Parashot 25 de octubre 2025
Lamentaciones 3-4, Gálatas 2-3 y Tehilim 128
Lamentaciones 3
"Alef. Yo soy el hombre que ha visto la miseria bajo el látigo de su furor.
El me ha llevado y me ha hecho caminar en tinieblas y sin luz.
Contra mí solo vuelve él y revuelve su mano todo el día.
Bet. Mi carne y mi piel ha consumido, ha quebrado mis huesos.
Ha levantado contra mí en asedio amargor y tortura.
Me ha hecho morar en las tinieblas, como los muertos para siempre.
Guímel. Me ha emparedado y no puedo salir; ha hecho pesadas mis cadenas.
Aun cuando grito y pido auxilio, él sofoca mi súplica.
Ha cercado mis caminos con piedras sillares, ha torcido mis senderos.
Dálet. Oso en acecho ha sido para mí, león en escondite.
Intrincando mis caminos, me ha desgarrado, me ha dejado hecho un horror.
Ha tensado su arco y me ha fijado como blanco de sus flechas.
He. Ha clavado en mis lomos los hijos de su aljaba.
De todo mi pueblo me he hecho la irrisión, su copla todo el día.
El me ha colmado de amargura, me ha abrevado con ajenjo.
Vau. Ha quebrado mis dientes con guijarro, me ha revolcado en la ceniza.
Mi alma está alejada de la paz, he olvidado la dicha.
Digo: ¡Ha fenecido mi vigor, y la esperanza que me venía de Yahweh!
Zain. Recuerda mi miseria y vida errante: ¡es ajenjo y amargor!
Lo recuerda, lo recuerda, y se hunde mi alma en mí.
Esto revolveré en mi corazón, por ello esperaré:
Jet. Que el amor de Yahweh no se ha acabado, ni se ha agotado su ternura;
cada mañana se renuevan: ¡grande es tu lealtad!
«¡Mi porción es Yahweh, dice mi alma, por eso en él espero!»
Tet. Bueno es Yahweh para el que en él espera, para el alma que le busca.
Bueno es esperar en silencio la salvación de Yahweh.
Bueno es para el hombre soportar el yugo desde su juventud.
Yod. Que se siente solitario y silencioso, cuando el Señor se lo impone;
que ponga su boca en el polvo: quizá haya esperanza;
que tienda la mejilla a quien lo hiere, que se harte de oprobios.
Kaf. Porque no desecha para siempre a los humanos el Señor:
si llega a afligir, se apiada luego según su inmenso amor;
pues no de corazón humilla él ni aflige a los hijos de hombre.
Lámed. Cuando se aplasta bajo el pie a todos los cautivos de un país,
cuando se tuerce el derecho de un hombre ante la faz del Altísimo,
cuando se causa entuerto a un hombre en su proceso, ¿el Señor no lo ve?
Mem. ¿Quién habló y ello fue? ¿No es el Señor el que decide?
¿No salen de la boca del Altísimo los males y los bienes?
¿De qué, pues, se queja el hombre? ¡Que sea hombre contra sus pecados!
Nun. Examinemos nuestros caminos, escudriñémoslos, y convirtámonos a Yahweh.
Alcemos nuestro corazón y nuestras manos al Elohim que está en los cielos.
Nosotros hemos sido rebeldes y traidores: ¡Tú no has perdonado!
Sámek. Te has envuelto en cólera y nos has perseguido, has matado sin piedad;
te has arropado en una nube para que no pasara la oración;
basura y abyección nos has hecho en medio de los pueblos.
Pe. Abren su boca contra nosotros todos nuestros enemigos.
Terror y fosa es nuestra suerte, desolación y ruina.
Arroyos de lágrimas derraman mis ojos por la ruina de la hija de mi pueblo.
Ain. Mis ojos fluyen y no cesan; ya no hay alivio
hasta que mire y vea Yahweh desde los cielos.
Me hacen daño mis ojos por todas las hijas de mi ciudad.
Sade. Cazar me cazaron como a un pájaro, mis enemigos sin motivo.
Sofocaron mi vida en una fosa y echaron piedras sobre mí.
Sumergieron las aguas mi cabeza, dije: «¡Estoy perdido!»
Qof. Invoqué tu Nombre, Yahweh, desde la hondura de la fosa.
Tú oíste mi grito: «¡No cierres tu oído a mi oración que pide ayuda!»
Te acercaste el día en que te invocaba, dijiste: «¡No temas!»
Res. Tú has defendido, Señor, la causa de mi alma, mi vida has rescatado.
Has visto, Yahweh, el entuerto que me hacían: ¡lleva tú mi juicio!
Has visto toda su venganza, todos sus planes contra mí.
Sin. Has oído sus insultos, Yahweh, todos sus planes contra mí,
los labios de mis agresores y sus tramas, contra mí todo el día.
Estén sentados o en pie, mira: yo soy la copla de ellos.
Tau. Retribúyeles, Yahweh, según la obra de sus manos.
Dales embotamiento de corazón, ¡tu maldición sobre ellos!
¡Persíguelos con saña, extírpalos de debajo de tus cielos!
Lamentaciones 4
Alef. ¡Cómo, ay, se ha deslucido, el oro se ha alterado el oro mejor! Las piedras sagradas están, ay, esparcidas por las esquinas de todas las calles.
Bet. Los hijos de Sión, los excelentes, valiosos como el oro fino, ¡son, ay, considerados como vasos de arcilla, obra de manos de alfarero!
Guímel. Hasta los chacales desnudan la teta, dan de mamar a sus cachorros; la hija de mi pueblo se ha vuelto tan cruel como las avestruces del desierto.
Dálet. La lengua del niño de pecho se pega de sed al paladar; los pequeñuelos piden pan: no hay quien se lo reparta.
He. Los que comían manjares deliciosos desfallecen por las calles; los que se criaban entre púrpura abrazan los estercoleros.
Vau. La culpa de la hija de mi pueblo supera al pecado de Sodoma, que fue aniquilada en un instante sin que manos en ello se cansaran.
Zain. Más limpios que la nieve eran sus nazireos, más blancos que la leche; de cuerpo más rojo que corales, un zafiro su figura.
Jet. Más oscuro es su semblante que el hollín, ya no se les reconoce por las calles. Su piel está pegada a sus huesos, seca como madera.
Tet. Más dichosos fueron los muertos a cuchillo que los muertos de hambre, que extenuados sucumben, por falta de los frutos de los campos.
Yod. Las mismas manos de tiernas mujeres cocieron a sus hijos: triste alimento fueron para ellas, en la ruina de la hija de mi pueblo.
Kaf. Yahweh ha apurado su furor, ha derramado el ardor de su cólera; encendió fuego en Sión que ha devorado sus cimientos.
Lámed. Nunca creyeron los reyes de la tierra ni cuantos moran en el mundo, que el adversario y el enemigo entrarían por las puertas de Jerusalén.
Mem. ¡Fue por los pecados de sus profetas, por las culpas de sus sacerdotes, que en medio de ella derramaron sangre de justos!
Nun. Titubeaban por las calles como ciegos, manchados de sangre, sin que nadie pudiera tocar sus vestiduras.
Sámek. «¡Apartaos! ¡Un impuro!», les gritaban, «¡Apartaos, apartaos! ¡No tocar!» Si huían errantes, se decía entre las naciones: «¡No seguirán de huéspedes aquí!»
Pe. El Rostro de Yahweh los dispersó, no volverá a mirarlos. No hubo respeto para los sacerdotes, ni piedad para los ancianos.
Ain. Y aún se consumían nuestros ojos, esperando un socorro: ¡ilusión! Desde nuestros oteros oteábamos a una nación incapaz de salvar.
Sade. Se acechaban nuestros pasos, para que no anduviéramos por nuestras plazas. Cerca estaba nuestro fin, cumplidos nuestros días, sí, llegaba nuestro fin.
Qof. Nuestros perseguidores eran raudos, más que las águilas del cielo; nos acosaban por los montes, en el desierto nos tendían emboscadas.
Res. Nuestro aliento vital, el ungido de Yahweh, quedó preso en sus fosas; aquel de quien decíamos: «¡A su sombra viviremos entre las naciones!»
Sin. ¡Regocíjate, exulta, hija de Edom, que habitas en el país de Us! ¡También a ti pasará la copa: te embriagarás y te desnudarás!
Tau. ¡Se ha borrado tu culpa, hija de Sión; no volverá él a desterrarte! ¡Pero ha de visitar tu culpa, hija de Edom, pondrá al desnudo tus pecados!"
Gálatas 2
"Luego, al cabo de catorce años, subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo también a Tito.
Subí movido por una revelación y les expuse el Evangelio que proclamo entre los gentiles - tomando aparte a los notables - para saber si corría o había corrido en vano.
Pues bien, ni siquiera Tito que estaba conmigo, con ser griego, fue obligado a circuncidarse.
Pero, a causa de los intrusos, los falsos hermanos que solapadamente se infiltraron para espiar la libertad que tenemos en Mashiaj Yeshúa, con el fin de reducirnos a esclavitud,
a quienes ni por un instante cedimos, sometiéndonos, a fin de salvaguardar para vosotros la verdad del Evangelio...
Y de parte de los que eran tenidos por notables - ¡qué me importa lo que fuesen!: en Elohim no hay acepción de personas - en todo caso, los notables nada nuevo me impusieron.
Antes al contrario, viendo que me había sido confiada la evangelización de los incircuncisos, al igual que a Pedro la de los circuncisos,
- pues el que actuó en Pedro para hacer de él un apóstol de los circuncisos, actuó también en mí para hacerme apóstol de los gentiles -
y reconociendo la gracia que me había sido concedida, Santiago, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos tendieron la mano en señal de comunión a mí y a Bernabé: nosotros nos iríamos a los gentiles y ellos a los circuncisos;
sólo que nosotros debíamos tener presentes a los pobres, cosa que he procurado cumplir con todo esmero.
Mas, cuando vino Cefas a Antioquía, me enfrenté con él cara a cara, porque era digno de reprensión.
Pues antes que llegaran algunos del grupo de Santiago, comía en compañía de los gentiles; pero una vez que aquéllos llegaron, se le vio recatarse y separarse por temor de los circuncisos.
Y los demás judíos le imitaron en su simulación, hasta el punto de que el mismo Bernabé se vio arrastrado por la simulación de ellos.
Pero en cuanto vi que no procedían con rectitud, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas en presencia de todos: «Si tú, siendo judío, vives como gentil y no como judío, ¿cómo fuerzas a los gentiles a judaizar?»
Nosotros somos judíos de nacimiento y no gentiles pecadores; a pesar de todo,
conscientes de que el hombre no se justifica por las obras de la ley sino sólo por la fe en Yeshúa HaMashiaj, también nosotros hemos creído en Mashiaj Yeshúa a fin de conseguir la justificación por la fe en Mashiaj, y no por las obras de la ley, pues por las obras de la ley nadie será justificado.
Ahora bien, si buscando nuestra justificación en Mashiaj, resulta que también nosotros somos pecadores, ¿estará Mashiaj al servicio del pecado? ¡De ningún modo!
Pues si vuelvo a edificar lo que una vez destruí, a mí mismo me declaro transgresor.
En efecto, yo por la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Elohim: con Mashiaj estoy crucificado:
y no vivo yo, sino que es Mashiaj quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Elohim que me amó y se entregó a sí mismo por mí.
No tengo por inútil la gracia de Elohim, pues si por la ley se obtuviera la justificación, entonces hubiese muerto Mashiaj en vano.
Gálatas 3
¡Oh insensatos gálatas! ¿Quién os fascinó a vosotros, a cuyos ojos fue presentado Yeshúa HaMashiaj crucificado?
Quiero saber de vosotros una sola cosa: ¿recibisteis el Ruaj por las obras de la ley o por la fe en la predicación?
¿Tan insensatos sois? Comenzando por espíritu, ¿termináis ahora en carne?
¿Habéis pasado en vano por tales experiencias? ¡Pues bien en vano sería!
El que os otorga, pues, el Ruaj y obra milagros entre vosotros, ¿lo hace porque observáis la ley o porque tenéis fe en la predicación?
Así Abraham creyó en Elohim y le fue reputado como justicia.
Tened, pues, entendido que los que viven de la fe, ésos son los hijos de Abraham.
La Escritura, previendo que Elohim justificaría a los gentiles por la fe, anunció con antelación a Abraham esta buena nueva: En ti serán bendecidas todas las naciones.
Así pues, los que viven de la fe son bendecidos con Abraham el creyente.
Porque todos los que viven de las obras de la ley incurren en maldición. Pues dice la Escritura: Maldito todo el que no se mantenga en la práctica de todos los preceptos escritos en el libro de la Ley.
- Y que la ley no justifica a nadie ante Elohim es cosa evidente, pues el justo vivirá por la fe;
pero la ley no procede de la fe, sino que quien practique sus preceptos, vivirá por ellos -
Mashiaj nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: Maldito todo el que está colgado de un madero,
a fin de que llegara a los gentiles, en Mashiaj Yeshúa, la bendición de Abraham, y por la fe recibiéramos el Ruaj de la Promesa.
Hermanos, voy a explicarme al modo humano: aun entre los hombres, nadie anula ni añade nada a un testamento hecho en regla.
Pues bien, las promesas fueron dirigidas a Abraham y a su descendencia. No dice: «y a los descendientes», como si fueran muchos, sino a uno solo, a tu descendencia, es decir, a Mashiaj.
Y digo yo: Un testamento ya hecho por Elohim en debida forma, no puede ser anulado por la ley, que llega 430. años más tarde, de tal modo que la promesa quede anulada.
Pues si la herencia dependiera de la ley, ya no procedería de la promesa, y sin embargo, Elohim otorgó a Abraham su favor en forma de promesa.
Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida en razón de las transgresiones hasta que llegase la descendencia, a quien iba destinada la promesa, ley que fue promulgada por los ángeles y con la intervención de un mediador.
Ahora bien, cuando hay uno solo no hay mediador, y Elohim es uno solo.
Según eso, ¿la ley se opone a las promesas de Elohim? ¡De ningún modo! Si de hecho se nos hubiera otorgado una ley capaz de vivificar, en ese caso la justicia vendría realmente de la ley.
Pero, de hecho, la Escritura encerró todo bajo el pecado, a fin de que la Promesa fuera otorgada a los creyentes mediante la fe en Yeshúa HaMashiaj.
Y así, antes de que llegara la fe, estábamos encerrados bajo la vigilancia de la ley, en espera de la fe que debía manifestarse.
De manera que la ley ha sido nuestro pedagogo hasta Mashiaj, para ser justificados por la fe.
Mas, una vez llegada la fe, ya no estamos bajo el pedagogo.
Pues todos sois hijos de Elohim por la fe en Mashiaj Yeshúa.
En efecto, todos los bautizados en Mashiaj os habéis revestido de Mashiaj:
ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Mashiaj Yeshúa.
Y si sois de Mashiaj, ya sois descendencia de Abraham, herederos según la Promesa."
Tehilim 128
"Dichosos todos los que temen a Yahweh, los que van por sus caminos.
Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!
Tu esposa será como parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa.
Así será bendito el hombre que teme a Yahweh.
¡Bendígate Yahweh desde Sión, que veas en ventura a Jerusalén todos los días de tu vida,
y veas a los hijos de tus hijos! ¡Paz a Israel!"

