.

  21. Porque el Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!»

  22. Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: «Tomad, este es mi cuerpo.»

  23. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella.

  24. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos.

  25. Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Elohim.»

  26. Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.

  27. Yeshúa les dice: «Todos os vais a escandalizar, ya que está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas.

  28. Pero después de mi resurrección, iré delante de vosotros a Galilea.»

  29. Pedro le dijo: «Aunque todos se escandalicen, yo no.»

  30. Yeshía le dice: «Yo te aseguro: hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres.»

  31. Pero él insistía: «Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré.» Lo mismo decían también todos.

  32. Van a una propiedad, cuyo nombre es Getsemaní, y dice a sus discípulos: «Sentaos aquí, mientras yo hago oración.»

  33. Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia.

  34. Y les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad.»

  35. Y adelantándose un poco, caía en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora.

  36. Y decía: «¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.»

  37. Viene entonces y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «Simón, ¿duermes?, ¿ni una hora has podido velar?

  38. Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.»

  39. Y alejándose de nuevo, oró diciendo las mismas palabras.

  40. Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados; ellos no sabían qué contestarle.

  41. Viene por tercera vez y les dice: «Ahora ya podéis dormir y descansar. Basta ya. Llegó la hora. Mirad que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.

  42. ¡Levantaos! ¡vámonos! Mirad, el que me va a entregar está cerca.»

  43. Todavía estaba hablando, cuando de pronto se presenta Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo con espadas y palos, de parte de los sumos sacerdotes, de los escribas y de los ancianos.

  44. El que le iba a entregar les había dado esta contraseña: «Aquel a quien yo dé un beso, ése es, prendedle y llevadle con cautela.»

  45. Nada más llegar, se acerca a él y le dice: «Rabbí», y le dio un beso.

  46. Ellos le echaron mano y le prendieron.

  47. Uno de los presentes, sacando la espada, hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le llevó la oreja.

  48. Y tomando la palabra Jesús, les dijo: «¿Como contra un salteador habéis salido a prenderme con espadas y palos?

  49. Todos los días estaba junto a vosotros enseñando en el Templo, y no me detuvisteis. Pero es para que se cumplan las Escrituras.»

  50. Y abandonándole huyeron todos.

  51. Un joven le seguía cubierto sólo de un lienzo; y le detienen.

  52. Pero él, dejando el lienzo, se escapó desnudo.

  53. Llevaron a Yeshúa ante el Sumo Sacerdote, y se reúnen todos los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas.

  54. También Pedro le siguió de lejos, hasta dentro del palacio del Sumo Sacerdote, y estaba sentado con los criados, calentándose al fuego.

  55. Los sumos sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando contra Jesús un testimonio para darle muerte; pero no lo encontraban.

  56. Pues muchos daban falso testimonio contra él, pero los testimonios no coincidían.

  57. Algunos, levantándose, dieron contra él este falso testimonio:

  58. «Nosotros le oímos decir: Yo destruiré este Santuario hecho por hombres y en tres días edificaré otro no hecho por hombres.»

  59. Y tampoco en este caso coincidía su testimonio.

  60. Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y poniéndose en medio, preguntó a Yeshúa: «¿No respondes nada? ¿Qué es lo que éstos atestiguan contra ti?»

  61. Pero él seguía callado y no respondía nada. El Sumo Sacerdote le preguntó de nuevo: «¿Eres tú el Mesias el Hijo del Bendito?»

  62. Y dijo Yeshúa: «Sí, yo soy, y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes del cielo.»

  63. El Sumo Sacerdote se rasga las túnicas y dice: «¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?

  64. Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?» Todos juzgaron que era reo de muerte.

  65. Algunos se pusieron a escupirle, le cubrían la cara y le daban bofetadas, mientras le decían: «Adivina», y los criados le recibieron a golpes.

  66. Estando Pedro abajo en el patio, llega una de las criadas del Sumo Sacerdote

  67. y al ver a Pedro calentándose, le mira atentamente y le dice: «También tú estabas con Yeshúa de Nazaret.»

  68. Pero él lo negó: «Ni sé ni entiendo qué dices», y salió afuera, al portal, y cantó un gallo.

  69. Le vio la criada y otra vez se puso a decir a los que estaban allí: «Este es uno de ellos.»

  70. Pero él lo negaba de nuevo. Poco después, los que estaban allí volvieron a decir a Pedro: «Ciertamente eres de ellos pues además eres galileo.»

  71. Pero él, se puso a echar imprecaciones y a jurar: «¡Yo no conozco a ese hombre de quien habláis!»

  72. Inmediatamente cantó un gallo por segunda vez. Y Pedro recordó lo que le había dicho Yeshúa: «Antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.» Y rompió a llorar.

Marcos 15

  1. Pronto, al amanecer, prepararon una reunión los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín y, después de haber atado a Yeshúa, le llevaron y le entregaron a Pilato.

  2. Pilato le preguntaba: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» El le respondió: «Sí, tú lo dices.»

  3. Los sumos sacerdotes le acusaban de muchas cosas.

  4. Pilato volvió a preguntarle: «¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan.»

  5. Pero Yeshúa no respondió ya nada, de suerte que Pilato estaba sorprendido.

  6. Cada Fiesta les concedía la libertad de un preso, el que pidieran.

  7. Había uno, llamado Barrabás, que estaba encarcelado con aquellos sediciosos que en el motín habían cometido un asesinato.

  8. Subió la gente y se puso a pedir lo que les solía conceder.

  9. Pilato les contestó: «¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?»

  10. (Pues se daba cuenta de que los sumos sacerdotes le habían entregado por envidia.)

  11. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente a que dijeran que les soltase más bien a Barrabás.

  12. Pero Pilato les decía otra vez: «Y ¿qué voy a hacer con el que llamáis el Rey de los judíos?»

  13. La gente volvió a gritar: «¡Crucifícale!»

  14. Pilato les decía: «Pero ¿qué mal ha hecho?» Pero ellos gritaron con más fuerza: «Crucifícale!»

  15. Pilato, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Yeshúa, después de azotarle, para que fuera crucificado.

  16. Los soldados le llevaron dentro del palacio, es decir, al pretorio y llaman a toda la cohorte.

  17. Le visten de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñen.

  18. Y se pusieron a saludarle: «¡Salve, Rey de los judíos!»

  19. Y le golpeaban en la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él.

  20. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacan fuera para crucificarle.

  21. Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz.

  22. Le conducen al lugar del Gólgota, que quiere decir: Calvario.

  23. Le daban vino con mirra, pero él no lo tomó.

  24. Le crucifican y se reparten sus vestidos, echando a suertes a ver qué se llevaba cada uno.

  25. Era la hora tercia cuando le crucificaron.

  26. Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena: «El Rey de los judíos.»

  27. Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su derecha y otro a su izquierda.

  28. Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos.

  29. Y los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «¡Eh, tú!, que destruyes el Santuario y lo levantas en tres días,

  30. ¡sálvate a ti mismo bajando de la cruz!»

  31. Igualmente los sumos sacerdotes se burlaban entre ellos junto con los escribas diciendo: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse.

  32. ¡El Mashiaj, el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.» También le injuriaban los que con él estaban crucificados.

  33. Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.

  34. A la hora nona gritó Yeshúa con fuerte voz: «Eloí, Eloí, ¿lema sabactaní?», - que quiere decir - «¡Elohim mío, Elohi. mío! ¿por qué me has abandonado?»

  35. Al oír esto algunos de los presentes decían: «Mira, llama a Elías.»

  36. Entonces uno fue corriendo a empapar una esponja en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber, diciendo: «Dejad, vamos a ver si viene Elías a descolgarle.»

  37. Pero Yeshúa lanzando un fuerte grito, expiró.

  38. Y el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo.

  39. Al ver el centurión, que estaba frente a él, que había expirado de esa manera, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Elohim.»

  40. Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de Joset, y Salomé,

  41. que le seguían y le servían cuando estaba en Galilea, y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.

  42. Y ya al atardecer, como era la Preparación, es decir, la víspera del sábado,

  43. vino José de Arimatea, miembro respetable del Consejo, que esperaba también el Reino de Elohim, y tuvo la valentía de entrar donde Pilato y pedirle el cuerpo de Yeshúa.

  44. Se extraño Pilato de que ya estuviese muerto y, llamando al centurión, le preguntó si había muerto hacía tiempo.

  45. Informado por el centurión, concedió el cuerpo a José,

  46. quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca; luego, hizo rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro.

  47. María Magdalena y María la de Joset se fijaban dónde era puesto.

Tehilim 67

  1. Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico.

  2. ¡Dios nos tenga piedad y nos bendiga, su rostro haga brillar sobre nosotros!

  3. Para que se conozcan en la tierra tus caminos, tu salvación entre todas las naciones.

  4. ¡Te den, oh Elohim, gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias!

  5. Alégrense y exulten las gentes, pues tú juzgaz al mundo con justicia, con equidad juzgas a los pueblos, y a las gentes en la tierra gobiernas.

  6. ¡Te den, oh Elohim, gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias!

  7. La tierra ha dado su cosecha: Elohim, nuestro Elohim, nos bendice.

  8. ¡Elohim nos bendiga, y teman ante él todos los confines de la tierra!