Parashot 3 de mayo 2025
Jeremias 5-6, Hechos 25-26 y Tehilim 103
Jeremias 5
Recorred las calles de Jerusalén, mirad bien y enteraos; buscad por sus plazas, a ver si topáis con alguno que practique la justicia, que busque la verdad, y yo la perdonaría.
Pues, si bien dicen: «¡Por vida de Yahweh!», también juran en falso.
- ¡Oh Yahweh! tus ojos, ¿no son para la verdad? Les heriste, mas no acusaron el golpe; acabaste con ellos, pero no quisieron aprender. Endurecieron sus caras más que peñascos, rehusaron convertirse.
Yo decía: «Naturalmente, el vulgo es necio, pues ignora el camino de Yahweh, el derecho de su Elohim.
Voy a acudir a los grandes y a hablar con ellos, porque ésos conocen el camino de Yahweh, el derecho de su Elohim.» Pues bien, todos a una habían quebrado el yugo y arrancado las coyundas.
Por eso los herirá el león de la selva, el lobo de los desiertos los destrozará, el leopardo acechará sus ciudades: todo el que saliere de ellas será despedazado. - Porque son muchas sus rebeldías, y sus apostasías son grandes.
¿Cómo te voy a perdonar por ello? Tus hijos me dejaron y juraron por el no - dios. Yo los harté, y ellos se hicieron adúlteros, y el lupanar frecuentaron.
Son caballos lustrosos y vagabundos: cada cual relincha por la mujer de su prójimo.
¿Y de esto no pediré cuentas? - oráculo de Yahweh -, ¿de una nación así no se vengará mi alma?
Escalad sus murallas, destruid, mas no acabéis con ella. Quitad sus sarmientos porque no son de Yahweh.
Porque bien me engañaron, la casa de Judá y la casa de Israel - oráculo de Yahweh.
Renegaron de Yahweh diciendo: «¡El no cuenta!, ¡no nos sobrevendrá daño alguno, ni espada ni hambre veremos!
Cuanto a los profetas, el viento se los lleve, pues carecen de Palabra.» - Así les será hecho.
Por tanto, así dice Yahweh, el Elohim Sebaot: Por haber hablado ellos tal palabra, he aquí que yo pongo las mías en tu boca como fuego, y a este pueblo como leños, y los consumirá.
He aquí que yo traigo sobre vosotros, una nación de muy lejos, ¡oh casa de Israel! - oráculo de Yahweh -; una nación que no mengua, nación antiquísima aquélla, nación cuya lengua ignoras y no entiendes los que habla;
cuyo carcaj es como tumba abierta: todos son valientes.
Comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos e hijas, comerá tus ovejas y vacas, comerá tus viñas e higueras; con la espada destruirá tus plazas fuertes en que confías.
Por lo demás, en los días aquellos - oráculo de Yahweh - todavía no acabaré con vosotros.
- Y cuando dijereis: «¿Por qué nos hace Yahweh nuestro Elohim todo esto?», les dirás: «Lo mismo que me dejasteis a mí y servisteis a dioses extraños en vuestra tierra, así serviréis a extraños en una tierra no vuestra.»
Anunciad esto a la casa de Jacob y hacedlo oír en Judá:
- Ea, oíd esto, pueblo necio y sin seso - tienen ojos y no ven, orejas y no oyen -:
¿A mí no me temeréis? - oráculo de Yahweh -, ¿delante de mí no temblaréis, que puse la arena por término al mar, límite eterno, que no traspasará? Se agitará, mas no lo logrará; mugirán sus olas, pero no pasarán.
Pero este pueblo tiene un corazón traidor y rebelde: traicionaron llegando hasta el fin.
Y no se les ocurrió decir: «Ea, temamos a Yahweh nuestro Elohim, que da la lluvia tempranera y la tardía a su tiempo; que nos garantiza las semanas que regulan la siega.»
Todo esto lo trastornaron vuestras culpas y vuestros pecados os privaron del bien.
Porque se encuentran en mi pueblo malhechores: preparan la red, cual paranceros montan celada: ¡hombres son atrapados!
Como jaula llena de aves, así están sus casas llenas de fraudes. Así se engrandecieron y se enriquecieron,
engordaron, se alustraron. Ejecutaban malas acciones. La causa del huérfano no juzgaban y el derecho de los pobres no sentenciaban.
¿Y de esto no pediré cuentas? - oráculo de Yahweh -, ¿de una nación así no se vengará mi alma?
Algo pasmoso y horrendo se ha dado en la tierra:
los profetas profetizaron con mentira, y los sacerdotes dispusieron a su guisa. Pero mi pueblo lo prefiere así. ¿A dónde vais a parar?"
Jeremias 6
Escapad, hijos de Benjamín, de dentro de Jerusalén, en Técoa tañed el cuerno, y sobre Bet Hakkérem izad bandera, porque una desgracia amenaza del norte y un quebranto grande.
¿Acaso a una deliciosa pradera te comparas, hija de Sión?
A ella vienen pastores con sus rebaños, han montado las tiendas, junto a ella en derredor, y apacientan cada cual su manada.
- «¡Declaradle la guerra santa! ¡En pie y subamos contra ella a mediodía!... ¡Ay de nosotros, que el día va cayendo, y se alargan las sombras de la tarde!...
¡Pues arriba y subamos de noche y destruiremos sus alcázares!»
Porque así dice Yahweh Sebaot: «Talad sus árboles y alzad contra Jerusalén un terraplén.» Es la ciudad de visita. Todo el mundo se atropella en su interior.
Cual mana un pozo sus aguas, tal mana ella su malicia. «¡Atropello!», «¡despojo!» - se oye decir en ella; ante mí de continuo heridas y golpes.
Aprende, Jerusalén, no sea que se despegue mi alma de ti, no sea que te convierta en desolación, en tierra despoblada.
Así dice Yahweh Sebaot: Busca, rebusca como en una cepa en el resto de Israel; vuelve a pasar tu mano como el vendimiador por los pámpanos.
-¿A quiénes que me oigan voy a hablar y avisar? He aquí que su oído es incircunciso y no pueden entender. He aquí que la palabra de Yahweh se les ha vuelto oprobio: no les agrada.
También yo estoy lleno de la saña de Yahweh y cansado de retenerla. La verteré sobre el niño de la calle y sobre el grupo de mancebos juntos. También el hombre y la mujer serán apresados, el viejo con la anciana.
Pasarán sus casas a otros, campos y mujeres a la vez, cuando extienda yo mi mano sobre los habitantes de esta tierra - oráculo de Yahweh -.
Porque desde el más chiquito de ellos hasta el más grande, todos andan buscando su provecho, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos practican el fraude.
Han curado el quebranto de mi pueblo a la ligera, diciendo: «¡Paz, paz!», cuando no había paz.
¿Se avergonzaron de las abominaciones que hicieron? Avergonzarse, no se avergonzaron; sonrojarse, tampoco supieron; por tanto caerán con los que cayeren; tropezarán cuando se les visite - dice Yahweh.
Así dice Yahweh: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por los senderos antiguos, cuál es el camino bueno, y andad por él, y encontraréis sosiego para vuestras almas. Pero dijeron: «No vamos.»
Entonces les puse centinelas: «¡Atención al toque de cuerno!» Pero dijeron: «No atendemos.»
Por tanto, oíd, naciones, y conoce, asamblea, lo que vendrá sobre ellos;
oye, tierra: He aquí que traigo desgracia a este pueblo, como fruto de sus pensamientos, porque a mis razones no atendieron, y por lo que respecta a mi Ley, la desecharon.
-¿A qué traerme incienso de Seba y canela fina de país remoto? Ni vuestros holocaustos me son gratos, ni vuestros sacrificios me complacen.
Por tanto, así dice Yahweh: Mirad que pongo a este pueblo tropiezos y tropezarán en ellos padres e hijos a una, el vecino y su prójimo perecerán.
Así dice Yahweh: Mirad que un pueblo viene de tierras del norte y una gran nación se despierta de los confines de la tierra.
Arco y lanza blanden, crueles son y sin entrañas. Su voz como la mar muge, y a caballo van montados, ordenados como un solo hombre para la guerra contra ti, hija de Sión.
-Oímos su fama, flaquean nuestras manos, angustia nos asalta, dolor como de parturienta.
No salgáis al campo, no andéis por el camino, que el enemigo lleva espada: terror por doquier.
-Hija de mi pueblo, cíñete de sayal y revuélcate en ceniza, haz por ti misma un duelo de hijo único, una endecha amarguísima, porque en seguida viene el saqueador sobre nosotros.
-A ti te puse en mi pueblo por inquisidor sagaz para que examinaras y probaras su conducta.
- Todos ellos son rebeldes que andan difamando; bronce y hierro; todos son degenerados.
Jadeó el fuelle, el plomo se consumió por el fuego. En vano afinó el afinador, porque la ganga no se desprendió.
Serán llamados «plata de desecho», porque Yahweh los desechó."
Hechos 25
Tres días después de haber llegado a la provincia, subió Festo de Cesarea a Jerusalén.
Los sumos sacerdotes y los principales de los judíos le presentaron acusación contra Pablo e insistentemente
le pedían una gracia contra él, que le hiciera trasladar a Jerusalén, mientras preparaban una celada para matarle en el camino.
Pero Festo les contestó que Pablo debía estar custodiado en Cesarea, y que él mismo estaba para marchar allá inmediatamente.
«Que bajen conmigo, les dijo, los que entre vosotros tienen autoridad y si este hombre es culpable en algo, formulen acusación contra él.»
Después de pasar entre ellos no más de ocho o diez días, bajó a Cesarea y al día siguiente se sentó en el tribunal y mandó traer a Pablo.
Así que éste se presentó le rodearon los judíos que habían bajado de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, que no podían probar.
Pablo se defendía diciendo: «Yo no he cometido falta alguna ni contra la Ley de los judíos ni contra el Templo ni contra el César.»
Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, preguntó a Pablo: «¿Quieres subir a Jerusalén y ser allí juzgado de estas cosas en mi presencia?»
Pablo contestó: «Estoy ante el tribunal del César, que es donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún mal, como tú muy bien sabes.
Si, pues, soy reo de algún delito o he cometido algún crimen que merezca la muerte, no rehúso morir; pero si en eso de que éstos me acusan no hay ningún fundamento, nadie puede entregarme a ellos; apelo al César.»
Entonces Festo deliberó con el Consejo y respondió: «Has apelado al César, al César irás.»
Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea y fueron a saludar a Festo.
Como pasaran allí bastantes días, Festo expuso al rey el caso de Pablo: «Hay aquí un hombre, le dijo, que Félix dejó prisionero.
Estando yo en Jerusalén presentaron contra él acusación los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, pidiendo contra él sentencia condenatoria.
Yo les respondí que no es costumbre de los romanos entregar a un hombre antes de que el acusado tenga ante sí a los acusadores y se le dé la posibilidad de defenderse de la acusación.
Ellos vinieron aquí juntamente conmigo, y sin dilación me senté al día siguiente en el tribunal y mandé traer al hombre.
Los acusadores comparecieron ante él, pero no presentaron ninguna acusación de los crímenes que yo sospechaba;
solamente tenían contra él unas discusiones sobre su propia religión y sobre un tal Yeshúa, ya muerto, de quien Pablo afirma que vive.
Yo estaba perplejo sobre estas cuestiones y le propuse si quería ir a Jerusalén y ser allí juzgado de estas cosas.
Pero como Pablo interpuso apelación de que su caso se reservase a la decisión del Augusto, mandé que se le custodiara hasta remitirle al César.»
Agripa dijo a Festo: «Querría yo también oír a ese hombre.» - «Mañana, dijo, le oirás.»
Al día siguiente vinieron Agripa y Berenice con gran ostentación y entraron en la sala de audiencia, junto con los tribunos y los personajes de más categoría de la ciudad. A una orden de Festo, trajeron a Pablo.
Festo dijo: «Rey Agripa y todos los aquí presentes; aquí veis a este hombre, contra quien toda la multitud de los judíos vinieron donde mí tanto en Jerusalén como aquí, gritando que no debía vivir ya más.
Yo comprendí que no había hecho nada digno de muerte; pero como él ha apelado al Augusto, he decidido enviarle.
No sé en concreto qué escribir al Señor sobre él; por eso le he presentado ante vosotros, y sobre todo ante ti, rey Agripa, para saber, después del interrogatorio, lo que he de escribir.
Pues me parece absurdo enviar un preso sin indicar las acusaciones formuladas contra él.»
Hechos 26
Agripa dijo a Pablo: «Se te permite hablar en tu favor.» Entonces Pablo extendió su mano y empezó su defensa:
«Me considero feliz, rey Agripa, al tener que defenderme hoy ante ti de todas las cosas de que me acusan los judíos,
principalmente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones de los judíos. Por eso te pido que me escuches pacientemente.
«Todos los judíos conocen mi vida desde mi juventud, desde cuando estuve en el seno de mi nación, en Jerusalén.
Ellos me conocen de mucho tiempo atrás y si quieren pueden testificar que yo he vivido como fariseo conforme a la secta más estricta de nuestra religión.
Y si ahora estoy aquí procesado es por la esperanza que tengo en la Promesa hecha por Elohim a nuestros padres,
cuyo cumplimiento están esperando nuestras doce tribus en el culto que asiduamente, noche y día, rinden a Elohim. Por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos.
¿Por qué tenéis vosotros por increíble que Elohim resucite a los muertos?
«Yo, pues, me había creído obligado a combatir con todos los medios el nombre de Yeshúa, el Nazoreo.
Así lo hice en Jerusalén y, con poderes recibidos de los sumos sacerdotes, yo mismo encerré a muchos santos en las cárceles; y cuando se les condenaba a muerte, yo contribuía con mi voto.
Frecuentemente recorría todas las sinagogas y a fuerza de castigos les obligaba a blasfemar y, rebosando furor contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.
«En este empeño iba hacia Damasco con plenos poderes y comisión de los sumos sacerdotes;
y al medio día, yendo de camino vi, oh rey, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor.
Caímos todos a tierra y yo oí una voz que me decía en lengua hebrea: "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón."
Yo respondí: "¿Quién eres, Señor?" Y me dijo el Señor: "Yo soy Yeshúa a quien tú persigues.
Pero levántate, y ponte en pie; pues me he aparecido a ti para constituirte servidor y testigo tanto de las cosas que de mí has visto como de las que te manifestaré.
Yo te libraré de tu pueblo y de los gentiles, a los cuales yo te envío,
para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Elohim; y para que reciban el perdón de los pecados y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí."
«Así pues, rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial,
sino que primero a los habitantes de Damasco, después a los de Jerusalén y por todo el país de Judea y también a los gentiles he predicado que se convirtieran y que se volvieran a Elohim haciendo obras dignas de conversión.
Por esto los judíos, habiéndome prendido en el Templo, intentaban darme muerte.
Con el auxilio de Elohim hasta el presente me he mantenido firme dando testimonio a pequeños y grandes sin decir cosa que esté fuera de lo que los profetas y el mismo Moisés dijeron que había de suceder:
que el Mashiaj había de padecer y que, después de resucitar el primero de entre los muertos, anunciaría la luz al pueblo y a los gentiles.»
Mientras estaba él diciendo esto en su defensa, Festo le interrumpió gritándole: «Estás loco, Pablo; las muchas letras te hacen perder la cabeza.»
Pablo contestó: «No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo cosas verdaderas y sensatas.
Bien enterado está de estas cosas el rey, ante quien hablo con confianza; no creo que se le oculte nada, pues no han pasado en un rincón.
¿Crees, rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.»
Agripa contestó a Pablo: «Por poco, con tus argumentos, haces de mí un cristiano.»
Y Pablo replicó: «Quiera Elohim que por poco o por mucho, no solamente tú, sino todos los que me escuchan hoy, llegaran a ser tales como yo soy, a excepción de estas cadenas.»
El rey, el procurador, Berenice y los que con ellos estaban sentados se levantaron,
y mientras se retiraban iban diciéndose unos a otros: «Este hombre no ha hecho nada digno de muerte o de prisión.»
Agripa dijo a Festo: «Podía ser puesto en libertad este hombre si no hubiera apelado al César.»"
Tehilim 103
Bendice a Yahweh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre,
bendice a Yahweh, alma mía, no olvides sus muchos beneficios.
El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias,
rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura,
satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila.
Yahweh, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos,
manifestó sus caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas.
Clemente y compasivo es Yahweh, tardo a la cólera y lleno de amor;
no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor;
no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.
Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen;
tan lejos como está el oriente del ocaso aleja él de nosotros nuestras rebeldías.
Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahweh para quienes le temen;
que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.
¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece;
pasa por él un soplo, y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle.
Mas el amor de Yahweh desde siempre hasta siempre para los que le temen, y su justicia para los hijos de sus hijos,
para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.
Yahweh en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea.
Bendecid a Yahweh, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra.
Bendecid a Yahweh, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad.
Bendecid a Yahweh, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio. ¡Bendice a Yahweh, alma mía!

