Parashot 28 de octubre 2023
Eclesiastés 3-4, Hebreos 12-13 y Tehilim 24
Eclesiastés 3
Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:
Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado.
Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar.
Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar.
Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse.
Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar.
Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el hablar.
Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar; su tiempo la guerra, y su tiempo la paz.
¿Qué gana el que trabaja con fatiga?
He considerado la tarea que Elohim ha puesto a los humanos para que en ella se ocupen.
El ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo; también ha puesto el mundo en sus corazones, sin que el hombre llegue a descubrir la obra que Elohim ha hecho de principio a fin.
Comprendo que no hay para el hombre más felicidad que alegrarse y buscar el bienestar en su vida.
Y que todo hombre coma y beba y disfrute bien en medio de sus fatigas, eso es don de Elohim.
Comprendo que cuanto Elohim hace es duradero. Nada hay que añadir ni nada que quitar. Y así hace Elohim que se le tema.
Lo que es, ya antes fue; lo que será, ya es. Y Elohim restaura lo pasado.
Todavía más he visto bajo el sol: en la sede del derecho, allí está la iniquidad; y en el sitial del justo, allí el impío.
Dije en mi corazón: Elohim juzgará al justo y al impío, pues allí hay un tiempo para cada cosa y para toda obra.
Dije también en mi corazón acerca de la conducta de los humanos: sucede así para que Elohim los pruebe y les demuestre que son como bestias.
Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad.
Todos caminan hacia una misma meta; todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo.
¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de vida de la bestia desciende hacia abajo, a la tierra?
Veo que no hay para el hombre nada mejor que gozarse en sus obras, pues esa es su paga. Pero ¿quién le guiará a contemplar lo que ha de suceder después de él?
Eclesiastés 4
Yo me volví a considerar todas las violencias perpetradas bajo el sol: vi el llanto de los oprimidos, sin tener quien los consuele; la violencia de sus verdugos, sin tener quien los vengue.
Felicité a los muertos que ya perecieron, más que a los vivos que aún viven.
Más feliz aún que entrambos es aquel que aún no ha existido, que no ha visto la iniquidad que se comete bajo el sol.
He visto que todo afán y todo éxito en una obra excita la envidia del uno contra el otro. También esto es vanidad y atrapar vientos.
El necio se cruza de manos, y devora su carne.
Más vale llenar un puñado con reposo que dos puñados con fatiga en atrapar vientos.
Volví de nuevo a considerar otra vanidad bajo el sol:
a saber, un hombre solo, sin sucesor, sin hijos ni hermano; sin límite a su fatiga, sin que sus ojos se harten de riqueza. «Mas ¿para quién me fatigo y privo a mi vida de felicidad?» También esto es vanidad y mal negocio.
Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo.
Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante.
Si dos se acuestan, tienen calor; pero el solo ¿cómo se calentará?
Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de romper.
Más vale mozo pobre y sabio que rey viejo y necio, que no sabe ya consultar.
Pues de prisión salió quien llegó a reinar, aunque pobre en sus dominios naciera.
Veo a todos los vivientes que caminan bajo el sol, ponerse junto al mozo, el sucesor, el que ocupará su puesto.
Era sin fin la multitud a cuyo frente estaba; tampoco la posteridad se contentará de él. También esto es vanidad y atraper vientos.
Guarda tus pasos cuando vas a la Casa de Elohim Acercarse obediente vale más que el sacrificio de los necios, porque ellos no saben que hacen el mal.
Hebreos 12
Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone,
fijos los ojos en Yeshúa, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Elohim.
Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo.
No habéis resistido todavía hasta llegar a la sangre en vuestra lucha contra el pecado.
Habéis echado en olvido la exhortación que como a hijos se os dirije: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Adon, ni te desanimes al ser reprendido por él.
Pues a quien ama el Adon, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge.
Sufrís para corrección vuestra. Como a hijos os trata Elohim, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige?
Mas si quedáis sin corrección, cosa que todos reciben, señal de que sois bastardos y no hijos
Además, teníamos a nuestros padres según la carne, que nos corregían, y les respetábamos. ¿No nos someteremos mejor al Padre de los espíritus para vivir?
¡Eso que ellos nos corregían según sus luces y para poco tiempo!; mas él, para provecho nuestro, en orden a hacernos partícipes de su santidad.
Cierto que ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
Por tanto, levantad las manos caídas y las rodillas entumecidas
y enderezad para vuestros pies los caminos tortuosos, para que el cojo no se descoyunte, sino que más bien se cure.
Procurad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Adon.
Poned cuidado en que nadie se vea privado de la gracia de Elohim; en que ninguna raíz amarga retoñe ni os turbe y por ella llegue a inficionarse la comunidad.
Que no haya ningún fornicario o impío como Esaú, que por una comida vendió su primogenitura.
Ya sabéis cómo luego quiso heredar la bendición; pero fue rechazado y no logró un cambio de parecer, aunque lo procuró con lágrimas.
No os habéis acercado a una realidad sensible: fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, huracán,
sonido de trompeta y a un ruido de palabras tal, que suplicaron los que lo oyeron no se les hablara más.
Es que no podían soportar esta orden: El que toque el monte, aunque sea un animal, será lapidado.
Tan terrible era el espectáculo, que el mismo Moisés dijo: Espantado estoy y temblando.
Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Elohim vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne
y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Elohim, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación,
y a Yeshúa, mediador de una nueva Alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.
Guardaos de rechazar al que os habla; pues si los que rechazaron al que promulgaba los oráculos desde la tierra no escaparon al castigo, mucho menos nosotros, si volvemos la espalda al que nos habla desde el cielo.
Su voz conmovió entonces la tierra. Mas ahora hace esta promesa: Una vez más haré yo que se estremezca no sólo la tierra, sino también el cielo.
Estas palabras, una vez más, quieren decir que las cosas conmovidas se cambiarán, ya que son realidades creadas, a fin de que permanezcan las inconmovibles.
Por eso, nosotros que recibimos un reino inconmovible, hemos de mantener la gracia y, mediante ella, ofrecer a Elohim un culto que le sea grato, con religiosa piedad y reverencia,
pues nuestro Elohim es fuego devorador.
Hebreos 13
Permaneced en el amor fraterno.
No os olvidéis de la hospitalidad; gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles.
Acordaos de los presos, como si estuvierais con ellos encarcelados, y de los maltratados, pensando que también vosotros tenéis un cuerpo.
Tened todos en gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado; que a los fornicarios y adúlteros los juzgará Elohim.
Sea vuestra conducta sin avaricia; contentos con lo que tenéis, pues él ha dicho: No te dejaré ni te abandonaré;
de modo que podamos decir confiados: El Adon es mi ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?
Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la Palabra de Elohim y, considerando el final de su vida, imitad su emuna.
Ayer como hoy, Yrshúa es el mismo, y lo será siempre.
No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es fortalecer el corazón con la gracia que con alimentos que nada aprovecharon a los que siguieron ese camino.
Tenemos nosotros un altar del cual no tienen derecho a comer los que dan culto en la Tienda.
Los cuerpos de los animales, cuya sangre lleva el Sumo Sacerdote al santuario para la expiación del pecado, son quemados fuera del campamento.
Por eso, también Yeshúa, para santificar al pueblo con su sangre, padeció fuera de la puerta.
Así pues, salgamos donde él fuera del campamento, cargando con su oprobio;
que no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro.
Ofrezcamos sin cesar, por medio de él, a Elohim un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que celebran su nombre.
No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; ésos son los sacrificios que agradan a Elohim.
Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna.
Rogad por nosotros, pues estamos seguros de tener recta conciencia, deseosos de proceder en todo con rectitud.
Con la mayor insistencia os pido que lo hagáis, para que muy pronto os sea yo devuelto.
Y el Elohim de la paz que suscitó de entre los muertos a nuestro Adon Yeshúa, el gran Pastor de la ovejas en virtud de la sangre de una Alianza eterna,
os disponga con toda clase de bienes para cumplir su voluntad, realizando él en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por mediación de Yeshúa, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Os ruego, hermanos, que aceptéis estas palabras de exhortación, pues os he escrito brevemente.
Sabed que nuestro hermano Timoteo ha sido liberado. Si viene pronto, iré con él a veros.
Saludad a todos vuestros dirigentes y a todos los santos. Os saludan los de Italia.
La gracia sea con vosotros.
Tehilim 24
Salmo. De David. De Yahweh es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en él habitan;
que él lo fundó sobre los mares, él lo asentó sobre los ríos.
¿Quién subirá al monte de Yahweh?, ¿quién podrá estar en su recinto santo?
El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma, ni con engaño jura.
El logrará la bendición de Yahweh, la justicia del Elohim de su salvación.
Tal es la raza de los que le buscan, los que van tras tu rostro, oh Elohim de Jacob.
¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!
¿Quién es ese rey de gloria? Yahweh, el fuerte, el valiente, Yahweh, valiente en la batalla.
¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!
¿Quién es ese rey de gloria? Yahweh Sebaot, él es el rey de gloria. Pausa

