Parashot 4 de marzo 2023
Job 8–9, I Corintios 15–16 y Tehilim 140
Job 8
Job tomó la palabra y dijo:
Bien sé yo, en verdad, que es así: ¿cómo ante Elohim puede ser justo un hombre?
A quien pretenda litigar con él, no le responderá ni una vez entre mil.
Entre los más sabios, entre los más fuertes, ¿quién le hizo frente y salió bien librado?
El traslada los montes sin que se den cuenta, y los zarandea en su furor.
El sacude la tierra de su sitio, y se tambalean sus columnas.
A su veto el sol no se levanta, y pone un sello a las estrellas.
El solo desplegó los Cielos, y holló la espalda de la Mar.
Es autor de obras grandiosas, insondables, de maravillas sin número.
Si pasa junto a mí, yo no le veo, si se desliza, no le advierto.
Si en algo hace presa, ¿quién le estorbará? ¿quién le dirá: «¿Qué es lo que haces?»
Elohim no cede en su cólera: bajo él quedan postrados los esbirros de Ráhab.
¡Cuánto menos podré yo defenderme y rebuscar razones frente a él!
Aunque tuviera razón, no hallaría respuesta, ¡a mi juez tendría que suplicar!
Y aunque le llame y me responda, aún no creo que escuchará mi voz.
¡El, que me aplasta por un pelo, que multiplica sin razón mis heridas,
y ni aliento recobrar me deja, sino que me harta de amargura!
Si se trata de fuerza, ¡es él el Poderoso! Si de justicia, ¿quién le emplazará?
Si me creo justo, su boca me condena, si intachable, me declara perverso.
¿Soy intachable? ¡Ni yo mismo me conozco, y desprecio mi vida!
Pero todo da igual, y por eso digo: él extermina al intachable y al malvado.
Si un azote acarrea la muerte de improviso, él se ríe de la angustia de los inocentes.
En un país sujeto al poder de un malvado, él pone un velo en el rostro de sus jueces: si no es él, ¿quién puede ser?
Mis días han sido más raudos que un correo, se han ido sin ver la dicha.
Se han deslizado lo mismo que canoas de junco, como águila que cae sobre la presa.
Si digo: «Voy a olvidar mis quejas, mudaré de semblante para ponerme alegre»,
me asalta el temor de todos mis pesares, pues sé que tú no me tendrás por inocente.
Y si me he hecho culpable, ¿para qué voy a fatigarme en vano?
Aunque me lave con jabón, y limpie mis manos con lejía,
tú me hundes en el lodo, y mis propios vestidos tienen horror de mí.
Que él no es un hombre como yo, para que le responda, para comparecer juntos en juicio.
No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano entre los dos,
y que de mí su vara aparte para que no me espante su terror.
Pero hablaré sin temerle, pues yo no soy así para mí mismo.
Job 10
Asco tiene mi alma de mi vida: derramaré mis quejas sobre mí, hablaré en la amargura de mi alma.
Diré a Elohim: ¡No me condenes, hazme saber por qué me enjuicias!
¿Acaso te está bien mostrarte duro, menospreciar la obra de tus manos, y el plan de los malvados avalar?
¿Tienes tú ojos de carne? ¿Cómo ve un mortal, ves tú?
¿Son tus días como los de un mortal? ¿tus años como los días de un hombre?,
¡para que andes rebuscando mi falta, inquiriendo mi pecado,
aunque sabes muy bien que yo no soy culpable, y que nadie puede de tus manos librar!
Tus manos me formaron, me plasmaron, ¡y luego, en arrebato, quieres destruirme!
Recuerda que me hiciste como se amasa el barro, y que al polvo has de devolverme.
¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso?
De piel y de carne me vestiste y me tejiste de huesos y de nervios.
Luego con la vida me agraciaste y tu solicitud cuidó mi aliento.
Y algo más todavía guardabas en tu corazón, sé lo que aún en tu mente quedaba:
el vigilarme por si peco. y no verme inocente de mi culpa.
Si soy culpable, ¡desgraciado de mí! y si soy inocente, no levanto la cabeza, ¡yo saturado de ignominia, borracho de aflicción!
Y si la levanto, como un león me das caza, y repites tus proezas a mi costa.
Contra mí tu hostilidad renuevas, redoblas tu saña contra mí; sin tregua me asaltan tus tropas de relevo.
¿Para qué me sacaste del seno? Habría muerto sin que me viera ningún ojo;
sería como si no hubiera existido, del vientre se me habría llevado hasta la tumba.
¿No son bien poco los días de mi existencia? Apártate de mí para gozar de un poco de consuelo,
antes que me vaya, para ya no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra,
tierra de oscuridad y de desorden, donde la misma claridad es como la calígine.
I Corintios 15
Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes,
por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué… Si no, ¡habríais creído en vano!
Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Yeshúa murió por nuestros pecados, según las Escrituras;
que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras;
que se apareció a Cefas y luego a los Doce;
después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron.
Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles.
Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo.
Pues yo soy el último de los apóstoles: indigno del nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Elohim.
Mas, por la gracia de Elohom, soy lo que soy; y la gracia de Elohim no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Adonay que está conmigo.
Pues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.
Ahora bien, si se predica que Yeshúa ha resucitado de entre los muertos ¿cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos?
Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Yeshúa resucitó.
Y si no resucitó Yeshúa, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra Emuna.
Y somos convictos de falsos testigos de Elohim porque hemos atestiguado contra Elohim que resucitó a Yeshúa HaMashiaj, a quien no resucitó, si es que los muertos no resucitan.
Porque si los muertos no resucitan, tampoco Yeshúa resucitó.
Y si Yeshúa no resucitó, vuestra fe es vana: estáis todavía en vuestros pecados.
Por tanto, también los que durmieron en Yeshúa HaMashiaj perecieron.
Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Yeshúa HaMashiaj, ¡somos los más dignos de compasión de todos los hombres!
¡Pero no! Yeshúa HaMashiaj resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron.
Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos.
Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Yeshúa.
Pero cada cual en su rango: Yeshúa como primicias; luego los de Yeshúa en su Venida.
Luego, el fin, cuando entregue a Elohim Padre el Reino, depués de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad.
Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.
El último enemigo en ser destruido será la Muerte.
Porque ha sometido todas las cosas bajo sus pies. Mas cuando diga que «todo está sometido», es evidente que se excluye a Aquel que ha sometido a él todas las cosas.
Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Elohim sea todo en todo.
De no ser así ¿a qué viene el bautizarse por los muertos? Si los muertos no resucitan en manera alguna ¿por qué bautizarse por ellos?
Y nosotros mismos ¿por qué nos ponemos en peligro a todas horas?
Cada día estoy a la muerte ¡sí hermanos! gloria mía en Yeshúa HaMashiaj Señor nuestro, que cada día estoy en peligro de muerte.
Si por motivos humanos luché en Efeso contra las bestias ¿qué provecho saqué? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos.
No os engañéis: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.»
Despertaos, como conviene, y no pequéis; que hay entre vosotros quienes desconocen a Yahweh. Para vergüenza vuestra lo digo.
Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida?
¡Necio! Lo que tú siembras no revive si no muere.
Y lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo o de alguna otra planta.
Y Elohim le da un cuerpo a su voluntad: a cada semilla un cuerpo peculiar.
No toda carne es igual, sino que una es la carne de los hombres, otra la de los animales, otra la de las aves, otra la de los peces.
Hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero uno es el resplandor de los cuerpos celestes y otro el de los cuerpos terrestres.
Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna, otro el de las estrellas. Y una estrella difiere de otra en resplandor.
Así también en la resurrección de los muertos: se siembra corrupción, resucita incorrupción;
se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza;
se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.
En efecto, así es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, ruaj que da vida.
Mas no es lo espiritual lo que primero aparece, sino lo natural; luego, lo espiritual.
El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo.
Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el celeste, así serán los celestes.
Y del mismo modo que hemos llevado la imagen del hombre terreno, llevaremos también la imagen del celeste.
Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos: ni la corrupción hereda la incorrupción.
¡Mirad! Os revelo un misterio: No moriremos todos, mas todos seremos transformados.
En un instante, en un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final, pues sonará la trompeta, los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.
En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad.
Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido devorada en la victoria.
¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?
El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la Ley.
Pero ¡gracias sean dadas a Elohim, que nos da la victoria por nuestro Señor Yeshúa!
Así pues, hermanos míos amados, manteneos firmes, inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que vuestro trabajo no es vano el el Señor.
I Corintios 16
En cuanto a la colecta en favor de los santos, haced también vosotros tal como mandé a las Iglesias de Galacia.
Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros reserve en su casa lo que haya podido ahorrar, de modo que no se hagan las colectas cuando llegue yo.
Cuando me halle ahí, enviaré a los que hayáis considerado dignos, acompañados de cartas, para que lleven a Jerusalén vuestra liberalidad.
Y si vale la pena de que vaya también yo, irán conmigo.
Iré donde vosotros después de haber atravesado Macedonia; pues por Macedonia pasaré.
Tal vez me detenga entre vosotros y hasta pase ahí el invierno, para que vosotros me encaminéis adonde haya de ir.
Pues no quiero ahora veros sólo de paso: espero estar algún tiempo entre vosotros, si así lo permite el Señor.
De todos modos, seguiré en Efeso hasta Pentecostés:
porque se me ha abierto una puerta grande y prometedora, y los enemigos son muchos.
Si se presenta Timoteo, procurad que esté sin temor entre vosotros, pues trabaja como yo en la obra del Señor.
Que nadie le menosprecie. Procurad que vuelva en paz a mí, que le espero con los hermanos.
En cuanto a nuestro hermano Apolo, le he insistido mucho para que vaya donde vosotros con los hermanos; pero no tiene intención alguna de ir ahora. Irá cuando tenga oportunidad.
Velad, manteneos firmes en la fe, sed hombres, sed fuertes.
Haced todo con amor.
Os hago una recomendación, hermanos. Sabéis que la familia de Estéfanas son las primicias de Acaya y se han puesto al servicio de los santos.
También vosotros mostraos sumisos a ellos y a todo aquel que con ellos trabaja y se afana.
Estoy lleno de alegría por la visita de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, que han suplido vuestra ausencia.
Ellos han tranquilizado mi espíritu y el vuestro. Sabed apreciar a estos hombres.
Las Iglesias de Asia os saludan. Os envían muchos saludos Aquila y Prisca en el Señor, junto con la Iglesia que se reúne en su casa.
Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con el beso santo.
El saludo va de mi mano, Pablo.
El que no quiera al Señor, ¡sea anatema! «Maran atha.»
¡Que la gracia del Señor Yeshúa HaMashiaj sea con vosotros!
Os amo a todos en Yeshúa HaMashiaj.
Tehilim 140
Del maestro de coro. Salmo. De David.
Líbrame, Yahweh, del hombre malo, del hombre violento guárdame,
los que en su corazón maquinan males, y peleas albergan todo el día,
aguzan su lengua igual que una serpiente, veneno de víbora hay bajo sus labios. Pausa
Presérvame, Yahweh, de las manos del impío, del hombre violento guárdame, los que proyectan trastornar mis pasos,
los insolentes que me han ocultado cepo y lazos, y tienden una red bajo mis pies, y al borde del sendero me han emplazado trampas.
Yo he dicho a Yahweh: Tú eres mi Elohim, escucha, Yahweh, la voz de mis súplicas.
Oh Yahweh, Señor mío, fuerza de mi salvación, tú cubres mi cabeza el día del combate.
No otorgues, Yahweh, al impío su deseo, no dejes que su plan se realice. Los que me asedian no alcen sobre mí
su cabeza, Pausa ahóguelos la malicia de sus labios;
llueva sobre ellos carbones encendidos, en el abismo hundidos, no se levanten más;
no arraigue más en la tierra el deslenguado. al violento lo atrape de golpe la desgracia.
Sé que Yahweh al humilde hará justicia, y llevará el juicio de los pobres.
Sí, los justos darán gracias a tu nombre, los rectos morarán en tu presencia.

