Parashot sabado 14 de noviembre de 2026
Nahum 1, 2 Mateo 14, 15 y Tehilim 33
Nahum 1
"Oráculo sobre Nínive. Libro de la visión de Nahúm de Elcós.
¡Elohim celoso y vengador Yahweh, vengador Yahweh y rico en ira! Se venga Yahweh de sus adversarios, guarda rencor a sus enemigos.
Yahweh tardo a la cólera, pero grande en poder, y a nadie deja impune Yahweh. En la tempestad y el huracán camina, y las nubes son el polvo de sus pies.
Amenaza al mar y lo deja seco, y todos los ríos agota.... languidecen el Basán y el Carmelo, la flor del Líbano se amustia.
Tiemblan los montes ante él, y las colinas se estremecen; en su presencia se levanta la tierra, el orbe y todos los que en él habitan.
Ante su enojo ¿quién puede tenerse? ¿Quién puede resistir el ardor de su cólera? Su furor se derrama como fuego, y las rocas se quiebran ante él.
Bueno es Yahweh para el que en él es pera, un refugio en el día de la angustia; él conoce a los que a él se acogen,
cuando pasa la inundación. Hace exterminio de los que se alzan contra él, a sus enemigos persigue hasta en las tinieblas.
¿Qué meditáis contra Yahweh? El es el que hace exterminio, no se alzará dos veces la opresión;
porque ellos, espinos aún enmarañados, empapados de bebida, como paja seca serán enteramente consumidos.
¡De ti ha salido el que medita el mal contra Yahweh, el consejero de Belial!
Así dice Yahweh: Por más incólumes que estén, por más que sean, serán talados y desaparecerán. Si te he humillado, no volveré a humillarte más.
Y ahora voy a quebrar de sobre ti su yugo, y a romper tus cadenas.
Y sobre ti ha dado orden Yahweh: No habrá más descendencia de tu nombre; de la casa de tus dioses extirparé imágenes esculpidas y fundidas, preparé tu tumba, porque eres despreciable.
Nahum 2
¡He aquí por los montes los pies del mensajero de buenas nuevas, el que anuncia la paz! Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus votos, porque no volverá a pasar por ti Belial: ha sido extirpado totalmente.
¡Sube un destructor contra ti! ¡Monta la guardia en la fortaleza, vigila el camino, cíñete los lomos, refuerza bien tu fuerza!
Pues Yahweh restablece la viña de Jacob, como la viña de Israel. Devastadores la habían devastado, habían destruido sus sarmientos.
El escudo de sus bravos es rojo, valientes vestidos de escarlata; con fuego de hierros brillan los carros, el día que los preparan, y son impacientes los jinetes.
Por las calles corren furiosos los carros, se precipitan en las plazas, su aspecto es semejante a antorchas, como relámpago se lanzan.
Se da la voz a los bravos; en su marcha se entrechocan; se apresuran hacia la muralla y se prepara el parapeto.
Las puertas que dan al Río se abren y en el palacio cunde el pánico.
La Belleza es deportada, arrancada, sus siervas gimen, como gemido de palomas, y se golpean el corazón.
Nínive es como una alberca cuyas aguas se van. «¡Deteneos, deteneos!» Pero nadie se vuelve.
«Saquead la plata, saquead el oro.» ¡Es un tesoro que no tiene fin, grávido de todos los objetos preciosos!
¡Destrozo, saqueo, devastación! ¡Corazones que se disuelven y rodillas que vacilan y estremecimiento en todos los lomos y todos los rostros que mudan de color!
¿Dónde está el cubil de los leones, la cueva de los leoncillos, a donde iba el león a llevar la cría del león, sin que nadie le inquietase?
El león dilaceraba para sus cachorros, estrangulaba para sus leonas, llenaba de presas sus escondrijos y de rapiñas sus cubiles.
Aquí estoy contra ti, - Palabra de Yahweh Sebaot -: encenderé en humareda tus carros, y la espada devorará a tus leoncillos; suprimiré de la tierra tu presa, y no se oirá más la voz de tus mensajeros."
Mateo 14
"En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Yeshúa,
y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.»
Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo.
Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.»
Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta.
Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes,
que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese.
Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».
Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese,
y envió a decapitar a Juan en la cárcel.
Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre.
Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Yeshúa.
Al oírlo Yeshúa, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades.
Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.
Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.»
Mas Yeshúa les dijo: «No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.»
Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.»
El dijo: «Traédmelos acá.»
Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos.
Y los que habían comido eran unos 5.000. hombres, sin contar mujeres y niños.
Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí.
La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario.
Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar.
Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar.
Pero al instante les habló Yeshúa diciendo: «¡Animo!, que soy yo; no temáis.»
Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las aguas.»
«¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Yeshúa.
Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!»
Al punto Yeshúa, tendiendo la mano, le agarró y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»
Subieron a la barca y amainó el viento.
Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Elohim.»
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret.
Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos.
Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.
Mateo 15
Entonces se acercan a Yeshúa algunos fariseos y escribas venidos de Jerusalén, y le dicen:
«¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los antepasados?; pues no se lavan las manos a la hora de comer.»
El les respondió: «Y vosotros, ¿por qué traspasáis el mandamiento de Elohim por vuestra tradición?
Porque Elohim dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: El que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte.
Pero vosotros decís: El que diga a su padre o a su madre: "Lo que de mí podrías recibir como ayuda es ofrenda",
ése no tendrá que honrar a su padre y a su madre. Así habéis anulado la Palabra de Elohim por vuestra tradición.
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo:
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.»
Luego llamó a la gente y les dijo: «Oíd y entended.
No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre.»
Entonces se acercan los discípulos y le dicen: «¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oír tu palabra?»
El les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz.
Dejadlos: son ciegos que guían a ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.»
Tomando Pedro la palabra, le dijo: «Explícanos la parábola.»
El dijo: «¿También vosotros estáis todavía sin inteligencia?
¿No comprendéis que todo lo que entra en la boca pasa al vientre y luego se echa al excusado?
En cambio lo que sale de la boca viene de dentro del corazón, y eso es lo que contamina al hombre.
Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias.
Eso es lo que contamina al hombre; que el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.»
Saliendo de allí Yeshúa se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón.
En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.»
Pero él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros.»
Respondió él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.»
Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»
El respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.»
«Sí, Señor - repuso ella -, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.»
Entonces Yeshúa le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.» Y desde aquel momento quedó curada su hija.
Pasando de allí Yeshúa vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí.
Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y él los curó.
De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Elohim de Israel.
Yeshúa llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.»
Le dicen los discípulos: «¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?»
Díceles Yeshúa: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos dijeron: «Siete, y unos pocos pececillos.»
El mandó a la gente acomodarse en el suelo.
Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente.
Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas.
Y los que habían comido eran 4.000. hombres, sin contar mujeres y niños.
Despidiendo luego a la muchedumbre, subió a la barca, y se fue al término de Magadán."
Tehilim 33
"¡Gritad de júbilo, justos, por Yahweh!, de los rectos es propia la alabanza;
¡dad gracias a Yahweh con la cítara, salmodiad para él al arpa de diez cuerdas;
cantadle un cantar nuevo, tocad la mejor música en la aclamación!
Pues recta es la palabra de Yahweh, toda su obra fundada en la verdad;
él ama la justicia y el derecho, del amor de Yahweh está llena la tierra.
Por la palabra de Yahweh fueron hechos los cielos por el soplo de su boca toda su mesnada.
El recoge, como un dique, las aguas del mar, en depósitos pone los abismos.
¡Tema a Yahweh la tierra entera, ante él tiemblen todos los que habitan el orbe!
Pues él habló y fue así, mandó él y se hizo.
Yahweh frustra el plan de las naciones, hace vanos los proyectos de los pueblos;
mas el plan de Yahweh subsiste para siempre, los proyectos de su corazón por todas las edades.
¡Feliz la nación cuyo Elohim es Yahweh, el pueblo que se escogió por heredad!
Yahweh mira de lo alto de los cielos, ve a todos los hijos de Adán;
desde el lugar de su morada observa a todos los habitantes de la tierra,
él, que forma el corazón de cada uno, y repara en todas sus acciones.
No queda a salvo el rey por su gran ejército, ni el bravo inmune por su enorme fuerza.
Vana cosa el caballo para la victoria, ni con todo su vigor puede salvar.
Los ojos de Yahweh están sobre quienes le temen, sobre los que esperan en su amor,
para librar su alma de la muerte, y sostener su vida en la penuria.
Nuestra alma en Yahweh espera, él es nuestro socorro y nuestro escudo;
en él se alegra nuestro corazón, y en su santo nombre confiamos.
Sea tu amor, Yahweh, sobre nosotros, como está en ti nuestra esperanza."

