Parashot 24 de junio 2023
Job 40–41, Colosenses 2–3 y Tehilim 6
Job 40
Y Yahweh se dirigió a Job y le dijo:
¿Cederá el adversario de Shaday? ¿El censor de Elohim va a replicar aún?
Y Job respondió a Yahweh:
¡He hablado a la ligera: ¿qué voy a responder? Me taparé la boca con mi mano.
Hablé una vez…, no he de repetir; dos veces…, ya no insistiré.
Yahweh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
Ciñe tus lomos como un bravo: voy a preguntarte y tú me instruirás.
¿De verdad quieres anular mi juicio?, para afirmar tu derecho, ¿me vas a condenar?
¿Tienes un brazo tú como el de Elohim? ¿truena tu voz como la suya?
¡Ea, cíñete de majestad y de grandeza, revístete de gloria y de esplendor!
¡Derrama la explosión de tu cólera, con una mirada humilla al arrogante!
¡Con una mirada abate al orgulloso, aplasta en el sitio a los malvados!
¡Húndelos juntos en el suelo, cierra sus rostros en el calabozo!
¡Y yo mismo te rendiré homenaje, por la victoria que te da tu diestra!
Mira a Behemot, creatura mía, como tú. Se alimenta de hierba como el buey.
Mira su fuerza en sus riñones, en los músculos del vientre su vigor.
Atiesa su cola igual que un cedro, los nervios de sus muslos se entrelazan.
Tubos de bronce son sus vértebras; sus huesos, como barras de hierro.
Es la primera de las obras de Elohim: su autor le procuró su espada;
los montes le aportan un tributo, y todas las fieras que retozan en ellos.
Bajo los lotos se recuesta, en escondite de cañas y marismas.
Los lotos le recubren con su sombra, los sauces del torrente le rodean.
Si el río va bravo, no se inquieta, firme está aunque un Jordán le llegue hasta la boca.
¿Quién, pues, podrá prenderle por los ojos, taladrar su nariz con punzones?
Y a Leviatán, ¿le pescarás tú a anzuelo, sujetarás con un cordel su lengua?
¿Harás pasar por su nariz un junco? ¿taladrarás con un gancho su quijada?
¿Te hará por ventura largas súplicas? te hablará con timidez?
¿Pactará contigo un contrato de ser tu siervo para siempre?
¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para juguete de tus niñas?
¿traficarán con él los asociados? ¿se le disputarán los mercaderes?
¿Acribillarás su piel de dardos? ¿clavarás con el arpón su cabeza?
Pon sobre él tu mano: ¡al recordar la lucha no tendrás ganas de volver!
Job 41
¡Sería vana tu esperanza porque su vista sola aterra!
No hay audaz que lo despierte, ¿y quién podrá resistir ante él?
¿Quién le hizo frente y quedó salvo? ¡Ninguno bajo la capa de los cielos!
Mencionaré también sus miembros, hablaré de su fuerza incomparable.
¿Quién rasgó la delantera de su túnica y penetró en su coraza doble?
¿Quién abrió las hojas de sus fauces? ¡Reina el terror entre sus dientes!
Su dorso son hileras de escudos, que cierra un sello de piedra.
Están apretados uno a otro, y ni un soplo puede pasar entre ellos.
Están pegados entre sí y quedan unidos sin fisura.
Echa luz su estornudo, sus ojos son como los párpados de la aurora.
Salen antorchas de sus fauces, chispas de fuego saltan.
De sus narices sale humo, como de un caldero que hierve junto al fuego.
Su soplo enciende carbones, una llama sale de su boca.
En su cuello se asienta la fuerza, y ante él cunde el espanto.
Son compactas las papadas de su carne: están pegadas a ella, inseparables.
Su corazón es duro como roca, resistente como piedra de molino.
Cuando se yergue, se amedrentan las olas, y las ondas del mar se retiran.
Le alcanza la espada sin clavarse, lo mismo la lanza, jabalina o dardo.
Para él e hierro es sólo paja, el bronce, madera carcomida.
No le ahuyentan los disparos del arco, cual polvillo le llegan las piedras de la honda.
Una paja le parece la maza, se ríe del venablo que silba.
Debajo de él tejas puntiagudas: un trillo que va pasando por el lodo.
Hace del abismo una olla borbotante, cambia el mar en pebetero.
Deja tras sí una estela luminosa, el abismo diríase una melena blanca.
No hay en la tierra semejante a él, que ha sido hecho intrépido.
Mira a la cara a los más altos, es rey de todos los hijos del orgullo.
Colosenses 2
Quiero que sepáis qué dura lucha estoy sosteniendo por vosotros y por los de Laodicea, y por todos los que no me han visto personalmente,
para que sus corazones reciban ánimo y, unidos íntimamente en el amor, alcancen en toda su riqueza la plena inteligencia y perfecto conocimiento del Misterio de Elohim,
en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.
Os digo esto para que nadie os seduzca con discursos capciosos.
Pues, si bien estoy corporalmente ausente, en ruaj me hallo con vosotros, alegrándome de ver vuestra armonía y la firmeza de vuestra emuna en Yeshúa.
Vivid, pues, según Yeshúa Hamashiaj, el Adon, tal como le habéis recibido;
enraizados y edificados en él; apoyados en la emuna, tal como se os enseñó, rebosando en acción de gracias.
Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosofía, fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Yeshúa.
Porque en él reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente,
y vosotros alcanzáis la plenitud en él, que es la Cabeza de todo Principado y de toda Potestad;
en él también fuisteis circuncidados con la circuncisión no quirúrgica, sino mediante el despojo de vuestro cuerpo mortal, por la circuncisión en Yeshúa.
Sepultados con él en el bautismo, con él también habéis resucitado por la emuna en la acción de Elohim, que resucitó de entre los muertos.
Y a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y en vuestra carne incircuncisa, os vivificó juntamente con él y nos perdonó todos nuestros delitos.
Canceló la nota de cargo que había contra nosotros, la de las prescripciones con sus cláusulas desfavorables, y la suprimió clavándola en la cruz.
Y, una vez despojados los Principados y las Postestades, los exhibió públicamente, incorporándolos a su cortejo triunfal.
Por tanto, que nadie os critique por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de fiestas, de novilunios o sábados.
Todo esto es sombra de lo venidero; pero la realidad es el cuerpo de Yeshúa.
Que nadie os prive del premio a causa del gusto por ruines prácticas, del culto de los ángeles, obesionado por lo que vio, vanamente hinchado por su mente carnal,
en lugar de mantenerse unido a la Cabeza, de la cual todo el Cuerpo, por medio de junturas y ligamentos, recibe nutrición y cohesión, para realizar su crecimiento en Elohim.
Una vez que habéis muerto con Yeshúa a los elementos del mundo ¿por qué sujertaros, como si aún vivierais en el mundo, a preceptos como
«no tomes», «no gustes», «no toques»,
cosas todas destinadas a perecer con el uso y debidas a preceptos y doctrinas puramente humanos?
Tales cosas tienen una apariencia de sabiduría por su piedad afectada, sus mortificaciones y su rigor con el cuerpo; pero sin valor alguno contra la insolencia de la carne.
Colosenses 3
Así pues, si habéis resucitado con Yeshúa, buscad las cosas de arriba, donde está Yeshúa sentado a la diestra de Elohim.
Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Yeshúa en Elohim.
Cuando aparezca Yeshúa, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él.
Por tanto, mortificad vuestros miembros terrenos: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría,
todo lo cual atrae la cólera de Elohim sobre los rebeldes,
y que también vosotros practicasteis en otro tiempo, cuando vivíais entre ellas.
Mas ahora, desechad también vosotros todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de vuestra boca.
No os mintáis unos a otros. Despojaos del hombre viejo con sus obras,
y revestíos del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento pefecto, según la imagen de su Creador,
donde no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Yeshúa es todo y en todos.
Revestíos, pues, como elegidos de Elohim, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia,
soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Adon os perdonó, perdonaos también vosotros.
Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección.
Y que la paz de Yeshúa presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos.
La palabra de Yeshúa habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados,
y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Adon Yeshúa, dando gracias por su medio a Elohim Padre.
Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Adon.
Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.
Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Elohim en el Adon.
Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados.
Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos de este mundo, no porque os vean, como quien busca agradar a los hombres; sino con sencillez de corazón, en el temor del Adon.
Todo cuanto hagáis, hacedlo de corazón, como para el Adon y no para los hombres,
conscientes de que el Adon os dará la herencia en recompensa. El Amo a quien servís es Yeshúa.
El que obre la injusticia, recibirá conforme a esa injusticia; que no hay acepción de personas.
Tehilim 6
Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. En octava. Salmo. De David.
Yahweh, no me corrijas en tu cólera, en tu furor no me castigues.
Tenme piedad, Yahweh, que estoy sin fuerzas, sáname, Yahweh, que mis huesos están desmoronados,
desmoronada totalmente mi alma, y tú, Yahweh, ¿hasta cuándo?
Vuélvete, Yahweh, recobra mi alma, sálvame, por tu amor.
Porque, en la muerte, nadie de ti se acuerda; en el seol, ¿quién te puede alabar?
Estoy extenuado de gemir, baño mi lecho cada noche, inundo de lágrimas mi cama;
mi ojo está corroído por el tedio, ha envejecido entre opresores.
Apartaos de mí todos los malvados, pues Yahweh ha oído la voz de mis sollozos.
Yahweh ha oído mi súplica, Yahweh acoge mi oración.
¡Todos mis enemigos, confusos, aterrados, retrocedan, súbitamente confundidos!

