Fondo de cielo
Parashot 9 de diciembre 2023

Parashot 9 de diciembre 2023

Cantar 3-4, II Pedro 1-2 y Tehilim 30

Cantar 3

  1. En mi lecho, por las noches, he buscado al amor de mi alma. Busquéle y no le hallé.

  2. Me levantaré, pues, y recorreré la ciudad. Por las calles y las plazas buscaré al amor de mi alma. Busquéle y no le hallé.

  3. Los centinelas me encontraron, los que hacen la ronda en la ciudad: «¿Habéis visto al amor de mi alma?»

  4. Apenas habíalos pasado, cuando encontré al amor de mi alma. Le aprehendí y no le soltaré hasta que le haya introducido en la casa de mi madre, en la alcoba de la que me concibió.

  5. Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, por las gacelas, por las ciervas del campo, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.

  6. ¿Qué es eso que sube del desierto, cual columna de humo sahumado de mirra y de incienso, de todo polvo de aromas exóticos?

  7. Ved la litera de Salomón. Sesenta valientes en torno a ella, la flor de los valientes de Israel:

  8. todos diestros en la espada, veteranos en la guerra. Cada uno lleva su espada al cinto, por las alarmas de la noche.

  9. El rey Salomón se ha hecho un palanquín de madera del Líbano.

  10. Ha hecho de plata sus columnas, de oro su respaldo, de púrpura su asiento; su interior, tapizado de amor por las hijas de Jerusalén.

  11. Salid a contemplar, hijas de Sión, a Salomón el rey, con la diadema con que le coronó su madre el día de sus bodas, el día del gozo de su corazón.

Cantar 4

  1. ¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! Palomas son tus ojos a través de tu velo; tu melena, cual rebaño de cabras, que ondulan por el monte Galaad.

  2. Tus dientes, un rebaño de ovejas de esquileo que salen de bañarse: todas tienen mellizas, y entre ellas no hay estéril.

  3. Tus labios, una cinta de escarlata, tu hablar, encantador. Tus mejillas, como cortes de granada a través de tu velo.

  4. Tu cuello, la torre de David, erigida para trofeos: mil escudos penden de ella, todos paveses de valientes.

  5. Tus dos pechos, cual dos crías mellizas de gacela, que pacen entre lirios.

  6. Antes que sople la brisa del día, y se huyan las sombras, me iré al monte de la mirra, a la colina del incienso.

  7. ¡Toda hermosa eres, amada mía, no hay tacha en ti!

  8. Ven del Líbano, novia mía, ven del Líbano, vente. Otea desde la cumbre del Amaná, desde la cumbre del Sanir y del Hermón, desde las guaridas de leones, desde los montes de leopardos.

  9. Me robaste el corazón, hermana mía, novia, me robaste el corazón con una mirada tuya, con una vuelta de tu collar.

  10. ¡Qué hermosos tus amores, hermosa mía, novia! ¡Qué sabrosos tus amores! ¡más que el vino! ¡Y la fragancia de tus perfumes, más que todos los bálsamos!

  11. Miel virgen destilan tus labios, novia mía. Hay miel y leche debajo de tu lengua; y la fragancia de tus vestidos, como la fragancia del Líbano.

  12. Huerto eres cerrado, hermana mía, novia, huerto cerrado, fuente sellada.

  13. Tus brotes, un paraíso de granados, con frutos exquisitos:

  14. nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso, mirra y áloe, con los mejores bálsamos.

  15. ¡Fuente de los huertos, pozo de aguas vivas, corrientes que del Líbano fluyen!

  16. ¡Levántate, cierzo, ábrego, ven! ¡Soplad en mi huerto, que exhale sus aromas! ¡Entre mi amado en su huerto y coma sus frutos exquisitos!

II Pedro 1

  1. Simeón Pedro, siervo y apóstol de Yeshúa, a los que por la justicia de nuestro Elohim y Salvador yeshúa les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como la nuestra.

  2. A vosotros, gracia y paz abundantes por el conocimiento de nuestro Adon.

  3. Pues su divino poder nos ha concedido cuanto se refiere a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento perfecto del que nos ha llamado por su propia gloria y virtud,

  4. por medio de las cuales nos han sido concedidas las preciosas y sublimes promesas, para que por ellas os hicierais partícipes de la naturaleza divina, huyendo de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia.

  5. Por esta misma razón, poned el mayor empeño en añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento,

  6. al conocimiento la templanza, a la templanza la tenacidad, a la tenacidad la piedad,

  7. a la piedad el amor fraterno, al amor fraterno la caridad.

  8. Pues si tenéis estas cosas y las tenéis en abundancia, no os dejarán inactivos ni estériles para el conocimiento perfecto de nuestro Adon Yeshúa.

  9. Quien no las tenga es ciego y corto de vista; ha echado al olvido la purificación de sus pecados pasados.

  10. Por tanto, hermanos, poned el mayor empeño en afianzar vuestra vocación y vuestra elección. Obrando así nunca caeréis.

  11. Pues así se os dará amplia entrada en el Reino eterno de nuestro Adon y Salvador Yeshúa.

  12. Por esto, estaré siempre recordándoos estas cosas, aunque ya las sepáis y estéis firmes en la verdad que poseéis.

  13. Me parece justo, mientras me encuentro en esta tienda, estimularos con el recuerdo,

  14. sabiendo que pronto tendré que dejar mi tienda, según me lo ha manifestado nuestro Adon Yeshúa.

  15. Pero pondré empeño en que, en todo monento, después de mi partida, podáis recordar estas cosas.

  16. Os hemos dado a conocer el poder y la Venida de nuestro Adon Yeshúa, no siguiendo fábulas ingeniosas, sino después de haber visto con nuestros propios ojos su majestad.

  17. Porque recibió de Elohim Padre honor y gloria, cuando la sublime Gloria le dirigió esta voz: «Este es mi Hijo muy amado en quien me complazco.»

  18. Nosotros mismos escuchamos esta voz, venida del cielo, estando con él en el monte santo.

  19. Y así se nos hace más firme la palabra de los profetas, a la cual hacéis bien en prestar atención, como a lámpara que luce en lugar oscuro, hasta que despunte el día y se levante en vuestros corazones el lucero de la mañana.

  20. Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia;

  21. porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Ruaj Hakodesh, han hablado de parte de Elohim.

II Pedro 2

  1. Hubo también en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción.

  2. Muchos seguirán su libertinaje y, por causa de ellos, el Camino de la verdad será difamado.

  3. Traficarán con vosotros por codicia, con palabras artificiosas; desde hace tiempo su condenación no está ociosa, ni su perdición dormida.

  4. Pues si Elohim no perdonó a los Angeles que pecaron, sino que, precipitándolos en los abismos tenebrosos del Tártaro, los entregó para ser custodiados hasta el Juicio;

  5. si no perdonó al antiguo mundo, aunque preservó a Noé, heraldo de la justicia, y a otros siete, cuando hizo venir el diluvio sobre un mundo de impíos;

  6. si condenó a la destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas como ejemplo para los que en el futuro vivirían impíamente;

  7. y si libró a Lot, el justo, oprimido por la conducta licenciosa de aquellos hombres disolutos

  8. Pues este justo, que vivía en medio de ellos, torturaba día tras día su alma justa por las obras inicuas que veía y oía

  9. es porque el Adon sabe librar de las pruebas a los piadosos y guardar a los impíos para castigarles en el día del Juicio,

  10. sobre todo a los que andan tras la carne con apetencias impuras y desprecian al Señorío. Atrevidos y arrogantes, no temen insultar a las Glorias,

  11. cuando los Angeles, que son superiores en fuerza y en poder, no pronuncian juicio injurioso contra ellas en presencia del Adon.

  12. Pero éstos, como animales irracionales, destinados por naturaleza a ser cazados y muertos, que injurian lo que ignoran, con muerte de animales morirán,

  13. sufriendo daño en pago del daño que hicieron. Tienen por felicidad el placer de un día; hombres manchados e infames, que se entregan de lleno a los placeres mientras banquetean con vosotros.

  14. Tienen los ojos llenos de adulterio, que no se sacian de pecado, seducen a las almas débiles, tienen el corazón ejercitado en la codicia, ¡hijos de maldición!

  15. Abandonando el camino recto, se desviaron y siguieron el camino de Balaam, hijo de Bosor, que amó un salario de iniquidad,

  16. pero fue reprendido por su mala acción. Un mudo jumento, hablando con voz humana, impidió la insensatez del profeta.

  17. Estos son fuentes secas y nubes llevadas por el huracán, a quienes está reservada la oscuridad de las tinieblas.

  18. Hablando palabras altisonantes, pero vacías, seducen con las pasiones de la carne y el libertinaje a los que acaban de alejarse de los que viven en el error.

  19. Les prometen libertad, mientras que ellos son esclavos de la corrupción, pues uno queda esclavo de aquel que le vence.

  20. Porque si, después de haberse alejado de la impureza del mundo por el conocimiento de nuestro Adon y Salvador Yeshúa, se enredan nuevamente en ella y son vencidos, su postrera situación resulta peor que la primera.

  21. Pues más les hubiera valido no haber conocido el camino de la justicia que, una vez conocido, volverse atrás del santo precepto que le fue transmitido.

  22. Les ha sucedido lo de aquel proverbio tan cierto: «el perro vuelve a su vómito» y «la puerca lavada, a revolcarse en el cieno».

Tehilim 30

  1. Salmo. Cántico para la dedicación de la Casa. De David.

  2. Yo te ensalzo, Yahweh, porque me has levantado; no dejaste reírse de mí a mis enemigos.

  3. Yahweh, Elohim mío, clamé a ti y me sanaste.

  4. Tú has sacado, Yahweh, mi alma del seol, me has recobrado de entre los que bajan a la fosa.

  5. Salmodiad a Yahweh los que le amáis, alabad su memoria sagrada.

  6. De un instante es su cólera, de toda una vida su favor; por la tarde visita de lágrimas, por la mañana gritos de alborozo.

  7. Y yo en mi paz decía: «Jamás vacilaré.»

  8. Yahweh, tu favor me afianzaba sobre fuertes montañas; mas retiras tu rostro y ya estoy conturbado.

  9. A ti clamo, Yahweh, a mi Elohim piedad imploro:

  10. ¿Qué ganancia en mi sangre, en que baje a la fosa? ¿Puede alabarte el polvo, anunciar tu verdad?

  11. ¡Escucha, Yahweh, y ten piedad de mí! ¡Sé tú, Yahweh, mi auxilio!

  12. Has trocado mi lamento en una danza, me has quitado el sayal y me has ceñido de alegría;

  13. mi corazón por eso te salmodiará sin tregua; Yahweh, Elohim mío, te alabaré por siempre.