Parashot 30 de agosto 2025
Jeremías 39-40, 1 Corintios 15-16 y Tehilim 120
Jeremías 39
" En el año nueve de Sedecías, rey de Judá, el décimo mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitiaron.
En el año once de Sedecías, el cuarto mes, el nueve del mes, se abrió una brecha en la ciudad,
y entraron todos los jefes del rey de Babilonia y se instalaron en la Puerta Central: Nergal Sareser, Samgar Nebo, Sar Sekim, jefe superior, Nergal Sareser, alto funcionario y todos los demás jefes del rey de Babilonia.
Al verles Sedecías, rey de Judá, y todos los guerreros, huyeron de la ciudad salieron de noche camino del parque del rey por la puerta que está entre los dos muros, y se fueron por el camino de la Arabá.
Las tropas caldeas les persiguieron y dando alcance a Sedecías en los llanos de Jericó, le prendieron y le subieron a Riblá, en tierra de Jamat, adonde Nabucodonosor, rey de Babilonia, que lo sometió a juicio.
Y el rey de Babilonia degolló a los hijos de Sedecías en Riblá a la vista de éste; luego el rey de Babilonia degolló a toda la aristocracia de Judá,
y habiendo cegado los ojos a Sedecías le ató con doble cadena de bronce para llevárselo a Babilonia.
Los caldeos incendiaron la casa del rey y las casas del pueblo y demolieron los muros de Jerusalén;
cuanto al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, a los desertores que se habían pasado a él y a los artesanos restantes los deportó Nebuzaradán, jefe de la guardia, a Babilonia.
En cuanto a la plebe baja, los que no tienen nada, hízoles quedar Nebuzaradán, jefe de la guardia, en tierra de Judá, y en aquella ocasión les dio viñas y parcelas.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, había dado instrucciones a Nebuzaradán, jefe de la guardia, respecto a Jeremías en este sentido:
«Préndele y tenle a la vista; y no le hagas daño alguno, antes harás con él lo que él mismo te diga.»
Entonces (Nebuzaradán, jefe de la guardia) Nebusazbán, jefe superior, Nergal Sareser, oficial superior, y todos los grandes del rey de Babilonia
enviaron en busca de Jeremías, y lo confiaron a Godolías, hijo de Ajicam, hijo de Safán, para que le hiciese salir a casa, y permaneció entre la gente.
Estando Jeremías detenido en el patio de la guardia, le había sido dirigida la palabra de Yahweh en estos términos:
Vete y dices a Ebed Mélek el kusita: Así dice Yahweh Sebaot, el Elohim de Israel: Mira que yo hago llegar mis palabras a esta ciudad para su daño, que no para su bien, y tú serás testigo en aquel día,
pero yo te salvaré a ti aquel día - Palabra de Yahweh - y no serás puesto en manos de aquellos cuya presencia evitas temeroso,
antes bien te libraré, y no caerás a espada. Saldrás ganando la propia vida, porque confiaste en mí - Palabra de Yahweh.
Jeremías 40
Palabra dirigida a Jeremías de parte de Yahweh, luego que Nebuzaradán, jefe de la guardia, le dejó libre en Ramá, cuando le tomó aparte, estando él esposado con todos los deportados de Jerusalén y Judá que iban camino de Babilonia.
En efecto, el jefe de la guardia tomó aparte a Jeremías y le dijo: «Tu Elohim Yahweh había predicho esta desgracia a este lugar,
y lo ha cumplido. Yahweh ha hecho conforme había predicho. Y esto os ha sucedido porque pecasteis contra Yahweh y no oísteis su voz.
Ahora bien, desde hoy te suelto las esposas de tus muñecas. Si te parece bien venirte conmigo a Babilonia, vente, y yo miraré por ti. Pero si te parece mal venirte conmigo a Babilonia, déjalo. Mira, tienes toda la tierra por delante; adonde mejor y más cómodo te parezca ir, vete.»
Aún no había dado media vuelta cuando le dijo: «Vuelve adonde Godolías, hijo de Ajicam, hijo de Safán, a quien el rey de Babilonia ha encargado de las ciudades de Judá, y quédate a vivir con él entre esta gente. En suma, vete adonde mejor te acomode.» Luego el jefe de la guardia le proporcionó algunos víveres y ayuda de costa y le despidió.
Jeremías, por su parte, vino al lado de Godolías, hijo de Ajicam, a Mispá, y se quedó a vivir con él entre la población que había quedado en el país.
Todos los jefes de guerrilleros, así como sus hombres, oyeron cómo el rey de Babilonia había encargado del país a Godolías, hijo de Ajicam, y cómo le había encargado de los hombres, mujeres, niños y de aquella gente baja de la tierra, que no habían sido deportados a Babilonia,
y fueron donde Godolías, a Mispá, Ismael, hijo de Netanías, Yojanán y Jonatán, hijo de Caréaj, Seraías, hijo de Tanjumet, los hijos de Efay el netofita y Yaazanías de Maaká en compañía de sus hombres.
Godolías, hijo de Ajicam, hijo de Safán, les hizo un juramento a ellos y a sus hombres: «No temáis ser siervos de los caldeos. Quedaos en el país y servid al rey de Babilonia, y os irá bien.
Por mi parte, aquí me tenéis establecido en Mispá, para responder a los caldeos que vengan a nosotros; y vosotros cosechad vino, mieses y aceite, metedlo en vuestras vasijas, y vivid en las ciudades que hayáis recuperado.»
También todos los judíos que había en Moab, entre los ammonitas, y en Edom, y los que había en todos los demás países oyeron que había dejado el rey de Babilonia un resto a Judá y que había encargado de él a Godolías, hijo de Ajicam, hijo de Safán.
Todos estos judíos regresaron de los distintos lugares adonde se habían refugiado y venidos al país de Judá, junto a Godolías, a Mispá, cosecharon vino y mieses en gran abundancia.
Entonces Yojanán, hijo de Caréaj, y todos sus jefes de guerrilleros vinieron adonde Godolías a Mispá
y le dijeron: «¿Sabes que Baalís, rey de los ammonitas, ha enviado a Ismael, hijo de Netanías, para asesinarte?» Godolías, hijo de Ajicam, no les dio crédito.
Entonces Yojanán, hijo de Caréaj, dijo a Godolías secretamente en Mispá: «Ea, iré yo y asestaré el golpe a Ismael, hijo de Netanías, sin que nadie lo sepa. ¿Por qué tiene que asesinarte él a ti, lo que supondría la desbandada de todo Judá, apiñado en torno tuyo, y la pérdida del resto de Judá?»
Godolías, hijo de Ajicam, replicó a Yojanán, hijo de Caréaj: «No hagas eso, porque es falso lo que dices de Ismael.»"
Corintios 15
" Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes,
por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué... Si no, ¡habríais creído en vano!
Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Mashiaj murió por nuestros pecados, según las Escrituras;
que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras;
que se apareció a Cefas y luego a los Doce;
después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron.
Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles.
Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo.
Pues yo soy el último de los apóstoles: indigno del nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Elohim.
Mas, por la gracia de Elohim, soy lo que soy; y la gracia de Elohim no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Elohim que está conmigo.
Pues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.
Ahora bien, si se predica que Mashiaj ha resucitado de entre los muertos ¿cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos?
Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Mashiaj resucitó.
Y si no resucitó Mashiaj, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe.
Y somos convictos de falsos testigos de Elohim porque hemos atestiguado contra Elohim que resucitó a Mashiaj, a quien no resucitó, si es que los muertos no resucitan.
Porque si los muertos no resucitan, tampoco Mashiaj resucitó.
Y si Mashiaj no resucitó, vuestra fe es vana: estáis todavía en vuestros pecados.
Por tanto, también los que durmieron en Mashiaj perecieron.
Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Mashiaj, ¡somos los más dignos de compasión de todos los hombres!
¡Pero no! Mashiaj resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron.
Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos.
Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Mashiaj.
Pero cada cual en su rango: Mashiaj como primicias; luego los de Mashiaj en su Venida.
Luego, el fin, cuando entregue a Elohim Padre el Reino, después de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad.
Porque debe él reinarhasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.
El último enemigo en ser destruido será la Muerte.
Porqueha sometido todas las cosas bajo sus pies.Mas cuando diga que «todo está sometido», es evidente que se excluye a Aquel que ha sometido a él todas las cosas.
Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Elohim sea todo en todo.
De no ser así ¿a qué viene el bautizarse por los muertos? Si los muertos no resucitan en manera alguna ¿por qué bautizarse por ellos?
Y nosotros mismos ¿por qué nos ponemos en peligro a todas horas?
Cada día estoy a la muerte ¡sí hermanos! gloria mía en Mashiaj Yeshúa Señor nuestro, que cada día estoy en peligro de muerte.
Si por motivos humanos luché en Éfeso contra las bestias ¿qué provecho saqué? Si los muertos no resucitan,comamos y bebamos, que mañana moriremos.
No os engañéis: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.»
Despertaos, como conviene, y no pequéis; que hay entre vosotros quienes desconocen a Elohim. Para vergüenza vuestra lo digo.
Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida?
¡Necio! Lo que tú siembras no revive si no muere.
Y lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo o de alguna otra planta.
Y Elohim le da un cuerpo a su voluntad: a cada semilla un cuerpo peculiar.
No toda carne es igual, sino que una es la carne de los hombres, otra la de los animales, otra la de las aves, otra la de los peces.
Hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero uno es el resplandor de los cuerpos celestes y otro el de los cuerpos terrestres.
Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna, otro el de las estrellas. Y una estrella difiere de otra en resplandor.
Así también en la resurrección de los muertos: se siembra corrupción, resucita incorrupción;
se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza;
se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.
En efecto, así es como dice la Escritura:Fue hecho el primer hombre,Adán,alma viviente;el último Adán, espíritu que da vida.
Mas no es lo espiritual lo que primero aparece, sino lo natural; luego, lo espiritual.
El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo.
Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el celeste, así serán los celestes.
Y del mismo modo que hemos llevado la imagen del hombre terreno, llevaremos también la imagen del celeste.
Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos: ni la corrupción hereda la incorrupción.
¡Mirad! Os revelo un misterio: No moriremos todos, mas todos seremos transformados.
En un instante, en un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final, pues sonará la trompeta, los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.
En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad.
Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita:La muerte ha sido devorada en la victoria.
¿Dónde está, oh muerte,tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?
El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la Ley.
Pero ¡gracias sean dadas a Elohim, que nos da la victoria por nuestro Señor Yeshúa HaMashiaj!
Así pues, hermanos míos amados, manteneos firmes, inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que vuestro trabajo no es vano el Señor.
Corintios 16
En cuanto a la colecta en favor de los santos, haced también vosotros tal como mandé a las Iglesias de Galacia.
Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros reserve en su casa lo que haya podido ahorrar, de modo que no se hagan las colectas cuando llegue yo.
Cuando me halle ahí, enviaré a los que hayáis considerado dignos, acompañados de cartas, para que lleven a Jerusalén vuestra liberalidad.
Y si vale la pena de que vaya también yo, irán conmigo.
Iré donde vosotros después de haber atravesado Macedonia; pues por Macedonia pasaré.
Tal vez me detenga entre vosotros y hasta pase ahí el invierno, para que vosotros me encaminéis adonde haya de ir.
Pues no quiero ahora veros sólo de paso: espero estar algún tiempo entre vosotros, si así lo permite el Señor.
De todos modos, seguiré en Éfeso hasta Pentecostés:
porque se me ha abierto una puerta grande y prometedora, y los enemigos son muchos.
Si se presenta Timoteo, procurad que esté sin temor entre vosotros, pues trabaja como yo en la obra del Señor.
Que nadie le menosprecie. Procurad que vuelva en paz a mí, que le espero con los hermanos.
En cuanto a nuestro hermano Apolo, le he insistido mucho para que vaya donde vosotros con los hermanos; pero no tiene intención alguna de ir ahora. Irá cuando tenga oportunidad.
Velad, manteneos firmes en la fe, sed hombres, sed fuertes.
Haced todo con amor.
Os hago una recomendación, hermanos. Sabéis que la familia de Estéfanas son las primicias de Acaya y se han puesto al servicio de los santos.
También vosotros mostraos sumisos a ellos y a todo aquel que con ellos trabaja y se afana.
Estoy lleno de alegría por la visita de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, que han suplido vuestra ausencia.
Ellos han tranquilizado mi espíritu y el vuestro. Sabed apreciar a estos hombres.
Las Iglesias de Asia os saludan. Os envían muchos saludos Aquila y Prisca en el Señor, junto con la Iglesia que se reúne en su casa.
Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con el beso santo.
El saludo va de mi mano, Pablo.
El que no quiera al Señor, ¡sea anatema! «Maran atha.»
¡Que la gracia del Señor Yeshúa sea con vosotros!
Os amo a todos en Mashiaj Yeshúa."
Tehilim 120
Hacia Yahweh, cuando en angustias me encontraba, clamé, y él me respondió.
¡Yahweh, libra mi alma del labio mentiroso, de la lengua tramposa!
¿Qué te dará y qué te añadirá, lengua tramposa?
¡Flechas de guerrero afiladas con brasas de retama!
¡Qué desgracia para mí vivir en Mések, morar en las tiendas de Quedar!
Harto ha vivido ya mi alma con los que odian la paz.
Que si yo hablo de paz, ellos prefieren guerra."

