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Parashot 31 de agosto 2024

Parashot 31 de agosto 2024

Isaías 1-2, Marcos 16, Lucas 1 y Tehilim 68

Isaías 1

  1. Visión que Isaías, hijo de Amós, vio tocante a Judá y Jerusalén en tiempo de Ozías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá.

  2. Oíd, cielos, escucha, tierra, que habla Yahweh; «Hijos crié y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí.

  3. Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne.»

  4. ¡Ay, gente pecadora, pueblo tarado de culpa. semilla de malvados, hijos de perdición! Han dejado a Yahweh, han despreciado al Santo de Israel, se han vuelto de espaldas.

  5. ¿En dónde golpearos ya, si seguís contumaces? La cabeza toda está enferma, toda entraña doliente.

  6. De la planta del pie a la cabeza no hay en él cosa sana: golpes, magulladuras y heridas frescas, ni cerradas, ni vendadas, ni ablandadas con aceite.

  7. Vuestra tierra es desolación, vuestras ciudades, hogueras de fuego; vuestro suelo delante de vosotros extranjeros se lo comen, y es una desolación como devastación de extranjeros.

  8. Ha quedado la hija de Sión como cobertizo en viña, como albergue en pepinar, como ciudad sitiada.

  9. De no habernos dejado Yahweh Sebaot un residuo minúsculo, como Sodoma seríamos, a Gomorra nos pareceríamos.

  10. Oíd una palabra de Yahweh, regidores de Sodoma. Escuchad una instrucción de nuestro Elohim, pueblo de Gomorra.

  11. «¿A mí qué, tanto sacrificio vuestro? - dice Yahweh -. Harto estoy de holocaustos de carneros y de sebo de cebones; y sangre de novillos y machos cabríos no me agrada,

  12. cuando venís a presentaros ante mí. ¿Quién ha solicitado de vosotros esa pateadura de mis atrios?

  13. No sigáis trayendo oblación vana: el humo del incienso me resulta detestable. Novilunio, sábado, convocatoria: no tolero falsedad y solemnidad.

  14. Vuestros novilunios y solemnidades aborrece mi alma: me han resultado un gravamen que me cuesta llevar.

  15. Y al extender vosotros vuestras palmas, me tapo los ojos por no veros. Aunque menudeéis la plegaria, yo no oigo. Vuestras manos están de sangre llenas:

  16. lavaos, limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal,

  17. aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda.

  18. Venid, pues, y disputemos - dice Yahweh -: Así fueren vuestros pecados como la grana, cual la nieve blanquearán. Y así fueren rojos como el carmesí, cual la lana quedarán.

  19. Si aceptáis obedecer, lo bueno de la tierra comeréis.

  20. Pero si rehusando os oponéis, por la espada seréis devorados, que ha hablado la boca de Yahweh.

  21. ¡Cómo se ha hecho adúltera la villa leal! Sión llena estaba de equidad, justicia se albergaba en ella, pero ahora, asesinos.

  22. Tu plata se ha hecho escoria. Tu bebida se ha aguado.

  23. Tus jefes, revoltosos y aliados con bandidos. Cada cual ama el soborno y va tras los regalos. Al huérfano no hacen justicia, y el pleito de la viuda no llega hasta ellos.

  24. Por eso - oráculo del Adon Yahweh Sebaot, el Fuerte de Israel -: ¡Ay! Voy a desquitarme de mis contrarios, voy a vengarme de mis enemigos.

  25. Voy a volver mi mano contra ti y purificaré al crisol tu escoria, hasta quitar toda tu ganga.

  26. Voy a volver a tus jueces como eran al principio, y a tus consejeros como antaño. Tras de lo cual se te llamará Ciudad de Justicia, Villa-leal.

  27. Sión por la equidad será rescatada, y sus cautivos por la justicia.

  28. Padecerán quebranto rebeldes y pecadores a una, y los desertores de Yahweh se acabarán.

  29. Porque os avergonzaréis de las encinas que anhelabais, y os afrentaréis de los jardines que preferíais.

  30. Porque seréis como encina que se le cae la hoja, y como jardín que a falta de agua está.

  31. El hombre fuerte se volverá estopa, y su trabajo, chispa: arderán ambos a una, y no habrá quien apague.

Isaías 2

  1. Lo que vio Isaías, hijo de Amós, tocante a Judá y Jerusalén.

  2. Sucederá en días futuros que el monte de la Casa de Yahveh será asentado en la cima de los montes y se alzará por encima de las colinas. Confluirán a él todas las naciones,

  3. y acudirán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte de Yahveh, a la Casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos.» Pues de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra de Yahveh.

  4. Juzgará entre las gentes, será árbitro de pueblos numerosos. Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra.

  5. Casa de Jacob, andando, y vayamos, caminemos a la luz de Yahveh.

  6. Has desechado a tu pueblo, la Casa de Jacob, porque estaban llenos de adivinos y evocadores, como los filisteos, y con extraños chocan la mano;

  7. se llenó su tierra de plata y oro, y no tienen límite sus tesoros; se llenó su tierra de caballos, y no tienen límite sus carros;

  8. se llenó su tierra de ídolos, ante la obra de sus manos se inclinan, ante lo que hicieron sus dedos.

  9. Se humilla el hombre, y se abaja el varón: pero no les perdones.

  10. Entra en la peña, húndete en el polvo, lejos de la presencia pavorosa de Yahveh y del esplendor de su majestad, cuando él se alce para hacer temblar la tierra.

  11. Los ojos altivos del hombre serán abajados, se humillará la altanería humana, y será exaltado Yahveh solo en aquel día.

  12. Pues será aquel día de Yahveh Sebaot para toda depresión, que sea enaltecida, y para todo lo levantado, que será rebajado:

  13. contra todos los cedros del Líbano altos y elevados, contra todas las encinas del Basán,

  14. contra todos los montes altos, contra todos los cerros elevados,

  15. contra toda torre prominente, contra todo muro inaccesible,

  16. contra todas las naves de Tarsis, contra todos los barcos cargados de tesoros.

  17. Se humillará la altivez del hombre, y se abajará la altanería humana; será exaltado Yahveh solo, en aquel día,

  18. y los ídolos completamente abatidos.

  19. Entrarán en las grietas de las peñas y en las hendiduras de la tierra, lejos de la presencia pavorosa de Yahveh y del esplendor de su majestad, cuando él se alce para hacer temblar la tierra.

  20. Aquel día arrojará el hombre a los musgaños y a los topos los ídolos de plata y los ídolos de oro que él se hizo para postrarse ante ellos,

  21. y se meterá en los agujeros de las peñas y en las hendiduras de las piedras, lejos de la presencia pavorosa de Yahveh y del esplendor de su majestad, cuando él se alce para hacer temblar la tierra.

  22. Desentendeos del hombre, en cuya nariz sólo hay aliento, porque ¿qué vale él?

Marcos 16

  1. Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarle.

  2. Y muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, van al sepulcro.

  3. Se decían unas otras: «¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?»

  4. Y levantando los ojos ven que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande.

  5. Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asustaron.

  6. Pero él les dice: «No os asustéis. Buscáis a Yeshúa de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le pusieron.

  7. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.»

  8. Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues un gran temblor y espanto se había apoderado de ellas, y no dijeron nada a nadie porque tenían miedo...

  9. Yeshúa resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios.

  10. Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con él, que estaban tristes y llorosos.

  11. Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no creyeron.

  12. Después de esto, se apareció, bajo otra figura, a dos de ellos cuando iban de camino a una aldea.

  13. Ellos volvieron a comunicárselo a los demás; pero tampoco creyeron a éstos.

  14. Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado.

  15. Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.

  16. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.

  17. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas,

  18. agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.»

  19. Con esto, el Adon Yeshúa, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Elohim.

  20. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Adon con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

Lucas 1

  1. Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros,

  2. tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra,

  3. he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo,

  4. para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

  5. Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel;

  6. los dos eran justos ante Elohim, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Adom.

  7. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.

  8. Sucedió que, mientras oficiaba delante de Elohim, en el turno de su grupo,

  9. le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.

  10. Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso.

  11. Se le apareció el Angel del Adom, de pie, a la derecha del altar del incienso.

  12. Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él.

  13. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan;

  14. será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento,

  15. porque será grande ante el Adom; no beberá vino ni licor; estará lleno de Ruaj Hakodesh ya desde el seno de su madre,

  16. y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Adon su Elohim,

  17. e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.»

  18. Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad.»

  19. El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Elohim, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva.

  20. Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.»

  21. El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario.

  22. Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablabla por señas, y permaneció mudo.

  23. Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa.

  24. Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses

  25. diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Adon en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres.»

  26. Al sexto mes fue enviado por Elohim el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

  27. a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

  28. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Adon está contigo.»

  29. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

  30. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Elohim;

  31. vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Yeshúa.

  32. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Adon Elohim le dará el trono de David, su padre;

  33. reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»

  34. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

  35. El ángel le respondió: «El Ruaj Hakodesh vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Elohim.

  36. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,

  37. porque ninguna cosa es imposible para Elohim.»

  38. Dijo María: «He aquí la esclava del Adon; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

  39. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá;

  40. entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

  41. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Ruaj Hakodesh;

  42. y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno;

  43. y ¿de dónde a mí que la madre de mi Adon venga a mí?

  44. Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.

  45. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Adon!»

  46. Y dijo María: «Engrandece mi alma al Adon

  47. y mi espíritu se alegra en Elohim mi salvador

  48. porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

  49. porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre

  50. y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.

  51. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.

  52. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.

  53. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.

  54. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia

  55. - como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.»

  56. María permanceció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

  57. Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo.

  58. Oyeron sus vecinos y parientes que el Adon le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella.

  59. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías,

  60. pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan.»

  61. Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre.»

  62. Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase.

  63. El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Y todos quedaron admirados.

  64. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Elohim.

  65. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas;

  66. todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Adon estaba con él.

  67. Zacarías, su padre, quedó lleno de Ruaj Hakodesh y profetizó diciendo:

  68. «Bendito el Adon Elohim de Israel porque ha visitado y redimido a su pueblo.

  69. y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo,

  70. como había prometido desde tiempos antiguos, por boca de sus santos profetas,

  71. que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odiaban

  72. haciendo misericordia a nuestros padres y recordando su santa alianza

  73. y el juramento que juró a Abraham nuestro padre, de concedernos

  74. que, libres de manos enemigas, podamos servirle sin temor

  75. en santidad y justicia delante de él todos nuestros días.

  76. Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Adon para preparar sus caminos

  77. y dar a su pueblo conocimiento de salvación por el perdón de sus pecados,

  78. por las entrañas de misericordia de nuestro Elohim, que harán que nos visite una Luz de la altura,

  79. a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

  80. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

Tehilim 68

  1. Del maestro de coro. De David. Salmo. Cántico.

  2. ¡Alcese Elohim, sus enemigos se dispersen, huyan ante su faz los que le odian!

  3. Cual se disipa el humo, los disipas; como la cera se derrite al fuego, perecen los impíos ante Elohim.

  4. Mas los justos se alegran y exultan ante la faz de Elohim, y saltan de alegría.

  5. Cantad a Elohim, salmodiad a su nombre, abrid paso al que cabalga en las nubes, alegraos en Yahweh, exultad ante su rostro.

  6. Padre de los huérfanos y tutor de las viudas es Elohim en su santa morada;

  7. Elohim da a los desvalidos el cobijo de una casa, abre a los cautivos la puerta de la dicha, mas los rebeldes quedan en un suelo ardiente.

  8. Oh Elohim, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando pasabas el desierto,

  9. la tierra retembló, y hasta los cielos se licuaron ante la faz de Elohim, ante la faz de Elohim, el Elohim de Israel.

  10. Tú derramaste, oh Elohim, una lluvia de larguezas, a tu heredad extenuada, tú la reanimaste;

  11. tu grey halló una morada, aquella que en tu bondad, oh Elohim ,al desdichado preparabas.

  12. El Adon da la palabra: es el anuncio de un ejército inmenso.

  13. Y mientras los reyes, los ejércitos huyen, huyen, la bella de la casa reparte el botín.

  14. Mientras vosotros descansáis entre las tapias del aprisco, las alas de la Paloma se cubren de plata, y sus plumas de destellos de oro verde;

  15. cuando Sadday dispersa a los reyes, por ella cae la nieve en el Monte Umbrío.

  16. ¡Monte de Elohim, el monte de Basán! ¡Monte escarpado, el monte de Basán!

  17. ¿Por que miráis celosos, montes escarpados, al monte que Elohim escogió por mansión? ¡Oh sí, Yahweh morará allí para siempre!

  18. Los carros de Elohim, por millares de miriadas; el Adon ha venido del Sinaí al santuario.

  19. Tú has subido a la altura, conduciendo cautivos, has recibido tributo de hombres, hasta los rebeldes para que Yahweh Elohim tuviera una morada.

  20. ¡Bendito sea el Adon día tras día! El carga con nosotros, Elohim de nuestra salvación.

  21. Elohim libertador es nuestro Elohim; del Adon Yahweh son las salidas de la muerte;

  22. mas la cabeza de sus enemigos Dios quebranta, la testa cabelluda de quien sus crímenes pasea.

  23. Dijo el Adon: «De Basán haré volver, haré volver de los abismos del mar,

  24. para que puedas hundir tu pie en la sangre, y en los enemigos tenga su parte la lengua de tus perros».

  25. ¡Se han visto, oh Elohim tus procesiones, las procesiones de mi Elohim, mi rey, al santuario:

  26. delante los cantores, los músicos detrás, las doncellas en medio, tocando el tamboril!

  27. A Elohim, en coros, bendecían: ¡es Yahweh, desde el origen de Israel.

  28. Allí iba Benjamín, el pequeño, abriendo marcha, los príncipes de Judá con sus escuadras, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.

  29. ¡Manda, Elohim mío, según tu poder, el poder, oh Elohim, que por nosotros desplegaste,

  30. desde tu Templo en lo alto de Jerusalén, donde vienen los reyes a ofrecerte presentes!

  31. Increpa a la bestia del cañaveral, a la manada de toros y novillos de los pueblos. ¡Que se sometan con lingotes de plata! ¡Dispersa a los pueblos que fomentan la guerra!

  32. Los magnates acudan desde Egipto, tienda hacia Elohim sus manos Etiopía.

  33. ¡Cantad a Elohim, reinos de la tierra, salmodiad para el Adon,

  34. para el que cabalga los cielos, los antiguos cielos: ved que lanza él su voz, su voz potente!

  35. Reconoced el poderío de Elohim. Sobre Israel su exaltación, su poder en las nubes:

  36. ¡temible es Elohim desde su santuario! El, el Elohim de Israel, es quien da poder y fuerza al pueblo. ¡Bendito sea Elohim.