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Parashot sabado 24 de octubre de 2026

Parashot sabado 24 de octubre de 2026

Miqueas 2, 3, Mateo 8, 9 y Tehilim 30

Miqueas 2 

  1. "¡Ay de aquellos que meditan iniquidad, que traman maldad en sus lechos y al despuntar la mañana lo ejecutan, porque está en poder de sus manos! 

  2. Codician campos y los roban, casas, y las usurpan; hacen violencia al hombre y a su casa, al individuo y a su heredad. 

  3. Por eso, así dice Yahweh: He aquí que yo medito, contra esta ralea, una hora de infortunio de la que no podréis sustraer vuestro cuello. ¡No andaréis con altivez, porque será un tiempo de desgracia! 

  4. Aquel día se proferirá sobre vosotros una sátira, se plañirá una lamentación y se dirá: «¡Estamos despojados del todo; la porción de mi pueblo se ha medido a cordel, y no hay quien restituya; a nuestros saqueadores les tocan nuestros campos!» 

  5. Por eso no habrá para vosotros nadie que tire el cordel sobre un lote en la asamblea de Yahweh. 

  6. «¡No babeéis - babean ellos - que no babeen de esa manera! ¡El oprobio no nos alcanzará! 

  7. ¿Es acaso maldita la casa de Jacob? ¿Se ha cortado el soplo de Yahweh? ¿Es ése su proceder? ¿Es que no favorecen sus palabras a su pueblo Israel?» 

  8. Sois vosotros los que contra mi pueblo como enemigos os alzáis. Al irreprochable le arrancáis el manto; al que pasa confiado le infligís los desastres de la guerra. 

  9. A las mujeres de mi pueblo expulsáis de las casas de sus delicias; de sobre sus niños arrancáis mi honor para siempre: 

  10. «¡Levantaos, marchad, que esta no es hora de reposo! Por una bagatela exigís una prenda agobiante. 

  11. Si un hombre anda al viento, inventando mentiras: «Yo babeo para ti vino y licor», ése será el baboso de este pueblo. 

  12. Voy a reunir a Jacob todo entero, voy a recoger al Resto de Israel; los agruparé como ovejas en el aprisco, como rebaño en medio del pastizal, harán estrépito lejos de los hombres. 

  13. El que abre brecha subirá delante de ellos; abrirán brecha, pasarán la puerta, y por ella saldrán; su rey pasará delante de ellos, y Yahweh a su cabeza. 

Miqueas 3 

  1. Yo dije: Escuchad, pues, jefes de Jacob, y dirigentes de la casa de Israel: ¿No es cosa vuestra conocer el derecho, 

  2. vosotros que odiáis el bien y amáis el mal, (que les arrancáis la piel de encima, y la carne de sobre sus huesos?) 

  3. Los que han comido la carne de mi pueblo y han desollado su piel y quebrado sus huesos, los que le han despedazado como carne en la caldera, como vianda dentro de una olla, 

  4. clamarán entonces a Yahweh, pero él no les responderá: esconderá de ellos su rostro en aquel tiempo, por los crímenes que cometieron. 

  5. Así dice Yahweh contra los profetas que extravían a mi pueblo, los que, mientras mascan con sus dientes, gritan: «¡Paz!», mas a quien no pone nada en su boca le declaran guerra santa. 

  6. Por eso tendréis noche sin visión, oscuridad sin adivinación; ¡se pone el sol sobre los profetas, sobre ellos el día se oscurece! 

  7. Tendrán vergüenza los videntes, y confusión los adivinos; y se taparán todos el bigote, por no haber ya respuesta de Elohim. 

  8. Yo, en cambio, estoy lleno de fuerza, por el espíritu de Yahweh, y de juicio y bravura, para denunciar a Jacob su delito, y a Israel su pecado. 

  9. Escuchad esto, jefes de la casa de Jacob, y dirigentes de la casa de Israel, que abomináis el juicio y torcéis toda rectitud, 

  10. que edificáis a Sión con sangre, y a Jerusalén con maldad. 

  11. Sus jefes juzgan por soborno, sus sacerdotes enseñan por salario, sus profetas vaticinan por dinero, y se apoyan en Yahweh diciendo: «¿No está Yahweh en medio de nosotros? ¡No vendrá sobre nosotros ningún mal!» 

  12. Por eso, por culpa vuestra, Sión será un campo que se ara, Jerusalén se hará un montón de ruinas, y el monte de la Casa un otero salvaje." 

 

 

Mateo 8 

  1. "Cuando bajó del monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre. 

  2. En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: «Señor, si quieres puedes limpiarme.» 

  3. El extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio.» Y al instante quedó limpio de su lepra. 

  4. Y Yeshúa le dice: «Mira, no se los digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio. 

  5. Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó 

  6. diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.» 

  7. Dícele Yeshúa: «Yo iré a curarle.» 

  8. Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. 

  9. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: "Vete", y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace.» 

  10. Al oír esto Yeshúa quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. 

  11. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, 

  12. mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.» 

  13. Y dijo Yeshúa al centurión: «Anda; que te suceda como has creído.» Y en aquella hora sanó el criado. 

  14. Al llegar Yeshúa a casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. 

  15. Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle. 

  16. Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos, 

  17. para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades. 

  18. Viéndose Yeshúa rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. 

  19. Y un escriba se acercó y le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.» 

  20. Dícele Yeshúa: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» 

  21. Otro de los discípulos le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.» 

  22. Dícele Yeshúa: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.» 

  23. Subió a la barca y sus discípulos le siguieron. 

  24. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero él estaba dormido. 

  25. Acercándose ellos le despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» 

  26. Díceles: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?» Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. 

  27. Y aquellos hombres, maravillados, decían: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?» 

  28. Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. 

  29. Y se pusieron a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Elohim? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?» 

  30. Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. 

  31. Y le suplicaban los demonios: «Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos.» 

  32. El les dijo: «Id.» Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. 

  33. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. 

  34. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Yeshúa y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término. 

     

Mateo 9 

  1. Subiendo a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad. 

  2. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Yeshúa la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡ Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados.» 

  3. Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Este está blasfemando.» 

  4. Yeshúa, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: 

  5. "Levántate y anda"? 

  6. Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice entonces al paralítico -: "Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".» 

  7. El se levantó y se fue a su casa. 

  8. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Elohim, que había dado tal poder a los hombres. 

  9. Cuando se iba de allí, al pasar vio Yeshúa a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» El se levantó y le siguió. 

  10. Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Yeshúa y sus discípulos. 

  11. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?» 

  12. Mas él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. 

  13. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.» 

  14. Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?» 

  15. Yeshúa les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. 

  16. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. 

  17. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan.» 

  18. Así les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante él diciendo: «Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá.» 

  19. Yeshúa se levantó y le siguió junto con sus discípulos. 

  20. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. 

  21. Pues se decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré.» 

  22. Yeshúa se volvió, y al verla le dijo: «¡Animo!, hija, tu fe te ha salvado.» Y se salvó la mujer desde aquel momento. 

  23. Al llegar Yeshúa a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, 

  24. decía: «¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida.» Y se burlaban de él. 

  25. Mas, echada fuera la gente, entró él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. 

  26. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca. 

  27. Cuando Yeshúa se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!» 

  28. Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Yeshúa les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?» Dícenle: «Sí, Señor.» 

  29. Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe.» 

  30. Y se abrieron sus ojos. Yeshúa les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!» 

  31. Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca. 

  32. Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado. 

  33. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: «Jamás se vio cosa igual en Israel.» 

  34. Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios.» 

  35. Yeshúa recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando todo enfermedad y toda dolencia. 

  36. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. 

  37. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. 

  38. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.»" 

 

Tehilim 30 

  1. "Yo te ensalzo, Yahweh, porque me has levantado; no dejaste reírse de mí a mis enemigos. 

  2. Yahweh, Elohim mío, clamé a ti y me sanaste. 

  3. Tú has sacado, Yahweh, mi alma del seol, me has recobrado de entre los que bajan a la fosa. 

  4. Salmodiad a Yahweh los que le amáis, alabad su memoria sagrada. 

  5. De un instante es su cólera, de toda una vida su favor; por la tarde visita de lágrimas, por la mañana gritos de alborozo. 

  6. Y yo en mi paz decía: «Jamás vacilaré.» 

  7. Yahweh, tu favor me afianzaba sobre fuertes montañas; mas retiras tu rostro y ya estoy conturbado. 

  8. A ti clamo, Yahweh, a mi Elohim piedad imploro: 

  9. ¿Qué ganancia en mi sangre, en que baje a la fosa? ¿Puede alabarte el polvo, anunciar tu verdad? 

  10. ¡Escucha, Yahweh, y ten piedad de mí! ¡Sé tú, Yahweh, mi auxilio! 

  11. Has trocado mi lamento en una danza, me has quitado el sayal y me has ceñido de alegría; 

  12. mi corazón por eso te salmodiará sin tregua; Yahweh, Elohim mío, te alabaré por siempre."