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Parashot 28 de diciembre 2024

Parashot 28 de diciembre 2024

Isaías 35-36, Juan 10-11 y Tehilim 85

Isaías 35

  1. Que el desierto y el sequedal se alegren, regocíjese la estepa y la florezca como flor;

  2. estalle en flor y se regocije hasta lanzar gritos de júbilo. La gloria del Líbano le ha sido dada, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Se verá la gloria de Yahweh, el esplendor de nuestro Elohim.

  3. Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes.

  4. Decid a los de corazón intranquilo: ¡Animo, no temáis! Mirad que vuestro Elohim viene vengador; es la recompensa de Elohim, él vendrá y os salvará.

  5. Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán.

  6. Entonces saltará el cojo como ciervo, y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo. Pues serán alumbradas en el desierto aguas, y torrentes en la estepa,

  7. se trocará la tierra abrasada en estanque, y el país árido en manantial de aguas. En la guarida donde moran los chacales verdeará la caña y el papiro.

  8. Habrá allí una senda y un camino, vía sacra se la llamará; no pasará el impuro por ella, ni los necios por ella vagarán.

  9. No habrá león en ella, ni por ella subirá bestia salvaje, no se encontrará en ella; los rescatados la recorrerán.

  10. Los redimidos de Yahweh volverán, entrarán en Sión entre aclamaciones, y habrá alegría eterna sobre sus cabezas. ¡Regocijo y alegría les acompañarán! ¡Adiós, penar y suspiros!

Isaías 36

  1. En el año catorce del rey Ezequías subió Senaquerib, rey de Asur, contra todas las ciudades fortificadas de Judá y se apoderó de ellas.

  2. El rey de Asur envió desde Lakís a Jerusalén, donde el rey Ezequías, al copero mayor con un fuerte destacamento. Se colocó éste en el canal de la alberca superior, que está junto al camino del campo del Batanero.

  3. El mayordomo de palacio, Elyaquim, hijo de Jilquías, el secretario Sebná y el heraldo Yoaj, hijo de Asaf, salieron donde él.

  4. El copero mayor les dijo: «Decid a Ezequías: Así habla el gran rey, el rey de Asur: ¿Qué confianza es ésa en la que fías?

  5. Te has pensado que meras palabras de los labios son consejo y bravura para la guerra. Pero ahora ¿en quién confías, que te has rebelado contra mí?

  6. Mira: te has confiado al apoyo de esa caña rota, de Egipto, que penetra y traspasa la mano del que se apoya sobre ella. Pues así es Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en él.

  7. Pero vais a decirme: "Nosotros confiamos en Yahweh nuestro Elohim." ¿No ha sido él, Ezequías, quien ha suprimido los altos y los altares y ha dicho a Judá y a Jerusalén: "Os postraréis delante de este altar?"

  8. Pues apuesta ahora con mi señor, el rey de Asur: te daré dos mil caballos si eres capaz de encontrarte jinetes para ellos.

  9. ¿Cómo harías retroceder a uno solo de los más pequeños servidores de mi señor? ¡Te fías de Egipto para tener carros y gentes de carro!

  10. Y ahora ¿acaso he subido yo contra esta tierra para destruirla, sin contar con Yahweh? Yahweh me ha dicho: "Sube contra esta tierra y destrúyela."»

  11. Dijeron Elyaquim, Sebná y Yoaj al copero mayor: «Por favor, háblanos a nosotros tus siervos en arameo, que lo entendemos; no nos hables en lengua de Judá a oídos del pueblo que está sobre la muralla.»

  12. El copero mayor dijo: «¿Acaso mi señor me ha enviado a decir estas cosas a tu señor, o a ti, y no a los hombres que se encuentran sobre la muralla, que tienen que comer sus excrementos y beber sus orinas con vosotros?»

  13. Se puso en pie el copero mayor y gritó con gran voz en lengua judía, diciendo: «Escuchad las palabras del gran rey, el rey de Asur.

  14. Así dice el rey: No os engañe Ezequías, porque no podrá libraros.

  15. Que Ezequías no os haga confíar en Yahweh diciendo: "De cierto nos librará Yahweh, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asur."

  16. No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asur: Haced paces conmigo, rendíos a mí, y comerá cada uno de su viña y de su higuera, y beberá cada uno de su cisterna,

  17. hasta que yo llegue y os lleve a una tierra como vuestra tierra, tierra de trigo y de mosto, tierra de pan y de viñas.

  18. Que no os engañe Ezequías, diciendo: "Yahweh nos librará." ¿Acaso los dioses de las naciones han librado cada uno a su tierra de la mano del rey de Asur?

  19. ¿Dónde están los dioses de Jamat y de Arpad, dónde los dioses de Sefarváyim, dónde están los dioses de Samaría? ¿Acaso han librado a Samaría de mi mano?

  20. ¿Quiénes, de entre todos los dioses de los países, los han librado de mi poder, para que libre Yahweh a Jerusalén de mi mano?»

  21. Calló el pueblo y no le respondió una palabra, porque el rey había dado esta orden diciendo: «No le respondáis.»

  22. Elyaquim, hijo de Jilquías, mayordomo de palacio, el secretario Sebná y el heraldo Yoaj, hijo de Asaf, fueron donde Ezequías, desgarrados los vestidos, y le relataron las palabras del copero mayor.

Juan 10

  1. «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador;

  2. pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.

  3. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera.

  4. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

  5. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»

  6. Yeshúa les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.

  7. Entonces Yeshúa les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.

  8. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon.

  9. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto.

  10. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

  11. Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.

  12. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa,

  13. porque es asalariado y no le importan nada las ovejas.

  14. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí,

  15. como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.

  16. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor.

  17. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo.

  18. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»

  19. Se produjo otra vez una disensión entre los judíos por estas palabras.

  20. Muchos de ellos decían: «Tiene un demonio y está loco. ¿Por qué le escucháis?»

  21. Pero otros decían: «Esas palabras no son de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?»

  22. Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno.

  23. Yeshúa se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón.

  24. Le rodearon los judíos, y le decían: «¿Hasta cuándo vas tenernos en vilo? Si tú eres el MaShiaj, dínoslo abiertamente.»

  25. Yeshúa les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí;

  26. pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas.

  27. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen.

  28. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.

  29. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre.

  30. Yo y el Padre somos uno.»

  31. Los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle.

  32. Yeshúa les dijo: «Muchas obras buenas que vienen del Padre os he mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?»

  33. Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Elohim.»

  34. Yeshúa les respondió: «¿No está escrito en vuestra Ley: Yo he dicho: dioses sois?

  35. Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Elohim - y no puede fallar la Escritura -

  36. a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho: "Yo soy Hijo de Elohim"?

  37. Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis;

  38. pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre.»

  39. Querían de nuevo prenderle, pero se les escapó de las manos.

  40. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había estado antes bautizando, y se quedó allí.

  41. Muchos fueron donde él y decían: «Juan no realizó ninguna señal, pero todo lo que dijo Juan de éste, era verdad.»

  42. Y muchos allí creyeron en él.

Juan 11

  1. Había un cierto enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta.

  2. María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro era el enfermo.

  3. Las hermanas enviaron a decir a Yeshúa: «Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.»

  4. Al oírlo Yeshúa, dijo: «Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Elohim, para que el Hijo de Elohim sea glorificado por ella.»

  5. Yeshúa amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.

  6. Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba.

  7. Al cabo de ellos, dice a sus discípulos: «Volvamos de nuevo a Judea.»

  8. Le dicen los discípulos: «Rabbí, con que hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y vuelves allí?»

  9. Yeshúa respondió: «¿No son doce las horas del día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

  10. pero si uno anda de noche, tropieza, porque no está la luz en él.»

  11. Dijo esto y añadió: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle.»

  12. Le dijeron sus discípulos: «Señor, si duerme, se curará.»

  13. Yeshúa lo había dicho de su muerte, pero ellos creyeron que hablaba del descanso del sueño.

  14. Entonces Yeshúa les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto,

  15. y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Pero vayamos donde él.»

  16. Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él.»

  17. Cuando llegó Yeshúa, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.

  18. Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios,

  19. y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano.

  20. Cuando Marta supo que había venido Yeshúa, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.

  21. Dijo Marta a Yeshúa: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.

  22. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Elohim, Elohim te lo concederá.»

  23. Le dice Yeshúa: «Tu hermano resucitará.»

  24. Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.»

  25. Yeshúa le respondió: «Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá;

  26. y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?»

  27. Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el MaShiaj, el Hijo de Elohim, el que iba a venir al mundo.»

  28. Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: «El Maestro está ahí y te llama.»

  29. Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rapidamente, y se fue donde él.

  30. Yeshúa todavía no había llegado al pueblo; sino que seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado.

  31. Los judíos que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí.

  32. Cuando María llegó donde estaba Yeshúa, al verle, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.»

  33. Viéndola llorar Yeshúa y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó

  34. y dijo: «¿Dónde lo habéis puesto?» Le responden: «Señor, ven y lo verás.»

  35. Yeshúa se echó a llorar.

  36. Los judíos entonces decían: «Mirad cómo le quería.»

  37. Pero algunos de ellos dijeron: «Este, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?»

  38. Entonces Yeshúa se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra.

  39. Dice Yeshúa: «Quitad la piedra.» Le responde Marta, la hermana del muerto: «Señor, ya huele; es el cuarto día.»

  40. Le dice Yeshúa: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Elohim?»

  41. Quitaron, pues, la piedra. Entonces Yeshúa levantó los ojos a lo alto y dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado.

  42. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.»

  43. Dicho esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal fuera!»

  44. Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Yeshúa les dice: «Desatadlo y dejadle andar.»

  45. Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él.

  46. Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos y les contaron lo que había hecho Yeshúa.

  47. Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales.

  48. Si le dejamos que siga así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación.»

  49. Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: «Vosotros no sabéis nada,

  50. ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación.»

51 Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Yeshúa iba a morir por la nación

52 - y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Elohim que estaban dispersos.

53 Desde este día, decidieron darle muerte.

54 Por eso Yeshúa no andaba ya en público entre los judíos, sino que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una ciudada llamada Efraím, y allí residía con sus discípulos.

55 Estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos del país habían subido a Jerusalén, antes de la Pascua para purificarse.

56 Buscaban a Yeshúa y se decían unos a otros estando en el Templo: «¿Qué os parece? ¿Que no vendrá a la fiesta?»

57 Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que, si alguno sabía dónde estaba, lo notificara para detenerle.

Tehilim 85

  1. Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo.

  2. Propicio has sido, Yahweh, con tu tierra, has hecho volver a los cautivos de Jacob;

  3. has quitado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados,

  4. has retirado todo tu furor, has desistido del ardor de tu cólera.

  5. ¡Haznos volver, Elohim de nuestra salvación, cesa en tu irritación contra nosotros!

  6. ¿Vas a estar siempre airado con nosotros? ¿Prolongarás tu cólera de edad en edad?

  7. ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije?

  8. ¡Muéstranos tu amor, Yahweh, y danos tu salvación!

  9. Voy a escuchar de qué habla Elohim. Sí, Yahweh habla de paz para su pueblo y para sus amigos, con tal que a su torpeza no retornen.

  10. Ya está cerca su salvación para quienes le temen, y la Gloria morará en nuestra tierra.

  11. Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan;

  12. la Verdad brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia.

  13. El mismo Yahweh dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará;

  14. a Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino.