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Parashot 9 de noviembre 2024

Parashot 9 de noviembre 2024

Isaías 21-22, Lucas 20-21 y Tehilim 55

Isaías 21

  1. Oráculo sobre el Desierto Marítimo. Como torbellinos pasando por el Négueb vienen del desierto, del país temible.

  2. Una visión dura me ha sido mostrada: El saqueador saquea y el devastador devasta. Sube Elam; asedia, Media. He hecho cesar todo suspiro.

  3. Por eso mis riñones se han llenado de espanto. En mí hacen presa dolores, como dolores de parturienta. Estoy pasmado sin poder oír, me estremezco sin ver.

  4. He perdido el sentido, escalofríos me sobrecogen. El crepúsculo de mis anhelos se me convierte en sobresalto.

  5. Se prepara la mesa, se despliega el mantel, se come y se bebe. - ¡Levantaos, jefes, engrasad el escudo!

  6. Pues así me ha dicho el Señor: «Anda, pon un vigía que vea y avise.

  7. Cuando vea carros, troncos de caballos, jinetes en burro, jinetes en camello, preste atención, mucha atención.»

  8. Y exclamó el vigía: «Sobre la atalaya, mi señor, estoy firme a lo largo del día, y en mi puesto de guardia estoy firme noches enteras.

  9. Pues bien: por ahí vienen jinetes, troncos de caballos.» Replicó y dijo: «¡Cayó, cayó Babilonia, y todas las estatuas de sus dioses se han estrellado contra el suelo!»

  10. Trilla mía y parva de mi era: lo que he oído de parte de Yahweh Sebaot, Elohim de Israel, os lo he anunciado.

  11. Oráculo sobre Duma. Alguien me grita desde Seír: «Centinela, ¿qué hay de la noche? centinela, ¿qué hay de la noche?»

  12. Dice el centinela: «Se hizo de mañana y también de noche. Si queréis preguntar, volveos, venid.»

  13. Oráculo en la estepa. En el bosque, en la estepa, haced noche, caravanas de dedanitas.

  14. Al encuentro del sediento llevad agua, habitantes del país de Temá; salid con pan al encuentro del fugitivo.

  15. Pues de las espadas huyen, de la espada desnuda, del arco tendido, de la pesadumbre de la guerra.

  16. Pues así me ha dicho el Señor: «Al cabo de un año como año de jornalero se habrá consumido toda la gloria de Quedar.

  17. Del resto de los arqueros, de los paladines, de los bravos de los hijos de Quedar, quedarán pocos, porque Yahweh, Dios de Israel, lo ha dicho.»

Isaías 22

  1. Oráculo contra el valle de la Visión. ¿Qué tienes ahora, que has subido en pleno a las azoteas,

  2. de rumores henchida, ciudad alborotada, villa bullanguera? Tus caídos no son caídos a espada ni muertos en guerra.

  3. Todos sus jefes huyeron a una: del arco escapaban. Todos tus valientes fueron apresados a una: lejos huían.

  4. Por eso he dicho: «¡Apartaos de mí! Voy a llorar amargamente. No os empeñéis en consolarme por la devastación de la hija de mi pueblo.»

  5. Porque es día de perturbación, de extravío y de aplastamiento para el Adon Yahweh Sebaot. En el valle de la Visión se zapa un muro y el grito de socorro llega a la montaña,

  6. Elam lleva el carcaj, Aram monta a caballo, Quir desnuda el escudo.

  7. Tus mejores valles se vieron llenos de carros, y los de a caballo formaron frente a la puerta.

  8. Entonces cayó la defensa de Judá. Contemplasteis aquel día el arsenal de la Casa del Bosque.

  9. Y las brechas de la ciudad de David visteis que eran muchas, y reunisteis las aguas de la alberca inferior.

  10. Las casas de Jerusalén contasteis, y demolisteis casas para fortificar la muralla.

  11. Un estanque hicisteis entre ambos muros para las aguas de la alberca vieja; pero no os fijasteis en su Hacedor, al que desde antiguo lo ideó de lejos no le visteis.

  12. Llamaba el Adon Yahweh Sebaot aquel día a lloro y a lamento y a raparse y ceñirse de sayal,

  13. mas lo que hubo fue jolgorio y alegría, matanza de bueyes y degüello de ovejas, comer carne y beber vino: «¡Comamos y bebamos, que mañana moriremos!»

  14. Entonces me reveló al oído Yahweh Sebaot: «No será expiada esa culpa hasta que muráis» - ha dicho el Adon Yahweh Sebaot -.

  15. Así dice el Adon Yahweh Sebaot: Preséntate al mayordomo, a Sebná, encargado del palacio,

  16. el que labra en alto su tumba, el que se talla en la peña una morada: «¿Qué es tuyo aquí y a quién tienes aquí, que te has labrado aquí una tumba?»

  17. He aquí que Yahweh te hace rebotar, hombre, y te vuelve a agarrar.

  18. Te enrolla en ovillo, como una pelota en tierra de amplios espacios. Allí morirás, y allí irán tus carrozas gloriosas, vergüenza del palacio de tu señor.

  19. Te empujaré de tu peana y de tu pedestal te apearé.

  20. Aquel día llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías.

  21. Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.

  22. Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá.

  23. Le hincaré como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su padre.

  24. Colgarán allí todo lo de valor de la casa de su padre - sus descendientes y su posteridad -, todo el ajuar menudo, todas las tazas y cántaros.

  25. Aquel día - oráculo de Yahweh Sebaot - se removerá la clavija hincada en sitio seguro, cederá y caerá, y se hará añicos el peso que sostenía, porque Yahweh ha hablado.

Lucas 20

  1. Y sucedió que un día enseñaba al pueblo en el Templo y anunciaba la Buena Nueva; se acercaron los sumos sacerdotes y los escribas junto con los ancianos,

  2. y le preguntaron: «Dinos: ¿Con qué autoridad haces esto, o quién es el que te ha dado tal autoridad?»

  3. El les respondió: «También yo os voy a preguntar una cosa. Decidme:

  4. El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres?»

  5. Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: "Del cielo", dirá: "¿Por qué no le creísteis?"

  6. Pero si decimos: "De los hombres", todo el pueblo nos apedreará, pues están convencidos de que Juan era un profeta.»

  7. Respondieron, pues, que no sabían de dónde era.

  8. Yeshúa entonces les dijo: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»

  9. Se puso a decir al pueblo esta parábola: «Un hombre plantó una viña y la arrendó a unos labradores, y se ausentó por mucho tiempo.

  10. «A su debido tiempo, envió un siervo a los labradores, para que le diesen parte del fruto de la viña. Pero los labradores, después de golpearle, le despacharon con las manos vacías.

  11. Volvió a enviar otro siervo, pero ellos, después de golpearle e insultarle, le despacharon con las manos vacías.

  12. Tornó a enviar un tercero, pero ellos, después de herirle, le echaron.

  13. Dijo, pues, el dueño de la viña: "¿Qué haré? Voy a enviar a mi hijo querido; tal vez le respeten."

  14. Pero los labradores, al verle, se dijeron entre sí: "Este es el heredero; matémosle, para que la herencia sea nuestra."

  15. Y, echándole fuera de la viña, le mataron. «¿Qué hará, pues, con ellos el dueño de la viña?

  16. Vendrá y dará muerte a estos labradores, y entregará la viña a otros.» Al oír esto, dijeron: «De ninguna manera.»

  17. Pero él clavando en ellos la mirada, dijo: «Pues, ¿qué es lo que está escrito: La piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha convertido?

  18. Todo el que caiga sobre esta piedra, se destrozará, y a aquel sobre quien ella caiga, le aplastará.»

  19. Los escribas y los sumos sacerdotes trataron de echarle mano en aquel mismo momento - pero tuvieron miedo al pueblo - porque habían comprendido que aquella parábola la había dicho por ellos.

  20. Quedándose ellos al acecho, le enviaron unos espías, que fingieran ser justos, para sorprenderle en alguna palabra y poderle entregar al poder y autoridad del procurador.

  21. Y le preguntaron: «Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud, y que no tienes en cuenta la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Elohim:

  22. ¿Nos es lícito pagar tributo al César o no?»

  23. Pero él, habiendo conocido su astucia, les dijo:

  24. «Mostradme un denario. ¿De quién lleva la imagen y la inscripción?» Ellos dijeron: «Del César.»

  25. El les dijo: «Pues bien, lo del César devolvédselo al César, y lo de Elohim a Elohim.»

  26. No pudieron sorprenderle en ninguna palabra ante el pueblo y, maravillados por su respuesta, se callaron.

  27. Acercándose algunos de los saduceos, esos que sostienen que no hay resurrección, le preguntaron:

  28. «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno, que estaba casado y no tenía hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano.

  29. Eran siete hermanos; habiendo tomado mujer el primero, murió sin hijos;

  30. y la tomó el segundo,

  31. luego el tercero; del mismo modo los siete murieron también sin dejar hijos.

  32. Finalmente, también murió la mujer.

  33. Esta, pues, ¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer.»

  34. Yeshúa les dijo: «Los hijos de este mundo toman mujer o marido;

  35. pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido,

  36. ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Elohim, siendo hijos de la resurrección.

  37. Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Adon el Elohim de Abraham, el Elohim de Isaac y el Elohim de Jacob.

  38. No es un Elohim de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven.»

  39. Algunos de los escribas le dijeron: «Maestro, has hablado bien.»

  40. Pues ya no se atrevían a preguntarle nada.

  41. Les preguntó: «¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

  42. Porque David mismo dice en el libro de los Salmos: Dijo el Adon a mi Señor: Siéntate a mi diestra

  43. hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies.

  44. David, pues, le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?»

  45. Estando todo el pueblo oyendo, dijo a los discípulos:

  46. «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje y quieren ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas, y los primeros puestos en los banquetes;

  47. y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa.»

Lucas 21

  1. Alzando la mirada, vió a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro;

  2. vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas,

  3. y dijo: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos.

  4. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir.»

  5. Como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo:

  6. «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida.»

  7. Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?»

  8. El dijo: «Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy" y "el tiempo está cerca". No les sigáis.

  9. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.»

  10. Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino.

  11. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo.

  12. «Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre;

  13. esto os sucederá para que deis testimonio.

  14. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa,

  15. porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.

  16. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros,

  17. y seréis odiados de todos por causa de mi nombre.

  18. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza.

  19. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

  20. «Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación.

  21. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella;

  22. porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito.

  23. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! «Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y Cólera contra este pueblo;

  24. y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles.

  25. «Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas,

  26. muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas.

  27. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria.

  28. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.»

  29. Les añadió una parábola: «Mirad la higuera y todos los árboles.

  30. Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca.

  31. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Elohim está cerca.

  32. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.

  33. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

  34. «Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupacines de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros,

  35. como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra.

  36. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.»

  37. Por el día enseñaba en el Templo y salía a pasar la noche en el monte llamado de los Olivos.

  38. Y todo el pueblo madrugaba para ir donde él y escucharle en el Templo.

Tehilim 78

  1. Poema. De Asaf. Escucha mi ley, pueblo mío, tiende tu oído a las palabras de mi boca;

  2. voy a abrir mi boca en parábolas, a evocar los misterios del pasado.

  3. Lo que hemos oído y que sabemos, lo que nuestros padres nos contaron,

  4. no se lo callaremos a sus hijos, a la futura generación lo contaremos: Las alabanzas de Yahweh y su poder, las maravillas que hizo;

  5. él estableció en Jacob un dictamen, y puso una ley en Israel; El había mandado a nuestros padres que lo comunicaran a sus hijos,

  6. que la generación siguiente lo supiera, los hijos que habían de nacer; y que éstos se alzaran y se lo contaran a sus hijos,

  7. para que pusieran en Elohim su confianza, no olvidaran las hazañas de Elohim, y sus mandamientos observaran;

  8. para que no fueran, lo mismo que sus padres, una generación rebelde y revoltosa, generación de corazón voluble y de espíritu desleal a Elohim.

  9. Los hijos de Efraím, diestros arqueros, retrocedieron el día del combate;

  10. no guardaban la alianza hecha con Elohim, rehusaban caminar según su ley;

  11. tenían olvidados sus portentos, las maravillas que él les hizo ver:

  12. prodigios hizo a la vista de sus padres en el país de Egipto, en los campos de Tanis.

  13. Hendió la mar y los pasó a través, contuvo las aguas como un dique;

  14. de día los guiaba con la nube, y cada noche con resplandor de fuego;

  15. en el desierto hendió las rocas, los abrevó a raudales sin medida;

  16. hizo brotar arroyos de la peña y descender las aguas como ríos.

  17. Pero ellos volvían a pecar contra él, a rebelarse contra el Altísimo en la estepa;

  18. a Elohim tentaron en su corazón reclamando manjar para su hambre.

  19. Hablaron contra Elohim; dijeron: «¿Será Elohim capaz de aderezar una mesa en el desierto?

  20. «Ved que él hirió la roca, y corrieron las aguas, fluyeron los torrentes: ¿podrá de igual modo darnos pan, y procurar carne a su pueblo?»

  21. Entonces Yahweh lo oyó y se enfureció, un fuego se encendió contra Jacob, y la Cólera estalló contra Israel,

  22. porque en Elohim no habían tenido fe ni confiaban en su salvación.

  23. Y a las nubes mandó desde lo alto, abrió las compuertas de los cielos;

  24. hizo llover sobre ellos maná para comer, les dio el trigo de los cielos;

  25. pan de Fuertes comió el hombre, les mandó provisión hasta la hartura.

  26. Hizo soplar en los cielos el solano, el viento del sur con su poder atrajo,

  27. y llovió sobre ellos carne como polvo, y aves como la arena de los mares;

  28. las dejó caer en medio de su campo, en torno a sus moradas.

  29. Comieron hasta quedar bien hartos, así satisfizo su avidez;

  30. mas aún no habían colmado su avidez, su comida estaba aún en su boca,

  31. cuando la cólera de Elohim estalló contra ellos: hizo estragos entre los más fuertes, y abatió a la flor de Israel.

  32. Mas con todo pecaron todavía, en sus maravillas no tuvieron fe.

  33. El consumió sus días con un soplo, y sus años con espanto.

  34. Cuando los mataba, le buscaban, se convertían, se afanaban por él,

  35. y recordaban que Elohim era su roca, su redentor, el Elohim Altísimo.

  36. Mas le halagaban con su boca, y con su lengua le mentían;

  37. su corazón no era fiel para con él, no tenían fe en su alianza.

  38. El, con todo, enternecido, borraba las culpas y no exterminaba; bien de veces su cólera contuvo y no despertó todo su furor:

  39. se acordaba de que ellos eran carne, un soplo que se va y no vuelve más.

  40. ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, le irritaron en aquellas soledades!

  41. Otra vez a tentar a Elohim volvían, a exasperar al Santo de Israel;

  42. no se acordaron de su mano, del día en que les libró del adversario;

  43. cuando hizo en Egipto sus señales, en el campo de Tanis sus prodigios.

  44. Trocó en sangre sus ríos y sus arroyos para que no bebiesen.

  45. Tábanos les mandó que los comieron, y ranas que los infestaron;

  46. entregó a la langosta sus cosechas, el fruto de su afán al saltamontes;

  47. asoló con granizo sus viñedos, y con la helada sus sicómoros;

  48. entregó sus ganados al pedrisco y a los rayos sus rebaños.

  49. Lanzó contra ellos el fuego de su cólera, indignación, enojo y destrucción, tropel de mensajeros de desgracias;

  50. libre curso dio a su ira. No preservó sus almas de la muerte, a la peste sus vidas entregó;

51 hirió en Egipto a todo primogénito, las primicias de la raza en las tiendas de Cam.

52 Y sacó a su pueblo como ovejas, cual rebaño los guió por el desierto;

53 los guió en seguro, sin temor, mientras el mar cubrió a sus enemigos;

54 los llevó a su término santo, a este monte que su diestra conquistó;

55 arrojó a las naciones ante ellos; a cordel les asignó una heredad, y estableció en sus tiendas las tribus de Israel.

56 Pero ellos le tentaron, se rebelaron contra el Elohim Altísimo, se negaron a guardar sus dictámenes,

57 se extraviaron, infieles, lo mismo que sus padres, se torcieron igual que un arco indócil:

58 le irritaron con sus altos, con sus ídolos excitaron sus celos.

59 Elohim lo oyó y se enfureció, desechó totalmente a Israel;

60 abandonó la morada de Silo, la tienda en que habitaba entre los hombres.

61 Mandó su fuerza al cautiverio, a manos del adversario su esplendor;

62 entregó su pueblo a la espada, contra su heredad se enfureció.

63 El fuego devoró a sus jóvenes, no hubo canto nupcial para sus vírgenes;

64 sus sacerdotes cayeron a cuchillo, sus viudas no entonaron lamentos.

65 Entonces despertó el Adon como un durmiente, como un bravo vencido por el vino;

66 hirió a sus adversarios en la espalda, les infligió un oprobio eterno.

67 Desechó la tienda de José, y no eligió a la tribu de Efraím;

68 mas eligió a la tribu de Judá, el monte Sión al cual amaba.

69 Construyó como las alturas del cielo su santuario, como la tierra que fundó por siempre.

70 Y eligió a David su servidor, le sacó de los apriscos del rebaño,

71 le trajo de detrás de las ovejas, para pastorear a su pueblo Jacob, y a Israel, su heredad.

72 El los pastoreaba con corazón perfecto, y con mano diestra los guiaba.