Parashot 8 de abril 2023
Job 18–19, II Corintios 9–10 y Tehilim 145
Job 18
Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
¿Cuándo pondréis freno a las palabras? Reflexionad, y después hablaremos.
¿Por qué hemos de ser tenidos como bestias, y a vuestros ojos somos impuros?
Oh tú, que te desgarras en tu cólera, ¿la tierra acaso quedará por ti desierta, se moverá la roca de su sitio?
Sí, la luz del malvado ha de apagarse, ya no brillará su ardiente llama.
La luz en su tienda se oscurece, de encima de él se apaga la candela.
Se acortan sus pasos vigorosos, le pierde su propio consejo.
Porque sus pies le meten en la red, entre mallas camina.
Por el talón le apresa un lazo, el cepo se cierra sobre él.
Oculto en la tierra hay un nudo para él, una trampa le espera en el sendero.
Por todas partes le estremecen terrores, y le persiguen paso a paso.
El hambre es su cortejo, la desgracia se adhiere a su costado.
Devora el mal su piel, el Primogénito de la Muerte roe sus miembros.
Se le arranca del seguro de su tienda, se le lleva donde el Rey de los terrores.
Se ocupa su tienda, ya no suya, se esparce azufre en su morada.
Por abajo se secan sus raíces, por arriba se amustia su ramaje.
Su recuerdo desaparece de la tierra, no le queda nombre en la comarca.
Se le arroja de la luz a las tinieblas, del orbe se le expulsa.
Ni prole ni posteridad tiene en su pueblo, ningún superviviente en sus moradas.
De su fin se estremece el Occidente, y el Oriente queda preso de terror.
Tan sólo esto son las moradas del impío, tal el lugar del que a Elohim desconoce.
Job 19
Job tomó la palabra y dijo:
¿Hasta cuándo afligiréis mi alma y a palabras me acribillaréis?
Ya me habéis insultado por diez veces, me habéis zarandeado sin reparo.
Aunque de hecho hubiese errado, en mí solo quedaría mi yerro.
Si es que aún queréis triunfar de mí y mi oprobio reprocharme,
sabed ya que es Elohim quien me hace entuerto, y el que en su red me envuelve.
Si grito: ¡Violencia!, no obtengo respuesta; por más que apelo, no hay justicia.
El ha vallado mi ruta para que yo no pase, ha cubierto mis senderos de tinieblas.
Me ha despojado de mi gloria, ha arrancado la corona de mi frente.
Por todas partes me mina y desaparezco, arranca como un árbol mi esperanza.
Enciende su ira contra mí, me considera su enemigo.
En masa sus huestes han llegado, su marcha de asalto han abierto contra mí, han puesto cerco a mi tienda.
A mis hermanos ha alejado de mí, mis conocidos tratan de esquivarme.
Parientes y deudos ya no tengo, los huéspedes de mi casa me olvidaron.
Por un extraño me tienen mis criadas, soy a sus ojos un desconocido.
Llamo a mi criado y no responde, aunque le implore con mi propia boca.
Mi aliento repele a mi mujer, fétido soy para los hijos de mi vientre.
Hasta los chiquillos me desprecian, si me levanto, me hacen burla.
Tienen horror de mí todos mis íntimos, los que yo más amaba se han vuelto contra mí.
Bajo mi piel mi carne cae podrida, mis huesos se desnudan como dientes.
¡Piedad, piedad de mí, vosotros mis amigos, que es la mano de Elohim la que me ha herido!
¿Por qué os cebáis en mí como hace Elohim, y no os sentís ya ahítos de mi carne?
¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá en monumento se grabaran,
y con punzón de hierro y buril, para siempre en la roca se esculpieran!
Yo sé que mi Defensor está vivo, y que él, el último, se levantará sobre el polvo.
Tras mi despertar me alzará junto a él, y con mi propia carne veré a Elohim.
Yo, sí, yo mismo le veré, mis ojos le mirarán, no ningún otro. ¡Dentro de mí languidecen mis entrañas!
Y si vosotros decís: «¿Cómo atraparle, qué pretexto hallaremos contra él?»,
temed la espada por vosotros mismos, pues la ira se encenderá contra las culpas y sabréis que hay un juicio.
II Corintios 9
En cuanto a este servicio en favor de los santos, me es superfluo escribiros.
Conozco, en efecto, vuestra prontitud de ánimo, de la que me glorío ante los macedonios diciéndoles que Acaya está preparada desde el año pasado. Y vuestro celo ha estimulado a muchísimos.
No obstante, os envío a los hermanos para que nuestro motivo de gloria respecto de vosotros no se desvanezca en este particular y estéis preparados como os decía.
No sea que vayan los macedonios conmigo y os encuentren sin prepararos, y nuestra gran confianza se torne en confusión nuestra, por no decir vuestra.
Por tanto, he creído necesario rogar a los hermanos que vayan antes donde vosotros y preparen de antemano vuestros ya anunciados generosos dones, a fin de que sean preparados como dones generosos y no como una tacañería.
Mirad: el que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; el que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia.
Cada cual dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana ni forzado, pues: Elohim ama al que da con alegría.
Y poderoso es Elohim para colmaros de toda gracia a fin de que teniendo, siempre y en todo, todo lo necesario, tengáis aún sobrante para toda obra buena.
Como está escrito: Repartió a manos llenas; dio a los pobres; su justicia permanece eternamente.
Aquel que provee de simiente al sembrador y de pan para su alimento, proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia.
Sois ricos en todo para toda largueza, la cual provocará por nuestro medio acciones de gracias a Elohim.
Porque el servicio de esta ofrenda no sólo provee a las necesidades de los santos, sino que redunda también en abundantes acciones de gracias a Elohim.
Experimentando este servicio, glorifican a Elohim por vuestra obediencia en la profesión del Evangelio de Yeshúa y por la generosidad de vuestra comunión con ellos y con todos.
Y con su oración por vosotros, manifiestan su gran afecto hacia vosotros a causa de la gracia sobreabundante que en vosotros ha derramado Elohim.
¡Gracias sean dadas a Elohim por su don inefable!
II Corintios 10
Soy yo, Pablo en persona, quien os suplica por la mansedumbre y la benignidad de Yeshúa, yo tan humilde cara a cara entre vosotros, y tan atrevido con vosotros desde lejos.
Os ruego que no tenga que mostrarme atrevido en presencia vuestra, con esa audacia con que pienso atreverme contra algunos que consideran procedemos según la carne.
Pues aunque vivimos en la carne no combatimos según la carne.
¡No!, las armas de nuestro combate no son carnales, antes bien, para la causa de Elohim son capaces de arrasar fortalezas. Deshacemos sofismas
y toda altanería que se subleva contra el conocimiento de Elohim y reducimos a cautiverio todo entendimiento para obediencia de Yeshúa.
Y estamos dispuestos a castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea perfecta.
¡Mirad cara a cara! Si alguien cree ser de Yeshúa, considere una vez más dentro de sí mismo esto: si él es de Yeshúa, también lo somos nosotros.
Y aun cuando me gloriara excediéndome algo, respecto de ese poder nuestro que el Adon nos dio para edificación vuestra y no para ruina, no me avergonzaría.
Pues no quiero aparecer como que os atemorizo con mis cartas.
Porque se dice que las cartas son severas y fuertes, mientras que la presencia del cuerpo es pobre y la palabra despreciable.
Piense ese tal que lo que somos a distancia y de palabra por carta, lo seremos también de cerca y de obra.
Ciertamente no osamos igualarnos ni compararnos a algunos que se recomiendan a sí mismos. Midiéndose a sí mismos según su opinión y comparándose consigo mismos, obran sin sentido.
Nosotros, en cambio, no nos gloriaremos desmesuradamente; antes bien, nos mediremos a nosotros mismos por la norma que Elohim mismo nos ha asignado como medida al hacernos llegar también hasta vosotros.
Porque no traspasamos los límites debidos, como sería si no hubiéramos llegado hasta vosotros; hasta vosotros hemos llegado con el Evangelio de Yeshúa.
No nos gloriamos desmesuradamente a costa de los trabajos de los demás; sino que esperamos, mediante el progreso de vuestra fe, engrandecernos cada vez más en vosotros conforme a nuestra norma,
extendiendo el Evangelio más allá de vosotros en lugar de gloriarnos en territorio ajeno por trabajos ya realizados.
El que se gloríe, gloríese en el Adon.
Que no es hombre de probada virtud el que a sí mismo se recomienda, sino aquel a quien el Adon recomienda.
Tehilim 145
Himno. De David. Alef. Yo te ensalzo, oh Rey Elohim mío, y bendigo tu nombre para siempre jamás;
Bet. todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre;
Guímel. grande es Yahweh y muy digno de alabanza, insondable su grandeza.
Dálet. Una edad a otra encomiará tus obras, pregonará tus proezas.
He. El esplendor, la gloria de tu majestad, el relato de tus maravillas, yo recitaré.
Vau. Del poder de tus portentos se hablará, y yo tus grandezas contaré;
Zain. se hará memoria de tu inmensa bondad, se aclamará tu justicia.
Jet. Clemente y compasivo es Yahweh, tardo a la cólera y grande en amor;
Tet bueno es Yahweh para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras.
Yod. Te darán gracias, Yahweh, todas tus obras y tus amigos te bendecirán;
Kaf. dirán la gloria de tu reino, de tus proezas hablarán,
Lámed. para mostrar a los hijos de Adán tus proezas, el esplendor y la gloria de tu reino.
Mem. Tu reino, un reino por los siglos todos, tu dominio, por todas las edades. (Nun.) Yahweh es fiel en todas sus palabras, en todas sus obras amoroso;
Sámek. Yahweh sostiene a todos los que caen, a todos los encorvados endereza.
Ain. Los ojos de todos fijos en ti, esperan que les des a su tiempo el alimento;
Pe. abres la mano tú y sacias a todo viviente a su placer.
Sade. Yahweh es justo en todos sus caminos, en todas sus obras amoroso;
Qof. cerca está Yahweh de los que le invocan, de todos los que le invocan con verdad.
Res. El cumple el deseo de los que le temen, escucha su clamor y los libera;
Sin. guarda Yahweh a cuantos le aman, a todos los impíos extermina.
Tau. ¡La alabanza de Yahweh diga mi boca, y toda carne bendiga su nombre sacrosanto, para siempre jamás!

