Parashot 27 de enero 2024
Sabiduría 9-10, Apocalipsis 4-5 y Tehilim 37
Sabiduría 9
Elohim de los Padres, Adon de la misericordia, que hiciste el universo con tu palabra,
y con tu Sabiduría formaste al hombre para que dominase sobre los seres por ti creados,
administrase el mundo con santidad y justicia y juzgase con rectitud de espíritu,
dame la Sabiduría, que se sienta junto a tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos.
Que soy un siervo tuyo, hijo de tu sierva, un hombre débil y de vida efímera, poco apto para entender la justicia y las leyes.
Pues, aunque uno sea perfecto entre los hijos de los hombres, si le falta la Sabiduría que de ti procede, en nada será tenido.
Tú me elegiste como rey de tu pueblo, como juez de tus hijos y tus hijas;
tú me ordenaste edificar un santuario en tu monte santo y un altar en la ciudad donde habitas, imitación de la Tienda santa que habías preparado desde el principio.
Contigo está la Sabiduría que conoce tus obras, que estaba presente cuando hacías el mundo, que sabe lo que es agradable a tus ojos, y lo que es conforme a tus mandamientos.
Envíala de los cielos santos, mándala de tu trono de gloria para que a mi lado participe en mis trabajos y sepa yo lo que te es agradable,
pues ella todo lo sabe y entiende. Ella me guiará prudentemente en mis empresas y me protegerá con su gloria.
Entonces mis obras serán aceptables, juzgaré a tu pueblo con justicia y seré digno del trono de mi padre.
¿Qué hombre, en efecto, podrá conocer la voluntad de Elohim? ¿Quién hacerse idea de lo que el Adon quiere?
Los pensamientos de los mortales son tímidos e inseguras nuestras ideas,
pues un cuerpo corruptible agobia el alma y esta tienda de tierra abruma el espíritu lleno de preocupaciones.
Trabajosamente conjeturamos lo que hay sobre la tierra y con fatiga hallamos lo que está a nuestro alcance; ¿quién, entonces, ha rastreado lo que está en los cielos?
Y ¿quién habría conocido tu voluntad, si tú no le hubieses dado la Sabiduría y no le hubieses enviado de lo alto tu espíritu santo?
Sólo así se enderezaron los caminos de los moradores de la tierra, así aprendieron los hombres lo que a ti te agrada y gracias a la Sabiduría se salvaron.»
Sabiduría 10
Ella protegió al primer modelado, padre del mundo, que había sido creado solo; ella le sacó de su caída
y le dio el poder de dominar sobre todas las cosas.
Pero cuando un injusto, en su cólera, se apartó de ella, pereció por su furor fraticida.
Cuando por su causa la tierra se vio sumergida, de nuevo la Sabiduría la salvó conduciendo al justo en un vulgar leño.
En la confusión que siguió a la común perversión de las naciones, ella conoció al justo, le conservó irreprochable ante Elohim y le mantuvo firme contra el entrañable amor a su hijo.
Ella, en el exterminio de los impíos, libró al justo cuando escapaba del fuego que bajaba sobre Pentápolis.
Como testimonio de aquella maldad queda todavía una tierra desolada humeando, unas plantas cuyos frutos no alcanzan sazón a su tiempo, y, como monumento de un alma incrédula, se alza una columna de sal.
Pues, por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo sufrieron la desgracia de no conocer el bien, sino que dejaron además a los vivientes un recuerdo de su insensatez, para que ni sus faltas pudieran quedar ocultas.
En cambio, a sus servidores la Sabiduría los libró de sus fatigas.
Ella al justo que huía de la cólera de su hermano le guió por caminos rectos; le mostró el reino de Elohim y le dio el conocimiento de cosas santas; le dio éxito en sus duros trabajos y multiplicó el fruto de sus fatigas;
le asistió contra la avaricia de sus opresores y le enriqueció;
le preservó de sus enemigos y le protegió de los que le tendían asechanzas; y le concedió la palma en un duro combate para enseñarle que la piedad contra todo prevalece.
Ella no desamparó al justo vendido, sino que le libró del pecado;
bajó con él a la cisterna y no le abandonó en las cadenas, hasta entregarle el cetro real y el poder sobre sus tiranos, hasta mostrar mentirosos a sus difamadores y concederle una gloria eterna.
Ella libró de una nación opresora a un pueblo santo y a una raza irreprochable.
Entró en el alma de un servidor del Adon e hizo frente a reyes temibles con prodigios y señales;
pagó a los santos el salario de sus trabajos; los guió por un camino maravilloso, fue para ellos cobertura durante el día y lumbre de estrellas durante la noche;
les abrió paso por el mar Rojo y los condujo a través de las inmensas aguas,
mientras a sus enemigos los sumergió y luego los hizo saltar de las profundidades del abismo.
De este modo los justos despojaron a los impíos; entonaron cantos, Adon, a tu santo Nombre y unánimes celebraron tu mano protectora,
porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos e hizo claras las lenguas de los pequeñuelos.
Apocalipsis 4
Después tuve una visión. He aquí que una puerta estaba abierta en el cielo, y aquella voz que había oído antes, como voz de trompeta que hablara conmigo, me decía: «Sube acá, que te voy a enseñar lo que ha de suceder después».
Al instante caí en éxtasis. Vi que un trono estaba erigido en el cielo, y Uno sentado en el trono.
El que estaba sentado era de aspecto semejante al jaspe y a la cornalina; y un arcoiris alrededor del trono, de aspecto semejante a la esmeralda.
Vi veinticuatro tronos alrededor del trono, y sentados en los tronos, a veinticuatro Ancianos con vestiduras blancas y coronas de oro sobre sus cabezas.
Del trono salen relámpagos y fragor y truenos; delante del trono arden siete antorchas de fuego, que son los siete Espíritus de Elohim.
Delante del trono como un mar transparente semejante al cristal. En medio del trono, y en torno al trono, cuatro Vivientes llenos de ojos por delante y por detrás.
El primer Viviente, como un león; el segundo Viviente, como un novillo; el tercer Viviente tiene un rostro como de hombre; el cuarto viviente es como un águila en vuelo.
Los cuatro Vivientes tienen cada uno seis alas, están llenos de ojos todo alrededor y por dentro, y repiten sin descanso día y noche: «Santo, Santo, Santo, Señor, Elohim Todopoderoso, "Aquel que era, que es y que va a venir".»
Y cada vez que los Vivientes dan gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono y vive por los siglos de los siglos,
los veinticuatro Ancianos se postran ante el que está sentado en el trono y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y arrojan sus coronas delante del trono diciendo:
«Eres digno, Adon y Elohim nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; por tu voluntad, no existía y fue creado.»
Apocalipsis 5
Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos.
Y vi a un Angel poderoso que proclamaba con fuerte voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y soltar sus sellos?»
Pero nadie era capaz, ni en el cielo ni en la tierra ni bajo tierra, de abrir el libro ni de leerlo.
Y yo lloraba mucho porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro ni de leerlo.
Pero uno de los Ancianos me dice: «No llores; mira, ha triunfado el León de la tribu de Judá, el Retoño de David; él podrá abrir el libro y sus siete sellos.»
Entonces vi, de pie, en medio del trono y de los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Elohim, enviados a toda la tierra.
Y se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono.
Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos.
Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Elohim con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Elohim un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra.»
Y en la visión oí la voz de una multitud de Angeles alrededor del trono, de los Vivientes y de los Ancianos. Su número era miríadas de miríadas y millares de millares,
y decían con fuerte voz: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.»
Y toda criatura, del cielo, de la tierra, de debajo de la tierra y del mar, y todo lo que hay en ellos, oí que respondían: «Al que está sentado en el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y potencia por los siglos de los siglos.»
Y los cuatro Vivientes decían: «Amén»; y los Ancianos se postraron para adorar.
Tehilim 37
De David. Alef. No te acalores por causa de los malos, no envidies a los que hacen injusticia.
Pues aridecen presto como el heno, como la hierba tierna se marchitan.
Bet. Ten confianza en Yahweh y obra el bien, vive en la tierra y crece en paz,
ten tus delicias en Yahweh, y te dará lo que pida tu corazón.
Guimel. Pon tu suerte en Yahweh, confía en él, que él obrará;
hará brillar como la luz tu justicia, y tu derecho igual que el mediodía.
Dálet. Vive en calma ante Yahweh, espera en él, no te acalores contra el que prospera, contra el hombre que urde intrigas.
He. Desiste de la cólera y abandona el enojo, no te acalores, que es peor;
pues serán extirpados los malvados, mas los que esperan en Yahweh poseerán la tierra.
Vau. Un poco más, y no hay impío, buscas su lugar y ya no está;
mas poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz.
Zain. El impío maquina contra el justo, rechinan sus dientes contra él;
el Adon de él se ríe, porque ve llegar su día.
Jet. Desenvainan la espada los impíos, tienden el arco, para abatir al mísero y al pobre, para matar a los rectos de conducta;
su espada entrará en su propio corazón, y sus arcos serán rotos.
Tet. Lo poco del justo vale más que la mucha abundancia del impío;
pues los brazos de los impíos serán rotos, mientras que a los justos los sostiene Yahweh.
Yod. Yahweh conoce los días de los íntegros, su herencia será eterna;
no serán confundidos en tiempo de desgracia, en días de penuria gozarán de hartura.
Kaf. Perecerán, en cambio, los impíos, los enemigos de Yahweh; se esfumarán como el ornato de los prados, en humo se desvanecerán.
Lámed. Toma el impío prestado y no devuelve, mas el justo es compasivo y da;
los que él bendice poseerán la tierra, los que él maldice serán exterminados.
Mem. De Yahweh penden los pasos del hombre, firmes son y su camino le complace;
aunque caiga, no se queda postrado, porque Yahweh la mano le sostiene.
Nun. Fui joven, ya soy viejo, nunca vi al justo abandonado, ni a su linaje mendigando el pan.
En todo tiempo es compasivo y presta, su estirpe vivirá en bendición.
Sámek. Apártate del mal y obra el bien, tendrás para siempre una morada;
porque Yahweh ama lo que es justo y no abandona a sus amigos. Ain. Los malvados serán por siempre exterminados, la estirpe de los impíos cercenada;
los justos poseerán la tierra, y habitarán en alla para siempre.
La boca del justo sabiduría susurra, su lengua habla rectitud;
la ley de su Elohim está en su corazón, sus pasos no vacilan.
Espía el impío al justo, y busca darle muerte;
en su mano Yahweh no le abandona, ni deja condenarle al ser juzgado.
Espera en Yahweh y guarda su camino, él te exaltará a la herencia de la tierra, el exterminio de los impíos verás.
He visto al impío muy arrogante empinarse como un cedro del Libano;
pasé de nuevo y ya no estaba, le busqué y no se le encontró.
Observa al perfecto, mira al íntegro: hay descendencia para el hombre de paz;
pero los rebeldes serán a una aniquilados, y la posteridad de los impíos extirpada.
La salvación de los justos viene de Yahweh, él su refugio en tiempo de angustia;
Yahweh los ayuda y los libera, de los impíos él los libra, los salva porque a él se acogen.

