Parashot sabado 10 de octubre de 2026
Jonás 2, 3 Mateo 4, 5 y Tehilim 28
Jonás 2
"Dispuso Yahweh un gran pez que se tragase a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches.
Jonás oró a Yahweh su Elohim desde el vientre del pez.
Dijo: Desde mi angustia clamé a Yahweh y él me respondió; desde el seno del seol grité, y tú oíste mi voz.
Me habías arrojado en lo más hondo, en el corazón del mar, una corriente me cercaba: todas tus olas y tus crestas pasaban sobre mí.
Yo dije: ¡Arrojado estoy de delante de tus ojos! ¿Cómo volveré a contemplar tu santo Templo?
Me envolvían las aguas hasta el alma, me cercaba el abismo, un alga se enredaba a mi cabeza.
A las raíces de los montes descendí, a un país que echó sus cerrojos tras de mí para siempre, mas de la fosa tú sacaste mi vida, Yahweh, Elohim mío.
Cuando mi alma en mí desfallecía me acordé de Yahweh, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo.
Los que veneran vanos ídolos su propia gracia abandonan.
Mas yo con voz de acción de gracias te ofreceré sacrificios, los votos que hice cumpliré. ¡De Yahweh la salvación!
Y Yahweh dio orden al pez, que vomitó a Jonás en tierra.
Jonás 3
Por segunda vez fue dirigida la palabra de Yahweh a Jonás en estos términos:
«Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad y proclama el mensaje que yo te diga.»
Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra de Yahweh. Nínive era una ciudad grandísima, de un recorrido de tres días.
Jonás comenzó a adentrarse en la ciudad, e hizo un día de camino proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.»
Los ninivitas creyeron en Elohim: ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor al menor.
La palabra llegó hasta el rey de Nínive, que se levantó de su trono, se quitó su manto, se cubrió de sayal y se sentó en la ceniza.
Luego mandó pregonar y decir en Nínive: «Por mandato del rey y de sus grandes, que hombres y bestias, ganado mayor y menor, no prueben bocado ni pasten ni beban agua.
Que se cubran de sayal y clamen a Elohim con fuerza; que cada uno se convierta de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos.
¡Quién sabe! Quizás vuelva Elohim y se arrepienta, se vuelva del ardor de su cólera, y no perezcamos.»
Vio Elohim lo que hacían, cómo se convirtieron de su mala conducta, y se arrepintió Elohim del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo."
Mateo 4
"Entonces Yeshúa fue llevado por el Ruaj al desierto para ser tentado por el diablo.
Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre.
Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Elohim, di que estas piedras se conviertan en panes.»
Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Elohim.»
Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo,
y le dice: «Si eres Hijo de Elohim, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.»
Yeshúa le dijo: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Elohim.»
Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria,
y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras.»
Dícele entonces Yeshúa: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Elohim adorarás, y sólo a él darás culto.»
Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.
Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea.
Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí;
para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles!
El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.
Desde entonces comenzó Yeshúa a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.»
Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores,
y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.»
Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron.
Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó.
Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.
Recorría Yeshúa toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó.
Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.
Mateo 5
Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Elohim.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Elohim.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
Alegráos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.
«Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.
Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.
Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda.
Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.
«Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
«Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal.
Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.
Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,
deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.
Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel.
Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.
«Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio.
Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.
Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.
«También se dijo: El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio.
Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.
«Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos.
Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Elohim,
ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey.
Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro.
Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí"; "no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno.
«Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra:
al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto;
y al que te obligue a andar una milla vete con él dos.
A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.
«Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,
para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?
Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles?
Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial."
Tehilim 28
"Hacia ti clamo, Yahweh, roca mía, no estés mudo ante mí; no sea yo, ante tu silencio, igual que los que bajan a la fosa.
Oye la voz de mis plegarias, cuando grito hacia ti, cuando elevo mis manos, oh Yahweh, al santuario de tu santidad.
No me arrebates con los impíos, ni con los agentes de mal, que hablan de paz a su vecino, mas la maldad está en su corazón.
Dales, Yahweh, conforme a sus acciones, y a la malicia de sus hechos, según la obra de sus manos trátales, págales con su misma moneda.
Pues no comprenden los hechos de Yahweh, la obra de sus manos: ¡derríbelos él y no los rehabilite!
¡Bendito sea Yahweh, que ha oído la voz de mis plegarias!
Yahweh mi fuerza, escudo mío, en él confió mi corazón y he recibido ayuda: mi carne de nuevo ha florecido, le doy gracias de todo corazón.
Yahweh, fuerza de su pueblo, fortaleza de salvación para su ungido.
Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad, pastoréalos y llévalos por siempre."

